El oscuro futuro kurdo

Por Said Aburish, escritor y biógrafo de Sadam Husein; autor de Nasser, el último árabe. Traducción: José María Puig de la Bellacasa (LA VANGUARDIA, 13/07/07):

Empleada en su día para describir a los palestinos, la expresión “nunca pierden la oportunidad de perder una oportunidad” puede aplicarse actualmente a los kurdos iraquíes. Durante casi quince años las cosas han ido avanzando, pero de repente se ha echado a perder lo ganado: se pelean con sus congéneres iraquíes y sus importantes vecinos al tiempo que se ciernen nubarrones sobre su futuro…

Los casi cinco millones de kurdos iraquíes son liderados por Jalal Talabani y Maud Barazani; el primero es presidente de Iraq y el segundo del Kurdistán autónomo. Hasta hace unos dos años, los kurdos gestionaban positivamente sus asuntos, reavivando la lengua y cultura kurdas y promoviendo la creación de una entidad política kurda en el norte de Iraq. Sin embargo, inesperadamente han perdido el norte y han cometido una serie de errores que les pasarán factura. Ello obedece a su incapacidad para conciliar sus naturales aspiraciones con la realidad de su situación, como pueblo que vive en varios países sin tener ninguno en particular y cuyos líderes no son gran cosa. Como Turquía e Irán nunca aceptarían que los kurdos iraquíes accedieran a la independencia, no sea que sus ideas infecten a los kurdos de Turquía e Irán (13 millones en Turquía y 5 millones en Irán), los kurdos han consentido vivir en un Kurdistán autónomo en el norte de Iraq. De hecho, lo único que les frena en su declaración de independencia es la amenaza de una intervención militar, sobre todo por parte de Turquía. En general, los kurdos iraquíes se comportan más como país independiente que como región autónoma.

Hace más de un año, los kurdos empezaron a ondear su propia bandera, empleándola en lugar de la bandera nacional iraquí. El frágil Gobierno central se opuso, pero ellos se salieron con la suya, ofendiendo así tanto a los suníes como a los chiíes de su país y levantando de paso las sospechas de Turquía e Irán. Los convencidos de la unidad de Irán son legión, y entre ellos se cuenta el líder religioso Moqtada al Sadr, quien se mostró contrario al empleo de la bandera kurda y prometió acciones de represalia; Turquía e Irán, por su parte, declararon que las banderas pertenecen a países independientes y no a regiones. Los kurdos, de modo arrogante, dijeron a sus vecinos que se cuidaran de sus propios asuntos.

Después, sobrevino la cuestión de los combatientes peshmergas y de cómo se les debería tratar. Los peshmergas (los que no temen a la muerte) son una milicia kurda creada y patrocinada por la CIA hace decenios para mantener descolocado a Sadam Husein. Ahora los dos líderes kurdos se niegan a desmovilizarlos, de modo que los peshmergas poseen más y mejores armas. Así se han enemistado con los creyentes en un Iraq unido, con los turcos y con los iraníes. Pero la cosa continúa. Los kurdos utilizaron a los peshmergas en una operación de limpieza étnica.Muchos turcomanos y árabes cristianos, expulsados de las ciudades de Kirkuk y Suleimaniya, no tienen adónde ir y se pierde así su formación y capital humano precisamente donde más se necesitan. Y si se tiene en cuenta lo mucho que sufrieron los kurdos a manos de Sadam y sus programas de limpieza étnica,lo cierto es que son culpables de una insensibilidad verdaderamente criminal. Su programa ha molestado u ofendido a todo el mundo, incluso a los países que apoyaron la causa kurda en el pasado, como Francia y Estados Unidos.

Al deportar a turcomanos y cristianos árabes, los kurdos intentan convertir en kurdas las provincias de Kirkuk y Suleimaniya, sumándolas a las otras tres provincias que controlan, con la consiguiente ampliación en un tercio del área que efectivamente controlan y el acceso a la mayor parte del petróleo que produce el país. Turquía ya ha dejado bien claro que no aceptará que los kurdos controlen el crudo. A ojos de Turquía, cuanto más ricos sean los kurdos en Iraq, más difícil será pararles los pies en su reclamación de independencia y en su respaldo a los kurdos de Turquía. El Gobierno considera que esta cuestión es tan grave, que amenaza con invadir Iraq. Y como si todos estos problemas no fueran suficientes, los kurdos se han entrometido arbitrariamente en dos cuestiones que sus vecinos no pasarán por alto. Han permitido que el PKK, el partido que representa los intereses de los kurdos en Turquía, establezca bases en Iraq para hacer incursiones contra Turquía. Naturalmente, Turquía no va a tolerarlo por mucho tiempo. Así va aumentando paulatinamente la probabilidad de que Turquía invada el norte de Iraq…

Los kurdos han actuado asimismo arbitrariamente al dejar que el Mosad, el servicio de inteligencia israelí, utilice el Kurdistán como base de infiltración en Irán por cuenta de la CIA. La presencia del Mosad ha constituido últimamente uno de los puntos de fricción entre Estados Unidos e Irán. Los kurdos sufrirán las consecuencias si la porfía estadounidense-iraní termina en una guerra a tiros o en acuerdo pacífico. En realidad, a duras penas resulta concebible que las cosas evolucionen positivamente para Talabani y Barazani.

Tal vez el error mayor de los kurdos sea aspirar a controlar todo el petróleo en su territorio, hasta el punto de decidir qué empresas y países obtienen las oportunas concesiones, y negarse a compartir con otros esta fuente de ingresos. Todo lo que han hecho los kurdos desde la invasión y ocupación estadounidense de Iraq ha provocado problemas o augura provocarlos en el futuro. En principio, cabría haber esperado que el presidente iraquí, Jalal Talabani, hubiera actuado de modo distinto. En fin, la verdad es que aún podría hacer al mundo el favor de adoptar una actitud genuinamente iraquí en lugar de comportarse como un jefe tribal de estrechas miras que no ha aprendido nada de la historia de Iraq ni de la de los kurdos.