El radicalismo islamista en el Magreb: desarrollos recientes de un terrorismo persistente

El Dr. Carlos Echeverría Jesús es Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED.

1. Introducción

Aunque aparentemente la actividad terrorista se ha reducido en los últimos tiempos en los cinco Estados que componen la Unión del Magreb Árabe (UMA) – Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez – un inventario de las actividades terroristas propiamente dichas pero también del activismo proselitista de los diversos grupos que apoyan, amparan o justifican la actividad violenta dentro y fuera de la subregión nos ofrece datos inquietantes. No sólo la determinación de algunos terroristas de origen magrebí para convertirse en suicidas tanto en sus propios países – en Túnez en 2002 y en Marruecos en 2003 tras una pionera y aislada experiencia en Argelia en 1995 – como fuera de ellos – Irak entre 2003 y 2005 y España en 2004 – sino también otros fenómenos como su activismo armado sobre el terreno que va adquiriendo una progresiva amplitud transregional – con el ataque del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) argelino en suelo mauritano en junio de 2005 y los enfrentamientos en el Sahel en los dos últimos años, desde Chad hasta Malí pasando también por Níger – nos obligan a un seguimiento detallado de su evolución para poder combatirlo mejor en colaboración con las autoridades nacionales de los países implicados.

Como quiera que en los últimos tiempos existe un creciente debate interno en los países magrebíes sobre la necesidad de incluir a los partidos y movimientos islamistas en el juego político – en Argelia y en Marruecos lo están desde hace años, con el antiguo Hamas aportando incluso ministros al Gobierno de coalición y dicho partido y también el partido Islah con presencia parlamentaria, para el primer caso, y con la visible presencia en la arena política y en el Parlamento del Partido para la Justicia y el Desarrollo (PJD) en Marruecos -, y como quiera también que algunos sectores islamistas han estado e incluso pueden seguir estando si no siempre vinculados sí al menos ligados por ciertas fidelidades a grupos más radicales que defienden la vía violenta dentro y/o fuera de sus países, es obligado proceder a estudiar su evolución así como su percepción y su opinión sobre el ejercicio de la violencia, y lo es tanto para las autoridades nacionales de los países interesados como para el resto, y más aún para los vecinos inmediatos como es el caso de España, enmarcándose todo ello en el necesario y legítimo esfuerzo que debe mantenerse en el tiempo para combatir al terrorismo yihadista en todos sus frentes.

Leer artículo completo (PDF). Disponible también en GEES.