El peor amigo del perro

La nueva ordenanza barcelonesa sobre tenencia de animales ha reabierto el viejo debate sobre los perros urbanos. Un político del ayuntamiento ha afirmado que antes de aprobarla habían consultado con representantes “de todas las sensibilidades relacionadas con el mundo animal”. Eso está muy bien. Y aún habría sido mejor si también se hubiera consultado alguna sensibilidad humana. Porque, o mucho me equivoco, o el Ayuntamiento de Barcelona no se ha tomado la molestia de consultar a un gran sector de ciudadanos: los que consideran que los perros urbanos no son más que una fuente insalubre y perniciosa de molestias.

El peor amigo del perroYa lo sabemos, es un debate infinito. Mientras haya ciudades y perros no vamos a librarnos de un tema recurrente, poliédrico, inacabable: la caca de perro. En realidad el problema consiste en reducirlo todo a una cuestión de civismo. ¿Y si hiciéramos el esfuerzo de plantearnos una pregunta más elevada? Por ejemplo: ¿cómo tendrían que ser unas relaciones correctas entre lo natural y lo cultural?

En sus inicios el hombre y el perro establecieron una hermosa relación simbiótica. Se protegían mutuamente, y gracias a esta compañía el ser humano pudo combatir su soledad cósmica. Pero miles de años después, ¿qué sentido tiene la presencia de perros en las ciudades, en la civis, tan alejados de su mundo naturalis?

Seamos sinceros: ¿es sano, lógico o simplemente benévolo encerrar a una criatura que desciende directamente del lobo en pisos de 65 m2? El perro urbano no acerca la ciudad a la naturaleza, al contrario: degrada y pervierte el mundo natural. Y, de hecho, el perro no es el beneficiario de la modernidad, sino su víctima.

Lo peor quizás sea la arrogancia manipuladora que el hombre se ha otorgado sobre la genética del perro. Los hemos obligado a procrear siguiendo nuestros caprichos delirantes, emancipados de cualquier interés útil o benefactor. Así, podemos encontrar un lebrel irlandés de más de 80 centímetros de altura, o un gran danés que puede llegar a pesar 100 kilos, y simultáneamente hemos creado razas ridículamente enanas: leo que el récord del perro más pequeño del mundo lo ostenta la perra Milly, una chihuahua que sólo mide… ¡9,6 centímetros! ¿No es eso una aberración?

Todos conocemos a alguien que considera a su perro más sensible que Modigliani, más inteligente que Einstein y más listo que Carpanta. Pero el problema no son los perros, ni los amos de los perros. Insisto: no es una cuestión de civismo, sino de una visión distorsionada del mundo animal. En cierta ocasión el embajador inglés en China regaló al emperador unos cachorros de una raza particularmente valorada. En la siguiente recepción diplomática el embajador preguntó a su majestad cómo estaban los perritos. “¡Hum, sí!”, contestó el emperador: “¡Deliciosos!”.

¿Por qué nos escandaliza tanto que alguien se coma un perro y no nos ofendería si, por ejemplo, fuera un potro? Seguramente porque hemos incorporado tanto a los perros en nuestras vidas que tendemos a verlos como humanos en miniatura. Y no lo son. Alexandra Horowitz, del Barnard College de Nueva York, ha publicado un estudio que clarifica muchas conductas animales que tendemos a humanizar. Horowitz afirma cosas tan obvias como que los perros caseros no tienen la capacidad de sentir vergüenza, de modo que no pueden disculparse aunque a nosotros nos parezca que lo hagan. O que cuando un perro lame nuestros labios con su lengua no es amor: es un mecanismo diseñado para que la madre regurgite comida.

Nuestra visión enfermiza del mundo animal lo distorsiona todo. También la política. Pensemos en el PP o C’s. Cualquier céntimo que se dedique a promocionar la catalanidad o la cultura catalana será sistemáticamente impugnado por estos dos partidos. ¿Por qué no impugnan los presupuestos dedicados a los pipi-can, perreras y demás estructuras relacionadas con la perrería? ¿O es que las bestias son más importantes que la cultura? ¿No sería preferible dedicar esos espacios y recursos a nuestros niños o nuestros ancianos?

