El recusado

Mi liberada:

Es probable que en esta semana de mutación de monstruos en que al gobierno Frankenstein le ha sucedido el gobierno Franconstein (©Jorge Ferrer), te haya pasado dolosamente inadvertido el auto de la Audiencia Nacional que aparta al juez José Ricardo de Prada del tribunal que decidirá en su día si hubo una caja B en la contabilidad del Partido Popular. El pleno de la Audiencia ha decidido que ese juez no es imparcial para juzgar, porque ya juzgó. Y que lo hizo cuando no correspondía, porque no tenía conocimientos para hacerlo, en algunos párrafos nucleares de la sentencia que redactó (mayo 2018) y que condenó por blanqueo al tesorero Luis Bárcenas y, a título lucrativo, al PP. (Te aclaro lo que supone título lucrativo en este caso. Gracias a la trama corrupta de Francisco Correa el PP se ahorró 245.492,8 euros en las campañas municipales de los afamados municipios de Pozuelo y Majadahonda. Pero el partido desconocía habérselos ahorrado, porque desconocía la propia trama de corrupción).

El recusadoEl juez De Prada incluyó en el apartado de hechos probados de la sentencia de 2018 hechos que no han sido probados. El primero –todas las comillas son del juez– que entre Correa y el Pp «se tejió una estructura de colaboración estable» y un «auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional». El segundo, la existencia de una Caja B del partido, «consistente en una estructura financiera y contable paralela a la oficial». Como a través de esos párrafos De Prada ya anticipó un prejuicio inculpatorio, la Audiencia concluye que su apariencia de objetividad se ha destruido y lo aparta. Pero lo fundamental del auto no es que establezca la incompatibilidad de esos prejuicios con la futura labor de juzgador que le aguardaba, sino su radical impertinencia. Su inmoral impertinencia. Su destructiva impertinencia. La Audiencia considera que De Prada dio por demostrada la veracidad «de varios hechos que no eran objeto estricto de enjuiciamiento». E incurrió, según la sentencia, en lo que el latinajo jurídico llama extra petitum. En latín vulgar: dio más de lo que se le pedía.

Dio más de lo que se le pedía, te he escrito. De lo que le pedía la Justicia. Pero dio exactamente lo que le pedía la Política. Ahora coge el auto de la Audiencia, tatúate que en él se dictamina que las opiniones de De Prada sobre la honradez del Pp no tenían fundamento ni lugar en la sentencia y vete –hoy se viaja rápido vía web y la del Congreso es buena– a la sesión plenaria número 121 de la XII Legislatura, celebrada el jueves 31 de mayo de 2018, en la que se tramitó la moción de censura contra Mariano Rajoy Brey. Pero como sé que no lo harás lo haré yo. Y lo haré para que te hundas en la miseria de comprobar cómo llegó a la presidencia del Gobierno Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Oír y leer los discursos del presentador de la moción, el hoy orondo ministro Ábalos y del inescrupuloso aspirante Sánchez, hoy presidente, es un ejercicio que convierte la democracia en una fake news. Sí, el tipo de animalitos que tanto te distraen cuando aluden a Trump. Vas a apurar el cáliz a fondo. Agua va, Ábalos:

1/«En palabras de la propia sentencia, el Partido Popular desde su fundación ha sido, y leo –no valoro, leo textualmente–, un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional, mediante la manipulación de la contratación pública central, autonómica y local. Lo dice la justicia. Una sentencia que también certifica la ausencia de credibilidad de la declaración del señor Rajoy en sede judicial cuando señalaba que nada sabía sobre la caja B del partido que presidía, cuya existencia, según la sentencia, queda acreditada».

2/«Si las sentencias pudieran tener en política un efecto retroactivo hay elecciones que ustedes no deberían de [sic] haber ganado. Las han financiado con la caja B; han presentado candidatos que ahora están condenados a más de treinta años. ¡Es que han engañado a la ciudadanía durante mucho tiempo! ¡Es que hay que pensar en la vigencia, la validez, la legitimidad de los escaños que ustedes ocupan, porque se han financiado irregularmente!».

Pero dejemos el telonero. Ahí va el actor principal:

3/«Un pronunciamiento judicial que incluye demoledoras afirmaciones en torno a la propia figura de quien ocupa hoy el cargo de presidente del Gobierno. La sentencia de la Audiencia Nacional, hecha pública el pasado 24 de mayo, sobre el caso Gürtel, y más aún la ausencia de respuesta del Poder Ejecutivo que pretende ponerse de perfil de nuevo, una vez más, ante la gravedad de los hechos que han sido ya probados por parte de la justicia, no admitiría, como he dicho antes, más salida que la dimisión inmediata del presidente del Gobierno».

4/«Qué más tiene que pasar, señor Rajoy? ¿No es suficiente el tenor de una sentencia en la que se reconoce que su palabra como testigo ya no merece ningún crédito para la justicia?».

5/«Señorías, lo he dicho antes, esta moción de censura es la respuesta constitucional a una emergencia institucional, señor Rajoy, lo siento mucho, pero usted no puede continuar siendo presidente del Gobierno después de la sentencia de la Audiencia Nacional, no puede continuar siéndolo».

6/«La manipulación, señor Rajoy, también es corrupción».

7/«En consecuencia, la democracia no puede tolerar que la exigencia de ejemplaridad en el ejercicio público de los representantes políticos llegue a niveles tan bajos como a los que ha llegado como consecuencia de una sentencia que ha indignado y ha provocado más incredulidad y, por supuesto, muchísima más desafección en el conjunto de la ciudadanía española».

8/«Una vez conocida la sentencia, lógicamente sí había una fuerza moral para poder presentar esta moción».

9/«Hay Gobiernos con una fragmentación parlamentaria enorme; lo que no hay en Europa son Gobiernos que hayan sido sentenciados por hechos tan graves como los que han sido sentenciados como consecuencia de la trama Gürtel».

Permíteme ahora una interrupción, que no te hará infeliz, para que conozcamos una de las raíces del mal presagio que aflige a Ciudadanos. Habla Rivera:

10/ «Hay perlas auténticas en esa sentencia Gürtel que acusan de una trama paralela de corrupción para llevarse mordidas de manera estructural, una especie de estructura paralela al Estado para financiar al partido que está en el Gobierno; eso, junto a la cuestión que afecta a la credibilidad del presidente del Gobierno, todo eso hace imposible continuar con esta legislatura y con este Gobierno».

Y otra. Habla un comunista gallego:

11/ «La sentencia de la Audiencia Nacional sobre la trama Gürtel da por probada la existencia de una caja B en el Partido Popular que se lucró a través de una trama corrupta interna y externa prácticamente durante veinte años, y la misma Audiencia Nacional considera que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, mintió en sede judicial, lo que lo convierte en un presidente y en una persona con la credibilidad por los suelos».

El bacín postrero es el presidente:

12/«Es evidente que esta legislatura ha acabado, y no ha acabado por nosotros, ha acabado por una sentencia».

La Audiencia Nacional, es decir, el mismo organismo jurisdiccional que condenó en primera instancia, ha determinado que el supuesto hecho en que se basó la moción de censura que acabó con Rajoy fue un hecho no probado (¡incluido en el apartado de hechos probados!), que no era necesario que se incluyera en la sentencia. La Audiencia ha recusado a Pedro Sánchez. Y a ver si logras demostrarme que eso no es más que una metáfora.

Sigue ciega, tu camino

Arcadi Espada

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