El PSOE y los «okupas»

La presidenta de la Junta de Andalucía, en el asunto de los «okupas» de la llamada «corrala Utopía» de Sevilla, está mostrando, una vez más, la indefinición ideológica del partido socialista.

Es verdad que la crisis económica está provocando situaciones difíciles y hasta dramáticas en la vida de algunos ciudadanos. Sin embargo, esas dificultades no pueden justificar que la llamada «okupación», con k, de edificios y viviendas sea una fuente de derechos. La «okupación», por el contrario, es un torpedo en la línea de flotación de un derecho fundamental para la economía, el progreso y el desarrollo de un país: el derecho de propiedad.

Un país que permite la «okupación» se convierte automáticamente en el puerto de arrebatacapas, donde ha desaparecido no solo la seguridad jurídica, sino la más elemental seguridad para las personas.

Esto hay que tenerlo claro, por mucho que a todos nos emocione, nos entristezca y nos preocupe la existencia de familias con graves problemas para alojarse. Hay que tener claro que la «patada en la puerta» es el peor camino para ayudar a las familias que necesitan una vivienda protegida. Aceptar la «patada» como método para resolver el problema de la vivienda es tanto como aceptar la violencia como fuente de derechos.

Que Izquierda Unida apoye las «okupaciones» a mí me resulta desconcertante porque me gustaría que los comunistas españoles de hoy se parecieran siquiera un poquito a los eurocomunistas de la Transición. Pero hace ya tiempo que, al rebufo de los problemas sociales que ha traído consigo la crisis, los comunistas españoles están más cerca de los antisistema que de sus mayores de los años setenta y ochenta.

Por eso no me extrañó que la responsable de Vivienda de la Junta, que es comunista, tomara inmediatamente la decisión de dar prioridad en la adjudicación de viviendas protegidas de la Junta a los «okupas» desalojados de la susodicha «corrala». De esta forma premiaba a los de la «patada en la puerta» y postergaba a las doce mil familias de la lista de espera para obtener una vivienda protegida.

Sin embargo, lo que de verdad me inquieta es la indefinición de los socialistas en este asunto. La noche del jueves parecía que la presidenta de la Junta de Andalucía lo tenía claro cuando firmó un decreto fulminante para retirar las competencias en materia de vivienda a la consejera que había tomado la decisión de dar prioridad al realojo de los «okupas» frente a los miles de andaluces de la lista.

Como tantos otros, cuando conocí esa decisión, pensé que Susana Díaz había acertado. Había entendido que un partido serio no puede jugar con las cosas serias, y la defensa de la propiedad es una de las cosas más serias. Pensé, como muchos, que al fin alguien del PSOE tomaba una decisión seria y no por oportunismo a corto plazo. Me impresionó gratamente que hubiera tomado esa decisión aunque eso la pudiera conducir, incluso, a convocar elecciones. Que, por cierto y a pesar de ser adversaria política suya, consideraba que, tras haber fijado su posición sobre un asunto tan esencial, podría afrontar con buenas perspectivas.

La sorpresa surgió a las 24 horas, cuando la presión de los comunistas la llevó a firmar otro decreto para anular el anterior.

Esta falta de criterio en un asunto tan trascendental como este es similar a la que muestran los socialistas cuando su presidente en el País Vasco, el maltratador Eguiguren, dice la barbaridad de que «en Madrid vivían mejor con ETA». Por no recordar cómo ahora Rubalcaba tiene que decir que la secesión de Cataluña no cabe en la Constitución, después de que su antecesor al frente del PSOE, Zapatero, dijera con la solemnidad que le caracterizaba que él apoyaría cualquier cosa que saliera del Parlamento de Cataluña.

Son demasiados vaivenes. La línea política de un partido no la puede marcar el oportunismo de cada momento. Por eso creo que el PSOE es un problema para España. Porque debería ser una alternativa de gobierno sensata y fiable para España y, ahora, por el contrario, es un elemento de inestabilidad porque resulta imposible saber qué es lo que defiende en los asuntos esenciales que tenemos planteados los españoles. Por eso podemos afirmar que este PSOE constituye un problema para España. Y me duele decirlo de una manera tan tajante.

Esperanza Aguirre, presidente del PP de Madrid.

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