Camino de Santiago

Dante en la Vita nuova la describe como la peregrinación más larga que pudiera hacerse en el marco geográfico y político del Occidente medieval. El Camino por excelencia era aquel que unía el centro de Europa con el extremo más alejado, el Finisterre occidental, límite de lo representable y principio de un mundo ignoto sobre el que la fantasía de la época había imaginado los seres más extraños e inquietantes. Frente al mar, hecho de abismos y sombras, la luz serena de la Vía Láctea marcaba la ruta de quienes habían elegido caminar en la dirección de Compostela. Otros elegían el camino de Oriente, cuyo destino será Jerusalén, la ciudad santa hacia la que se dirigirán los pasos de peregrinos y cruzados, unidos por el sello de la fe y terciados por tantos otros acontecimientos que las crónicas medievales y los libros de viaje narran desde la confusión deliberada que suele acompañar las historias alimentadas por la fantasía.…  Seguir leyendo »

Para entrar en Delfos, Apolo había vencido la Pitón que asolaba la Fócide. Es la expresión de la lucha de los dioses oficiales contra los adversarios, de la ortodoxia contra la heterodoxia que, a continuación, tuvo su trascripción en el cristianismo. La cristianización de esta leyenda, tiene muchas versiones situadas en muy diferentes lugares con protagonistas propios. San Patricio venció al monstruo que asolaba Irlanda y lo hundió para siempre en las aguas de un lago. San Miguel liberó a los habitantes de la región del monte Gargajo de la tiranía del monstruo que habitaba en sus entrañas. San Jorge liberó del monstruo del lago a los habitantes de Silka.…  Seguir leyendo »

Detalle Pórtico de la Gloria (Catedral de Santiago de Compostela)

En el Pórtico de la Gloria, cuya restauración ha merecido el premio Europa Nostra, el arte aprende a expresar la bondad, lo hace con una sonrisa, la de Daniel. Los cinceles cantan sobre las piedras. Buscan alabar a Dios y hallarán una sonrisa. Desbrozan cada bloque para averiguar la forma que esconde. El sonido se parece al de un coro catedralicio, propendiendo al cielo, consonante con las trompetas que anuncian la cumbre de un estilo, de un pensar, de un entendimiento, inmaculando el gozo humano en un deseo de eternidad.

Es XII de siglo, es Compostela y el Obradoiro es rumor de los labradores de piedras, doladores, tallistas, de los picapedreros de verbo propio, de los que hablan el latín de los canteros -«verbo das arginas»- que resuena a gloria.…  Seguir leyendo »

Vertebrando España por Santiago

A José Ortega y Gasset, hijo de un siglo XIX marcado por revoluciones, guerras y cambios incesantes de fronteras, y testigo directo del capítulo final de la caída del Imperio español en 1898, le preocupaba, para las naciones, pero, sobre todo, para España, la manera en la que estas podían articularse, y reconocerse, en eso que él llamaba un proyecto en común. Si no había un proyecto común, efectivo, que movilizase las energías vitales y las fuerzas motrices del individuo, y de la sociedad, entonces, ¿para qué seguir juntos?

Ortega, adelantado de la posmodernidad, nuestro tiempo de ahora, había muy pronto renunciado a ese tipo de grandes teleologías, hegelianismos y auto indagaciones heideggerianas que imponían una Teoría del Todo a los asuntos humanos, o una metafísica solipsista de un Ser-ahí que no se terminaba de ver en parte alguna, hasta que llegó el Tercer Reich.…  Seguir leyendo »