El gran boom de África

África está experimentando un período de crecimiento económico sin precedentes. Según The Economist, seis de los diez países con mayor crecimiento en el año 2011 son africanos. La media de la deuda externa en el continente ha caído desde un 63% del PIB en el año 2000 hasta llegar a un 22,2% este año (Average external debt on the continent has fallen from 63% of GDP in 2000 to 22.2% this year), asimismo en la actualidad la inflación promedio se ubica en un 8%, frente al 15% en el año 2000. Es probable que esta tendencia positiva persista, tomando en cuenta que se basa en factores estructurales geográficos y demográficos, como por ejemplo el aumento de las exportaciones, mejores condiciones de comercio exterior y el constante aumento del consumo interno.

Pero los gobiernos nacionales de África aún se enfrentan a retos importantes, dada la amplia variedad de factores que se encuentran en juego en cada país. Las características económicas varían significativamente de un país al otro, por ejemplo en función de si se tiene establecido un régimen de cambio de divisas fijo o flotante, y cuáles recursos naturales se encuentran bajo el control del país.

Como resultado, las perspectivas también difieren según el país. Si bien se ha pronosticado que la tasa media anual de crecimiento del PIB para todo el continente llegue a aproximadamente un 6% en el año 2012, se espera que la economía de Sudáfrica crezca sólo un 3,6%, mientras que según los pronósticos el PIB de Costa de Marfil crecerá a una tasa del 8,5%. Con el fin de adaptar las políticas económicas nacionales de manera efectiva, las autoridades responsables del diseño de políticas deben identificar, en cada país, los factores que impulsan el crecimiento, como también las barreras al mismo.

El potencial de crecimiento de África ha atraído la atención de inversores extranjeros, quienes han contribuido a un incremento rápido en las inversiones de capital. En el periodo del 2008 al 2011, el África subsahariana recibió, en promedio, el 4,4% de todos los fondos invertidos en países en desarrollo a nivel mundial, y el 3,1% de la inversión de capital. De hecho, la inversión extranjera directa en África ha ido en aumento desde principio de los años 2000, quintuplicándose durante el período 2000-2010. Pero los inversores extranjeros permanecen conscientes de los desafíos que enfrentan ciertos países. Por ejemplo, gran parte de la región del Cuerno de África (especialmente Somalia), Malí y Guinea Bissau conllevan un importante riesgo político.

Sin embargo, muchos indicadores económicos sugieren que la tendencia alcista es sostenible, y que al fin se han establecido las condiciones necesarias para cambiar la imagen de África y su posición en el ámbito del comercio internacional. En el año 2011, el 67% de los inversores potenciales que fueron entrevistaos dijeron que consideraban a África atractiva, mientras que la mitad de ellos tenía previsto invertir en el África subsahariana antes del año 2013. Asimismo, un número cada vez mayor de grandes corporaciones incluyen a África entre sus principales objetivos estratégicos para el desarrollo de sus actividades empresariales.

El crecimiento de las pequeñas y medianas empresas será un factor clave para hacer frente a los riesgos asociados con una rápida expansión económica. De hecho, las PYMES ya desempeñan un papel crucial en las economías africanas, ya que están involucradas en todos los sectores de las economías rurales y urbanas.

Las PYMES son empresas abiertas a la innovación, a la transferencia de tecnología y a la industrialización. Están en una posición ideal para lograr un impacto a nivel local debido a que tienen buena disposición en cuanto a adoptar buenas prácticas ambientales y de gobernanza empresarial, como también por su capacidad para mejorar las condiciones de vida mediante la creación de puestos de trabajo permanentes.

Las PYMES africanas, asimismo, alumbran y muestran el camino hacia un crecimiento dinámico, sostenible y justo. Estas empresas han demostrado su capacidad genuina para hacer frente a los efectos de la crisis, debido a su base de capital flexible y a su limitada participación en el sistema financiero internacional.

