Cataluña

Anda nuestro país revuelto los últimos años por las crueles sacudidas en principio de la crisis económica debidamente amplificadas por el obsesivo delirio de una porción del pueblo catalán por obtener una imposible y catastrófica independencia. Para mayor desgracia, a todo ello se ha sumado una cierta dejadez o estado acomodaticio del conjunto de los ciudadanos españoles que, pese a todo, estamos viviendo un largo periodo de paz, convivencia y prosperidad en una también referencia ejemplar de Europa.

Saliendo de unos sombríos años de omnímodo poder de un régimen dictatorial, España experimentó una explosión de libertad con la aparición en el horizonte de la luz de la democracia bajo la saludable y novedosa protección de una Constitución y el restablecimiento de una monarquía ya casi olvidada entonces por la población.…  Seguir leyendo »

La Ley del catalán y la Constitución

Goethe decía que “un hombre vale por tantos hombres cuantos idiomas posea” y, desde luego, no seré yo quien le contradiga. De ahí que los ciudadanos españoles residentes en comunidades autónomas con lengua propia puedan ser unos seres privilegiados si llegan a ser bilingües. Por consiguiente, todo lo que se haga en este sentido deber ser alabado y alentado, siempre que una política lingüística determinada no signifique a la larga la sumisión de una lengua a la otra, desvirtuándose así el objetivo del bilingüismo. Precisamente fue esta condenable orientación la que prevaleció durante el régimen anterior, en dónde estuvo vigente aquel estúpido eslogan de «habla la lengua del Imperio».…  Seguir leyendo »

Por mucho que nos admiremos del triunfo de Ciudadanos en las últimas autonómicas de Cataluña, fruto de su probado coraje en la defensa de las libertades civiles de todos los españoles y de la nación que las garantiza y protege, su discurso no pocas veces se contagia de ese victimismo nacionalista ocupado en blandir un espantajo al que llaman Espanya, y al que hay que destruir con buenos golpes de hoz para llegar a esa tierra promisoria, “rica y plena”, que imaginaron els segadors. Lo digo por la polvareda que ha levantado Albert Rivera respecto de nuestra Ley Electoral. Ahora resulta que la LOREG es la responsable subsidiaria de que la clara y persistente mayoría no nacionalista quede infrarrepresentada en el Parlamento catalán.…  Seguir leyendo »

Cuando se hizo pública la noticia de que Carles Puigdemont había decidido alquilar una vivienda precisamente en la localidad belga de Waterloo resultó poco menos que inevitable que en numerosos artículos se asociara este hecho con la derrota de Napoleón en la batalla que tuvo lugar en ese mismo lugar. Pero como cada cual tiene sus rarezas y es hijo de su biografía, en mi caso la asociación de ideas no se produjo entre el lugar en el que se encontraba ubicada la futura vivienda y lo que en él le ocurrió al emperador francés, asunto que me queda un poco lejos, sino entre este último y un personaje de ficción de idéntico nombre, pero de un apellido que me remitió de nuevo al fugado expresident de la Generalitat.…  Seguir leyendo »

Hace muy poco, los intelectuales orgánicos del independentismo catalán manejaban la fórmula escocesa del Partido Nacionalista Escocés (SNP) como adecuada para unir fuerzas en  Catalunya. En el 2011, Alex Salmond, al frente de su formación, barrió a laboristas y conservadores y obtuvo 69 de los 129 escaños del parlamento de Holyrood, lo que le permitió negociar y lograr el referéndum de independencia de Escocia en septiembre del 2014, que perdió al rechazar la segregación el 55,4% del electorado. Salmond dimitió tanto de la presidencia del Gobierno escocés como de la del partido y cedió los trastos a una pragmática Nicola Sturgeon que ha aplazado sine die la reclamación de una nueva consulta.…  Seguir leyendo »

A las puertas del nuevo periodo de preinscripción escolar, el ministro de Educación actúa como un pirómano sin escrúpulos. Amenaza con incluir en los formularios una casilla que pregunte a las familias sobre la lengua en que prefieren que sean educados sus hijos. Es un ataque oportunista que busca hacer una pequeña grieta en el modelo de inmersión lingüística, que ha demostrado durante décadas resultados de aprendizaje exitosos contribuyendo a crear cohesión social. Un nuevo intento de convertir la escuela en un instrumento de combate partidista.

Si fueran honestos, deberían preguntarse si esto tiene alguna base pedagógica. ¿Garantizará una mejor competencia lingüística?…  Seguir leyendo »

Gaziel, el procés y el clima

Si en algo estamos de acuerdo todos -o casi todos- es en que la crisis del procés (ahora descarrilado, y por lo mismo entorpeciendo todavía la circulación democrática) es la más grave a la que ha tenido que hacer frente el régimen constitucional de 1978. Mayor que el golpe del 23-F en 1981, pues si bien las formas han sido suaves, casi ecológicas, sin maltrato físico -Daniel Gascón lo denomina un “golpe de Estado posmoderno”-, los fines eran altamente tóxicos. No se trataba de cambiar un Gobierno o un régimen político, sino de acabar con España.

