Andalucía Mar-2012

El inesperado o singular resultado obtenido en las dos elecciones autonómicas celebradas el pasado día veinticinco de marzo debieran conducir a un ejercicio de reflexión sobre el comportamiento de la ciudadanía ante la demanda de los políticos.

En primer lugar, que se hubiera producido un índice de abstención de voto tan elevado pone de relieve una actitud de cansancio ciudadano que se superpone a la importancia y responsabilidad de la participación del pueblo soberano en la conformación de los órganos de gobierno que han de representarlo y administrarlo.

Este deplorable dato viene a confirmar, por otra parte y una vez más, la desconfianza progresiva que la sociedad viene teniendo respecto de la clase política en general y que se refleja en las encuestas de población que, constantemente, vienen situando el problema de los políticos que la representan como uno de los más preocupantes para la ciudadanía.…  Seguir leyendo »

Tengo el corazón partido entre el viaje caribeño del Papa y nuestro paisaje político. Debo admitir que cuando contemplo a Benedicto no sé cuántos metido en un vehículo que imita los motocarros de mi infancia, los que usaba el Plácido de Berlanga para llevar los regalos de Navidad, pero a buen seguro más sofisticado, me resulta imposible imaginarme qué pensarán de esto los siglos futuros. ¿Se reirán? ¿Lo vincularán a las tradiciones de los faraones? ¿De los emperadores de Bizancio? ¿De un Luis XIV rodeado de varones enfaldados?

La importancia del ritual como supervivencia de los tiempos oscuros. Cuando era más joven me daba en pensar sobre la responsabilidad de todos esos sabios eclesiales, rigurosos pensadores, que jamás han levantado la voz ante tamaña desmesura, y que sin embargo se desmelenan, justificadamente, ante las exageraciones de tal o cual régimen del pasado.…  Seguir leyendo »

Mariano Rajoy ha sufrido, más que tenido, el plazo de gracia más breve del mundo. Habitualmente los 100 primeros días de gobierno son de consolidación, de asentamiento del proyecto ganador, y luego es cuando suele empezar el desgaste. Lo del plazo de gracia significa que en esas semanas se considera descortés opinar desfavorablemente sobre los entrantes porque tienen todavía intacto el respaldo inmediato de las urnas. Pero Asturias y Andalucía, sin embargo, no han pecado de descortesía. Han sido invitadas a opinar formal y democráticamente a los 95 días de la toma de posesión de Rajoy, y lo han hecho. En los dos sitios, reflejando un frenazo espectacular de la marea azul que llevó al PP a la Moncloa.…  Seguir leyendo »

Inmenso tropezón el sufrido ayer en Andalucía por el PP. Una vez más, y van nueve, los electores andaluces le han negado a ese partido el apoyo que Mariano Rajoy, Javier Arenas y el resto de sus dirigentes daban como seguro y que necesitaban como el comer para poner a punto una política de duros ajustes sin que ninguna región de España se le rebelara.

No ha sido así y el PP ha ganado las elecciones pero se ha quedado lejos de la mayoría absoluta, el único resultado que le habría permitido gobernar. Por lo tanto, ha perdido. Ese es uno de los grandes inconvenientes que este partido padece en España: que tiene muy escasas posibilidades de alianzas, lo cual otorga al PSOE una libertad de movimientos extraordinaria, aun en condiciones de precariedad como las que ahora padece.…  Seguir leyendo »

Tendrán que pasar muchos años —ocho, doce, tal vez más— para que el centro-derecha andaluz vuelva a encontrarse con una oportunidad como la que perdió ayer para ventilar la atmósfera recalentada en tres décadas de monopolio de poder de la izquierda. Será difícil que las coordenadas políticas, las circunstancias sociales, las condiciones emotivas y hasta los astros puedan alinearse otra vez de manera tan propicia para un cambio de rumbo, un vuelco que voltease el signo de la hegemonía territorial más larga de la democracia española. Un régimen abotargado en treinta años de desgaste. Un partido dominante abatido y derrotista, envuelto en graves tensiones y desequilibrios internos tras un fallido relevo de liderazgo.…  Seguir leyendo »

Una regla muy segura para medir la calidad de la clase política es preguntarse dónde estaría cada personaje si tuviera que buscarse la vida en la empresa privada. A menudo rige el principio de Peter pues cunde el convencimiento de que tal o cual ministro, alcalde o presidente de comunidad no habría pasado de auxiliar administrativo en una multinacional o de redactor de la cartelera en un periódico. No es una cuestión de currículo -que también- sino de envergadura personal e intelectual.

Puesto que con el gobierno de las Leires, las Bibianas y los Pepiños llegó a percibirse que algún sumiller maligno decantaba la clase política mediante una especie de proceso de selección a la inversa, es reconfortante volver a contar con un consejo de ministros compuesto por los Guindos, Margallos y Cañetes, personajes avezados que se saben la asignatura y que no tendrían ningún problema en colocarse en el sector privado.…  Seguir leyendo »

Escribe Julián Marías en Nuestra Andalucía(Díaz-Casariego Editor. Madrid, 1966) que «la casa enjalbegada cada año, desde siempre, es para mí el símbolo de Andalucía. La milenaria realidad renovada, puesta al día». Acaso pocas definiciones plasman con tan resoluta claridad el alma y la epidermis de una tierra cuyas casas en cientos de pueblos revocan su fachada, para seguir siendo la misma, cada vez que se anuncia la primavera y hay que lavar las huellas ennegrecidas por los inviernos. Desde estos días en adelante mujeres y hombres se afanarán, caldero, escobón y cal aguada, en procurar que paredes y tejados queden espejeados para que el sol se esparza libremente sobre ellos.…  Seguir leyendo »