¿Está Pablo Casado ante su gran oportunidad para llegar a ser algún día presidente?

1. Dice Pedro Sánchez que «el Gobierno está dispuesto a llegar a un acuerdo ya para la renovación del Consejo General del Poder Judicial, sin esperar un segundo más».

2. En términos ajedrecísticos, Sánchez le está pidiendo las tablas a Casado. Lo que en su caso equivale a una rendición.

3. Sánchez ha rectificado obligado por las críticas recibidas desde Bruselas a raíz de lo que ha sido percibido en la UE, de forma correcta, como un asalto autoritario al Poder Judicial.

4. Y es que… ¿con qué autoridad podría la UE reprochar la deriva antidemocrática de Polonia si de forma paralela se le permitiera a Sánchez avanzar por el mismo camino que los polacos?

5. Ahí tiene Pablo Casado la gran oportunidad que lleva esperando desde que fue elegido presidente del PP en julio de 2018. Una oportunidad generada por el impacto, innegable, de su visita a Bruselas. Quizá su mayor éxito político en dos años.

6. Casado tiene a su alcance la oportunidad de retomar la iniciativa política perdida en 2018, en la moción de censura, en vez de limitarse a reaccionar a la defensiva a las iniciativas del PSOE.

7. Tiene también Casado la oportunidad de convertir de nuevo al PP en alternativa real de Gobierno.

8. Y la de romper de una vez con su imagen de primer ministro de la oposición. Con su imagen de buey manso.

9. Un buey manso honrado, con principios y capacitado. Más capacitado, desde luego que buena parte de los miembros del Consejo de Ministros. Pero inofensivo para Pedro Sánchez y la estabilidad de su Gobierno junto a Podemos.

10. Pablo Casado no puede desaprovechar su oportunidad pactando un nuevo apaño con el PSOE que le devuelva, sin posibilidad de retorno, a su posición de eterno presidenciable asintomático.

11. La simple posibilidad de que eso ocurra es desesperanzadora. Porque es improbable que Casado vuelva a disponer de una oportunidad como esta. Una oportunidad que surge de la tormenta perfecta provocada por cuatro circunstancias irrepetibles.

12. La primera de esas circunstancias es la reprimenda de la UE a Pedro Sánchez.

13. La segunda, la rebelión casi total del Poder Judicial contra el presidente.

14. La tercera, las críticas a las intenciones del presidente en el seno del habitualmente monolítico progresismo mediático.

15. Y la cuarta, quizá la más importante, la ventana de oportunidad que supone la posibilidad de hacer lo correcto y avanzar hacia la despolitización total del Poder Judicial, devolviendo el control del mismo a quien no debería haberlo perdido jamás: los propios jueces.

16. De acuerdo a las informaciones aparecidas durante los dos últimos días, el PP se dispone a proponer a Pedro Sánchez una fórmula muy parecida a la vigente.

17. La fórmula consta de dos pasos. En el primer paso, los jueces escogen una lista de entre 30-40 candidatos a vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

18. En el segundo paso, el Congreso y el Senado seleccionan a los 12 que acabarán formando parte de él.

19. Esa lista ya existe en la actualidad. Porque ese fue el sistema pactado en 2001 por José María Michavila, secretario de Estado de Justicia del PP, y Juan Fernando López Aguilar, secretario de Libertades Públicas del PSOE, con el aval de Ángel Acebes, Javier Arenas y, por supuesto, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero.

20. Un sistema mediante el que los 12 consejeros salen de una lista de 36 candidatos propuesta por las asociaciones y los jueces no asociados.

21. El pacto de 2001 fue un término medio entre las pretensiones del PP, que quería devolver el control del Poder Judicial a los jueces, y las del PSOE, que quería que ese control se mantuviera en las Cortes, como expresión última de la voluntad popular.

22. Un choque, en fin, entre la mentalidad meritocrática del PP y la igualitaria de ese PSOE que considera las duras oposiciones a la judicatura como un sistema diseñado para privilegiados. Es decir, para la derecha.

23. Pero detengámonos un segundo y analicemos el sistema a la luz del artículo 122 de la Constitución.

24. De acuerdo a ese sistema, el Congreso y el Senado escogen a los 8 vocales «juristas de reconocida competencia», tal y como dicta la Constitución.

25. Pero también escogen a los otros 12 «jueces y magistrados». Sólo que a partir de una selección previa de 30-40 magistrados realizada por los jueces.

26. Es decir, el Congreso y el Senado escogen a la totalidad de los 20 vocales del CGPJ con apenas la leve incomodidad de tener que escoger a partir de un menú cerrado de 30-40 platos.

