Caso Juan Carlos I

Cuando fallece un rey se repite la frase ritual de “el rey ha muerto, ¡viva el rey!". Lo cual significa que la Corona, la institución, permanece independientemente de la vida del personaje.

Sorprende en personas cabales el absurdo empeño en eliminar el título real de "S. M. el rey padre" toda vez que no hay posibilidad material de hacerlo. En la amplia nómina y experiencia española, los reyes destronados o exiliados (expresión de la inestabilidad política contemporánea española) mantuvieron el título real hasta su muerte.

Tal fue el caso de Carlos IV, fallecido en Roma en 1819 mientras en España reinaba su hijo Fernando VII, o de la reina Isabel II, fallecida en París en 1904 mientras reinaba su nieto, Alfonso XIII.…  Seguir leyendo »

El emérito y las vidas paralelas

Tantas y tan llamativas desgracias nos han destrozado la vida cotidiana en 2020 que por momentos se nos olvidan algunas de ellas, benéfico mecanismo psicológico que nos permite respirar un día sí y al otro también. Podría aplastarnos la acumulación de muerte y sufrimiento, pero nuestra mente, proclive a defendernos, acostumbra a colocar nuestras cavilaciones en su lugar correspondiente, el cajón de las desgracias, por ejemplo, pero siempre de una en una. Así que si pensamos en covid, dejamos en un segundo plano la huida del emérito a Abu Dabi. Y viceversa.

Pero cualquier noticia que nos llega de su vida en aquella burbuja de lujo, protegida y sostenida por el dinero de todos los españoles, vuelve a traernos la pena y, por qué no, el enfado, que no es fácil permanecer frío y racional ante semejante episodio, tan duro, tan doloroso y tan insultante para millones de españoles.…  Seguir leyendo »

Dentro de pocos días recordaremos los cuarenta años de un golpe de Estado frenado y desarticulado por la firme decisión de un joven Rey. El mismo Rey que trajo a España un nuevo orden político, económico y social que permitió a los españoles, en un marco de libertades sin precedentes vivir un progreso desconocido. A ese Rey hoy se le niega el pan y la sal y se le fuerza a vivir en el exilio los últimos años de su vida.

A ese Rey a quien se separó de su familia con tan solo diez años porque era conveniente para el futuro de su país y dedicó su vida juvenil a formarse y luego a esperar que llegase el momento.…  Seguir leyendo »

Después de escuchar el discurso de Nochebuena de Felipe VI seguimos sin tener claro por qué su padre tuvo que abandonar España y, lo que es más grave, aún no puede regresar a su país.

La alusión implícita de su hijo a la conducta más que evidente, por parte de su progenitor, contraria a la ética y a la moralidad no justifica, por sí sola, una medida tan desgarrada como es la de un destierro de carácter permanente de una persona mayor con graves problemas médicos, además de la prohibición, esta sí explícita, de no poder regresar a su patria, como cualquier otro nacional con su pasaporte en regla, hasta que su presencia deje de enturbiar los intereses personales del actual Rey y de la institución que representa.…  Seguir leyendo »

Según una lúcida ocurrencia de Fernando Savater, «de las monarquías, como de la salud, cuanto menos se hable de ellas, mejor». En lo primero, sin embargo, yo soy reincidente.

Las monarquías europeas se han ido aproximando a las repúblicas cediendo señas de identidad propias; también la japonesa, parcialmente, tras la Segunda Guerra Mundial. Pero todavía conservan una: su carácter hereditario, en el que han ido introduciéndose algunas prudentes diferencias respecto del sistema sucesorio común. Así se ha hecho en España desde las Cortes gaditanas y se ha vuelto a hacer en el texto de 1978, cuyo artículo 57, sintetizado para lo que ahora nos interesa, dice así:

«1.…  Seguir leyendo »

Mucho se debate sobre el alcance del artículo 56.3 de la Constitución Española, la naturaleza jurídica de la “inviolabilidad” de la persona de Su Majestad el Rey en el ordenamiento español, su grado de sujeción a las Leyes penales españolas y su trascendencia para los terceros relacionados con el hecho atribuido.

Como es sabido, el Rey Juan Carlos I ostentó la condición de Rey de España hasta su abdicación el pasado 19 de junio de 2014, oficiada mediante la Ley Orgánica 3/2014, de 18 de junio, por la que se hace efectiva la abdicación de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de Borbón.…  Seguir leyendo »

Juan Carlos I como chivo exculpatorio

De entre las muchas formas que existen para abordar el análisis y valoración de los aspectos de la conducta del rey emérito que han sido sometidos a escrutinio crítico a lo largo de los últimos meses, probablemente quepa resaltar dos. Una sería a través del concepto de responsabilidad. Cuando se asume este enfoque por supuesto que en primer plano hay que poner la que corresponde al protagonista de unos comportamientos inequívocamente reprobables desde diversos puntos de vista. Pero sin duda también parece obligado señalar a sectores y personas que, por acción o por omisión, han contribuido, y de manera significativa, al desenlace conocido.…  Seguir leyendo »