Todavía es pronto para evaluar lo sucedido, pero algunos efectos son catastróficos: la división de la sociedad catalana, el parón económico, la falsa imagen que de España se ha querido proyectar en el exterior… Es evidente que nos falta distancia para poder comprender lo que esto ha significado y sobre su trascendencia.…  Seguir leyendo »

‘Els de casa’ frente a ‘els de fora’

El ser humano se diferencia de especies inferiores por su capacidad estratégica: imaginar el pensamiento y emociones del adversario, predecir sus movimientos, sorprenderle decisivamente.

El secesionismo dispone de una estrategia espléndida, diseñada por el político ibérico, con Felipe González, más brillante del siglo XX: Jordi Pujol. Ninguna de sus divisiones actuales quiebra la hegemonía que Pujol construyó.

Pujol enfrentó un desafío de magnitud desconocida a líderes catalanistas precedentes: la inmigración española. El subsistema catalán del capitalismo franquista importó una clase obrera, y media demografía. Cataluña ya no era un pueblo, se convirtió en dos. Uno els de casa, otro els de fora.…  Seguir leyendo »

Un teletrabajo

Mi liberada:

Entre las noticias más cómicas de los últimos tiempos del Proceso está la de que el Gobierno Rajoy va a tolerar la presidencia simbólica de Carles Puigdemont. A eso se le llama hacer de la necesidad virtud. ¡En fondo y forma! Porque una presidencia de Puigdemont no será simbólica sino fáctica y el Gobierno no puede impedirla. Es cierto que su nombramiento no aparecerá en el Diario Oficial de la Generalidad ni tampoco en el Boe. Pero será el nombre del que aparezca el que va a cargar con la condición de presidente simbólico. La única posibilidad de evitarlo no depende del Gobierno, sino de la mayoría que controla el parlamento catalán.…  Seguir leyendo »

La admiración que muchos vascos sentimos por el catalanismo de los años 80 y 90 del siglo pasado se debía a que había superado el nacionalismo fundacional, supremacista y excluyente, y desarrollado políticas que suponíamos inclusivas. Nosotros vivíamos el nacionalismo étnico del PNV y el terrorismo separatista de ETA. Catalunya era en aquellos años un paradigma de sociedad. Nadie desconocía los textos fundacionales del nacionalismo catalán en los que se mezclaba la raza con la lengua, pero la acuñación del concepto de “un solo pueblo” y la consideración de los emigrados como “los otros catalanes” creó un nuevo  y ejemplar espíritu social y político en Catalunya.…  Seguir leyendo »

La “absolutitis” (perspicaz término diagnóstico que se autoaplicó Arthur Koestler, demostrando al hacerlo que estaba en vías de curación) es un trastorno mental que puede llegar a ser muy grave, pero en ocasiones remite. Todo depende del grado al que se deje llegar al paciente antes de someterlo a tratamiento, pues el procés (perdón, quería decir el proceso) tiene sucesivas fases bastante bien diferenciadas. Al principio las creencias sobre la realidad van cargándose de una emocionalidad que las hace cada vez más rígidas: es una etapa que todavía no se puede considerar patológica, pues la comparte un amplísimo porcentaje de la población general.…  Seguir leyendo »

Majestad, he leído con atención vuestro discurso en Davos, dedicado a poner en valor ante la comunidad internacional la mejor realidad española contra (en vuestras propias palabras) “viejos clichés y estereotipos caducados”. “¿Cómo podemos negar” —os preguntabais— “que España es un gran país?” Y a partir de ahí fuisteis desgranando: un país entre los más seguros del mundo; un sistema sanitario excelente; una protección ejemplar de los espacios naturales, una de las escasas “democracias plenas” en el mundo… Todo muy cierto (sin olvidar algunas sombras que no era el momento de mencionar).

Pero os fue imposible ignorar el principal reto al que se enfrenta nuestro progreso colectivo y nuestra misma imagen internacional: Cataluña, que ha pasado de motor del progreso económico y social a uno de sus más grave obstáculos.…  Seguir leyendo »

Cataluña mentiras y responsabilidades

Los catalanes sabían lo que votaban. Esta vez no hay excusa. Tienen lo que merecen”. El mensaje se ha repetido desde que las elecciones confirmaron el voto de tantos a los golpistas. Muchos críticos del nacionalismo parecían coincidir con los nacionalistas en que los catalanes tenemos una identidad propia; eso sí, bien distinta de la que sostiene el ideario secesionista: unos imbéciles capaces de tragarnos cualquier cuento. Porque los cuentos han sido muchos y muy gordos. Y estaban a la vista de todos.

