El PNV inaugura ‘batzoki’ en Aragón

Es lo que cabe deducir después de que Joseba Egibar, el ariete independentista del PNV en el Parlamento vasco, haya tenido la ocurrencia de evocar la ley de derechos históricos aprobada por el Parlamento aragonés el pasado 28 de junio y publicada en el Boletín Oficial de Aragón del 10 de julio. Lo ha hecho en el pleno de política general que todos los años, a finales de septiembre, abre el curso político a la vuelta del verano en Euskadi. Y la reacción de la cabecera de referencia aragonesa, a la que he seguido en todo este proceso, me refiero al Heraldo de Aragón, no ha podido ser más expresiva: “El PNV usa la ley de derechos históricos de Aragón para defender la vía unilateral a la independencia”.

La intervención de Egibar hay que situarla en medio de un debate que se sustancia ahora mismo en el Parlamento vasco en torno a la reforma de su Estatuto de Autonomía, que hay que recordar que es el único de los diecisiete estatutos de autonomía en España que todavía no ha sido reformado desde que fue aprobado en 1979. Reparemos en que dicho proceso de reforma estatutaria está en la fase de estudio por parte de una comisión de expertos elegida por los partidos vascos y que se tiene ahora que enfrentar con un borrador previo elaborado por PNV y Bildu, en el que se proponen medidas de cariz independentista inasumibles para el resto, como ya lo han dejado muy claro todos, empezando por el PSE, socio de gobierno del PNV, hasta el PP, pasando por Podemos, que tampoco se suma al borrador abertzale.

Pues bien, siendo esas las posturas de los diferentes partidos vascos y estando inmersos en pleno proceso de reforma estatutaria en Euskadi, se aprueba en el Parlamento de Aragón una ley de derechos históricos donde sus protagonistas principales son el PSOE y Podemos, en versión aragonesa, y donde se defiende el rescate de unos principios de corte foralista que en Euskadi siempre ha utilizado el PNV de un modo singular.

Estamos ante un debate historiográfico y político de gran calado pero que nunca se ha tomado en serio en España y en el que lo primero que hay que anotar es la incoherencia en la que están cayendo de manera palmaria las sucursales del PSOE y Podemos en Aragón y Euskadi. Por lo que respecta a Euskadi, en el PSOE están por la solución federal y Podemos por una solución no independentista que incide más en lo social, mientras que en Aragón ambos se suman al foralismo. ¿Pero en qué consiste este foralismo aragonés? El foralismo al que recurren ahora en Aragón se remonta a la situación política del antiguo reino abolida tras la Guerra de Sucesión (1701-1714), con los Decretos de Nueva Planta, que solo dejaron en pie su derecho civil, único resto foral aragonés reconocido hoy por nuestra Constitución.

Pero en la ley aprobada ahora por el parlamento aragonés se utilizan unos conceptos tan disparatados que hasta al PNV le han puesto los ojos como platos: ahí se habla no solo de bilateralidad para Aragón en lo económico (Disposición adicional tercera), idéntica al actual régimen de Concierto Económico vasco, sino incluso de bilateralidad en lo político, mediante un pacto de igual a igual entre las instituciones aragonesas y las del resto del Estado (Artºs 2,c y 5,b), que sería la fase a la que el PNV aspiraría en su diseño confederal del nuevo Estatuto vasco. Además de situar a la bandera aragonesa por encima de la española (Artº 10.2: “ocupará el lugar preferente”) y con el corolario delirante de pedir la anulación del Decreto de Nueva Planta de 1707, tal como hicieron en su día los nacionalistas vascos respecto de las Leyes forales de 1839 y 1876, suprimidas para ellos en la Disposición Derogatoria 2ª de nuestra Constitución.

Y ahora volvemos al significado del titular del Heraldo que citábamos al principio: “El PNV usa la ley de derechos históricos de Aragón para defender la vía unilateral a la independencia”. Los derechos históricos de Euskadi están recogidos en la Disposición Adicional primera de la Constitución de 1978, como es sabido. En ellos cifró el PNV el enganche de nuestra norma básica con la tradición histórica. Dicha tradición vasca, interpretada por el PNV, convierte los derechos forales en el reconocimiento por parte de España de que hay una soberanía antigua y previa de los vascos sobre el territorio que ocupan, y que vendría sustanciada en sus fueros.

Pero esta es una interpretación voluntarista y decisionista del PNV sobre nuestro pasado común que ignora interesadamente que los fueros vascos fueron una más de las muchas especificidades regionales que hubo en España desde el inicio de la llamada Reconquista. Y donde entrarían también, por supuesto, los fueros de Aragón, suprimidos tras una guerra en la que los vascos apoyaron a la dinastía Borbón triunfante y así pudieron mantener intactas sus instituciones.

Por tanto, y resumiendo mucho, no es exactamente que el PNV haya visto en la ley de derechos históricos aragonesa la vía hacia la independencia, como dice el Heraldo, es que ha estado utilizando siempre la tradición foral española en un sentido propio, desfigurado y tergiversado, pero asumido por el resto del Estado y por unas razones en las que ahora no vamos a entrar. Y no es tampoco que ahora se quieran sumar desde Aragón a lo que siempre hizo el PNV, sino que los aragoneses tienen, puestos a buscarla, no ya la misma que los vascos, sino mucha mayor y más densa tradición foral que aquellos. Así que yo no hablaría, como hace el Heraldo con la mejor de las intenciones, de “bochorno aragonés”, sino más bien de “bochorno español” por lo mucho que hemos reconocido a los vascos hasta ahora, sin reparar en el agravio que ello suponía respecto del resto de españoles.

Pedro José Chacón Delgado es profesor de Historia del Pensamiento Político en la UPV/EHU.

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