El trance palestino

Por Samuel Hadas, analista diplomático, primer embajador de Israel en España y ante la Santa Sede  (LA VANGUARDIA, 19/06/07):

En la vorágine del triángulo de las Bermudas de Oriente Medio (Iraq, Líbano, Gaza) están naufragando las esperanzas de paz en la región.

La limpieza de infieles en Gaza, a cargo de quienes han salido a las calles de esta castigada ciudad proclamando que Dios les dio Gaza, para decapitar o asesinar de un tiro en la nuca a sus rivales ( «¡no disparen, no somos judíos!», suplicaron asediadas víctimas), no es sino un capítulo más en la saga yihadista que amenaza arrollar todo Oriente Medio y cuyas ondas expansivas pueden llegar muy lejos.

La creación de un miniestado islamista en Gaza controlado por Hamas, una organización terrorista cuyo objetivo final es islamizar Palestina y que no oculta que su principal ayuda económica y militar proviene de Irán, se suma al asalto multifrontal contra el Gobierno libanés protagonizado por Hizbulah (patrocinado por Teherán), tras la cual se encuentra también el régimen de Damasco, deseoso de desestabilizar Líbano, y organizaciones inspiradas en Al Qaeda como Al Fatah al Islam. La guerra chií-suní en Iraq completa (por el momento) el triángulo del programa radical islamista en la región.

Líbano es campo de batalla; vemos la larga mano de Damasco que, junto con Irán, maquina la desestabilización de su régimen. Su principal recadero, Hizbulah, proclama abiertamente que su objetivo estratégico es descalabrar su gobierno y hacerse con el poder. Y a río revuelto…, tenemos también a los yihadistas de la escuela de Al Qaeda que han penetrado en Líbano y participan del mismo objetivo. Lo peor está por llegar. ¿Cuál será el destino del país de los cedros, antes la Suiza de Oriente Medio? Mientras, en Iraq, chiíes y suníes han convertido sus ciudades en una sangrienta anarquía. El chiismo apoyado por Teherán, los seguidores de Sadam, los terroristas de la escuela de Al Qaeda, cuyo flujo vía Siria es imparable, actúan para que Iraq, el país que debió ser modelo de democracia en el marco del dominó del Gran Oriente Medio del presidente George W.

Bush, se desestructure aceleradamente. Mientras la potencia ocupante, Estados Unidos, urge al Gobierno iraquí a avanzar en el programa de reconciliación, la realidad supera los pronósticos más pesimistas.

¿Y en Gaza? Los resultados caóticos creados como resultado de la retirada unilateral israelí, en la esperanza de que abriría vías para la reconducción de las negociaciones de paz, han culminado en su captura por Hamas en apenas seis días (la guerra de los Seis Días palestina)lo que ha modificado el panorama geopolítico de Oriente Medio, como acaba de reconocer el representante de las Naciones Unidas en la región, Terje Roed-Larsen, para quien el cuadro que está emergiendo es ensombrecedor y causa de preocupación para la comunidad internacional. Pero son los países árabes los que siguen perturbados por los acontecimientos en Palestina, ante el temor de que el caos se extienda a Cisjordania y de allí a vecinos como Jordania y Egipto, país este en el que los Hermanos Musulmanes, los inspiradores de Hamas, ganan popularidad. ¿Acaso los líderes árabes han internalizado el dramático mensaje que viene de Iraq, Líbano y Gaza? Difícilmente, mientras los líderes árabes sigan evitando llamar a las cosas por su nombre: un terrorista es un terrorista, es un terrorista, es un terrorista. Aunque aquellos que lo lanzan a su letal misión hablen en nombre de Dios.

Para algunos dirigentes de Hamas, se trata sólo del primer paso en el establecimiento de un Estado islamista, un triunfo del islam, un triunfo de Alá. El cuartel de las fuerzas de seguridad del presidente Mahmud Abas apresado por Hamas será transformado en una mezquita y el edificio del Gobierno de la Autoridad Nacional Palestina será convertido, según estos dirigentes, en «un gran centro espiritual». El pueblo palestino tiene dos entes nacionales, Hamastán en Gaza y Fatahlandia en Cisjordania, en camino de convertirse en las Corea del Norte y Corea del Sur de Oriente Medio si la comunidad internacional no logra evitarlo. El desenlace del enfrentamiento en Gaza anticipa una vida más miserable aún para el millón y medio de palestinos de esta región, rodeada por Israel, que se niega a cualquier clase de diálogo con una organización que aboga por su destrucción y de quien dependerá evitar la crisis humana que se está gestando en la franja de Gaza.

Yasir Arafat, cuya casa en Gaza ha sido saqueada por los terroristas de Hamas, estará revolviéndose en su tumba. La causa palestina naufraga y su sueño de un Estado independiente quizás ya no lo contemple nuestra generación. Lo sucedido en Gaza recuerda la conducta de aquel que riñe con su hermano, lo asesina brutalmente, quema la casa común y de pie sobre sus ruinas proclama: «¡He vencido!».