Las posiciones interesadas de varios grupos y líderes políticos bombardean la Monarquía con supuestas informaciones sobre el Rey Juan Carlos I. Se formulan acusaciones carentes de rigor y sin base objetiva pero conviene recordar que esto no es nuevo. Citemos sólo como referencia al socialista Demetrio Madrid. Fue víctima de condenas políticas y periodísticas hasta tal punto que se vio obligado a abandonar la política. La Justicia, cuando el daño ya era irreversible, vino a decir que era inocente. ¿Quién rectificó? Nadie. Don Juan Carlos I es objetivamente la persona más necesaria en el desarrollo de España desde el año 1975, cuando lideró el proceso de Transición.…  Seguir leyendo »

La Corona y los ciudadanos

Pensar que las andanzas de Juan Carlos I no afectan a la legitimidad de la Monarquía parlamentaria, “la forma política del Estado español”, según la Constitución, significa ignorar las peculiaridades de los regímenes monárquicos. Porque no hay institución más personalizada que la Corona, que se confunde casi por completo con su titular, quien en condiciones normales lo será de por vida o hasta que quiera, y, por extensión, con su familia, pues el jefe del Estado suele serlo por pertenecer a una dinastía y legará a sus descendientes esa misma magistratura. De manera que el comportamiento del monarca y de sus parientes, sometido al escrutinio de la opinión pública, adquiere un enorme relieve para nuestro orden constitucional.…  Seguir leyendo »

España era hasta hace apenas dos años el quinto país del mundo por su nivel de internacionalización. Con un grado de exposición al exterior -suma de comercio exterior e inversión directa- del 166 por ciento del PIB. Similar a la de Alemania y superior a la de Francia. Esto significa que la Marca España y todo lo que comporta en cuanto a exportaciones, recepción de inversión extranjera, flujos de turismo, crecimiento del empleo, de la economía, y de la riqueza nacional, presenta una gran dependencia de nuestra imagen internacional. Y para ello es fundamental preservar la estabilidad institucional y constitucional.

En tal sentido, si el presidente doctor Sánchez recuerda nuestra definición de «Diplomacia económica» como aquella «otra forma de intervención del Estado en el mercado», que «utiliza la capacidad de influencia política de los Estados en favor de sus intereses económicos en los mercados internacionales» y que transcribe en su propia tesis (pp.…  Seguir leyendo »

La salida de España de Don Juan Carlos, amén de representar el triste ocaso de una figura clave en la historia de España, muestra hasta qué punto nuestro país ha dependido en exceso del carisma de su primer rey democrático. Muerto el juancarlismo, numerosas voces lamentan la ausencia de una defensa monárquica más allá del mero pragmatismo.

Así, ante el evidente deterioro del mito fundacional del llamado régimen del 78, es necesaria una defensa de la institución basada en su contribución a los asuntos de Estado, desgajada del carácter y virtudes de quien porte la Corona. Si se asume que lo deseable es disponer de una jefatura del Estado apartidista, sin capacidad ejecutiva, que prime la visión a largo plazo y no se halle sujeta a los ciclos electorales que condicionan el ejercicio de otras magistraturas, son varios los argumentos que justifican que la monarquía es el mejor de los sistemas posibles para determinar la jefatura de un Estado democrático.…  Seguir leyendo »

En el destrozo de la figura de Don Juan Carlos lo grave no es la condena mediática a que ha sido sometido sino el borrón con que se pretende anular el esfuerzo pacificador que por vez primera en nuestra historia acometieron con éxito tres generaciones de españoles: la que protagonizó una guerra civil y las dos inmediatas de la posguerra. La construcción de una plataforma de convivencia para todos sobre los principios de libertad, justicia, igualdad y pluralismo político no fue un milagro llovido del cielo. Se fraguó y consolidó gracias al amplio consenso social que promovió el Rey Juan Carlos I.…  Seguir leyendo »

Lo primero es intentar comprender. Se ha dicho estos días que el comportamiento del rey Juan Carlos estos últimos tiempos buscaba una compensación psicológica por los sufrimientos sin cuento que pasó en su infancia y adolescencia. Pero el cálculo político también debía estar detrás. El temor a tener que exiliarse no era infundado.

Recuérdese la peripecia de sus antepasados: desde hace 200 años, todos los reyes han vivido el exilio. Carlos IV y Fernando VII fueron deportados por Napoleón; la liberal Isabel II, destronada por los demócratas, y el demócrata Amadeo, por una República. Alfonso XII llegó del exilio materno; su hijo Alfonso XIII fue derrocado por otra República, y el sucesor, Juan, nunca llegó a reinar.…  Seguir leyendo »

Es muy conocida la anécdota protagonizada por Fernando VII en su regreso a Madrid una vez finalizada la Guerra de Independencia. El entusiasmo popular, perfectamente organizado por los absolutistas, superó cualquier expectativa y al célebre grito de “¡Vivan las caenas!” se le unió el intento de centenares de madrileños (algunos lo consiguieron) de desuncir las acémilas que tiraban del carruaje Real y sustituirlas por sus propios torsos. Estupefacto ante el espectáculo, Fernando VII no pudo más que sonreír y agradecer el vasallaje popular afirmando irónicamente que “no era necesario” que él “prefería quedarse con las mulas”.

