Erradicar el hambre

De las casi siete mil millones de personas en el mundo, alrededor de mil millones mueren de hambre debido a una larga lista de desafortunados sucesos y circunstancias locales, aunado a una demanda en constante aumento, patrones climáticos impredecibles y una gestión financiera deficiente. Además, la escasez de alimentos podría empeorar, pues se espera que la población mundial llegue los nueve mil millones para 2050 o antes.

Sin embargo, con los programas adecuados podemos producir alimentos suficientes para todos. En efecto, si se toman ahora las medidas apropiadas podemos erradicar el hambre.

Para cubrir la demanda esperada de los  próximos veinte años, el suministro global de alimentos debe aumentar en un 50%. Por lo tanto, necesitamos un crecimiento basado en la agricultura para incrementar el suministro y mantener precios asequibles mientras que se incrementan los ingresos de los agricultores pobres en los países en desarrollo.

Lo anterior se puede lograr mediante un programa dedicado a los agricultores de subsistencia que no solo mejore la productividad sino también reduzca la dependencia del clima y ofrezca instrumentos de financiamiento simples para alentar la inversión en nuevas tecnologías y equipos, una mayor propiedad de la tierra y un acceso más fácil a los mercados locales. Sacar a los agricultores de subsistencia de las condiciones precarias en las que viven equivaldría a reducir a la mitad el número de personas que mueren de hambre.

Sin embargo, un programa como ese puede funcionar solamente si las organizaciones internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) trabajan conjuntamente con los gobiernos nacionales y con socios y donantes privados. La Unión Europea y otros países desarrollados están decididos a abordar el problema de la seguridad alimentaria global, y podrían adaptar fácilmente sus propios programas para participar en este proyecto más amplio.

Por ejemplo, la UE apoya el crecimiento de la agricultura y el desarrollo rural a través de dos tipos de instrumentos. Las iniciativas geográficas como el Fondo Europeo de Desarrollo (FED) contribuye con la implementación de políticas agrícolas en los países de África, el Caribe y el Pacífico (el Instrumento de cooperación para el desarrollo ofrece una ayuda similar en América Latina, en Asia y en África del Sur). Dichos programas ya representan un gasto significativo –el actual FED, en aplicación desde 2007 hasta 2013, ha destinado más de mil millones de euros para apoyar la agricultura, el desarrollo rural y la seguridad alimentaria tan solo en África.

El segundo tipo de instrumento es un fondo de emergencia para resolver eventos inesperados como desastres naturales, colapsos de los mercados e inestabilidad política. El Fondo alimentario ad hoc de la Unión Europea por mil millones de euros, que se creó en 2008 para responder rápidamente a los precios disparados de los alimentos en los países en desarrollo, es un buen ejemplo. Sus objetivos también incluyen impulsar la agricultura en el corto y mediano plazo en algunos países.

Como parte de un proyecto de la FAO en Burkina Faso, el Fondo alimentario de la UE ha ofrecido semillas de alta calidad a 100,000 agricultores vulnerables, lo que ha beneficiado a alrededor de 700,000 personas en medio de la creciente crisis alimentaria en la región de Sahel. Con la ayuda de la UE por un monto de 18 millones de euros, esta operación mejorará la seguridad alimentaria de aproximadamente 860,000 hogares rurales, o más de seis millones de personas.

De igual manera, dos proyectos de programas alimentarios en Mozambique, que suman un total de 2,5 millones de euros, están beneficiando a casi 50,000 agricultores y a alrededor de 300,000 familias rurales al incrementar la producción agrícola, mejorar las condiciones para la comercialización de los productos y tratar los problemas de la seguridad alimentaria que afectan los hogares del campo.

Además de estos instrumentos financieros, necesitamos mejorar el status quo mediante la inversión en la investigación y desarrollo necesarios para modernizar la agricultura y reducir el riesgo de malas cosechas. Mejor, es necesario desarrollar sistemas de producción de ganado sostenibles y tenemos que impulsar inversiones en la creación de capacidad, servicios de formación, acceso a los mercados y esfuerzos para fortalecer las cadenas de abastecimiento.

También es importante la investigación de medidas más efectivas para combatir las enfermedades transfronterizas de animales y plantas. La agricultura, después de todo, se tiene que ver en el contexto de un sistema ecológico integral, que también significa desarrollar métodos perfeccionados para conservar los recursos como el suelo, los bosques y la pesquería.

Para abordar la seguridad alimentaria global eficazmente, debemos cambiar la forma en que tratamos el desarrollo rural, lo que requiere adoptar un enfoque de abajo hacia arriba. Otra vez, pienso que la UE está a la vanguardia en los países en desarrollo en cuanto a las políticas que promueven el crecimiento económico de amplia base rural mediante el aumento de la producción primaria y una mayor eficiencia. En efecto, mediante la promoción de prácticas agrícolas y tecnologías que sean ambientalmente sostenibles e ingresos rurales más elevados, estas políticas también estimulan las actividades rurales no agrícolas.

Sin embargo, también se deben abordar los problemas de la punta del sistema alimentario. Una medida importante sería una mejor regulación de los mercados financieros globales a fin de terminar con la especulación de derivados que fuerzan el aumento de los  precios de los alimentos.  Además, necesita concluir urgentemente la Ronda de Doha de negociaciones comerciales mundiales de la Organización Mundial de Comercio; y la UE ha realizado una serie de acciones positivas en esa dirección al proponer grandes cambios a su régimen de subsidios a la exportación.

El gasto europeo en reembolsos por exportación ha disminuido considerablemente en años recientes –de un 30% en gastos agrícolas en los años noventa a menos de 1% actualmente (si se excluye el desarrollo rural). Esta enorme disminución es resultado de reformas sucesivas a la Política Agrícola Común de la UE, debido a los compromisos que la UE ha hecho con la OMC, y otros acontecimientos en los mercados mundiales. El año pasado, el gasto de la UE en reembolsos por exportación cayó en más de 40% respecto de 2009, a solo 400 millones de euros.

Cada vez hay más agricultores de subsistencia que tienen que dejar sus tierras debido a presiones que no pueden controlar, por lo que tenemos que encontrar la manera de equilibrar las necesidades y derechos de las poblaciones rurales y urbanas. Si no empezamos a hacerlo ahora las generaciones futuras no podrán tener un mundo ambientalmente sostenible donde las personas puedan vivir con dignidad.

Franz Fischler, ex comisario europeo de Agricultura, Desarrollo Rural y Pesquería, y  ex ministro de Agricultura de Austria. Traducción de Kena Nequiz.

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