El referéndum y el barómetro del CEO

El CEO de la Generalitat acaba de publicar la que será seguramente su última encuesta antes del referéndum unilateral -anunciado, pero todavía no convocado- del 1 de octubre. Es el momento para una reflexión.

No soy muy partidario -excepto para los países como Suiza, donde son algo habitual- de este tipo de consultas. Pueden ser útiles para visualizar un gran consenso, pero no para resolver asuntos que dividen a los ciudadanos. Por lo general estas consultas no acaban con las divisiones. Hay excepciones, como el referéndum italiano de 1946 que instauró una república que se ha consolidado. Pero hay ejemplos recientes de lo contrario. Un 52% de los ingleses voto en junio del 2016 a favor del ‘brexit’. La primera ministra, Therese May, dijo aquello de “‘brexit’ es ‘brexit'”, pero un año después el país está discutiendo el tipo de ‘brexit’: salida total de la UE, permanecer en la unión aduanera, o incluso en el mercado único…

Los escoceses votaron en el 2014 por diez puntos contra la independencia, pero cuando el gobierno escocés intuyó que las cosas podían cambiar -por sus resultados electorales y por el ‘brexit’- pidió otro referéndum. Tras los últimos resultados del SNP -malos- se ha olvidado por el momento del asunto. Conclusión: el referéndum no sirvió para arbitrar el futuro de Escocia.

Si me pudiera poner en la piel de un convencido independentista -no de un fundamentalista- tendría hoy muchas dudas sobre la conveniencia del referéndum catalán. Pensando en Catalunya y en el futuro del independentismo.

El oficialismo independentista dirá que no se debe hacer marcha atrás ya que según el CEO el 67,5% votará en el referéndum unilateral y el 62,4% (contra el 37,6%) se inclina por el ‘sí’. Son resultados similares a una muy reciente encuesta del diario ‘Ara’. Pero seguramente es algo que luego en la realidad puede ser distinto ya que se parte de datos que pueden variar y que son contradictorios con otros de la encuesta y con su propio fondo.

No es lógico que solo el 48% -contra el 50,3%- quiera un referéndum ilegal y que luego vote el 67,5%. ¿Es creíble que a la hora de la verdad -y en un clima tenso- participarían el 60% de los electores de Ciudadanos y el 72% de los del PP? ¿Con Rajoy y Rivera instando a no acudir a las urnas? Aquí hay un posible fallo ya que como dijo Artur Mas un día (pero nunca ha repetido), a un referéndum ilegal es probable que no acudieran los no independentistas. Excepto, claro, los que se sintieran obligados por su clima social.

Pero supongamos que esta parte de la encuesta acierte, el 67,5% acuda y el 62,4% vote ‘sí’. Una Catalunya independiente tampoco podría funcionar porque chocaría con lo que -según los datos de la misma encuesta- desean los catalanes.

Preguntados por su sentimiento de identidad, el 51,2% dicen sentirse tan españoles como catalanes (39%), o españoles. Y solo el 22,8% se declaran “solo catalanes”. Sigamos, el 30,5% cree que Catalunya debe ser una comunidad autónoma y el 21,7% un Estado dentro de una España federal, frente al 34,7% partidario de un estado independiente. Habían llegado a ser el 48,5% a finales del 2014.

Y ya preguntados directamente si desean que Catalunya sea un Estado independiente, el 49,4% dice que ‘no’ frente al 41,1 de partidarios del ‘sí’. Son ocho puntos de diferencia, lo que dobla la diferencia que había en marzo. Hace años que las encuestas dicen que Catalunya está partida en dos mitades y lograr la independencia en un país dividido, con el Gobierno de España en contra y con dificultades para una entrada -al menos inmediata- en Europa, sería lanzarse irresponsablemente a una aventura peligrosa.

Sería mucho más práctico negociar una mayor autonomía, que el 64% cree necesaria. La respuesta del separatismo es que España no lo facilitará. Y es cierto porque el Estatut del 2006 no acabó bien. Pero si el 64% de catalanes no somos capaces de lograr lo menos (más autonomía), no es creíble que el 41,1% pueda imponer lo más (la independencia). Por muchos errores que haya hecho Rajoy y por mucha decepción que causara el PSOE cuando la sentencia del Constitucional del 2010, cuatro años después de que los catalanes votáramos un Estatut que decía que Catalunya era una nación dentro de España.

Comprendo que al presidente de Òmnium este razonamiento le pueda parecer anticuado. O incluso ‘botifler’. Pero el ‘president’ Puigdemont y Oriol Jonqueras, líder del partido de Macià y Companys, deberían pensarlo dos veces. Tienen una gran responsabilidad.

Joan Tapia, periodista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *