El nuevo regeneracionismo español

Hace poco más de un año, apelaba desde esta Tribuna (Pidiendo una re-Generación del 12, El Mundo, 11-01-2013) a la necesidad de una constelación de ciudadanos con influencia en la sociedad y conocimientos de la estructura del Estado, que conscientes de las causas del colapso institucional, económico y social que nos asola, pudiera enderezar el hundimiento colectivo al que asistimos. Que no es otro que el del régimen del 78, cuya descomposición y corrupción actuales nos recuerdan la caída del sistema caciquil de partidos de la Restauración en 1923, o años más tarde, en 1931, la desaparición de todo un régimen. Y no hay que olvidar que el declive actual ya se ha cobrado una abdicación regia forzada, velis nolis, por una corrupción inherente a la quiebra de la separación de poderes que padecemos.

Mas como en nuestro país hay ciertamente gente muy valiosa-aunque no se hable de ella- y abnegada a la que además le duele España, resulta que ante la grave crisis, una serie de personas han aunado esfuerzos y vertebrado sinergias para frente a la desesperanza reinante («así podemos seguir indefinidamente») dar paso a una desesperación creadora («así no podemos seguir más: ¡hay que hacer algo!»). Como asumiendo el lema de no comulgar con ruedas de molino frente a un entramado institucional no muy distinto al que Joaquín Costa definió en Oligarquía y caciquismo. Y así de forma espontánea se ha ido acrisolando una minoría vital crítica que, siguiendo la estela de nuestros mayores regeneracionistas del siglo XIX y pasado (Ganivet, Costa, Maeztu, Unamuno, Machado y Ortega), se han puesto manos a la obra para hacer frente al fracaso democrático nacional y a la corrupción campante que sucede a un poder tan descontrolado como el que hemos consentido.

Tal movimiento regeneracionista aglutina ya una constelación de profesionales con edades que oscilan entre los 40 y 50 años, siendo su fecha-eje de nacimiento 1968 y el 2014 la de su toma de conciencia de ser una generación dotada de un proyecto sugestivo en común. Año este en el que han empezado a reunirse para analizar la situación nacional y entreverar varias líneas de acción. Sus perfiles van desde abogados del Estado, hasta notarios, profesionales del Derecho, profesores, altos funcionarios, consultores y directivos de empresa. Y hay en este rasgo de la minoría regeneracionista, un hecho bien insólito por significativo: cómo el actual establishment encarnado por el PP-PSOE y su anejo capitalismo castizo han perdido el apoyo de las élites más preparadas y se han ganado, a cambio, su beligerancia en pro de una democracia de usos europeos -con igualdad ante la ley- y del fin de la impunidad. Esto es, devolver a España la categoría de Estado de Derecho que ha ido perdiendo paulatinamente en los últimos 20 años.

Y en poco tiempo, como fruta en sazón, han ido cuajando unas iniciativas regeneradoras que dan cuenta de las energías dormidas que hay en el fondo de nuestra sociedad y que hablan todas ellas de una imaginación creadora tan necesaria hoy para la encrucijada española. Veamos algunos ejemplos:

1. El fenómeno de ¿Hay Derecho?: lo que comenzó como un reducido blog más fundado por cuatro notarios (Ignacio y Fernando Gomá, Rodrigo Tena y Fernando Rodríguez Prieto) y una abogada del Estado (Elisa de la Nuez), se ha convertido al cabo del tiempo en el blog jurídico -y político- más importante de nuestro país, sostenido por muchas horas de saber y esfuerzo. Y sin ningún ánimo de lucro lo cual resulta siempre aval del regeneracionismo verdadero. En la actualidad cuenta ya con más de 200.000 entradas mensuales y sus reflexiones y denuncias sobre la deriva de las instituciones de nuestro Estado de Derecho, son a mi juicio de lo más lúcido y riguroso que se está escribiendo en nuestro país en estas horas inciertas. Un uso inteligente de Twitter permite, además, un grado de difusión y seguimiento notables. Junto a ello, han tenido la feliz idea de publicar un libro fundamental para entender lo que nos pasa como son las reflexiones que constituyen el tomo ¿Hay derecho?: La quiebra del Estado de derecho y de las instituciones en España, bajo el pseudónimo colectivo de Sansón Carrasco (Península, 2014). Las 17 páginas de su introducción suponen una formidable síntesis de nuestros males, carencias y peligros, siendo su lectura indispensable para saber qué nos estamos jugando.

2. La tecnología al servicio del regeneracionismo: la Fundación Civio. No menos eficaz y fecunda resulta la andadura que a través del uso de las nuevas tecnologías ha emprendido Jacobo Durán, que fue alto directivo de un conocido banco de inversión multinacional. Su Fundación Civio desarrolla herramientas informáticas que sacan a la luz datos de gran valor cívico y promueven la transparencia tan necesaria, ayudando al tránsito de mero contribuyente a ciudadano. Lo que supone mucho de investigación y de conocimiento de la gestión pública para mejorar el poder ciudadano y la rendición de cuentas institucionales. Secciones como Tu derecho a saber, El BOE nuestro de cada día, Quién manda o Dónde van mis impuestos, tienen como fin tanto el control del poder público cuanto una labor de pedagogía conscientes de que el principal problema político de nuestro país sigue siendo esencialmente «pedagógico», como anotaba Ortega. Pero, sin duda, la sección más conocida de su web es el Indultómetro donde han recopilado, desgranado y clasificado toda la información contenida en el BOE sobre los indultos concedidos en España desde 1996, constituyendo una ingente base de datos a disposición de cualquiera de nosotros. De donde puede sacar el lector lecciones varias sobre el grado de impunidad y arbitrariedad que acompañan al ejercicio de nuestro poder político

3. Una herramienta municipal regeneracionista: basada en la experiencia del Ayuntamiento de Torrelodones, y ante la dificultad de conocer las finanzas de los ayuntamientos nacionales y sus normas básicas de gestión, la regeneradora Sociedad Civil Municipal, al frente de la cual se encuentra un consultor como Gonzalo F. Atela, ha creado un kit, descargable on line, con los puntos básicos que deben conocer los ciudadanos que quieran repetir la experiencia torredolonense, que supone la dignificación de la vida municipal y terminar con la figura de los ediles cuneros de los tiempos de la Restauración. Así a través de una serie de guías y procedimientos, se encuentra desde material jurídico a instrucciones sobre cómo gestionar la estrategia en los medios para poder acceder a un poder local cuyo índice de salud moral resulta el quicio de nuestra entera arquitectura política. Con este planteamiento, la posibilidad de importar la figura del manager municipal tan popular en los países escandinavos y en Estados Unidos supone una clara perspectiva regeneracionista.

Se me dirá que al fin y al cabo son experiencias todavía modestas. A lo que respondo que mucho peor que no las hubiera. Y que el nuevo regeneracionismo hace camino al andar, deportiva, abnegadamente. Lo cual no es poco.

Ignacio García de Leániz Caprile es profesor de Recursos Humanos en la Universidad de Alcalá de Henares.

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