Escuela concertada: la libertad de enseñanza constitucional

El Plan de Reconstrucción Social y Económica poscovid otorga una nueva oportunidad a este Gobierno para evidenciar su absoluta falta de respeto por la libertad de enseñanza constitucional. Excluye de cualquier ayuda a la enseñanza concertada y con ello a las instituciones que optan por la educación con fines sociales. Pero también, es evidente, a sus alumnos y a las familias que los eligen. Nada nuevo. Los diferentes Gobiernos socialistas, desde su ADN intervencionista, ya tienen un extenso listado de agravios hacia los ciudadanos que se atreven a escoger una enseñanza que no sea de titularidad de esos mismos poderes públicos. A ello se une ahora el punto de radicalidad de Unidas Podemos.

La concertada es un instrumento indispensable para la libertad de enseñanza. Esta libertad consiste en la posibilidad de las familias de elegir entre diversos tipos o modelos de educación. Si solo hubiera escuela pública, esa elección sería imposible; no se puede elegir entre lo mismo, entre lo único. Y debe ser financiada con fondos públicos para permitir que cualquier ciudadano pueda ejercitarla, y no solo aquellos que disponen de recursos económicos.

El derecho a la educación, por su parte, supone el acceso universal a la enseñanza y para ello la Administración tiene que garantizar plazas suficientes, pero en ningún caso estas deben estar necesariamente en centros de su titularidad, sino en cualquier centro sostenido con fondos públicos, es decir, tanto públicos como concertados. El derecho a la educación obliga a la Administración a garantizar la prestación del servicio educativo, pero no a prestarlo directamente. Lo que existe es un “derecho a la educación”, no un “derecho a la educación pública”.

Tampoco se sostiene el recurrente mantra intervencionista de “el dinero público para la escuela pública”, que sería algo así como que la Administración se gasta “su” dinero en sus propios colegios. Pero ese no es su dinero, sino el de los contribuyentes, y debe hacerlo en la educación de los mismos, en la que ellos elijan, no en la que se les imponga.

Con el retroceso de la libertad de enseñanza que conlleva cada ataque a la concertada, que es el instrumento que la hace posible, nos encaminamos apresuradamente a una escuela única, un monopolio educativo, y con ello un extremado riesgo de adoctrinamiento. ¿O es que se piensa que los únicos que adoctrinan son los Gobiernos de los otros?

Jesús Muñoz de Priego Alvear es abogado especialista en derecho educativo y coordinador de enLibertad.

3 comentarios


  1. "No puedo llevar a los niños al Pilar porque soy un tieso, pero los voy a llevar aquí para que no se junten con chusma barriobajera, gitanos y moros, no sea que se entere del mundo en el que vive o me salga maricón y encima quiero que el estado me pague mis ínfulas de clasismo".

    Fuera privilegios. Nadie tiene el derecho de "aparentar tener dinero" cuando se es un tieso. Y mucho menos tiene derecho de joderle la vida a su hijo/a llevándolo a un Colegio en el que se le eduque en base a la intolerancia, la segregación sexual o cualquiera sabe qué otro anacronismo. La Escuela Pública ya es la mejor educación posible, excelencia garantizada por oposición, no por "la Gloria de Dios". Todo lo demás, paja para los complejos mentales de unos padres anclados en el pasado.

    ¿Falta de respeto? Falta de respeto es que el asesor jurídico de los Salesianos pida dinero al estado. A la Iglesia y todo lo que tenga que ver con ella ni un duro hasta que no pague el IBI. Que lo pidan al Papa Francisco sus dividendos.

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  2. Con las subidas escandalosas y por encima de la pública a las concertadas y aun insisten sin verguenza en que esto es una cuestión de libertad.
    Pagatelo tu y deja de sajar a la publica, que ya se te da más de lo que se debería a su costa. La elección la tienes, lo que no quieres es hacer lo que deberías: pàgartela.
    Tu si quitas elección a la pública sajando el fondo de todos para lo tuyo, que esa si es de todos. Hasta las narices de estos argumentos mierder una y otra vez.

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  3. Jesús Muñoz de Priego Alvear es abogado y coordinador de la asesoría jurídica de la Congregación Salesiana en su Inspectoría "María Auxiliadora", zona Sur, y abogado y asesor jurídico de otras Congregaciones religiosas, fundaciones y entidades sociales, titulares de centros educativos concertados (Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, Fundación Dolores Sopeña,…) por medio de su despacho profesional “Muñoz de Priego y Pérez, abogados”. Asesor jurídico de Escuelas Católicas Sevilla.

    Jesús pretende ser juez y parte, es un propagandista y este artículo es un "que hay de lo mío" de libro. Quien quiera educación privada, que se la pague con su dinero.

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