Centro de Investigaciones Sociológicas

Creso, en lo alto de su pira funeraria tras ser condenado a muerte por Ciro el Grande. Grabado en un ánfora ática del siglo V a.C. que expone el Museo del Louvre de París.

Aunque nuestro ecosistema informativo sea el reino de lo efímero, en el que, hasta las más justificadas llamaradas de indignación, se evaporan como los fuegos fatuos de las bengalas en la noche, el escándalo del CIS pervive en el oprobio. Ningún demócrata puede amortizar a beneficio de inventario que un organismo público, cuyos datos son difundidos a bombo y platillo por todos los medios, abra un abismo de 13,4 puntos de intención de voto entre el PSOE y el PP, cuando el promedio de las estimaciones de los más variados institutos demoscópicos no pasa de 2,5.

Que eso suceda cuando se ha colocado al frente del CIS a un miembro de la ejecutiva del PSOE con al menos diez trienios de acreditado sectarismo guerrista, como José Félix Tezanos; cuando la periodicidad de sus sondeos electorales ha pasado de trimestral a mensual; y cuando se invoca una nueva metodología, basada en añadir al voto declarado la “simpatía”, no viene sino a avivar la indignación con el escarnio.…  Seguir leyendo »

La cocina de Procusto

La polémica que acompaña al Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en los últimos meses puede analizarse desde una doble óptica: comunicativa y sociológica. Desde un punto de vista comunicativo, estar todo el día en el centro del debate público es lo peor que le puede pasar a un centro que se dedica a realizar investigación social y electoral. El bajo perfil mediático que habían ofrecido en los últimos años los presidentes del CIS, sumado a la práctica de no ofrecer análisis electorales más que cuatro veces al año, permitía al Centro escapar de la dinámica de lucha partidista y le ayudaba a consolidarse como un organismo de investigación del Estado en sentido amplio, al servicio del conocimiento de la sociedad.…  Seguir leyendo »

Paradojas del CIS

El problema del CIS es que, si fuera independiente del Gobierno y se dedicara solo a la investigación desinteresada, no existiría. De esto no hay una demanda como la hay, digamos, de una buena televisión pública. El CIS es una fabulosa fuente de datos de investigación cuya historia y vida en España se explican por el relieve político de una parte de su trabajo. La investigación social que realiza está financiada con largueza digna de toda ciencia porque depende del Ministerio de la Presidencia, y no de las menguadas fuentes públicas y privadas de las que viven otros. Cuando alguien dice que el CIS debería depender del Ministerio de Ciencia o de un consorcio universitario pienso en lo que pensaba Leibniz cuando alguien afirmaba que le gustaría ser el emperador de China.…  Seguir leyendo »