En Barcelona ciudad hay 30.000 perros censados, cifra ridícula comparada con la real, que algunos cálculos sitúan en 300.000. Reflexionemos: aunque el Ayuntamiento quisiera resolver las necesidades logísticas de esta fauna inmensa ¿cómo podría hacerlo? Respuesta: no podría. O sea, que los perros urbanos plantean un problema tan previsible como irresoluble, y en vez de intentar solucionarlo nos limitamos a gestionar su mierda. Y mal. Y mientras tanto centenares de miles de perros continuarán dándonos la lata, aullando cuando oyen la sirena de una ambulancia, despertándonos con sus ladridos las madrugadas del domingo, desde el otro lado del tabique, y ensuciando nuestras calles. No creo que en toda Barcelona quede ni una esquina libre de orines de perro, de esas repugnantes, malolientes y omnipresentes manchas negras.

Tendríamos que repensar nuestra relación con los animales. Ubicarlos donde les corresponde, es decir, en la naturaleza. Y no entre nosotros, reducidos a la triste condición de electrodomésticos vivos que defecan, ladran y babean, y todo a cambio de ejercer como depósitos de un amor triste, sí, muy triste, porque somos incapaces de dirigirlo hacia quien realmente lo merece y necesita: nuestros conciudadanos menos favorecidos.

Albert Sánchez Piñol, escritor.

12 comentarios


  1. Soy un admirador de la obra de Piñol, aun antes de que ésta fuera ampliamente conocida y no me impedirá seguir siéndolo el que pueda no coincidir en todas sus opiniones personales.
    Algunas de las vertidas en su escrito son compartidas por mi, como su apreciación sobre la intervención genética que hemos ejercida sobre los perros, miren si no lo que ocurre actualmente con ciertas razas como los bulldogs o los pastores alemanes.
    En otras apreciaciones no coincido en absoluto y algunas me parecen pura demagogia, poco digna de su altura intelectual.
    Por lo que hace a las nuevas ordenanzas municipales creo que no tienen para nada en cuenta las distintas realidades culturales de las relaciones entre humanos y perros y por descontado no se inspiran en los países europeos aceptados, no se sin con mucha razón, como avanzados.
    He convivido desde mi juventud con perros y convencido como estoy que un mundo más justo solo es posible si somos capaces de sentir y pensar como especie creo que los animales domésticos, sobre todo perros y gatos, hacen el papel de el Otro, papel sin el cual es imposible reconocerse como Uno.
    Invitaría al Sr Piñol a pasear un dia con mi perro, suelto claro, pues un perro atado a un hombre es un hombre atado a un perro y no me gusta andar atado, y se daría cuenta de la cantidad de desperdicios humanos, incluidas heces, que generan nuestros congéneres y como tenemos que cuidar de nuestros amigos perros para que no den buena cuenta de ellos.
    Aun así prefiero eso a una ciudad escéptica para uso de bienpensantes, neuróticos y turistas.

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  2. Como algunos ya sabemos, el primer perro doméstico es de hace unos 12 mil años. Es decir, este escritor no tiene para nada en cuenta que han habido miles de años de evolución y no se pueden soltar los perros en la naturaleza porque a él personalmente le moleste que estén en la urbe. A mí me molestan los maltratadores de perros y la gente que se dedica a ir en contra de la naturaleza tanto en sus palabras como en sus actos, y eso quiere decir, que los “humanos” un concepto hoy en día demasiado eufemístico porque como especie no estamos evolucionando en humanidad y hay que hacer una revisión de valores ya que no todo el mundo los tiene... Tendríamos, antes de hablar, estar informados y ser más civilizados con nuestro entorno y conjunto de las especies ya que todos somos parte del ecosistema de vida.

    ¿Sr. Piñol, usted se piensa que yo no voy a tener la libertad de compartir mi vida con los animales porque a usted no le gusten y sólo le preocupen las cacas de perro?

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  3. "Ubicarlos donde les corresponde, es decir, en la naturaleza. Y no entre nosotros". Nosotros formamos parte de esta naturaleza (al menos yo) que al parecer al autor no le gusta, aunque muchos seres humanos hayan decidido encerrarse en un mundo de cemento.

    Respeto el punto de vista según el que tener perros en espacios reducidos no favorece el bienestar de estos animales o y comparto la idea de que la creación de algunas razas sólo es el fruto de los caprichos del ser humano. Sin embargo hay que tener en cuenta que el perro hoy en día es un animal doméstico adaptado a la vida con los humanos, y no un lobo. ¿Qué pretende? ¿Soltar a todos los perros en la naturaleza? Me imagino que el autor no se negaría a que se le proporcionara un perro guía si se quedase ciego, o a que le viniese a rescatar un pastor alemán en una avalancha...

