El incierto futuro del bitcoin

En primer lugar, conviene distinguir entre Bitcoin, en mayúscula, un sistema de pago descentralizado de usuario a usuario sin intermediarios financieros o bancarios y basado en un software muy sofisticado de código abierto administrado y desarrollado por voluntarios muy expertos (“mineros”) y bitcoin, en minúscula (BTC), la unidad de cuenta de dicho sistema de pago.

Bitcoin y bitcoin fueron creados en 2008 y estuvieron operativos en 2009 por un programador(es) muy sofisticado(s) y desconocido(s) que actúa(n) bajo el seudónimo Satoshi Nakamoto. Su sistema operativo está basado en una prueba matemática y los “mineros” que utilizan los programas de software siguen la misma fórmula matemática para producir bitcoins. Dicha fórmula y su software son públicos y gratuitos.

El incierto futuro del bitcoin

Los “mineros”, que son quienes crean bitcoins, son personas o instituciones que utilizan sistemas de computación crecientemente sofisticados para poder realizar los cálculos, crecientemente complicados, requeridos para crear y verificar las transacciones entre sus usuarios. Es decir, que el vendedor sea propietario legítimo de bitcoins y que cada transacción esté adecuadamente anotada en un registro común de todas sus transacciones, llamado block chain.

Dichos “mineros” crean los blocks que conforman un block chain creciente y estos contienen cientos de transacciones, además de un grupo aleatorio de números y letras (hash) producido al aplicar una compleja fórmula matemática a los datos de cada transacción. Además, incluyen el hash de la transacción anterior y unos últimos datos añadidos (nonce). Dichos “mineros” voluntarios, unos 100 en total, son compensados por completar cada block con 25 BTC (unos 16.000 dólares).

Existe, asimismo, una cantidad finita máxima de bitcoins que puede llegar a producirse por los “mineros” (hasta 21 millones) y, para poder llegar a esa cantidad, los cálculos matemáticos requeridos devienen cada vez más complejos. Esta ya previamente calculado que dicha cantidad pueda alcanzarse en 2041.

Los bitcoins pueden obtenerse bien creándolos, lo que es imposible para cualquier persona o institución que no sea “minero”, o comprándolos, con cash o con tarjeta de crédito, en los mercados o bolsas de bitcoins, que son ya unos 100 en todo el mundo. El más importante hoy es BTC China seguido, hasta febrero de 2014, por Mt. Gox en Japón y ahora por Bitstamp en Eslovenia, BTCe en Bulgaria, Huobi en China y Bitcoin Central en Francia. Desde 2013, existen también algunos ATM individuales que, aun siendo escasos y caros, están proliferando.

Para realizar transacciones es necesario que ambas partes dispongan de cuentas en el sistema Bitcoin, denominadas bitcoin wallets, en dichas bolsas, que equivalen a carteras físicas o a cuentas bancarias. Hay dos tipos de wallets: los hot que están almacenados en dispositivos con conexión a Internet (ordenadores o smartphones) que pueden ser penetrados y robados por hackers y los cold, que están sin conexión (offline). Muchos poseedores de bitcoins mantienen offline las mayores cantidades y online las más pequeñas, para su uso regular.

Asimismo, el sistema Bitcoin no permite ni el crédito ni que sus participantes puedan endeudarse, luego los pagos sólo pueden hacerse en una sola cuenta, la del pagador o la del receptor.

Los bitcoins pueden utilizarse para comprar en algunas tiendas bitcoin (BitcoinStores o Bitcoinshops) y en algunas tiendas online (WordPress, Overstock.com, Zynga, Tesla, Virgin, Reddit, OKCupid etc.). Pero, hoy, con gran diferencia, el mayor uso mundial de bitcoins es el juego por Internet (online gambling).

Desde julio de 2010 hasta hoy, el bitcoin ha sufrido muchos embates. Los primeros en la gran bolsa de bitcoins Mt. Gox en Japón. En junio de 2011, un hacker atacó Mt. Gox y se llevó 500.000 dólares. En abril de 2013, Mt. Gox dejó de operar por un día. En febrero de 2014, los ataques de hackers a Mt. Gox hicieron que sus clientes no pudieran retirar sus saldos lo que le hizo colapsar y cerrar.

