Caso Juan Carlos I

Según una lúcida ocurrencia de Fernando Savater, «de las monarquías, como de la salud, cuanto menos se hable de ellas, mejor». En lo primero, sin embargo, yo soy reincidente.

Las monarquías europeas se han ido aproximando a las repúblicas cediendo señas de identidad propias; también la japonesa, parcialmente, tras la Segunda Guerra Mundial. Pero todavía conservan una: su carácter hereditario, en el que han ido introduciéndose algunas prudentes diferencias respecto del sistema sucesorio común. Así se ha hecho en España desde las Cortes gaditanas y se ha vuelto a hacer en el texto de 1978, cuyo artículo 57, sintetizado para lo que ahora nos interesa, dice así:

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Mucho se debate sobre el alcance del artículo 56.3 de la Constitución Española, la naturaleza jurídica de la “inviolabilidad” de la persona de Su Majestad el Rey en el ordenamiento español, su grado de sujeción a las Leyes penales españolas y su trascendencia para los terceros relacionados con el hecho atribuido.

Como es sabido, el Rey Juan Carlos I ostentó la condición de Rey de España hasta su abdicación el pasado 19 de junio de 2014, oficiada mediante la Ley Orgánica 3/2014, de 18 de junio, por la que se hace efectiva la abdicación de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de Borbón.…  Seguir leyendo »

Juan Carlos I como chivo exculpatorio

De entre las muchas formas que existen para abordar el análisis y valoración de los aspectos de la conducta del rey emérito que han sido sometidos a escrutinio crítico a lo largo de los últimos meses, probablemente quepa resaltar dos. Una sería a través del concepto de responsabilidad. Cuando se asume este enfoque por supuesto que en primer plano hay que poner la que corresponde al protagonista de unos comportamientos inequívocamente reprobables desde diversos puntos de vista. Pero sin duda también parece obligado señalar a sectores y personas que, por acción o por omisión, han contribuido, y de manera significativa, al desenlace conocido.…  Seguir leyendo »

Las posiciones interesadas de varios grupos y líderes políticos bombardean la Monarquía con supuestas informaciones sobre el Rey Juan Carlos I. Se formulan acusaciones carentes de rigor y sin base objetiva pero conviene recordar que esto no es nuevo. Citemos sólo como referencia al socialista Demetrio Madrid. Fue víctima de condenas políticas y periodísticas hasta tal punto que se vio obligado a abandonar la política. La Justicia, cuando el daño ya era irreversible, vino a decir que era inocente. ¿Quién rectificó? Nadie. Don Juan Carlos I es objetivamente la persona más necesaria en el desarrollo de España desde el año 1975, cuando lideró el proceso de Transición.…  Seguir leyendo »

La Corona y los ciudadanos

Pensar que las andanzas de Juan Carlos I no afectan a la legitimidad de la Monarquía parlamentaria, “la forma política del Estado español”, según la Constitución, significa ignorar las peculiaridades de los regímenes monárquicos. Porque no hay institución más personalizada que la Corona, que se confunde casi por completo con su titular, quien en condiciones normales lo será de por vida o hasta que quiera, y, por extensión, con su familia, pues el jefe del Estado suele serlo por pertenecer a una dinastía y legará a sus descendientes esa misma magistratura. De manera que el comportamiento del monarca y de sus parientes, sometido al escrutinio de la opinión pública, adquiere un enorme relieve para nuestro orden constitucional.…  Seguir leyendo »

España era hasta hace apenas dos años el quinto país del mundo por su nivel de internacionalización. Con un grado de exposición al exterior -suma de comercio exterior e inversión directa- del 166 por ciento del PIB. Similar a la de Alemania y superior a la de Francia. Esto significa que la Marca España y todo lo que comporta en cuanto a exportaciones, recepción de inversión extranjera, flujos de turismo, crecimiento del empleo, de la economía, y de la riqueza nacional, presenta una gran dependencia de nuestra imagen internacional. Y para ello es fundamental preservar la estabilidad institucional y constitucional.

En tal sentido, si el presidente doctor Sánchez recuerda nuestra definición de «Diplomacia económica» como aquella «otra forma de intervención del Estado en el mercado», que «utiliza la capacidad de influencia política de los Estados en favor de sus intereses económicos en los mercados internacionales» y que transcribe en su propia tesis (pp.…  Seguir leyendo »

La salida de España de Don Juan Carlos, amén de representar el triste ocaso de una figura clave en la historia de España, muestra hasta qué punto nuestro país ha dependido en exceso del carisma de su primer rey democrático. Muerto el juancarlismo, numerosas voces lamentan la ausencia de una defensa monárquica más allá del mero pragmatismo.