El anterior pasaje representa a la perfección una categoría en la historia de España.…  Seguir leyendo »

La decisión de Juan Carlos I de irse de España o de «trasladarse en estos momentos» según dijo en la carta que escribió a su hijo, el Rey Felipe VI, sigue ocupando el interés de la gente, y más después de la nota de la Casa del Rey que confirma que el ex monarca está en los Emiratos Árabes Unidos y también del manifiesto de 75 ex ministros y altos cargos titulado En defensa del reinado de Juan Carlos I.

En cuanto al desplazamiento en sí, que muchos han criticado hasta en la forma, es conocido que hay varias maneras de marcharse.…  Seguir leyendo »

El abandono de España del Rey Emérito constituye un despropósito más de los que se vienen sucediendo con la Casa Real desde hace años. Una situación pintoresca que no cabe duda de que se ha agudizado en los últimos meses con las noticias sobre las supuestas actividades financieras de Don Juan Carlos. Tanto la abdicación en 2014 como todo el recorrido posterior de hechos y acontecimientos sobre su persona se han llevado a cabo de forma extraña y alejada de los propios criterios y mandatos constitucionales. Más de 40 años después de la aprobación de la Carta Magna, no contamos con un desarrollo legislativo concreto sobre la Familia Real.…  Seguir leyendo »

Cada vez que un destacado miembro de una familia real europea se ve implicado en un escándalo, el debate sobre el futuro de la monarquía se reaviva. Ahora es noticia destacada la decisión del anterior rey, Juan Carlos I, de abandonar España mientras se le investiga por corrupción. La Corona británica también ha sufrido recientes turbulencias por la polémica relación del príncipe Andrés con el fallecido magnate pedófilo Jeffrey Epstein.

Es normal que una institución asociada al privilegio y la supuesta ejemplaridad de las personas que la representan sufra tanto en esos casos. Pero la pregunta realmente relevante va más allá de abusos individuales de poder, que en su caso podrían incluir responsabilidades penales, y alcanza rango político-constitucional.…  Seguir leyendo »

El día 18 de junio de 2014 se produjo la abdicación de S.M. Don Juan Carlos I poniendo fin a un largo reinado de 36 años como Rey constitucional. Los españoles le despedimos expresando nuestro reconocimiento por su decisiva aportación a la consolidación de la democracia en España y recordando los momentos capitales de su largo reinado: la convocatoria de elecciones generales en 1977, la ley de amnistía, la aceptación del carácter constituyente de aquellas Cortes (que no lo eran en su convocatoria), la aprobación de la Constitución, la superación del golpe de Estado de 1981, el ingreso en la Comunidad Económica Europea (hoy Unión Europea) o el desarrollo del Estado de Bienestar.…  Seguir leyendo »

Las noticias aparecidas sobre el patrimonio oculto del rey emérito, Juan Carlos I, han propiciado que algunos partidos políticos y sectores de opinión consideren llegado el momento de sustituir la monarquía parlamentaria establecida en la Constitución de 1978 por una república. Arrancando desde este perentorio punto de partida, parecería que todos y cada uno de los ciudadanos —y más quienes, por el motivo que sea, toman la palabra en público— están obligados a definirse como republicanos o monárquicos, al menos en la forma atenuada que ha representado hasta ahora el juancarlismo. En realidad, lo que falla es la premisa: las irregularidades presuntamente cometidas por el rey emérito no obligan a pronunciarse sobre la monarquía o la república, sino a admitir o rechazar la Constitución como instrumento para resolver este gravísimo problema.…  Seguir leyendo »

El rey Juan Carlos I de España, a la derecha, conversa con el rey Abdullah de Arabia Saudí en 2008. Credit Pierre-Philippe Marcou/Agence France-Presse — Getty Images

Uno de los primeros encargos que recibí como reportero, en 1996, fue entrevistar a una supuesta amante del rey de España, Juan Carlos de Borbón y Borbón. Mis editores en El Mundo investigaban si la actriz de cine y televisión Barbara Rey estaba exigiendo al Estado dinero a cambio de no revelar su relación con el rey. No conseguí la entrevista, la amiga del monarca guardó silencio tras denunciar presiones y las dos grandes debilidades de nuestro rey —mujeres y dinero— continuaron siendo el secreto peor guardado del país otras dos décadas.

Admitámoslo: los españoles siempre supimos que el rey iba desnudo, pero decidimos mirar a otro lado.…  Seguir leyendo »