China ha tomado dos decisiones negativas para el futuro del bitcoin: desde diciembre de 2013 el Banco Central de China (PBOC) no reconoce el bitcoin como moneda y prohíbe a las entidades financieras su utilización y además, BCT China, su mayor mercado de bitcoins, no podrá aceptar pagos en renminbis.

El 27 de marzo de 2014, el IRS (Inland Revenue Service), la agencia fiscal recaudadora de Estados Unidos, anunció que, a efectos fiscales, tratará los bitcoins como propiedad y no como moneda, al no reconocer su existencia, aplicándoles el impuesto sobre las ganancias de capital que alcanza un máximo del 20%. Muchos usuarios y comerciantes de bitcoins creen que es una buena noticia al haberse reconocido, oficialmente, su existencia.

Una moneda o divisa de curso legal debe cumplir tres funciones: ser un medio de cambio que pueda cambiarse por bienes y servicios; ser un depósito de valor que mantenga su poder adquisitivo a medio y largo plazo y ser una unidad de cuenta por la que se miden todas las transacciones y las estadísticas económicas.

El bitcoin es, todavía, un medio de cambio y de unidad de cuenta muy limitado, y muy volátil, comparado con la gran mayoría de las divisas. Ha aumentado su valor, pero con una enorme volatilidad. Ha oscilado desde menos de un dólar, en junio de 2012, hasta 1.117 dólares el 4 de diciembre de 2013 hasta sólo 398 dólares hoy. Volatilidad muy superior a la de la gran mayoría de las divisas, incluyendo las emergentes y la de su principal competidor, el oro.

No siendo una moneda de curso legal, ni contando con el respaldo de un Estado y de un Banco Central, nadie está obligado por ley a aceptarla, que es la base fundamental de una divisa. El bitcoin tendría posibilidades entre todos aquellos consumidores que no tienen acceso o muy limitado al sistema bancario (unos 60 millones en Estados Unidos), pero su valor unitario es muy caro para ellos.

Finalmente, como era de esperar, al ser una moneda virtual en la que sus transacciones son secretas, está siendo utilizada en numerosas transacciones ilegales, especialmente en el lavado de dinero del narcotráfico.

Charley Shrem, CEO de Bitinstant, una de sus bolsas americanas más importantes, fue detenido por el FBI por vender bitcoins a personas que los utilizaban para comprar drogas ilegales en Silk Road, un mercado negro y anónimo de venta de drogas ilegales, clausurado por el FBI en octubre de 2013.

Un número creciente de traficantes de drogas, armas y personas intentan utilizar bitcoins para sus actividades ilegales en lugar de billetes en dólares y euros de elevada denominación, cuyos costes de transacción son mucho más elevados.

El FBI ha incautado transacciones ilícitas en bitcoins por valor de 100 millones de dólares pero esta cifra aumentará conforme prosiga con sus investigaciones. Corea del Sur y Tailandia han prohibido ya el uso de bitcoins.

La FinCen (Financial Crime Enforcement Network), agencia de Estados Unidos para la prevención del blanqueo de capitales, exige desde marzo de 2014 que las entidades que utilizan bitcoins se registren como negocios de servicios monetarios que tendrán que ser supervisados.

En resumen, la probabilidad del bitcoin de devenir una divisa reconocida es nula, al no estar avalada por ningún Estado ni Banco Central, su tecnología es tan sofisticada que puede convertirla en una “caja negra” poco transparente. Podría tener futuro como medio de pago digital, al ser sus costes de transacción todavía mucho menores que los de bancos y tarjetas de crédito o débito, pero sus costes también aumentarán al tener que cumplir los requisitos de transparencia impuestos por la mayoría de los Estados.

Guillermo de la Dehesa es presidente del Centre for Economic Policy Research CEPR.

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