27. La crítica es de cajón. ¿Quién no encuentra, en un menú de 30-40 platos, 5 o 6 que le gusten?

28. Muy rocambolesca debería ser la selección previa realizada por los jueces para que PP y PSOE no encontraran en ella a un pequeño puñado de jueces afines.

29. ¿Y cómo evita el PP que de entre 30-40 jueces el PSOE no escoja, como parte de la cuota socialista, al más nacionalista de ellos como cesión al PNV, al más separatista como cesión a ERC, y al más extremista como cesión a Podemos?

30. El sistema es un cambalache, sí. Pero también es un cambalache con contrapesos. Y de ahí que sea el actualmente vigente. El menos malo de los posibles, dadas las circunstancias actuales.

31. Si el PSOE quiere a una radical de izquierdas en el CGPJ para contentar a Podemos, el PP puede exigir a cambio de su visto bueno la presidencia del Tribunal Supremo.

32. «Queremos perfiles independientes» ha dicho Enrique López, el negociador del PP.

33. Pero lo que le da independencia a un juez no es su perfil, una de esas palabras que no quiere decir nada, sino el hecho de haber sido escogido por otros jueces y no por algún padrino político.

34. Sánchez no permitirá la despolitización total de la Justicia. Si ha de doblar el brazo, lo hará manteniendo su control en manos de los políticos, sólo que de forma subterránea por esa añagaza que consiste en pedirle a los jueces que escojan a 30-40 candidatos.

35. Y por eso Casado debe aprovechar esta oportunidad para avanzar hacia el que siempre ha sido su objetivo.

36. No está el PP libre de culpas. Los populares han tenido dos veces mayoría suficiente para cambiar el sistema de elección del CGPJ. Las dos veces han evitado hacerlo, por razones conocidas relacionadas con sus propios casos de corrupción.

37. El error de Pedro Sánchez lanzándose a una carrera suicida contra la separación de poderes ha puesto sin embargo a su alcance de nuevo la posibilidad de avanzar hacia la despolitización del Poder Judicial. Paradójicamente, desde la oposición.

38. Casado tiene a Sánchez, en fin, en sus manos.

39. Una consideración más. Pedro Sánchez está acorralado, pero no cederá en su órdago si el PP plantea un órdago paralelo de todo o nada. Casado debe encontrar la fórmula que permita la renovación del CGPJ a cambio de pasos concretos, negro sobre blanco, hacia la despolitización total del Poder Judicial.

40. Porque si el objetivo del PP fuera seguir manteniendo a los jueces atados en corto, mejor que Pedro Sánchez ejecute su asalto al Poder Judicial tal y como pretendía. Mejor un villano declarado y a la luz del sol que uno disfrazado de benefactor pactista.

41. Al menos con Pedro Sánchez todos tenemos claro quién amenaza la separación de poderes en España. Un mercadeo de nombres coyuntural sólo embarrará el campo de batalla hasta el punto de que resulte imposible distinguir en él a los amigos de los enemigos.

42. Tan acostumbrado está el PP a que Sánchez les aplaste sin apenas esfuerzo que parecen incapaces de detectar cuándo tienen a su alcance una victoria clave.

43. ¿Acaso no ven la diferencia entre los ataques despiadados habituales de Adriana Lastra y Rafael Simancas y la reacción a la defensiva del PSOE de las últimas 48 horas?

44. ¿Acaso no ven en el PP que su denuncia frente a la UE ha supuesto un golpe muy duro en la imagen de Pedro Sánchez? ¿Que el PSOE está ahora mismo desarbolado?

45. No se verá el PP en otra como esta. ¿Pedro Sánchez, rectificando? ¿Abriéndose a un pacto con el PP? ¿Perdiendo el control de una institución clave como el Poder Judicial en un momento determinante para él y, sobre todo, para sus socios de gobierno? ¿Cuando penden sobre estos acusaciones penales muy graves?

46. El anuncio de reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial era un chantaje al PP, sí. Un chantaje en el que Sánchez ganaba hiciera el PP lo que hiciera.

47. Si el PP cedía al chantaje, Sánchez obtenía el control del Poder Judicial. Si el PP no cedía, Sánchez obtenía el control del Poder Judicial por una vía más incómoda y más cara mediáticamente, pero igual de efectiva.

48. La visceralidad de la respuesta de la UE, de los ciudadanos españoles, de los medios de prensa y del propio Poder Judicial ha cogido por sorpresa a Sánchez.

49. Pero este cuenta todavía con un as en la manga: la propia incompetencia estratégica del PP. Un partido que, cual negociador palestino, suele no perder jamás una oportunidad de perder una oportunidad.

