El plan de Kerry para Palestina

Oriente Medio ha mantenido plenamente ocupado al secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, en los √ļltimos tiempos. Despu√©s de haber visitado Egipto y Arabia Saud√≠ con la esperanza de mejorar las relaciones de Estados Unidos con ambos pa√≠ses, se dirigi√≥ luego a Ginebra para tomar parte directa en las conversaciones del grupo 5+1 con Ir√°n sobre su programa nuclear. Kerry tambi√©n encontr√≥ tiempo entre tanto para reunirse con el presidente palestino, Mahmud Abas, y el primer ministro israel√≠, Beniamin Netanyahu, y para consultar al rey de Jordania, Abdalah II, en un intento de revitalizar unas vacilantes negociaciones de paz entre israel√≠es y palestinos.

La intensa actividad diplom√°tica de Estados Unidos y la perspectiva de un acuerdo preliminar 5+1 con Ir√°n ha llevado a los observadores optimistas a anticipar un avance diplom√°tico en el conflicto palestino-israel√≠, posiblemente a principios del 2014. Tal perspectiva cumplir√≠a con el calendario previsto de nueve meses establecido por Kerry en la primavera del 2013 para llegar a un acuerdo sobre el estatus final. Los mismos observadores creen que esto se basar√° en los llamados ‚Äúpar√°metros Clinton‚ÄĚ de diciembre del 2000 y la Iniciativa de Paz √Ārabe del 2002 e incluyen un plan para desarrollar la econom√≠a palestina.

La en√©rgica intervenci√≥n diplom√°tica de Estados Unidos s√≥lo podr√≠a lograr un acuerdo palestino-israel√≠ sobre un paquete que abarque la seguridad pol√≠tica con sus elementos econ√≥micos correspondientes. Kerry aporta energ√≠a personal y dedicaci√≥n a la tarea, pero ¬Ņqu√© quedar√° de su audaz iniciativa si las conversaciones de paz palestino-israel√≠es se estancan completamente y no se alcanza un acuerdo sobre el estatus final? Las respuestas beligerantes de Netanyahu al balance de Kerry en el sentido de que ‚Äúla posici√≥n de los Estados Unidos de Am√©rica sobre los asentamientos es que los consideramos... ileg√≠timos‚ÄĚ y a los informes iniciales de un acuerdo 5+1 con Ir√°n prometen un duro debate pol√≠tico a la vista.

A juzgar por la experiencia, el Gobierno de Estados Unidos se apartar√° del enfrentamiento pol√≠tico con Netanyahu y sus aliados en el Congreso y el Senado estadounidenses para recurrir m√°s bien al factor econ√≥mico del plan de Kerry. En su intervenci√≥n en el Foro Econ√≥mico Mundial en mayo del 2013, consider√≥ inversiones por valor de 4.000 millones de d√≥lares que ampliar√≠an la econom√≠a palestina en un 50% en tres a√Īos, con atenci√≥n preferente a la vivienda, el turismo y la agricultura y disminuci√≥n del paro en dos tercios y aumento de los niveles de renta para la mayor√≠a de los palestinos.

El problema es que el plan econ√≥mico ‚Äúde √≠mpetu transformador‚ÄĚ de Kerry se parece en gran medida a la estrategia fallida de ‚Äúcrecimiento econ√≥mico‚ÄĚ que Estados Unidos y la Uni√≥n Europea defendieron en los territorios palestinos ocupados desde 1993 en adelante. En lugar de encarar los obst√°culos pol√≠ticos de forma que condujeran hacia un acuerdo de paz, llevaron a la comunidad internacional a la b√ļsqueda vana de un crecimiento econ√≥mico susceptible de ‚Äúrendir beneficios tangibles a la poblaci√≥n palestina a fin de reforzar el impulso hacia la paz‚ÄĚ, como el documento marco clave del Banco Mundial explic√≥ en su momento.

