Cadena perpetua

A fines de los 80 fui becario de la Fundación Príncipe de Asturias en la Fletcher School en Boston, en el Estado de EEUU con un mayor crecimiento: su gobernador, el demócrata Michael Dukakis, disfrutaba la aureola del “Massachussetts Miracle”. Obtuvo la nominación para las presidenciales contra el republicano George H.W. Bush, dos veces vicepresidente en tándem con el saliente Reagan.

En su primer debate, el moderador disparó a ambos una pregunta cerrada: “Firmaría usted la ejecución de una condena capital contra el asesino de su esposa?”. La respuesta de Dukakis fue inmediata: “No”. Bush respondió que sí. Aun antes de que existieran las redes sociales, todos los comentaristas sentenciaron: “En un país que ama tanto las armas como la pena de muerte… Dukakis acaba de perder las elecciones”.…  Seguir leyendo »

El pasado 29 de junio se publicó en estas páginas la tribuna de opinión titulada Contra la prisión permanente revisable, firmada por el catedrático de Derecho Penal el señor Enrique Gimbernat. El también miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO exponía en un extenso artículo las razones por las que se oponía a esta pena, que a pesar de estar vigente en nuestro Código Penal desde hace tan solo dos años, su derogación es actualmente objeto de tramitación parlamentaria.

En su artículo, el señor Gimbernat se refirió a la presión ejercida en este debate por los familiares de algunas víctimas de horribles crímenes, en alusión a la campaña impulsada por varios familiares, entre los que me encuentro, tras la violación y posterior asesinato de mi hija Diana Quer.…  Seguir leyendo »

Contra la prisión permanente revisable

Para acudir únicamente a los países de nuestro entorno: ni Noruega, ni Portugal, ni Croacia, ni Serbia contemplan en sus leyes la pena de prisión perpetua.

Ciertamente que en otras naciones europeas la prisión perpetua figura en su catálogo de penas. Pero el plazo que tiene que transcurrir para que se revise esa pena y el recluso pueda alcanzar la libertad condicional es: de siete años en Irlanda; de 10 años en Suecia y Suiza; de 12 en Chipre, Dinamarca y Finlandia; de 15 en Austria, Alemania, Bélgica, Liechtenstein, Luxemburgo y Macedonia; de 18 en Francia; y de 20 en Bulgaria, Grecia, Hungría, República Checa y Rumanía.…  Seguir leyendo »

Existe un “clamor social” por el mantenimiento de la llamada prisión permanente revisable en el Código Penal. Este es el argumento repetido hasta la saciedad por los políticos y medios de comunicación conservadores que defienden esta pena, introducida en el Derecho español en 2015 por el Partido Popular y rechazada por la mayoría del Congreso el pasado 15 de marzo. Sin embargo, la opinión pública no es tan favorable a un sistema penal duro como sugieren las encuestas.

Los sondeos realizados en los últimos meses sobre la prisión permanente revisable arrojan resultados aparentemente apabullantes: casi ocho de cada diez personas encuestadas están a favor de mantener esta pena para delitos muy graves, según un estudio publicado por la consultora GAD3.…  Seguir leyendo »

Revisión de lo permanente

Hasta los observadores menos avisados han llegado a comprender que la razón por la que el PNV ha promovido la desaparición en el código penal español de la prisión permanente y revisable se encuentra en la amorosa solicitud con la que el nacionalismo vasco ha contemplado siempre el descarrío criminal de los asesinos terroristas de ETA. Aquellos que durante decenios amenazaron a españoles de toda suerte y condición con «ejecutarlos» en nombre del «pueblo vasco» si no satisfacían sus exigencias económicas. Aquellos que en inmarcesibles palabras del exjesuita presidente del PNV Javier Arzallus se dedicaban ejemplarmente a «remover las ramas de los árboles» para que los de su partido fueran capaces de «recoger los frutos».…  Seguir leyendo »

Castigo para delitos graves

En España sólo existe un condenado a la pena de prisión permanente revisable (PPR). Se llama David Oubel y asesinó a sus dos hijas, de cuatro y nueve años, en julio de 2015. Yo soy la madre de esas dos niñas y en julio de 2017 inicié una campaña de recogida de firmas en Change.org para que no se derogue dicha pena. Porque me afecta muy personalmente me gustaría exponer algunas reflexiones al hilo del debate suscitado sobre la conveniencia de que siga vigente en nuestro Código Penal.

1. Creo que el debate que se celebró el pasado 15 de marzo en el Congreso de los Diputados debería haber sido más sereno y con mayor rigor.…  Seguir leyendo »

Lo permanente

Hace pocas semanas, aprovechando un corto entreacto en la cuestión catalana, se ha debatido la propuesta de derogación de la denominada prisión permanente revisable y ha salido a colación el principio de reinserción de los presos. Vivimos en una sociedad politizada hasta extremos increíbles y todo se debate con tanta pasión como ausencia de profundidad. Son remolinos que difuminan los problemas entre el polvo que levantan e impiden abordarlos con el necesario rigor.

