Estas son las diez claves que conectan los conflictos de Ucrania y Taiwán

Ilustración que muestra la bandera china y la taiwanesa. Reuters
Ilustración que muestra la bandera china y la taiwanesa. Reuters

1. Rusia y China reivindican Ucrania y Taiwán como parte irrenunciable de su territorio. Miran al pasado para conquistar el futuro. Excitan el nacionalismo y los sentimientos identitarios de sus ciudadanos. Son dos claros ejemplos de populismo. Sus reivindicaciones se remontan a Catalina la grande y al emperador Qin Shi Huang. Las dos revoluciones marxistas, las de Lenin y Mao Zedong, lo cambiaron todo.

2. Rusia necesita los recursos minerales y agrícolas de Ucrania, así como su posición estratégica (por su salida al Mediterráneo). China necesita los recursos pesqueros y petrolíferos, actualmente en disputa, de las aguas que comparte con Taiwán. Rusia pretende controlar la mitad este de Ucrania hasta Odesa. China, las islas Ryūkyū y el archipiélago Senkaku.

3. Rusia y China tuvieron como aliados a los Estados Unidos en sus guerras contra Alemania y Japón. Luego estalló la guerra fría entre el Occidente capitalista y el Oriente comunista. EEUU pasó a apoyar a los dos vencidos (Alemania y Japón) en su reconstrucción. Pero hay una diferencia. Ucrania fue reconocida en la ONU como país soberano en la década de los 90. A Taiwán sólo lo han reconocido como tal doce países, entre ellos el Vaticano.

4. La caída del Muro de Berlín rompió el equilibrio entre los dos bloques, que había durado 50 años. Desapareció la URSS y desapareció el Pacto de Varsovia. En Asia, tras la división de Corea, nació el concepto de Asia-Pacífico, el predecesor de la actual alianza AUKUS, siempre bajo la alargada sombra de la antigua potencia colonial, Reino Unido. China, por su parte, apoyó las revoluciones de Vietnam, Camboya y Laos.

5. Vladímir Putin dio un primer paso con la "recuperación" de Crimea y luego con el apoyo a los separatistas del Donbás. Xi Jinping quiere hacer lo mismo con las islas Senkuku, que China se disputa con Taiwán y Japón, que han pasado por dominios alternativos de los tres y que incluso fueron propiedad privada de dos familias japonesas, los Koga (que afirman ser descendientes de los emperadores del clan Minamoto) y los Kurihara tras ser vendidas por el Gobierno.

6. En Ucrania había 16 laboratorios biológicos con tecnología y capital estadounidense. También un estudiado despliegue de misiles en la frontera con Rusia. En Taiwán están presentes las grandes tecnológicas USA a través de acuerdos para la fabricación de chips, con Apple en cabeza tras su entrada en el capital del gigante TSMC, que fabrica el 54% del consumo internacional, y que lleva a la isla a controlar la fabricación del 63% del total mundial.

7. Las diferencias entre el presidente ucraniano Volodímir Zelenski y la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen no pueden ser mayores. El primero estudió Derecho, pero se dedicó al teatro, el cine y la televisión, y carecía de experiencia política cuando llegó a la presidencia. La segunda estudió en la London School of Economics and Political Science británica y en la Cornell Law School de Estados Unidos y lleva como presidenta desde 2016. Fue además vicepresidenta entre 2006 y 2007 y responsable de Exteriores entre 2000 y 2004.

8. En Ucrania arriesgamos una posible hecatombe energética y alimentaria. En Taiwán, el colapso tecnológico de todos los sectores productivos. El desastre en el área mediterránea sería muy grave, pero limitado. En el área del Pacífico, sería como un tsunami que aplastaría la economía mundial durante medio siglo.

10. Ucrania es mucho menor que España, pero es muy similar en población (44 millones en Ucrania por 47,35 en España). Taiwán, por el contrario, se parece en extensión territorial a Cataluña, pero tiene el triple de población: 23 millones y medio. Las diferencias son incluso mayores si se atiende a su PIB. España, por ejemplo, tuvo en 2021 un PIB de 1.205.069 millones de euros. Taiwan, de 667.429 millones. Ucrania se quedó en 169.107 millones.

10. Rusia no puede perder la guerra de Ucrania y aceptará una paz que se base en el ejemplo de las dos Coreas. China se "conformará" con un nuevo acuerdo territorial sobre los archipiélagos que existen entre su costa y las de Taiwan y Japón. Estados Unidos tratará de extender su hegemonía mundial durante varias décadas más a cambio de renunciar a parte de su presencia tanto en Ucrania y el este de Europa como en Asia. Las tres potencias mantendrán sin embargo sus enfrentamientos económicos por las materias primas en África e Iberoamérica, con violencia militar y política de "geometría variable".

Raúl Heras es periodista.

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