El último disparate: la cooficialidad del bable

Actualmente estamos asistiendo al intento de acometer en Asturias la mayor operación de ingeniería social desde la Revolución Cultural de Mao en la China comunista. Sólo así se puede catalogar la pretensión de cooficializar el bable, un proyecto que implicaría aculturizar al 99 por ciento de la población residente en Asturias en una neolengua que no es empleada ni por el 1 por ciento de sus habitantes.

Este proyecto, que lleva siendo instigado desde hace años por sectores muy minoritarios, radicales y altamente subvencionados, ha visto la ocasión de alcanzar su descabellado proyecto tras la elección de un nuevo secretario general en la Federación Socialista Asturiana, Adrián Barbón, en sustitución de Javier Fernández (actual presidente del Principado y expresidente de la gestora del PSOE). Mientras Javier Fernández siempre se opuso a la cooficialidad del habla asturiana, Adrián Barbón se ha manifestado reiteradamente a favor de la misma. Así, los sectores bablistas –vinculados tradicionalmente a Izquierda Unida y más recientemente a Podemos– ven ahora el momento del asalto definitivo tras la llegada de nuevos aires al PSOE y la aparición en escena de un aliado inesperado: Foro Asturias. El partido de Álvarez Cascos –el otrora temido ministro y secretario general del Partido Popular– se ha echado en brazos de la extrema izquierda nacionalista asturiana y apoya sin tapujos el disparate de la cooficialidad en una extraña pirueta político lingüística, en lo que ya es conocida como la «peneuvización» de Foro Asturias, un giro sobre el que su presidente –Álvarez Cascos– guarda un sepulcral silencio.

Alarmados ante las funestas consecuencias que la cooficialidad tendría para la sociedad y el evidente riesgo de «catalanización» de la vida política y social en Asturias, recientemente sectores de la sociedad civil asturiana han creado la Plataforma Contra la Cooficialidad, en un intento de frenar este proyecto que lleva ínsito la semilla del odio y de la confrontación social ya experimentada en otras regiones españolas.

Lo cierto es que en Asturias todos nos entendemos a la perfección, no hay ningún déficit de comunicación social y todos hablamos un español trufado de modismos, giros y expresiones asturianas, al igual que sucede en el resto de España. Frente a esa lengua franca espontánea, la cooficialidad crearía barreras lingüísticas y sociales, a día de hoy inexistentes, traería la aparición de asturianos de primera y de segunda, de charnegos y butiflers. Implicaría un costosísimo y liberticida proyecto de aculturización del 99 por ciento de la población, limitaría las salidas profesionales de nuestros hijos en un mundo cada vez más globalizado y supondría un importante deterioro de los servicios públicos al primarse, en el acceso a la función pública, el conocimiento u obtención del preceptivo certificado de conocimiento del bable por delante de la valía profesional.

Asturias necesita abrirse al mundo, no ensimismarse creando barreras artificiales. Atraer talento e inversiones, no espantarlos. Asturias es una tierra portentosa y sus gentes son acogedoras, generosas y abiertas, y así debe seguir siendo. Asturias tiene ya muchos problemas (una de las tasas de actividad más bajas de España, una de las mayores fiscalidades y de los peores índices de natalidad y envejecimiento), no creemos uno más.

Javier José Sandoval, abogado.

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