La humanización de las penas privativas de libertad forma parte del código progresista de la Ilustración, como también la orientación de la pena a la reinserción social de los condenados.…  Seguir leyendo »

Prisión permanente revisable

Hace más de dos décadas, Agnes Heller nos obligó a reflexionar sobre el perdón. “Nadie puede perdonar en nombre de las víctimas. Ni siquiera sus familias —nos decía— porque nadie puede perdonar en nombre de otro”. A lo largo de mi vida he vuelto sobre esta idea en varias ocasiones y en estos últimos meses la he rondado con frecuencia. La semana pasada leí el sobrecogedor texto de Santiago Alba sobre los sucesos de Las Hortichuelas. Recuperando a Iván Karamázov, extendía la reflexión sobre el perdón y afirmaba: “No es posible castigar lo que no se puede perdonar”.

Desde finales del mes de diciembre, una sucesión de noticias horribles ha conmocionado nuestro país.…  Seguir leyendo »

La improvisación y frivolidad intelectual de los políticos expandidas por el altavoz de los medios de comunicación, por desgracia ya habituales, han dado una imagen distorsionada de la llamada prisión permanente, con pocas verdades completas y muchas medias verdades y algunas falsedades. En realidad, la opción posiblemente más razonable sea el mantenimiento de esta pena, pero con reformas importantes, tanto de ésta en sí como de otras penas largas privativas de libertad, por cierto más perjudiciales para el penado que esta novedosa introducida en la modificación del Código penal de 2015. De la misma forma, serían bienvenidas reformas en la Administración penitenciaria, instaurando una efectiva estructura de tratamiento en libertad de los condenados a penas de prisión, cuando estuvieran suspendidas o en ejecución en semilibertad -permisos y tercer grado- o libertad -libertad condicional en el último cuarto de la condena o completa tras el cumplimiento de la pena-.…  Seguir leyendo »

¡Qué solas se quedan las víctimas!

En su irrupción como portavoz socialista en el Pleno del Congreso sobre la derogación de la prisión permanente revisable, hecho un basilisco y desplegando una desaforada rabia, el juez sevillano Juan Carlos Campo evocó a aquel rehiletero de Juan Belmonte catapultado al puesto de gobernador. Aprovechando que presidía un festival benéfico al que asistía El Pasmo de Triana, un amigo del maestro le tiró de la lengua. Con presumible guasa sevillana, le endilgó como el que no quiere la cosa: “Don Juan, dígame, ¿es verdad que el gobernador fue su banderillero?”. Belmonte, con su proverbial laconismo, se lo refrendó con un sucinto «sí».…  Seguir leyendo »

Para que la bruja mala del cuento no pueda volver

“No ahorcamos a nadie por robar caballos, sino para que no se roben caballos”, precisaba ya en el siglo XVII Lord Halifax. Que nadie pretenda encuadrar el debate sobre la prisión permanente revisable en el ámbito de la venganza. Estamos hablando de la justicia, o sea, del punto de encuentro entre la punición de los delitos, la reparación a las víctimas, la protección de las personas –especialmente las más débiles- y la reinserción de los delincuentes. Si el único fin del Código Penal fuera este último, en vez de cárceles existirían aulas especiales e incluso convenios con la Universidad a Distancia para que los criminales pudieran reinsertarse -o “resocializarse”, como acaba de decir Zapatero- sin necesidad de salir de casa.…  Seguir leyendo »

Según el Diccionario de la Real Academia Española, un oxímoron es una figura literaria consistente en “una combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido, como en un silencio atronador”. La pena de prisión permanente revisable, introducida a nuestro sistema penal en el año 2015, responde exactamente a esa definición.

Empezaremos diciendo que todas las reformas al Código Penal de 1995, el denominado “Código Penal de la democracia”, que son variadas y numerosas, han tenido como denominador común un incremento constante de las penas privativas de libertad. Paradójicamente, España cuenta con uno de los índices más bajos de criminalidad en los países del entorno europeo (el tercero más bajo después de Portugal y Grecia) y sin embargo nuestro Código Penal es de los más duros en la regulación de las penas privativas de libertad.…  Seguir leyendo »

Seguramente muchos lectores se preguntarán por qué cuando se abre el debate sobre el endurecimiento de las penas surge de inmediato una polémica entre dos posiciones que parecen irreductibles: la de los que están a favor de su agravamiento y la de los que se oponen al mismo. Y es que, aunque a primera vista pudiera no parecerlo, existe una estrecha relación entre lo penal y lo político o, dicho de otro modo, entre las leyes penales y la libertad de los individuos.