Sin embargo, Estados Unidos y la Uni√≥n Europea evidentemente no se inclinaron a defender su propia estrategia econ√≥mica. Los cierres de fronteras israel√≠es reiteradas y prolongadas en 1994-1999 asfixiaron el comercio palestino y dieron lugar a una ca√≠da neta de la renta per c√°pita. Las operaciones de las fuerzas de defensa israel√≠es Escudo de Defensa y Camino Trazado en la primavera del 2002 representaron da√Īos por valor de 361 millones de d√≥lares a infraestructuras civiles e instituciones financiadas por donantes en Cisjordania, fuera de toda proporci√≥n con la escala real y la intensidad de los combates, cuya reparaci√≥n fue abonada posteriormente por la comunidad de donantes. Y cuando Estados Unidos y el Banco Mundial negociaron el Acuerdo sobre Circulaci√≥n y Acceso en noviembre del 2005 ‚Äďparadigma de la estrategia de los donantes con respecto al desarrollo de la econom√≠a palestina en la matriz de la seguridad israel√≠ y el control territorial y administrativo‚Äď, la seguridad israel√≠ se neg√≥ a ponerlo en pr√°ctica, dando lugar a su desaparici√≥n completa y r√°pida.

A pesar de este historial desalentador, Estados Unidos y la Uni√≥n Europea revivieron la estrategia de crecimiento econ√≥mico de nuevo a ra√≠z de la escisi√≥n de la Autoridad Palestina en dos gobiernos rivales en Cisjordania y la Franja de Gaza en junio del 2007. Sin embargo, s√≥lo dos a√Īos despu√©s, el Banco Mundial concluy√≥ que la econom√≠a palestina ‚Äúfracasaba espectacularmente a la hora de cumplir con su potencial, incluso en periodos de relativa estabilidad en la situaci√≥n de seguridad‚ÄĚ y ‚Äúhab√≠a mermado en medio del declive de sectores productivos... y una creciente dependencia de la ayuda de donantes para impedir el colapso fiscal‚ÄĚ. Ir√≥nicamente, a pesar de un fuerte aumento de la ayuda de donantes al Gobierno cisjordano del primer ministro Salam Fayad, el Gobierno rival de Hamas en Gaza super√≥ a su rival en los indicadores macroecon√≥micos en el 2010.

En los √ļltimos veinte a√Īos ha podido observarse que la ayuda internacional a los palestinos era desviada de sus prop√≥sitos originales de crecimiento econ√≥mico, desarrollo del sector privado y creaci√≥n de instituciones de ayuda humanitaria, fomento del empleo y ayuda presupuestaria. Los objetivos fundamentales y los supuestos subyacentes de la estrategia econ√≥mica se han subvertido casi por completo: el resultado no ha sido el desarrollo sostenible y las instituciones fiables y mucho menos el fin de la ocupaci√≥n israel√≠ y un Estado palestino en el marco de un tratado de paz duradero con Israel, sino la dependencia cr√≥nica de la ayuda. En su √ļltimo informe publicado el 2 de octubre del 2013, el Banco Mundial calcul√≥ que el control directo de Israel del 61% s√≥lo de Cisjordania ‚Äďsin contar Jerusal√©n Este o el control indirecto del resto de Cisjordania y de Gaza‚Äď cuesta a la econom√≠a palestina 3.400 millones de d√≥lares al a√Īo, o el 35% del PIB.

Estados Unidos y la Uni√≥n Europea podr√≠an haber recuperado la estrategia de crecimiento econ√≥mico insistiendo en la creaci√≥n de la aplicaci√≥n formal y mecanismos de soluci√≥n de controversias a fin de garantizar la correcta aplicaci√≥n de los acuerdos econ√≥micos acordados y disuadir a violaciones mediante la autorizaci√≥n de las sanciones pertinentes. Pero r√°pidamente abandonaron el intento que hicieron para establecer un mecanismo de supervisi√≥n ‚Äďincluido originalmente como parte de la ‚Äúhoja de ruta para la paz‚ÄĚ del Cuarteto internacional liderado por Estados Unidos en abril del 2003‚Äď ante a las objeciones israel√≠es. Una y otra vez, cuanto m√°s profunda es la crisis de la tarea de construcci√≥n de la paz, m√°s tenazmente Estados Unidos y la Uni√≥n Europea se atienen a su m√©todo preferido.

Kerry ofrece un rayo de esperanza al proponer la integración del componente económico en un acuerdo que acabe con el control israelí, aunque de manera gradual. El resultado depende enteramente de mantener esta conexión integral. Sin él, el plan económico de Kerry se convierte sencillamente en la cuarta iteración tediosa de una estrategia fallida y contribuye a un estatus quo inherentemente degenerativo que no puede mantener y mucho menos revocar.

Yezid Sayigh, investigador asociado en el Centro Carnegie sobre Oriente Medio, Beirut. Traducción: José Mª Puig de la Bellacasa.

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