Abdicación

Han transcurrido bien pocos meses desde que el Rey Juan Carlos I abdicara en su Heredero, el actual Rey de España, y el suceso, de inusual trascendencia, lo han asimilado los españoles con tan completa naturalidad que, hoy, hablan del Rey Felipe VI como si llevara en el trono toda la vida. Y es verdad porque lleva 1.428 años desde Recaredo, 1.296 si se prefiere Covadonga o tan solo 540 –que son años– si se cuenta desde Isabel y Fernando. La Monarquía es una desde el primero al último de los reyes y no resulta novedoso que cambien las personas, el Rey permanece el mismo.…  Seguir leyendo »

El rey Juan Carlos deja la Corona española, después de casi cuarenta años de reinado que fueron los mejores de España de todos los tiempos. Así ha sido descrito por autorizados comentaristas el periodo de la historia que recordará el reinado de don Juan Carlos.

Efectivamente, don Juan Carlos fue un gran arquitecto en el pasaje de un gobierno autoritario a un gobierno democrático. Gracias a su decisión y a su compromiso España conoció el funcionamiento de una monarquía constitucional, con un jefe de Estado sometido al poder político y a través de él, las Fuerzas Armadas, reteniendo solo el poder moral, el de moderación que le acuerda la Constitución nacional.…  Seguir leyendo »

Pequeños Anales de Diecisiete Días

«A 31 de marzo de este año de 1621 a las nueve de la mañana, la majestad del Rey don Felipe III pasó a mejor vida que en los justos y santos tiene más corteses nombres la muerte». Así comienzan los Grandes Anales de Quince Días, obra maestra inconclusa, en la que Quevedo glosa los prometedores inicios del reinado de Felipe IV.

Cuatro siglos después sobra la aclaración eufemística. No sabemos los detalles de esa «mejor vida» que Juan Carlos I tiene la intención de emprender, pero todo indica que no va a estar orientada a apresurar su abrazo con la fría y desdentada parca.…  Seguir leyendo »

Resulta extraño que los detractores de la Monarquía no hayan criticado el estilo literario de la abdicación de Juan Carlos I. No sería bueno que los republicanos de hoy, algunos muy leídos, descuidasen, al contrario que los de antaño, la gramática. Lo cierto es que el boletín difundido el lunes 2 de junio no era, en general, una pieza de redacción de gran relieve (“ilusionante tarea”), llamando la atención sobre todo la frase concerniente a la decisión expresa del Monarca de “poner fin a mi reinado y abdicar la Corona de España”. La expresión sonó mal al ser oída, y no por culpa del Rey, que tuvo una de sus intervenciones televisivas más airosas.…  Seguir leyendo »

Enrique de Aguinaga, catedrático emérito de Periodismo de la Universidad Complutense, profesor de más de cuarenta promociones de periodistas, fiel a sus principios –que ha conservado hasta «sus finales»–, recuerda que nadie hasta ahora ha podido negar «la mayor»: que «sin la intervención de Franco, hoy no habría Monarquía en España y que Juan Carlos I fue el heredero de Franco, aunque no continuador del franquismo, ya que ese no fue nunca el propósito del caudillo».

Según Aguinaga, el «atado y bien atado» se refería al papel que había destinado a la Monarquía. Franco utilizó la expresión en tres ocasiones y siempre con relación al futuro Rey, como lo corroboró en sus memorias Sabino Fernández Campo.…  Seguir leyendo »

King Juan Carlos I of Spain will be abdicating his throne on Thursday in favor of his son, Felipe. The king and his wife, Queen Sofia, will reportedly be allowed to retain their titles.

In the midst of this transfer of royal power, the United Kingdom’s The Guardian newspaper conducted a small experiment. It set up an online poll to see whether readers felt the 88-year-old Queen Elizabeth II should follow the 76-year-old Juan Carlos‘ lead and step down.

The result: 50-50.

The Guardian is a left-wing newspaper with a long-held republican (or anti-monarchical) streak. We should still keep in mind that Queen Elizabeth’s personal popularity has often stood in contrast with a declining interest in the British monarchy.…  Seguir leyendo »

Corría el verano de 1975 cuando por los alrededores de Londres paseábamos unos amigos españoles y británicos (algunos de los cuales llegarían con el tiempo a ser miembros de la Cámara de los Comunes). Franco estaba gravemente enfermo y el desenlace era inminente. Algunos británicos hacían chanzas del futuro rey al que auguraban un reinado muy corto: «Juan Carlos el Breve», apostillaban.

