Caso Manos Limpias

Ante la investigación y detención de los cabezas visibles de Manos Limpias y Ausbanc, deberíamos ser autocríticos y no olvidar lo mucho que nos podía llegar a gustar vestir al seudosindicato con la capa de paladín de la justicia que echábamos en falta. En este mundo en el que los fines justifican los medios a algunos les parecía casi un milagro que existiera un rescoldo justiciero que se quedara en solitario persiguiendo conductas todos los colores con gran impacto en el grueso del ciudadano medio.

Parecían un Robin Hood contra la banca y sus abusos. Sin embargo, ¿quién aportaba el dinero necesario para llevar adelante las costosas acusaciones populares?, ¿qué interés inspiraba su personación en unas causas u en otras?…  Seguir leyendo »

Las manos limpias han sido a lo largo de la historia metáfora poderosa de la justicia y de la virtud. Dice el salmo 24.4: «El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño…». Por el contrario, desde los albores de la humanidad las manos manchadas de sangre han sido de manera invariable símbolo del mal, de la iniquidad y del crimen. Así dice el profeta Isaías: «Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua».

Pablo Iglesias, que no es profeta, pero sí un agresivo parlamentario, recientemente sustituyó la sangre por la cal viva en una intervención en el Congreso que no debió tener lugar, para rememorar un acontecimiento que no debió rememorarse y para acusar a quien no se debió acusar porque no podía defenderse.…  Seguir leyendo »

Nuestra transición fue un triunfo aplastante de la derecha. Si hubiera alguna duda, bastaría referirnos al grupo de extorsionadores que rodearon a Manos Limpias y al reincidente activista de extrema derecha Luis Pineda, conocido entre las “bandas negras” como Luispi.

La izquierda consiguió el derecho a expresarse, sin excesos, y la derecha se enseñoreó de su delicadeza ante los que venían de una derrota histórica. Simplificando: Rodolfo Martín Villa, Manuel Fraga y Santiago Carrillo, entre otros, se concedieron la amnistía. Eso ayuda a entender cómo una puñado de ultraderechistas, ante la inanidad de una izquierda preocupada por sus intereses menos dignos, consintiera que unos tipos dentro de toda sospecha, usurparan el digno nombre de Mani Pulite, que la judicatura italiana adoptó frente al tsunami de corrupción que sumergió al Estado italiano.…  Seguir leyendo »