El mito del presupuesto griego

Recientemente, los titulares de los periódicos proclamaban que Grecia tendría un presupuesto equilibrado para 2013 en su totalidad. La noticia causó bastante sorpresa: recordemos que cuando las autoridades griegas blanquearon el verdadero estado de las finanzas públicas de su país en 2010, el déficit presupuestario superaba el 10% del PBI -un momento de honestidad estadística que desató la crisis de deuda de la eurozona-. Parecía demasiado bueno para ser verdad que el déficit griego hubiera desaparecido por completo en apenas tres años.

De hecho, es demasiado bueno para ser verdad. Cualquier lector que fue más allá de los titulares enseguida descubrió que la predicción de un déficit presupuestario cero, en realidad, era engañosa. El Fondo Monetario Internacional solamente estaba prediciendo que Grecia tendría un déficit presupuestario “primario” cero en 2013.

Un déficit presupuestario “primario” (o excedente) es la diferencia entre los gastos de un gobierno excluidos los pagos de intereses que debe pagar por su deuda y lo que recibe por impuestos y otros ingresos. En el caso de Grecia, los pagos de intereses se aplican a la deuda del gobierno que tienen los individuos y las instituciones griegos, así como a la deuda del gobierno en manos del FMI, el Banco Central Europeo y otros prestadores extranjeros.

Todavía se predice que el déficit presupuestario general será del 4,1% del PBI de Grecia en 2013 -una mejora sustancial si se compara con el 2010, pero todavía muy lejos del equilibrio fiscal-. La diferencia entre el déficit general y el déficit primario implica que el interés sobre la deuda nacional griega este año será del 4,1% del PBI.

Es más, los pagos de intereses del gobierno griego son excepcionalmente bajos. Considerando que su deuda seguirá rondando el 170% del PBI este año, un gasto en intereses del 4,1% del PBI implica que el gobierno griego paga una tasa de interés promedio de apenas el 2,4% -mucho menos que la tasa de casi 9% que está cobrando hoy el mercado sobre los bonos del gobierno griego a diez años.

La diferencia refleja una combinación de la tasa más baja sobre deuda a corto plazo y los términos altamente favorables según los cuales hoy Grecia puede endeudarse con prestadores oficiales en el FMI y el BCE. Si Grecia tuviera que endeudarse a la tasa de interés que cobra el mercado sobre los bonos a diez años, su déficit aumentaría un 6,5% de la deuda del gobierno griego o el 11% del PBI. En este caso, el déficit griego general sería de aproximadamente 15% del PBI, lo que colocaría su deuda en un sendero que estallaría por el aire en poco tiempo.

La flaqueza económica de Grecia aumenta el nivel actual del déficit. Cinco años de caída del PBI han deprimido los ingresos tributarios y aumentado los pagos de transferencias. El FMI estima que estos efectos cíclicos sobre el ingreso y el gasto hicieron subir el déficit general en casi el 5% del PBI griego. En una base ajustada cíclicamente, el presupuesto general de Grecia mostraría un excedente del 0,6% del PBI este año.

Esto también implica que si Grecia pudiera salir de su recesión actual, su deuda nacional se reduciría, en términos absolutos y como un porcentaje del PBI. En términos más generales, la deuda nacional de cualquier país crece el equivalente a su déficit presupuestario o cae el equivalente a su excedente presupuestario.

Incluso una economía con un déficit presupuestario general sufrirá una caída del ratio de deuda gubernamental/PBI si la tasa de crecimiento de su PBI nominal excede la de su deuda. Para Grecia, con un déficit general del 4,1% del PBI y un ratio deuda/PBI del 170%, el ratio de deuda caería si la combinación de inflación y crecimiento real del PBI (ajustado por inflación) superara el 2,4%. En otras palabras, ahora que Grecia ha alcanzado un déficit presupuestario primario cero, su carga de deuda caerá si su tasa de crecimiento nominal excede el interés promedio que paga por su deuda gubernamental.

Los déficits presupuestarios y la resultante deuda nacional son importantes no sólo en sí mismos; también contribuyen al déficit de cuenta corriente de un país, que es la diferencia entre su nivel de inversión doméstica por parte de empresas y hogares en estructuras y equipamientos y la cantidad que ahorra para financiar esas inversiones. Esa cantidad, que incluye el ahorro de las empresas y los hogares, se ve reducida por la cantidad que el gobierno toma prestado.

En el caso de Grecia, el ahorro de las empresas y los hogares excede el nivel de inversión en empresas y vivienda lo suficiente como para pesar más que el desahorro del gobierno, lo que resulta en un excedente de cuenta corriente muy pequeño. En otras palabras, Grecia hoy puede financiar su actual nivel de consumo e inversión, incluido el gasto del gobierno y el privado, sin depender de los ingresos de capital del resto del mundo.

De cara al futuro, el FMI predice que Grecia tendrá un excedente primario que subirá gradualmente y un déficit general que caerá gradualmente en los próximos años. Pero, a menos que Grecia pueda aumentar su tasa de crecimiento económico, el presupuesto seguirá en déficit y la deuda se mantendrá prácticamente en su actual porcentaje del PBI.

Martin Feldstein, Professor of Economics at Harvard University and President Emeritus of the National Bureau of Economic Research, chaired President Ronald Reagan’s Council of Economic Advisers from 1982 to 1984. In 2006, he was appointed to President Bush’s Foreign Intelligence Advisory Board, and, in 2009, was appointed to President Obama’s Economic Recovery Advisory Board. Currently, he is on the board of directors of the Council on Foreign Relations, the Trilateral Commission, and the Group of 30, a non-profit, international body that seeks greater understanding of global economic issues.

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