50. Ciudadanos y Vox han señalado el camino. Devolución del control del Poder Judicial a los jueces. Elección directa de los jueces por los jueces. Vuelta al sistema previo a 1985, antes de que Felipe González lo modificará para asegurarse el control de la Justicia.

51. Renuncia a la politización del Poder Judicial, en definitiva. Renuncia verdadera.

52. ¿Cómo podría negarse el PSOE a una propuesta que obedece de forma escrupulosa la Constitución, refuerza la separación de poderes, cumple con lo exigido por la UE desde hace décadas y es apoyado de forma masiva por la sociedad española?

53. Sí, es cierto. El PP perdería progresivamente el control del Poder Judicial. Pero también lo perdería el PSOE.

54. A cambio, Pablo Casado obtendría una gigantesca victoria política frente a Pedro Sánchez a los ojos de los españoles y de la UE. Una victoria, además, en el sentido correcto.

55. ¿No es eso lo que Casado ha dicho desear tantas veces? Una victoria limpia frente a Sánchez. Una que no le obligue a retorcer las leyes y la Constitución como tantas veces ha hecho el presidente del Gobierno.

56. Una victoria de político, no de oportunista de la política.

57. Pablo Casado tiene a su alcance aprovechar la inercia de la UE, de los jueces y de los ciudadanos para dispararse como candidato a la presidencia del Gobierno. Como esas naves espaciales que en las películas de ciencia ficción rodean la Luna para utilizarla como catapulta en su viaje hacia los confines de la Vía Láctea.

58. La alternativa es caer de nuevo en los vicios del viejo PP, ese que orbita alrededor del Rey Sol Socialdemócrata como un pequeño planetoide esteril a merced de las erupciones solares que este tiene a bien escupirle de vez en cuando.

59. Ahí tiene Pablo Casado una de las primeras bolas de partido para llegar algún día a la Moncloa. Pocas más tendrá que, por añadidura, conlleven hacer lo correcto.

60. «Entre el sistema ideal propuesto por los padres de la Constitución –que los vocales sean elegidos por los jueces– y que Pablo Iglesias elija a los jueces hay un término medio» ha dicho el PP.

61. En realidad, no existe un término medio. Porque entre la vida y la muerte, el término medio es la enfermedad. El PP ha de encontrar la manera de esquivar el término medio, permitiendo la renovación del CGPJ, pero sentando las bases para la devolución del control del Poder Judicial a los jueces. El objetivo ha de ser ese.

62. Además, si el sistema «ideal» es el propuesto por los padres de la Constitución, ¿qué hace el PP proponiendo un «término medio» que se aleje de esa idealidad?

63. ¿Que la cooptación también tiene sus riesgos? Obviamente. Pero, en primer lugar, existen maneras de evitar las consecuencias dañinas de la cooptación sin necesidad de que sean los políticos los que intervengan para equilibrar el sistema.

64. En segundo lugar, el sistema actual es en sí mismo una cooptación de jueces. Sólo que a cargo de políticos.

65. ¿A quién pretendemos engañar? La elección no es entre la cooptación y un sistema de elección inmaculado, sino entre la cooptación política y la realizada por profesionales.

66. Una penúltima puntualización. La función del PP, como líder de la oposición, no es facilitar la renovación del CGPJ. Su función es evitar que el CGPJ sea renovado por el Gobierno politizándolo por el camino. Si el PP no contribuye a eso, sino más bien a lo contrario, ¿entonces para qué queremos al PP?

67. El PP no tiene obligación alguna de negociar con Podemos porque la renovación del CGPJ no se pacta entre el Gobierno y la oposición, sino entre grupos parlamentarios. El grupo parlamentario del PP negocia con el grupo parlamentario del PSOE. Podemos ahí resulta tan innecesario como Vox, ERC o el PNV.

68. Y la última. Que no le quepa duda alguna al PP de que cualquier propuesta que pueda ser aceptada por Pedro Sánchez sin demasiados problemas será utilizada en el futuro con total impunidad en su propio beneficio. Cualquiera.

69. Y de ahí que el único camino posible que le queda al PP sea hacer una propuesta que Sánchez no aceptaría jamás libremente si las circunstancias no fueran las actuales.

70. La ventana de oportunidad se cerrará pronto y Casado tiene ante sí dos caminos. Uno conduce a la Moncloa. El otro no es en realidad un camino, sino una rotonda sin salidas. Pero a algunos les gusta caminar en círculo (vicioso). Confíemos en que Casado no sea de esos.

71. Si Casado juega bien sus cartas en la negociación para la renovación del CGPJ y se mantiene firme durante una moción de censura que no es su batalla, la presidencia del Gobierno estará mucho más cerca de él.

Cristian Campos

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