Escuchemos a los futuros agricultores de África

Escuchemos a los futuros agricultores de África

África se encuentra en medio de una crisis de empleo juvenil. En el año 2035, se necesitarán 350 millones de nuevos puestos de trabajo, y la agricultura, el sector industrial más grande del continente, podría proporcionar la mayor parte de ellos. Pero en este momento, los jóvenes africanos están esquivando la vida en la granja para trabajar en la ciudad. Si se cierra la brecha de empleo en África, los agronegocios deben encontrar formas de reclutar manos más jóvenes.

Este desafío fue el punto central de mi investigación como parte del Youth Think Tank, una iniciativa de investigación liderada por jóvenes, que se lleva a cabo en colaboración con Restless Development Uganda y la Mastercard Foundation. En un informe reciente,  examinamos las experiencias de jóvenes agricultores africanos en siete países. Y, lo que hallamos es que la mejor forma de cautivar a los jóvenes con el propósito de atraerlos y que regresen a las granjas es mejorando el acceso dichas granjas e involucrando en ellas tecnologías emergentes.

Muchos de los jóvenes con los que hablamos dijeron que su mayor obstáculo para una carrera en la agricultura es aprender las habilidades digitales y técnicas necesarias para tener éxito en el mercado agrícola actual. Debido a que tecnologías como la computación en la nube, los sensores del suelo y los drones meteorológicos están cambiando la forma como se producen, envasan y distribuyen los alimentos, la alfabetización digital es tan importante como la tierra cultivable y las semillas de alta calidad. Es lógico afirmar, por lo tanto, que si más jóvenes pudieran dominar estas habilidades digitales, más de ellos encontrarían trabajo en este campo.

Para comprender cuán importante es la tecnología para el joven agricultor africano, considere la competencia por la tierra. La mayoría de las tierras de cultivo se adquieren a través de sistemas de distribución hereditarios o comunales, y cuando se asignan nuevas parcelas, suelen ser más pequeñas que las proporcionadas a las generaciones anteriores. Para continuar siendo rentables, los productores agrícolas más jóvenes deben producir cultivos más grandes en espacios más pequeños, lo que requiere de innovación.

Nuestro estudio halló que, en muchos casos, las mejores soluciones para jóvenes agricultores ya están siendo diseñadas por jóvenes. Por ejemplo, en Kenia, un horticultor transformó su huerto de vegetales en una granja vertical para aumentar su producción. Hoy en día, dirige su propio negocio de diseño, fabricación y montaje de estructuras similares para una variedad de clientes. Otro entrevistado creó una aplicación móvil para ayudar a los agricultores a conectarse con proveedores locales de semillas y fertilizantes.

Lamentablemente, estos tipos de innovaciones impulsadas por la juventud rara vez reciben el apoyo político o financiero necesario para hacerlas viables y escalables. A pesar de tener grandes ideas, la mayoría jóvenes innovadores agrícolas no se sienten apoyados en sus esfuerzos. Los jóvenes pueden ayudar a resolver los desafíos de desempleo en África; sin embargo, los jóvenes que están más cercanos al problema todavía tienen que ser involucrados como parte de la solución.

Nuestra investigación sugiere varias estrategias para lograr este resultado. Para empezar, los jóvenes necesitan lugares donde interactuar con innovadores que tienen ideas afines. Tras reconocer esta necesidad, los formuladores de políticas y el sector privado deberían trabajar juntos para crear centros de incubación y centros de ideas con el propósito de ayudar a que los jóvenes construyan, debatan sobre, y tengan acceso a tecnologías relacionadas con la agricultura.

Además, las personas que promueven nuevas tecnologías agrícolas deberían viajar a los lugares donde se reúnen los jóvenes agricultores, con el objetivo de proporcionarles capacitación práctica y específica para los grupos pertinentes. Si los dispositivos y herramientas agrícolas más modernas se comercializan únicamente en las redes sociales, como suele ser el caso, su adopción en las zonas rurales seguirá siendo débil.

A continuación de las acciones antedichas, se necesita proporcionar a los jóvenes acceso a productos y servicios financieros con el fin de ayudarlos a convertir sus ideas en negocios comercializables. Y, finalmente, los países deben encontrar formas de involucrar a sus jóvenes en las primeras etapas del desarrollo tecnológico. Como lo ilustra la experiencia del jardinero de Kenia, los jóvenes a menudo son los mejores jueces de lo que producirá resultados prácticos a largo plazo.

El año pasado, tuve el privilegio de presentar estos hallazgos en la Global Youth Economic Opportunities Summit (Cumbre Global de Oportunidades Económicas para Jóvenes) en Washington D.C. Hablé sobre el papel que los jóvenes desempeñan en la economía de África y sobre la importancia de pedir que ellos den sus puntos de vista sobre el futuro de la agricultura africana.

Sin embargo, aún queda mucho trabajo por hacer. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la edad promedio de un agricultor africano en la actualidad es de aproximadamente 60 años, mientras que el 60% de la población tiene menos de 24 años. Para darles nueva vida a las granjas de África, todo el sector industrial agrícola debe innovar. Y, como se muestra en nuestra investigación, la mejor manera de hacerlo es trabajando más estrechamente con aquellos que tienen más que ganar del progreso.

Roselyn Mugo es estudiante de leyes en la Universidad de Nairobi y miembro del Youth Think Tank durante los años 2017-18. Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos.

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