La magnitud de las mentiras no sorprende. El nacionalismo tiene un vínculo casi necesario con la mentira. Está en el concepto: la identidad colectiva impermeable a las mudanzas del tiempo.…  Seguir leyendo »

El ‘procés’ nada de nada

Sorprende que sorprenda el resultado de las elecciones catalanas. Por las candidaturas del independentismo se ha inclinado el 37,4% del censo, con un ligero incremento respecto al 35,7% obtenido en 2015 (y frente al 38,6% y el 41% de los no secesionistas). Los simples amagos del otoño han bastado para hacer diáfanas las secuelas de una independencia efectiva: el rechazo internacional, la salida de Europa, la quiebra de la economía, la ruina de la política, el desgarrón social. La sorpresa viene del hecho de que tales consecuencias inevitables no hayan provocado un declive en la proporción separatista. Pero quien como yo ve la cosa desde lejos y en perspectiva literaria se dice que no hay razón para sorprenderse.…  Seguir leyendo »

Y el Estado seguía allí

Desde que irrumpió en escena, allá por la última década del siglo XIX, una constante del catalanismo político ha sido su propensión a dar un paso adelante cada vez que percibía una debilidad, una crisis, en el Estado español. Ocasiones no han faltando, tratándose de un Estado más o menos liberal, caracterizado por sus imprevisiones, lentitud, pobreza y timidez, como lo definió Manuel Azaña en su primer texto sobre “la cuestión catalana”, publicado en 1918. Ha transcurrido un siglo desde entonces, pero el catalanismo nunca ha renunciado a su idea de que cualquier avance en la autonomía de Cataluña era una concesión arrancada a un Estado débil.…  Seguir leyendo »

Bonnie Carles

Volveremos a Florencia para ver con detalle esa mansión. Cada vez que callejeábamos desde la Santa Croce o el Duomo, de regreso al hotel, caminando hacia el norte de la ciudad, poco después de tomar la via Capponi, teníamos delante el Palazzo di San Clemente, una hermosa villa ajardinada del XVII, con terrazas y torretas armónicamente insertas en el espacio urbano. Pocos saben que en una de las paredes del interior hay un gran escudo de la corona británica -con su león y su unicornio- y que hubo un tiempo en que era conocida como Palazzo del Pretendente.

El “Pretendente”, o para ser más exactos el “Joven Pretendiente”, para distinguirlo de su padre el “Viejo Pretendiente”, era Charles Edward Stuart, nieto de Jacobo II, último rey católico de Inglaterra y Escocia.…  Seguir leyendo »

Cataluña la commedia (non) è finita

En el último acto de la ópera Pagliacci (Payasos), el libreto del compositor Ruggero Leoncavallo que narra un trágico lance de celos en el seno de una compañía teatral, la fecunda lengua italiana aporta una sentencia que ha hecho fortuna -«la commedia è finita»- y que se oye en el momento justo que baja el telón. Esa percepción de que «la comedia ha terminado» resonó esta semana en el curso de la última entrega (por ahora) de esa otra comedia bufa del independentismo catalán. En ella, como en Payasos, también recelan entre sí sus dos principales protagonistas: Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, un dúo a la greña en pos de una misma ambición.…  Seguir leyendo »

La intimidad

Mi liberada:

Estaba donde Ana Rosa el miércoles, cuando se dio a conocer la correspondencia íntima de Carles Puigdemont. Había un gran ambiente. Aquel suele ser un lugar de opiniones y no hay alcohol como el de los hechos. La tarde anterior el reportero Luis Navarro, centinela habitual de tantas guardias periodísticas anodinas y frías, y el cámara Fernando Hernández obtuvieron unas imágenes del teléfono móvil del prófugo Antoni Comín. Los reporteros estaban en Lovaina, porque Puigdemont tenía previsto asistir allí a un acto al que finalmente no acudió. Comín iba a sustituirle. Mientras esperaba el turno de su intervención trasteaba con el teléfono.…  Seguir leyendo »

Inés Arrimadas votando en su colegio electoral el pasado 21 de diciembre. @MContrerasColl - Barcelona

1. Antes se pilla a Marta ‘Dedos Rotos’ que a un cojo

Cuando Marta Torrecillas Domènech, concejala de ERC, denunció el 1 de octubre frente a las cámaras de televisión que la Policía Nacional le había roto los dedos mientras le tocaba las tetas, una ola de indignación recorrió Cataluña. Luego apareció un vídeo que no estaba a la altura de las mentiras de Marta Torrecillas Domènech y la concejala pasó a ser conocida como “Marta Dedos Rotos” y también como “Marta Trolecillas”. Nunca una capsulitis (se sospecha, además, que provocada por los tirones de un compañero independentista) dio para tanto.…  Seguir leyendo »

Edificio de dos pisos. En los balcones del superior, una gran bandera española y una ‘senyera’. En los de debajo, un par de metros de tela amarilla, varias ‘estelades’ y un montón de lazos amarillos abrazando cada barrote. También el cuello del enanito de jardín que custodia una de las esquinas está engalanado de amarillo. Basta con observar un minuto los dos balcones para imaginar la batalla cromática que existe entre los dos vecinos.

Primero llegaron las ‘estelades’. Después se sumaron las banderas españolas como reacción. Ahora, una silente pero contumaz invasión amarilla puebla los edificios, las aceras y los más variados rincones del mobiliario urbano.…  Seguir leyendo »