Así, ante el evidente deterioro del mito fundacional del llamado régimen del 78, es necesaria una defensa de la institución basada en su contribución a los asuntos de Estado, desgajada del carácter y virtudes de quien porte la Corona. Si se asume que lo deseable es disponer de una jefatura del Estado apartidista, sin capacidad ejecutiva, que prime la visión a largo plazo y no se halle sujeta a los ciclos electorales que condicionan el ejercicio de otras magistraturas, son varios los argumentos que justifican que la monarquía es el mejor de los sistemas posibles para determinar la jefatura de un Estado democrático.…  Seguir leyendo »

En el destrozo de la figura de Don Juan Carlos lo grave no es la condena mediática a que ha sido sometido sino el borrón con que se pretende anular el esfuerzo pacificador que por vez primera en nuestra historia acometieron con éxito tres generaciones de españoles: la que protagonizó una guerra civil y las dos inmediatas de la posguerra. La construcción de una plataforma de convivencia para todos sobre los principios de libertad, justicia, igualdad y pluralismo político no fue un milagro llovido del cielo. Se fraguó y consolidó gracias al amplio consenso social que promovió el Rey Juan Carlos I.…  Seguir leyendo »

Lo primero es intentar comprender. Se ha dicho estos días que el comportamiento del rey Juan Carlos estos últimos tiempos buscaba una compensación psicológica por los sufrimientos sin cuento que pasó en su infancia y adolescencia. Pero el cálculo político también debía estar detrás. El temor a tener que exiliarse no era infundado.

Recuérdese la peripecia de sus antepasados: desde hace 200 años, todos los reyes han vivido el exilio. Carlos IV y Fernando VII fueron deportados por Napoleón; la liberal Isabel II, destronada por los demócratas, y el demócrata Amadeo, por una República. Alfonso XII llegó del exilio materno; su hijo Alfonso XIII fue derrocado por otra República, y el sucesor, Juan, nunca llegó a reinar.…  Seguir leyendo »

Es muy conocida la anécdota protagonizada por Fernando VII en su regreso a Madrid una vez finalizada la Guerra de Independencia. El entusiasmo popular, perfectamente organizado por los absolutistas, superó cualquier expectativa y al célebre grito de “¡Vivan las caenas!” se le unió el intento de centenares de madrileños (algunos lo consiguieron) de desuncir las acémilas que tiraban del carruaje Real y sustituirlas por sus propios torsos. Estupefacto ante el espectáculo, Fernando VII no pudo más que sonreír y agradecer el vasallaje popular afirmando irónicamente que “no era necesario” que él “prefería quedarse con las mulas”.

El anterior pasaje representa a la perfección una categoría en la historia de España.…  Seguir leyendo »

La decisión de Juan Carlos I de irse de España o de «trasladarse en estos momentos» según dijo en la carta que escribió a su hijo, el Rey Felipe VI, sigue ocupando el interés de la gente, y más después de la nota de la Casa del Rey que confirma que el ex monarca está en los Emiratos Árabes Unidos y también del manifiesto de 75 ex ministros y altos cargos titulado En defensa del reinado de Juan Carlos I.

En cuanto al desplazamiento en sí, que muchos han criticado hasta en la forma, es conocido que hay varias maneras de marcharse.…  Seguir leyendo »

El abandono de España del Rey Emérito constituye un despropósito más de los que se vienen sucediendo con la Casa Real desde hace años. Una situación pintoresca que no cabe duda de que se ha agudizado en los últimos meses con las noticias sobre las supuestas actividades financieras de Don Juan Carlos. Tanto la abdicación en 2014 como todo el recorrido posterior de hechos y acontecimientos sobre su persona se han llevado a cabo de forma extraña y alejada de los propios criterios y mandatos constitucionales. Más de 40 años después de la aprobación de la Carta Magna, no contamos con un desarrollo legislativo concreto sobre la Familia Real.…  Seguir leyendo »

Cada vez que un destacado miembro de una familia real europea se ve implicado en un escándalo, el debate sobre el futuro de la monarquía se reaviva. Ahora es noticia destacada la decisión del anterior rey, Juan Carlos I, de abandonar España mientras se le investiga por corrupción. La Corona británica también ha sufrido recientes turbulencias por la polémica relación del príncipe Andrés con el fallecido magnate pedófilo Jeffrey Epstein.

