El reto de los hijos: cómo converger hacia la igualdad

En el Gabinete del primer Gobierno democráticamente elegido de Adolfo Suárez, en 1979, había un total de cero mujeres. Actualmente, 11 de los 22 miembros del Gabinete del presidente de Gobierno son mujeres. En 1980, el Consejo General del Poder Judicial tenía un total de cero mujeres, mientras que, en 2024, nueve de sus 21 miembros lo son. En 1950, por cada 100 hombres que trabajaban, solo 50 mujeres lo hacían. Hoy, son 89 mujeres por cada 100 hombres. Sin embargo, mientras estos avances son innegables y España ha visto una convergencia en los resultados de hombres y mujeres aún más rápida que otros países de la Unión Europea, en la última década y media, esta convergencia se ha estancado.

El reto de los hijos: cómo converger hacia la igualdad
SEAN MACKAOUI

¿A qué se debe este estancamiento? Entre los investigadores que estudian la desigualdad de género en el mercado laboral, está surgiendo un consenso: la brecha de género que sigue existiendo está vinculada, en su mayoría, a la llegada de los hijos. Como muestran investigadores de la London School of Economics y Princeton en el Atlas de penalización por hijos (Child Penalty Atlas), la paternidad no es un acontecimiento (en términos de mercado de trabajo) para los hombres, pero provoca una caída inmediata y persistente del empleo para las mujeres. Según sus datos, en España, el 55% de la brecha de género en términos de empleo se puede explicar por la llegada de los hijos. Esta cifra alcanza el 97% en Alemania, y el 100% en Suecia o Dinamarca. En España, las mujeres tienen una probabilidad de estar empleadas durante los 10 primeros años tras el nacimiento del primer hijo un 38% más baja que el año anterior a quedarse embarazadas. Para los hombres esa penalización es inexistente. El promedio europeo de la penalización se sitúa en el 29%, y España supera por mucho a su país vecino Portugal, donde esta probabilidad solo cae en poco más del 15%.

¿Por qué afecta solo negativamente a las mujeres la llegada de los hijos? Hay varias potenciales explicaciones. Un argumento es que las mujeres tienen preferencias diferentes a los hombres, y eligen el cuidado de los hijos por encima de sus carreras porque así lo desean. Es difícil concluir las preferencias en base a las elecciones observadas, porque no observamos las restricciones y disyuntivas que llevaron a estas elecciones. Para ilustrar el problema, consideremos el trabajo a tiempo parcial en España. Según los datos para 2023 de la Encuesta de la Población Activa(EPA), las mujeres con hijos menores de 15 años tienen casi siete veces más probabilidades de estar trabajando a tiempo parcial que los hombres con hijos. Un alto porcentaje entre mujeres y hombres querían trabajar más horas, pero entre hombres con hijos, solo alrededor del 20% no lo hace por responsabilidades de cuidado de niños, mientras que este porcentaje alcanza más del 40% entre las mujeres.

Los datos nos muestran que muchas mujeres trabajan menos horas de las que les gustaría, y la causa principal para muchas de ellas son las responsabilidades familiares. La reducción de jornada en muchos casos viene acompañada de una penalización salarial desproporcional, es decir, la reducción del sueldo a largo plazo en términos porcentuales es mayor que la reducción de horas trabajadas. La ganadora del premio Nobel de Economía en 2023, Claudia Goldin, ayudó mucho a comprender la penalización que sufren las madres por la flexibilidad que suelen demandar, mientras los padres siguen avanzando en sus carreras.

Otras explicaciones incluyen la falta de cuidado formal a edades tempranas o un coste de ello demasiado elevado en comparación con los salarios. Pero, según datos de la OCDE de 2022, un hogar en España con dos hijos de dos y tres años, donde ambos progenitores cobran el salario medio, solo gasta el 6% de los ingresos del hogar en cuidados, comparado con la media en la OCDE del 10% o el 20% en Reino Unido. Es improbable que la falta o el coste de los cuidados formales expliquen por qué muchas mujeres deciden dedicar tanto tiempo al cuidado de los menores.

Es probable que las causas profundas de la restante brecha de género reside no tanto en las preferencias de las mujeres o en la falta de oferta o el coste del cuidado formal, sino en unas normas sociales que implican que las mujeres siguen siendo los principales responsables de los cuidados en el hogar.

¿Qué se puede hacer para cambiar las normas, para que se comparta de manera más igualitaria el efecto de la llegada de los niños? Por su naturaleza, las normas sociales están profundamente arraigadas en la sociedad y evolucionan lentamente. Por eso, algunos responsables políticos han optado por cambios radicales, en lugar de esperar a que la sociedad evolucione por sí sola. Uno de esos cambios drásticos es la reciente introducción de permisos de paternidad reservados exclusivamente a los padres. Estas políticas buscan incrementar la implicación de los padres en el cuidado de los niños desde una edad temprana, con el propósito de disminuir la penalización salarial relacionada con la maternidad, y promover la igualdad de género tanto en el ámbito doméstico como en el laboral.

Noruega y Suecia fueron de los primeros países en introducir, en 1993 y 1995, respectivamente, un permiso de cuatro semanas para uso exclusivo de los padres. En 2022, la mayoría de los países de la OCDE tenían permisos de paternidad reservados exclusivamente a los padres. En España, una serie de reformas han ido más allá y han equiparado el permiso reservado exclusivamente a los padres con el de las madres, además de hacerlos obligatorios. Desde 2021, los padres en España tienen derecho a 16 semanas de permiso totalmente retribuido, superando incluso en dos semanas al precursor en esta cuestión -Noruega- y muy por encima de la media en la UE de 8 semanas y media.

¿Qué sabemos del éxito de estas políticas en la consecución de sus objetivos? Hasta ahora, los datos son contradictorios. Mientras que hay más consenso sobre el efecto positivo de la participación paterna en el cuidado de los hijos, la idea de que este tipo de políticas puedan mejorar los resultados del mercado laboral para las mujeres goza de un respaldo menor. Un estudio sobre la introducción en España de dos semanas de permiso de paternidad en 2007 ha constatado una ligera mejora de los resultados de las mujeres en el mercado laboral, así como un aumento de la participación paterna en las actividades de cuidado de los hijos.

Es importante señalar que la mayoría de los estudios existentes analiza cambios en las primeras cohortes de padres afectadas por las reformas. Es probable que los efectos a largo plazo sean distintos, teniendo en cuenta la lenta evolución de las normas sociales. Dos estudios recientes demuestran que los niños nacidos después de las reformas que aumentaron la duración de los permisos de paternidad muestran actitudes más igualitarias en materia de género, tienen normas sociales menos estereotipadas y más probabilidad de elegir carreras tradicionalmente femeninas.

Es probable que la equiparación del permiso de paternidad con el de maternidad afecte también a las expectativas de las empresas sobre la vinculación al mercado laboral de las mujeres y los hombres en edad fértil. Saber que los hombres tendrán las mismas probabilidades que las mujeres de ausentarse del trabajo cuando lleguen los niños podría reducir la discriminación contra estas en la contratación y promoción en ese grupo de edad, aunque también podría aumentar la discriminación contra los hombres. En cualquier caso, debería reducir las diferencias entre hombres y mujeres. Y es probable que el hecho de que cada vez más hombres exijan una mayor participación en la crianza de sus hijos también desestigmatice el hecho de dar prioridad a las responsabilidades del cuidado de los hijos por encima de las responsabilidades con el empleador.

Claudia Hupkau es profesora titular en el departamento de Economía de CUNEF Universidad.

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