Solo veinte años después, un conocido británico, encargado –junto a otros– de hacer una revisión de la Monarquía inglesa con motivo del «annus horribilis» de 1992, me comentaba, en el seno de las tertulias hispano-británicas (creadas precisamente por los dos Monarcas a iniciativa del nuestro), que después de un estudio exhaustivo de las monarquías existentes en el mundo, habían concluido que la única que merecía la pena estudiar por muy diversas razones y para ver si convenía asimilar alguno de sus rasgos, era la española.…  Seguir leyendo »

El título II de la Constitución trata de la Corona. Consta de diez artículos y solo menciona a la Reina en uno de ellos; lo hace para decir que la Reina consorte no podrá asumir funciones constitucionales, salvo lo dispuesto para la Regencia. La forma de nuestro Estado es la de un Estado social y democrático de derecho. Y el Rey, símbolo de la unidad de ese Estado, modera y arbitra las instituciones. Estas funciones tan claramente expresadas en la Constitución no parecen ser entendidas por quienes creen que el hecho de sustituir la monarquía por una república daría paso ipso facto a una democracia.…  Seguir leyendo »

Amadeo de Saboya, retratado por Carlos Luis de Ribera y Fieve

La abdicación de la Corona por el rey Juan Carlos ha sido considerada un hecho singular y, sin duda, lo es. Sin embargo, su singularidad no reside en que sea poco habitual. La Monarquía española se caracteriza por el alto número de abdicaciones desde la ruptura liberal con el absolutismo, allá por los años treinta del siglo XIX. Desde entonces, con la excepción de Alfonso XII, que murió a los 27 años, todos los demás monarcas españoles han abdicado. Isabel II lo hizo en 1870, Amadeo de Saboya en 1873 y Alfonso XIII hizo cesión de sus derechos dinásticos en 1941.…  Seguir leyendo »

Hace unos días se pudo oír en la televisión a una tertuliana, profesora de Historia y antigua dirigente del Partido Andalucista, afirmar sin que le temblara el pulso ni la voz que en aras de la “racionalidad democrática” se impone un referéndum sobre Monarquía o República, dando por hecho que la racionalidad radicaba en la segunda. No era fácil encontrar el rigor de estas afirmaciones, y menos todavía la pertinencia de que cualquier institución importante del país, si no existe un consenso casi unánime sobre la misma, deba ser ratificada en referéndum. Difícil lo tenemos para ser consecuentes con esta afirmación, ya que no solo la Monarquía, sino otras muchas instituciones deberían también someterse a referéndum, entre ellas, el sistema autonómico, que no parece haya cumplido la finalidad para la que se creó: la de contribuir a la unión de los distintos pueblos de España.…  Seguir leyendo »

Vivimos estos días momentos de máxima relevancia histórica en los que, una vez más, la Constitución de 1978, la más fructífera de nuestra historia constitucional, está cumpliendo el papel decisivo que le corresponde. El Rey Juan Carlos I, un gran Rey, ha decidido abdicar y el proceso de sucesión se está desarrollando con la máxima normalidad institucional. Lamentablemente, no ha sido siempre así en nuestra historia moderna, plagada de rupturas constitucionales. Si hoy es diferente es porque está plenamente operativa una Constitución sólida, que contiene las previsiones necesarias para dar continuidad y estabilidad a la convivencia. Previsiones que se están aplicando con naturalidad, ante la mirada de unos ciudadanos que muy mayoritariamente no esperan otra cosa de sus instituciones.…  Seguir leyendo »

La abdicación de Don Juan Carlos y los días que han exigido los trámites para la proclamación del Príncipe de Asturias como nuevo Rey de todos los españoles han tenido el efecto, probablemente no deseado, de reabrir el viejo debate monarquía-república. Un debate muy antiguo, sobre el que está dicho todo desde hace decenios, y que los españoles habíamos zanjado en 1978 con la Constitución del consenso y de la concordia.

Pues bien, reabrir ese debate –de todos los debates siempre sale algo bueno– ha tenido el beneficioso efecto de volver a sopesar los pros y los contras de la decisión de los constituyentes del 78 y ha servido para hacer un balance del reinado del Rey Juan Carlos y también para que los desmemoriados y los ignorantes repasen la historia de la II República, que, se pongan como se pongan los que no la han estudiado y los sectarios irredentos, fue un rotundo fracaso y uno de los periodos más tristes de la historia de España.…  Seguir leyendo »

Si el infante don Alfonso, hijo mayor de Alfonso XIII, no hubiera nacido hemofílico; si su hermano don Jaime no hubiera nacido sordomudo; si la Ley de Sucesión de 1946 no hubiera asumido, como ya hiciera Cánovas para justificar la Restauración, «la tradición histórica» de una España considerada genéticamente como un Reino; si, puestos a saltarse el orden dinástico y en uso de las facultades discrecionales que se concedió a sí mismo, Franco no hubiera preferido a Don Juan Carlos frente a su primo Alfonso de Borbón Dampierre o frente a cualquier otro; si la Constitución de 1978 no hubiera hecho suyo ese pretendido monarquismo congénito que en definitiva soslaya la soberanía popular a la hora de establecer la forma de Estado; o si la regulación del orden sucesorio de la Monarquía reinstaurada en pleno auge del machismo tardofranquista no se hubiera saltado a su hermana Doña Elena, Felipe de Borbón y Grecia no sería proclamado el próximo jueves Rey de España.…  Seguir leyendo »

