Es terrorismo, no es yihad

La palabra yihad es de prosapia árabe y significa «esfuerzo, lucha». El mismo profeta del islam explicó qué es yihad. Cierta vez, Muhammad le dijo a un grupo de sus compañeros que regresaban de un combate: «Bienvenidos vosotros que regresáis del pequeño yihad (lucha), al gran yihad». Pensaron si acaso había un ejército más grande y preguntaron: ¿Cuál es el gran yihad? El Profeta respondió: «La lucha contra el ego». Se entiende, pues, que hay una gran lucha que es interior y una pequeña lucha que es exterior.

El yihad, según los sabios del islam, comprende la lucha interior cuyos alcances son muy vastos. Con respecto a la lucha exterior, ésta tiene condiciones que podemos ver en este versículo coránico que dice lo siguiente: «Si se os agrede, combatid a vuestros agresores. Tenéis permiso para rechazar sus agresiones, pero no os convirtáis en agresores, comenzando vosotros la lucha o matando a quien no interviene en vuestra contra, el cual no ha tomado partido en ninguno de ambos bandos. Dios no ama a los agresores». (2:190).

«Combatid a vuestros agresores», estamos ante un versículo sobre la lucha y es condicional, quiere decir que combatid a quienes os combaten, no a cualquiera. El Corán nunca avala, ni autoriza ninguna violencia, ningún combate, ninguna guerra sin poner límites lógicos y claros. El Texto Sagrado del islam dice expresamente: «Discutid con ellos (la gente del libro) de la mejor manera» (29:46). También dice: «Está prohibida la imposición en materia de religión». (2:256).

En otro capítulo se lee: «Los creyentes, los judíos, los cristianos, los sabeos, quienes creen en Dios y en el último día, y obren bien, esos tendrán su recompensa junto a su Señor, no tienen por qué temer y no estarán tristes». (2:62). Hay otro versículo que afirma: «Encontraréis que los mejores amigos de los creyentes son quienes dicen ‘somos cristianos’ porque hay entre ellos religiosos y monjes que son humildes». (5:82). También Dios dice: «El que quiera creer, que crea; y el que quiera negarse a creer, que no crea» (18:29); y añade: «No tienes potestad sobre ellos» (88:22). Esta es la postura del noble Corán frente al otro. Todo está claro y se ajusta a la lógica y a la razón.

Ahora, con respecto al tema del yihad exterior o legítima defensa contra la agresión sufrida, es, sin lugar a dudas, un derecho reconocido por todas las religiones y las leyes internacionales. Es legítimo esforzarse para frenar los ataques del opresor. El profeta tiene un dicho que reza lo siguiente: «Ayudad al oprimido y al opresor». Le preguntaron cómo hemos de ayudar al opresor. Respondió: «Evitando que oprima».

A la luz de ello, no se puede, bajo ningún pretexto, sembrar el terror entre las personas, matar a la gente y aniquilar al otro diciendo que eso constituye yihad. El terrorismo no es yihad, no es lucha en aras de Allah. Tampoco me parece acertado el uso de yihadismo, cuyo campo semántico gira en torno a la guerra, a la violencia, al odio y al rencor… y todo eso se encuentra vinculado al islam. Creo que es suficiente decir: terrorismo. Terrorismo y nada más.

Sami El Mushtawi es encargado de Asuntos Culturales del Centro Cultural Islámico de Madrid.

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