    Además, ser incivilizado no es algo proprio de los propietarios de perros, sino también de todos los que vomitan en la calle al salir del bar el sábado por la noche, tiran sus colillas por todas partes y no son capaces de decir hola y adiós cuando coinciden contigo en el ascensor.

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  4. Podría comentar muchos detalles sobre este artículo, pero por falta de tiempo sólo haré un comentario, a mi parecer obvio, pero por lo visto el articulista no ha debido - o querido- darse cuenta:
    Dice él:
    Tendríamos que repensar nuestra relación con los animales. Ubicarlos donde les corresponde, es decir, en la naturaleza. Y no entre nosotros, reducidos a la triste condición de electrodomésticos vivos que defecan, ladran y babean, y todo a cambio de ejercer como depósitos de un amor triste, sí, muy triste, porque somos incapaces de dirigirlo hacia quien realmente lo merece y necesita: nuestros conciudadanos menos favorecidos.
    Bien, cuando dejemos de robarle espacio a los animales en la naturaleza, podremos reubicarlos en ella.
    Y por otro lado, ¿por qué supone que los que amamos a los animales no somos capaces de amar también a los seres humanos, sean estos favorecidos o desfavorecidos?. Que yo sepa, el amar una cosa no te incapacita para amar otra. Es más, yo dono dinero a una protectora de animales, y también a Ayuda En Acción, Médicos Sin Fronteras, Intermón Oxfam, la parroquia de mi barrio y a Cruz Roja. ¿Y usted?

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  5. Una simple apreciación a este señor del que admiro su novela. No lo conozco, así que no puedo opinar de su persona. Habla de la oposición de PP y Ciutadans a su oposición destinar una parte del presupuesto municipal a fomentar la cultura y lengua catalanas y no ponen pegas a un pipica. Sin tener en cuenta la política y partiendo de la base de que soy una ferviente independentista... Qué pasa Sr. Pinyol, poniéndose a la altura de quien critica? Acaso tiene más derechos aquel que es catalanista como Vd que el amo de un perro? Acaso no pagamos TODOS nuestros impuestos? O el dinero de uno es más que el del otro? Porque perdone, pero que yo sepa el gobierno municipal (y cualquiera) es para todos, nos guste o no. Eso tenemos tendencia a olvidarlo. Y vamos, da una lección magistral sobre los orígenes caninos y que no deberían, por su propia naturaleza, vivir en ciudades en pisos de 65 m2...y los humanos sí? Si nos ponemos así, que yo sepa, el ser humano no evolucionó en un a ciudad y un apartamentillo...o sí? Ahí lo dejo. Tenemos que tener una mente abierta, señor, y no rellenar de palabras un artículo porque sí

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  6. Un escritor que no olvidare de manera que nunca compre un libro suyo.
    Cuando un perro lame es para que la madre regurgite comida???????? que gilipollez es esa, cuando un perro hace esto puede ser por varios motivos y uno de ellos es el de transmitir buen rollo ( no digo cariño porque es capaz de decirme que los perros no tienen sentimientos y son incapaces de demostrar alguna forma de amor ).
    Que tal si en el plan urbanístico dejaríamos un pequeño porcentaje de áreas verdes y donde una de ellos reservada a los perros?
    Que tal de educar a los propietarios y multar a los recividistas que no recogen los excrementos??.
    Y no son los perros que plantean problemas, si no gente como ese personaje que con su mentalidad, indiferencia pone a los perros a la altura de una rata, el perro es el mejor amigo del hombre , pero por desgracia con mentalidades así el hombre es el peor enemigo del perro.

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  7. No estoy de acuerdo para nada con Albert SPiñol, pues bien considero que hay cosas en la ciudad que molestan mucho mas que los perros. Prefiero que me despierte el ladrido de un perro a que me despierte el guiri de turno disfrutando de su fin de semana espectacular ( en el piso turístico de debajo de mi casa...). Gente que entra y sale sin tener en cuenta que unos cuantos vivimos y trabajamos en el barrio de gracia. Finalmente acabará pasando como en otras zonas que simplemente serán zonas turísticas , y será imposible de conciliar con la vida vecinal. Otro dato, le invito a pasar por plaça del diamant / c guilleries un viernes noche, .... Los containers están meados hasta firmar un río que llega a media calle , y te aseguro que no son pipis de perro, sino de humanos. Pues bien creo que es más preocupante esto, y no el problema de los perros, dejen ya de criminalizar a los perros ! Se lo dice una compañera antropóloga y no escritora .