Es normal que una institución asociada al privilegio y la supuesta ejemplaridad de las personas que la representan sufra tanto en esos casos. Pero la pregunta realmente relevante va más allá de abusos individuales de poder, que en su caso podrían incluir responsabilidades penales, y alcanza rango político-constitucional.…  Seguir leyendo »

El día 18 de junio de 2014 se produjo la abdicación de S.M. Don Juan Carlos I poniendo fin a un largo reinado de 36 años como Rey constitucional. Los españoles le despedimos expresando nuestro reconocimiento por su decisiva aportación a la consolidación de la democracia en España y recordando los momentos capitales de su largo reinado: la convocatoria de elecciones generales en 1977, la ley de amnistía, la aceptación del carácter constituyente de aquellas Cortes (que no lo eran en su convocatoria), la aprobación de la Constitución, la superación del golpe de Estado de 1981, el ingreso en la Comunidad Económica Europea (hoy Unión Europea) o el desarrollo del Estado de Bienestar.…  Seguir leyendo »

Las noticias aparecidas sobre el patrimonio oculto del rey emérito, Juan Carlos I, han propiciado que algunos partidos políticos y sectores de opinión consideren llegado el momento de sustituir la monarquía parlamentaria establecida en la Constitución de 1978 por una república. Arrancando desde este perentorio punto de partida, parecería que todos y cada uno de los ciudadanos —y más quienes, por el motivo que sea, toman la palabra en público— están obligados a definirse como republicanos o monárquicos, al menos en la forma atenuada que ha representado hasta ahora el juancarlismo. En realidad, lo que falla es la premisa: las irregularidades presuntamente cometidas por el rey emérito no obligan a pronunciarse sobre la monarquía o la república, sino a admitir o rechazar la Constitución como instrumento para resolver este gravísimo problema.…  Seguir leyendo »

El rey Juan Carlos I de España, a la derecha, conversa con el rey Abdullah de Arabia Saudí en 2008. Credit Pierre-Philippe Marcou/Agence France-Presse — Getty Images

Uno de los primeros encargos que recibí como reportero, en 1996, fue entrevistar a una supuesta amante del rey de España, Juan Carlos de Borbón y Borbón. Mis editores en El Mundo investigaban si la actriz de cine y televisión Barbara Rey estaba exigiendo al Estado dinero a cambio de no revelar su relación con el rey. No conseguí la entrevista, la amiga del monarca guardó silencio tras denunciar presiones y las dos grandes debilidades de nuestro rey —mujeres y dinero— continuaron siendo el secreto peor guardado del país otras dos décadas.

Admitámoslo: los españoles siempre supimos que el rey iba desnudo, pero decidimos mirar a otro lado.…  Seguir leyendo »

Bajo el título «Qué error, qué inmenso error», publicaba una Tercera de ABC, a comienzos de julio de 1976, Ricardo de la Cierva, criticando duramente la designación de Adolfo Suárez como presidente del gobierno por parte del Rey Don Juan Carlos I. El tiempo demostró el inmenso acierto del Rey -tal y como afirmé ante ambos, en mi laudatio cuando la UPM nombró a Suárez doctor honoris causa- que, al tiempo, con ese nombramiento se jugaba la Corona.

A partir de ese momento se producen una serie de hechos que serán definidos después como la «Transición española» donde el protagonismo del Rey, auxiliado por Suárez, es indiscutible.…  Seguir leyendo »

Todavía bajo la impresión del traslado del Rey Don Juan Carlos, si bien lo ha hecho cuando hace más de seis años que no es el titular de la Corona y, por tanto, tampoco Jefe del Estado, con toda la tensión generada y la que está por venir, acaso convenga más que nunca subrayar la decisiva distinción entre la Corona y su titular; esto es, entre la Institución Real y la persona que la desempeña en un periodo concreto de la Historia. Una de sus flaquezas y gran tentación es la facilidad con que sucede esa confusión por deseo o ignorancia y, en particular, por su enorme carga simbólica y popularidad.…  Seguir leyendo »

No importa el periódico que se lea o el noticiario que se padezca: el rey Juan Carlos es omnipresente y eterno. Su ubicuidad informativa arrecia desde hace semanas pero, con su salida de España, la tempestad de críticas no ha hecho más que multiplicarse, sobre todo en los sectores populista e independentista. Y es que la denuncia de no se sabe bien qué huida parece haberse convertido en una obsesión patológica tanto en Podemos como en ese cambiante maremágnum de siglas del separatismo catalán.

El coro histriónico se ha terminado transmutando en mantra hiperventilado y, como era de prever, no ha tardado en llegar el disparate.…  Seguir leyendo »

Por atún y a ver al duque

La ofensiva desatada sobre la Monarquía por sectores que se arrogan con pasmosa facilidad la representación total de la sociedad española sugiere que más que establecer, aclarar y enjuiciar, en su caso, comportamientos irregulares del rey emérito se dirige a aprovechar las contradicciones internas del sistema para derrumbar lo que no se consigue en las urnas por métodos rancios y conocidos de la agitación política. Se trata de imponer una agenda, que conduzca a debates donde esconder las vergüenzas propias y marcar un territorio propicio a las simplificaciones y la manipulación emocional.

Otra cuestión bien diferente y pertinente, la tramitación política de la decisión de dejar el territorio nacional por el rey emérito, se debe sustanciar de alguna manera en las Cortes, como señalaba en estas páginas el profesor Cruz Villalón.…  Seguir leyendo »