El ‘Llamamiento de París’

Por Anton Erkoreka, profesor titular de Historia de la Ciencia en la Universidad de País Vasco (EL CORREO DIGITAL, 15/07/07):

El coloquio ‘Cáncer, medioambiente y sociedad’ celebrado en la Maison de l’Unesco de París concluyó con la aprobación de una declaración pública que se ha venido a llamar ‘L’Appel de Paris’ o ‘El Llamamiento de París’. Se trata de la declaración científica internacional más contundente sobre los peligros sanitarios de la polución química. A esta declaración se han sumado varios Premios Nobel, 1.500 ONGs internacionales, un millar de científicos y alrededor de 250.000 ciudadanos europeos, con el objetivo de lograr un millón de firmas en Europa que nos permitan dirigirnos al Parlamento Europeo, al Consejo y a sus Estados miembros para hacer frente al grave problema sanitario que se cierne sobre los ciudadanos de nuestro continente.

La declaración sólo tiene tres artículos claros y contundentes:

1. El desarrollo de numerosas enfermedades es consecuencia de la degradación del medio ambiente.

2. La polución química constituye una amenaza grave para la infancia y para la supervivencia de la especie humana.

3. Nuestra salud, la de nuestros hijos e hijas y la de las generaciones venideras está en peligro, al igual que la propia especie humana.

A partir de este diagnóstico rotundo y claro, una comisión de expertos internacionales ha elaborado un Memorándum que formula 164 Recomendaciones y Medidas Técnicas dirigidas a las diferentes administraciones. Su finalidad es atajar el incremento desmesurado de las enfermedades relacionadas con la contaminación química que se está produciendo en toda Europa y que, también entre nosotros, está alcanzado unas tasas realmente preocupantes. Hablamos del cáncer, de las malformaciones congénitas, la esterilidad, las enfermedades del sistema nervioso, las alergias y la obesidad.

Mientras las tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares tienden a reducirse, las tasas de mortalidad por cáncer se han disparado en los últimos años, convirtiéndose en la primera causa de muerte en nuestra sociedad. Al sufrimiento personal, familiar y los problemas sociales que provoca el cáncer, hay que añadir los largos y costosos tratamientos de la enfermedad que deben ser asumidos por la sanidad pública, que ve incrementado su gasto sanitario hasta unos niveles preocupantes lo que provocará graves problemas económicos en un futuro no muy lejano.

Las 164 Recomendaciones y Medidas Técnicas del Memorandum se reparten en siete títulos que van desde las de orden general (política medioambiental, legislación, etcétera) a la protección de embarazadas y niños, pasando por el control de sustancias químicas, la polución del aire y la educación, investigación y desarrollo tecnológico. Hace especial hincapié en las sustancias químicas Cancerígenas, Mutágenas y Reprotóxicas (CMR) ya que los cánceres, las malformaciones congénitas y la esterilidad son las consecuencias más graves de la contaminación medioambiental.

En un país como el nuestro, preocupado aparentemente sólo por las cuestiones políticas del día a día y los repartos del poder en las instituciones, plantear a nuestros políticos y funcionarios que tomen conciencia de la gravedad de una situación que afecta a la salud de sus ciudadanos puede parecer una utopía. Aun así, en un territorio pequeño y tan castigado por la contaminación como Vizcaya es urgente que las distintas administraciones, fundamentalmente la foral, asuman que la contaminación medioambiental era un grave problema provocado por la industrialización, sobre todo en el Bilbao Metropolitano, pero que en los últimos años ha empeorado y se ha extendido a toda la provincia, como lo demuestran las cifras imparables de cánceres, malformaciones y otros problemas médicos que sufre nuestra población.

Ha sido un tremendo error trasladar masivamente las tierras contaminadas del Bilbao Metropolitano y esparcirlas por toda la provincia con el único fin de revalorizar los suelos de Bilbao, Barakaldo y otras ciudades. El beneficio que han obtenido algunos municipios, empresas y particulares edificando sobre esos suelos descontaminados ha ido en detrimento de los vecinos de muchos lugares de Vizcaya que, sin saberlo, los han recibido provocando la contaminación de sus suelos y aguas. La propia Diputación utiliza avionetas para fumigar con pesticidas los montes de la provincia para que los forestalistas, que dominan el departamento de Agricultura, sigan obteniendo pingües beneficios con sus pinos y eucaliptos. Claro que además de controlar la procesionaria del ‘pinus insignis’ matan todos los insectos del campo que son una parte importante de nuestro ecosistema, contaminan los prados, las aguas, los animales domésticos y las sustancias químicas CMR dañan la salud de los habitantes de los caseríos, chalés y, aguas abajo, del resto de la población.

Y sufrimos otros muchos problemas, como el aumento incontrolado de los peligrosos gases de escape de los vehículos que circulan por nuestras calles y carreteras que se multiplican sin parar; los productos químicos sin control que se utilizan en múltiples actividades; los aislantes y las fibras que han sustituido al amianto en su función y en su peligrosidad; las radiaciones no ionizantes que contaminan nuestros entornos laborales y domésticos, entre las que se incluyen los campos de frecuencias extremadamente bajas y los campos de radiofrecuencias; el síndrome de los edificios insanos (Sick Building Syndrome) que nuestros arquitectos, urbanistas y políticos deberían conocer y valorar cuando proyectan nuevos edificios…

‘Antes que sea tarde’, como bien dice el Dr. Belpomme, presidente de ARTAC (Association pour la recherche thérapeutique anticancéreuse), nuestros responsables políticos y nuestras administraciones tienen la obligación de hacer frente a los problemas que están planteando las sustancias CMR e ir asumiendo progresivamente las 164 Recomendaciones y Medidas Técnicas elaboradas por expertos independientes y resumidas en el impactante y bien documentado Memorándum de ‘L’Appel de Paris’.