En efecto, como ya expuso en su día Montesquieu, la precisa tipificación de los delitos, la adecuación de las penas, y la correcta regulación del proceso penal actúan como límites frente al poder y, en consecuencia, como auténticas garantías de la libertad del individuo.…  Seguir leyendo »

Al calor de la conmoción que suscita la posible violación y asesinato de Diana Quer el Gobierno propone aumentar los delitos castigados con pena de prisión permanente revisable, contando quizás con que en este momento puede parecer insensible o insensata cualquier oposición a su proyecto y a la cadena perpetua en sí. Sabido es, sin embargo, que la tribulación no es buena ocasión para la mudanza. No lo es para una cuestión de justicia que exige racionalidad, templanza y olvido del rédito partidista: la de cómo reaccionar frente a los peores crímenes.

Ni la más severa de las penas imaginables puede enmendar el pasado.…  Seguir leyendo »

El debate de la prisión permanente revisable ha vuelto a la opinión pública. Personalmente, me sorprenden los cauces por los que está transcurriendo, porque se obvian realidades incontestables.

La primera, que, a los efectos de proteger debidamente a la sociedad de gravísimos delitos, la vigencia de la prisión permanente revisable es absolutamente irrelevante. Porque no está en absoluto demostrado que las penas de prisión que se les imponían a estos delincuentes, antes de la reforma del Código Penal de 2015, que la introdujo, fueran de menor eficacia intimidante. Porque lo que sí que está demostrado es que su entrada en vigor no ha tenido la menor incidencia en la reducción del número de estos delitos.…  Seguir leyendo »

No escribimos estas líneas con ningún sentimiento de venganza. Tampoco lo hacemos en caliente. No, todo lo contrario. Han pasado ya cientos de noches desde que no tenemos con nosotros a nuestros hijos y nuestras hijas para que hayamos podido llorar amargamente, y para pensar con calma. Nos une un infinito dolor y por eso nos entendemos solo con mirarnos a los ojos. Pero también nos une un objetivo común: que su muerte no quede en una página de sucesos. Que su trágico e injusto final sirva para marcar un antes y un después, para que podamos construir entre todos una sociedad más justa, más solidaria y más segura.…  Seguir leyendo »

Hace más de diez años que vengo defendiendo en los medios de comunicación, y allá donde he podido, esta figura penal. Incluso antes de que nadie la llamara de esta forma. Mucho antes de que mi partido la asumiera como propia. En solitario y en compañía de ilustres juristas. Una de las primeras veces que publiqué sobre ella, proponiendo el nombre que hoy ostenta, fue a raíz de la excarcelación del canalla de De Juana Chaos. Desde entonces, muchos han sido los casos de criminales que, desgraciadamente, han venido a ratificar uno de los hechos que con más fuerza reclaman penas de esta naturaleza: la incapacidad de ciertos delincuentes para reinsertarse.…  Seguir leyendo »

Contra la prisión permanente

Leí el verano pasado Historia de dos ciudades,la singular novela histórica que Dickens dedicó a la Revolución Francesa. La visión que ofrece de la Revolución es claramente negativa. Su descripción de la vida cotidiana en las calles de París bajo el Terror es espeluznante. Especialmente atroz es el personaje de Thérèse Defarge, tabernera y líder revolucionaria, que decide de la vida y la muerte de los ciudadanos que tienen la desgracia de toparse con ella. Sin embargo, Dickens es igualmente duro con el Antiguo Régimen. La sed de sangre de la propia Defarge se explica, al final de la novela, por el hecho de que es la única superviviente de una familia de campesinos exterminada por un capricho criminal de los marqueses de St.…  Seguir leyendo »

Frente al Derecho penal del Antiguo Régimen, la filosofía penal de la Ilustración -que no agota el Derecho penal democrático, pero sí que constituye, o debería constituir, el límite mínimo de éste- distingue entre Derecho, por una parte, y moral y religión, por otra, y niega que sea legítimo atribuir la condición de delito a lo que no pasa de ser un mero pecado. Y así puede leerse en el Tratado, publicado en 1764, de ese gigante, universalmente reconocido, que fue Cesare Beccaria, lo siguiente: «Hablo sólo de los delitos que provienen de la naturaleza humana y del pacto social, no de los pecados, cuyas penas, aun las temporales, deben arreglarse con otros principios que los de una filosofía limitada».…  Seguir leyendo »

La impetuosa subida de impuestos a las grandes fortunas en una economía globalizada, el sostenimiento de los sindicatos por las solas cuotas de sus afiliados o el sistema electoral de proporcionalidad estricta son algunas ideas cuya posible dulzura inicial tiende a diluirse en mayor o menor medida en el café caliente de una deliberación sosegada. Creo que a este grupo pertenece también la cadena perpetua en cuanto pena de prisión que se impone a los condenados por los delitos más graves y que no permite su liberación ni antes de un determinado momento (25, 28, 30 o 35 años en la propuesta que acaba de aprobar en el Parlamento), ni en cualquier caso si se considera que el penado puede cometer nuevos delitos (si no existe “un pronóstico favorable de reinserción social”).…  Seguir leyendo »