Cambio de guardia

Vi el discurso de abdicación del rey Juan Carlos en un pequeño televisor de un hotelito de Florencia y me emocionó escucharlo. Por el visible esfuerzo que hacía para mantener la serenidad y presentar su apartamiento del trono como algo natural, sabiendo muy bien que daba un paso trascendental, lo que suele llamarse un “hecho histórico”. Y porque esta renuncia en favor de su hijo, el príncipe Felipe, cerraba un período durísimo para él, de quebrantos de salud, escándalos familiares y personales, unas excusas públicas y unos esfuerzos denodados en los últimos tiempos a fin de recuperar, para él y para la institución monárquica, la popularidad y el arraigo que había sentido resquebrajarse.…  Seguir leyendo »

EL pasado 2 de junio la noticia de la abdicación de Juan Carlos I sorprendió mucho a casi todos los españoles. A partir de ese momento, nos ha inundado un aluvión de informaciones de toda clase y opiniones para todos los gustos. Sin embargo, una de las vertientes menos tratadas de este trascendental acontecimiento ha sido la oportunidad o no del momento que Don Juan Carlos ha escogido para dar tan importante paso para él y para todos. A mi juicio, ha elegido el momento más oportuno para hacerlo a la luz del pasado político reciente, el presente y el posible futuro a corto y medio plazo.…  Seguir leyendo »

A lo largo de nuestra era constitucional, especialmente desde la segunda mitad del siglo XIX hasta hoy, se destacan dos cuestiones constantes que no acabamos de resolver y que parecen irremediablemente unidas. En efecto, la dicotomía monarquía versus república y la de centralismo versus regionalismo explican sobremanera el sentido de nuestro constante movimiento pendular constitucional, así como la orientación de nuestra vida política en definitiva. En principio, la Constitución de 1978 esbozó sendas propuestas de solución para los dos problemas y creo que podían haber constituido una fórmula si no definitiva, al menos válida para muchos años.

Sin embargo, no tenemos más remedio que confesar que en los momentos actuales tanto la Monarquía, como el Estado de las autonomías, se hallan por diversas causas en una situación extremamente delicada.…  Seguir leyendo »

Me cuenta un viejo amigo republicano que con esto de la abdicación del Rey le está costando dios y ayuda explicar a sus amigos, también republicanos, por qué él, aun estando a favor de que un día el actual “Reino de España” pase a denominarse oficialmente “República de España”, está en contra de la convocatoria de un referéndum para decidir tal cuestión. Y me dice que son razones puramente democráticas las que le llevan a pensar así.Según él, la cuestión quedó ya resuelta en 1978, cuando se aprobó la Constitución, y en ella se incluyó un precepto, el artículo 1.3, que literalmente dispone: “La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”, además de otras muchas disposiciones, la mayoría recogidas en el Título II, dedicado precisamente a regular la Corona.…  Seguir leyendo »

La Constitución española de 1978 ha continuado, en parte, en lo que se refiere a disposiciones sobre el Rey y la Corona, una línea asentada en las constituciones anteriores, aunque en un contexto constitucional diferente. La referencia a la Corona en el marco de una Constitución normativa y vinculante, y que establece en su artículo 1 el Estado democrático y la Monarquía Parlamentaria, implica que esa intervención debe ser interpretada teniendo muy en cuenta ese aspecto, pues las competencias del Rey y de las Cortes se ven necesariamente moduladas por esos principios constitucionales.

Continuando también una tradición histórica, la Constitución distingue entre aquellas materias en las que la ley orgánica es la forma jurídica única y obligada de esa intervención, y otras en que esa exigencia no existe, en referencia a las competencias no legislativas que el Título II atribuye expresamente a las Cortes Generales, relativa a diversos supuestos incluidos en el Título II de la Constitución.…  Seguir leyendo »

De la democracia en España

Cuando en el debate público se proponen o invocan cuestiones, conceptos, trascendentes —por ejemplo, República—, sin que paralelamente se oigan o análisis rigurosos o ideas sustantivas, hay serias razones para preocuparse. A la política —a toda política— hay que exigirle cuando menos seriedad, y desde luego, sentido del Estado y sentido de la historia: ignorar la historia del propio país —nuestra circunstancia más inmediata y urgente— es como carecer de derechos civiles. Más precisamente: para estar responsablemente en la vida pública española, en el debate nacional, hay que leer —conocer, estudiar— obligatoriamente a Cánovas, Ortega y Azaña. A Cánovas, como creador del Estado español contemporáneo; a Ortega, para plantearse España como preocupación histórica, como problema; a Azaña, para entender España ante todo como un problema de democracia.…  Seguir leyendo »

EL pasado lunes día 2 de junio de este año 2014, que ya es una fecha para la Historia, S. M. el Rey Don Juan Carlos I nos sorprendió a todos anunciando su abdicación. La decisión, a pesar de la sorpresa, entra dentro de la normalidad institucional de una monarquía, como ha sucedido recientemente en otras dos europeas, Bélgica y Holanda. No se trata de una abdicación a una edad temprana, ni el heredero es un adolescente; por el contrario el Monarcatiene derecho a des cansar, y el Príncipe tiene la edad justa y una preparación como ningún otro en el mundo.…  Seguir leyendo »