El viaje secreto de Malia Obama a Bolivia y Perú

Los guías bolivianos estaban convencidos de que era la rubia. Tenía que ser la rubia. En noviembre, los funcionarios de la embajada estadounidense les informaron a tres hermanos que trabajan como guías en las excursiones por la majestuosa Cordillera Real boliviana que pronto recibirían a una importante dignataria estadounidense.

Cuando un grupo de adolescentes y una pequeña comitiva de guardaespaldas aparecieron el 24 de noviembre, los guías no pensaron que se trataba de Malia Obama, en lugar de una rubia que también participó en la excursión, quien justificaba las medidas de seguridad.

“Había una chica rubia y supusimos que era la importante”, dijo Gregorio Mamani, uno de los guías, en una entrevista telefónica el miércoles.

No fue sino hasta hace unos días, después de que los periodistas bolivianos divulgaron la noticia del viaje de Malia Obama a Bolivia y Perú a fines del año pasado, que los guías se dieron cuenta de quién era la persona con la que habían convivido durante la excursión de cinco días. “Era muy sencilla, le gustaba conversar, hablaba español muy bien”, recordó Mamani. “Se sintió cautivada por el paisaje boliviano”.

Durante el pesado trayecto, Malia Obama no recibió ningún tratamiento especial y, además, realizó tareas como cocinar junto con sus compañeros de viaje, relató Mamani.

Malia Obama, en el centro, participó en una excursión educativa a la Cordillera Real en Bolivia. Bolivian Mountain Guides, vía European Pressphoto Agency

La prensa boliviana informó que la hija mayor del presidente estadounidense, que pospuso su ingreso a Harvard por un año, vivió con una familia en Tiquipaya, un pequeño poblado en el centro de Bolivia. Su viaje fue organizado por Where There Be Dragons, una compañía de Colorado que organiza viajes educativos, según confirmó un representante.

El viaje de 83 días se publicita como un medio para que los estudiantes “analicen las actuales tendencias políticas, los movimientos sociales y los esfuerzos de conservación ambiental en las montañas y las selvas de Bolivia y Perú”.

La prensa boliviana informó que el presidente Barack Obama llamó al presidente Evo Morales para solicitar la cooperación del gobierno para garantizar la discreción y la seguridad en el viaje de su hija. Funcionarios de la Casa Blanca se negaron a emitir comentarios y no confirmaron que los líderes hayan hablado.

Evo Morales suele criticar lo que califica como las conspiraciones de Estados Unidos para debilitar a gobiernos de izquierda, como el suyo. Desde 2008, los dos países no han intercambiado embajadores.
Morales, un líder indígena que cobró importancia como dirigente de los agricultores locales de hoja de coca, expresó su esperanza de que la elección de Obama preparara el terreno para relaciones más constructivas entre Washington y los líderes populistas de América Latina. En varias ocasiones manifestó su interés por reunirse con Obama, pero fue desairado. A pesar de ello, Morales parece haber abierto las puertas de su país a la hija de su homólogo.

“A pesar de las importantes diferencias políticas con la administración de Obama, aceptó la visita, entendió la relevancia de la experiencia de aprendizaje y respetó la privacidad de Malia”, expresó en un correo electrónico Kathryn Ledebur, experta en Bolivia que vive en Cochabamba. “En verdad es un precedente importante”.

Ernesto Londoño, es miembro del Comité Editorial de The New York Times.

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