Y sin embargo, a pesar de su potencial, las PYMES africanas se encuentran sometidas a importantes presiones internas y externas, incluyendo infraestructuras deficientes, altos costos laborales, gobernanza deficiente, y escasez de trabajadores calificados. No obstante, por encima de todo se encuentra la presión relativa a su falta acceso a la financiación de largo plazo.

Las grandes empresas pueden obtener financiación de bancos y de otras instituciones de préstamo. Igualmente, las instituciones de micro-finanzas pueden ayudar con la financiación de las pequeñas empresas. Sin embargo, las instituciones de micro-finanzas no pueden satisfacer las necesidades de financiación de las empresas medianas en crecimiento. Como resultado, las empresas medianas son el eslabón perdido – conocido como el “intermedio faltante” – en las economías de muchos países africanos.

De hecho, las PYMES africanas a menudo no tienen la capacidad para obtener financiación a largo plazo. Los altos costos de información y transacción contribuyen a la percepción de que invertir en PYMES es complicado y caro.

Estas empresas más pequeñas, que a menudo son jóvenes y con menor capital al necesario, aparentan ser más riesgosas, ya que generalmente se encuentran en mercados mal regulados, mismos que se caracterizan, a su vez, por encontrarse dentro de entornos políticos o económicos inciertos. Todo ello apoya el punto de vista que indica que las inversiones en las PYMES, en comparación con inversiones menos riesgosas que tienen un alcance más amplio, tardan un tiempo similar – e inclusive un tiempo mayor – en producir ganancias.

Pero, en los últimos años, muchos gobiernos africanos se han esforzado por reducir los obstáculos administrativos y legales que enfrentan las PYMES. En el periodo 2000-2010, el promedio de tiempo necesario para registrar los derechos de propiedad se redujo de 120 días a 65. El tiempo necesario para obtener una licencia de exportación se redujo de un promedio de 230 días en el año 2005 a 212 días en el 2010. Y, durante el mismo período, el tiempo necesario para hacer cumplir un contrato se redujo en casi un mes.

Los gobiernos africanos saben que las PYMES contribuyen a crear nuevos canales de producción para el mercado nacional, lo que genera un importante valor añadido. Un mercado nacional más amplio fomenta la diversificación de las economías nacionales, con lo que dichas economías dependen menos de las exportaciones de recursos naturales y, a su vez, se reduce su exposición a las fluctuaciones de los precios mundiales. Esto hace que las economías sean mucho menos vulnerables a los shocks externos.

El impulso hacia el desarrollo nacional de los países africanos se ha visto acompañado por la aceleración de la integración regional. En lugar de permitir que Europa y América del Norte continúen dominando su desarrollo económico, los países subsaharianos de África buscan cada vez más alianzas con sus vecinos.

Como resultado, aproximadamente el 15% del comercio exterior del África subsahariana es comercio intrarregional, frente a sólo un 7% en el año 1990. En el 2010, sólo Sudáfrica dio cuenta del 4% de las importaciones subsaharianas y del 6% de sus exportaciones. Notablemente, esto refleja el surgimiento de nuevas corrientes de comercio exterior, y no simplemente la reorientación de las ya existentes.

El desplazamiento de África hacia la integración regional fomenta la competitividad mediante una distribución más eficaz de los factores de producción – como por ejemplo de los insumos y los equipos – como también debido a que permite una mayor movilidad laboral. Pero todavía hay un largo camino por recorrer.

Los gobiernos africanos deben buscar con más determinación que nunca la liberalización intrarregional del comercio exterior, la integración institucional y el desarrollo de infraestructuras. Sus empresas comerciales necesitan progresar en estas áreas con el fin de desarrollar y mejorar los niveles de vida para todos.

Jean-Michel Severino, former director of the Agence française du développement (AFD), is CEO of I&P Conseil. He is the co-author, with Olivier Ray, of Africa’s Moment. Emilie Debled is communications director of I&P Conseil. Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.

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