Autónomos

¡Qué decepción! O, mejor dicho, no es una decepción sino la confirmación de que, una vez más, el Gobierno ha dejado tirados en la cuneta a los autónomos de este país. Ya sean personas físicas o jurídicas, empleadores o trabajadores individuales, los autónomos suponemos esa clase de segunda a la que se le pidió arriesgar durante la crisis de 2008.

Se nos pidió apostar por nuestros talentos, poner en marcha nuestros negocios, confiar en nuestras capacidades, no esperar a que otros nos contratasen, sino que se nos instó a «hacer realidad sus sueños» poniendo en valor todo lo aprendido.

Muchas de esas personas eran y son trabajadores con muchos años de experiencia a sus espaldas, que venían de grandes empresas y multinacionales incluso, abocadas a realizar expedientes de regulación, trabajadores con muy alta cualificación y un conocimiento profundo de sus profesiones que, de la noche a la mañana, tuvieron que reinventarse y vencer el miedo para seguir.…  Seguir leyendo »

El establecimiento en el reciente acuerdo presupuestario entre el PSOE y Podemos de un compromiso de reforma del sistema de cotización a la Seguridad Social de los autónomos ha generado una intensa discusión pública sobre la situación de los trabajadores por cuenta propia en España. Por supuesto, este tipo de debates siempre son saludables, sobre todo cuando se refieren a ámbitos que en pocas ocasiones logran hacerse un hueco en la actualidad económica y política. Pero en esta ocasión buena parte de los argumentos empleados parecen tener más un componente político afectado, como casi todo en España en estos últimos meses, por intereses de corte electoral.…  Seguir leyendo »

El gran contrato social de solidaridad intergeneracional reside, en gran parte, en apoyar y facilitar la vida y el trabajo al autónomo y a la pyme.

En muchos aspectos, España sigue estando diseñada y legislada para una sociedad de tipo industrial perteneciente al siglo XX, donde la memoria era la base de la educación, la productividad se basaba en las economías de escala y la vida laboral comenzaba a los 25 y, tras cuarenta años cotizando, llegaba la jubilación, con una esperanza de vida de 73 años. Una sociedad, en la que su célula más preciada, la familia, tenía un comportamiento prácticamente estándar y homogéneo, con capacidad de endeudamiento gracias a un trabajo estable, un empleo para toda la vida en la misma empresa con 14 pagas, además de un mes entero de vacaciones en agosto, horarios de ocho horas de lunes a viernes y derechos acumulados.…  Seguir leyendo »