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  8. Independientemente de que te gusten o no los perros...ambas posturas muy respetables, creo que te olvidas de una parte muy imprtante. ¿sabías que el aumento del número de alergias se debe al exceso de higiene en nuestro medio? No sé...quizá el hecho de compartir nuestro entorno con pipis, cacas, mocos, pelos, pulgas, parásitos...sean de la especie que sean no es tan horroroso como a simple vista podría parecer. Por otra parte, y viendo como se desarrolla la sociedad de hoy en día, hay mucha gente sola. El ser humano, como muchos otros animales, es un ser gregario. Nos gusta compartir, nos gusta estar acompañados. Muchos de estos perros son el antidepresivo perfecto para nuestra sociedad. Poder dar un abrazo, una caricia o simplemente mirarle a los ojos y recibir una respuesta positiva es algo que todo ser humano necesita y supongo que es por eso que el perro, aunque tu no lo veas, sigue siendo nuestro mejor amigo. y ya por último, está demostradísimo que son una terapia idea para las personas que sufren del sistema cardiovascular...la obligación de tenerlo que sacar a pasear, hace que estos pacientes se mantengan activos con tres paseos al día. La terapia perfecta!! ¿Crees realmente que deberíamos vivir en lugares urbanos sin estos peludos que tanto nos dan a algunos? Me parece que no lo has pensado humanamente ;)

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  9. Queda claro la insensibilidad recalcitrante de este individuo. Por lo visto, primero es incapaz de comprender que haya seres humanos que deseen compartir su vida como lo ha hecho el hombre desde antes de ser hombre con los canidos y segundo porque idealiza un modelo de ciudad aséptica y perfecta digna del III Reich. El enriquecimiento vital que proporciona la convivencia con estos animales, debería obligarnos al rediseño de ciudades que mejoren la integración y convivencia de los animales de compañía. Perros y humanos son los únicos seres con mayor capacidad adaptativa a multitud de entornos, siempre y cuando cuidemos de proporcionar y cubrir las necesidades de confort que se requieren para mantener unos niveles indispensables de calidad de vida, esto es una correcta alimentación, cuidados higiénico sanitarios, relación social, y ejercicio físico y mental. Cuestión aparte es que puedan existir, como existen, individuos a los que nunca habría que dejarles tener animales a su cargo y una buena medida sería que se regulase la tenencia de animales con normativas que obligasen, por poner un ejemplo, a la formación específica antes de poder adquirir un animal de compañía. El incivismo es un fenómeno que se manifiesta en casi todas las personas que no tiene respeto por los bienes conjuntos de la sociedad, independientemente de que el incívico tenga o no animales.
    Salud!

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  10. Empírica presentación de su visión del mundo. Aldous Huxley ya nos advirtió de individuos que bajo sus ojos creían crear un mundo mejor,
    Es tan demagógica su presentación, que tendría que estar todo el dia debatiendo con su simposio particular de atrocidades y suposiciones basadas en su ego personal en relación a los animales en las ciudades, sus meadas fuera de tiesto si son , molestas.
    Para que su egocentrismo no quede dañado y se vea reconfortado de vivir entre perros en una ciudad , le informare de algo que usted se beneficia directamente de vivir entre conciudadanos que si tiene perro y los ama a ellos y a sus congénere,
    La leishmaniosis es trasmitida a humanos y perros por igual, en los humanos tiene cura en un alto porcentaje. En los perros es mortal o latente de por vida . en humanos unos dicen que si otros dicen que no, casos mortales solo en niños
    Pues los mosquito prefieren la sangre más caliente, los perros la tiene, y acuden antes a los animales que a los humanos, y esto hace que la población este protegida ante esta enfermedad,,, curioso no cree. Que usted se beneficie de sufrir una enfermedad.
    Pues esto es gracias al perro que ladra cuando pasa una sirena…… y etc etc etc.
    De todos modos yo recojo las cacas de mi perro. el vínculo que tenga con el , a usted ni le va ni le viene.
    Sus cagadas espero que se las recoja usted mismo. Y no contamine las mentes de la ciudad.
    Se lo agradecería .
    atentamente Antoni lluis Rodriguez

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  11. Estimada Eva:
    ¿De verdad hace falta insultar y menospreciar al escritor del artículo para rebatir sus argumentos?
    Estaré encantado de aprobar su comentario siempre y cuando elimine usted los insultos y las referencias personales.

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