Código Penal

Rebelión, violación y violencia

La reacción social que ha provocado la sentencia de «La Manada» ha hecho que el ministro de Justicia, pese a sostener que el defecto no está en la Ley sino en el fallo judicial de la Audiencia Provincial de Navarra, se haya dado prisa en encargar una reforma del Código Penal a la Comisión General de Codificación. Según palabras salidas de este colegiado órgano asesor, en el que ya ha surgido el disenso, los retoques que necesita ese texto son pocos, «cosillas de detalle», «ajustes verbales para que no haya equívocos»… El equívoco principal, sin embargo, no es únicamente verbal sino conceptual.…  Seguir leyendo »

El ‘no es no’

La actual configuración de los delitos sexuales solo puede entenderse desde la radical transformación que experimentaron con motivo del cambio registrado en las costumbres sexuales en las últimas décadas del siglo XX. Se descartó como interés social a proteger una determinada moral sexual y se puso en primer plano la protección de la libertad sexual individual. Los delitos contra la honestidad pasaron a ser los delitos contra la libertad sexual y el nuevo Código Penal de 1995 constituyó uno de los mejores exponentes, imitado por otros ordenamientos, de esa orientación. Este enfoque, sin embargo, pronto se cuestionó por sectores sociales conservadores, quienes ya desde 2003 y con una notable aceleración en los últimos tiempos consiguieron, con mucha frecuencia aprovechando sucesos mediáticos, que se produjeran sucesivas y rigurosas reformas que han terminado desnaturalizando la estructura original de estos delitos.…  Seguir leyendo »

La sentencia que condena a cada uno de los miembros de «La Manada» a nueve años de prisión y a cinco de libertad vigilada (no se olvide esto último) no es fruto de un error del Código Penal, ni del sistema procesal. No responde a una patología que ha alterado el recto proceder de nuestros jueces. Esa sentencia es el resultado mismo sobre el que se asientan algunos de los fundamentos irrenunciables del Estado de Derecho y del funcionamiento de la Justicia: la independencia judicial y la valoración en conciencia de la prueba. La aplicación judicial de las leyes se ha construido sobre el principio de confianza en los jueces que, por ser independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley, tienen en exclusiva la función de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado.…  Seguir leyendo »

Después de 24 horas de la sentencia de ‘La manada’ sigo estupefacta. Son 371 folios donde se relata una violación y se concluye que es abuso sexual. Parte de lo que se escribe y el fallo son contradictorios y se crea una sentencia que perpetúa mitos de la violencia sexual y de la cultura de la violación.

La clave está en las palabras “violencia” e “intimidación”, que definen la agresión sexual. Quienes tenemos los pies en la tierra no entendemos cómo una justicia puede estar tan ciega para decir que si cinco tipos te rodean en un portal, en mayoría numérica, no sea considerado ni violencia ni intimidación.…  Seguir leyendo »

Sobre el Código Penal

“Las salvaguardias de la libertad se han forjado frecuentemente en controversias que afectaban a gente no muy agradable”. Juez Felix Frankfurter disintiendo en el caso U. S. vs Rabinowitch ( 1950)

El valor Justicia, expresado en el artículo 1.1 de la Constitución, inspira los cimientos sobre los que se construye el Estado de Derecho. En esa arquitectura de normas que es el Estado de Derecho el Código Penal ocupa un lugar destacado. Se trata de un instrumento extraordinariamente poderoso para intervenir en las patologías más importantes y peligrosas que puedan suscitarse en el seno de la sociedad. Cómo se estructure la respuesta a esas, cómo se aquilate la proporcionalidad entre conductas punibles, naturaleza y lesión de bienes jurídicos y las sanciones anejas a todo ello, revelará si el legislador se inclina por una respuesta autoritaria o liberal a la hora de configurar el contenido del Código Penal.…  Seguir leyendo »

Existe un “clamor social” por el mantenimiento de la llamada prisión permanente revisable en el Código Penal. Este es el argumento repetido hasta la saciedad por los políticos y medios de comunicación conservadores que defienden esta pena, introducida en el Derecho español en 2015 por el Partido Popular y rechazada por la mayoría del Congreso el pasado 15 de marzo. Sin embargo, la opinión pública no es tan favorable a un sistema penal duro como sugieren las encuestas.

Los sondeos realizados en los últimos meses sobre la prisión permanente revisable arrojan resultados aparentemente apabullantes: casi ocho de cada diez personas encuestadas están a favor de mantener esta pena para delitos muy graves, según un estudio publicado por la consultora GAD3.…  Seguir leyendo »

Prisión permanente revisable

Hace más de dos décadas, Agnes Heller nos obligó a reflexionar sobre el perdón. “Nadie puede perdonar en nombre de las víctimas. Ni siquiera sus familias —nos decía— porque nadie puede perdonar en nombre de otro”. A lo largo de mi vida he vuelto sobre esta idea en varias ocasiones y en estos últimos meses la he rondado con frecuencia. La semana pasada leí el sobrecogedor texto de Santiago Alba sobre los sucesos de Las Hortichuelas. Recuperando a Iván Karamázov, extendía la reflexión sobre el perdón y afirmaba: “No es posible castigar lo que no se puede perdonar”.

Desde finales del mes de diciembre, una sucesión de noticias horribles ha conmocionado nuestro país.…  Seguir leyendo »

En los últimos años, y más intensamente en los últimos meses, han proliferado las noticias acerca de lo que se han venido en denominar los delitos de odio, incluyendo en los mismos la incitación al odio, hostilidad o violencia contra grupos o personas por motivos racistas, xenófobos o por razón de su etnia, religión o creencias, sexo, orientación o identidad sexual y otras formas de discriminación. También asistimos a actos de apología de tales conductas, comentarios menospreciativos a víctimas, e incluso publicación de comentarios ofensivos para personas o grupos determinados.

La publicación de algunas sentencias de nuestros más altos tribunales -Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional-, e incluso del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, unas condenando y otras absolviendo por hechos que se han suscitado en vía penal, ha alentado tal discusión, que considero positiva, puesto que permite el debate público de un problema esencial que, a la vista está, se agudiza día a día.…  Seguir leyendo »

La improvisación y frivolidad intelectual de los políticos expandidas por el altavoz de los medios de comunicación, por desgracia ya habituales, han dado una imagen distorsionada de la llamada prisión permanente, con pocas verdades completas y muchas medias verdades y algunas falsedades. En realidad, la opción posiblemente más razonable sea el mantenimiento de esta pena, pero con reformas importantes, tanto de ésta en sí como de otras penas largas privativas de libertad, por cierto más perjudiciales para el penado que esta novedosa introducida en la modificación del Código penal de 2015. De la misma forma, serían bienvenidas reformas en la Administración penitenciaria, instaurando una efectiva estructura de tratamiento en libertad de los condenados a penas de prisión, cuando estuvieran suspendidas o en ejecución en semilibertad -permisos y tercer grado- o libertad -libertad condicional en el último cuarto de la condena o completa tras el cumplimiento de la pena-.…  Seguir leyendo »

¡Qué solas se quedan las víctimas!

En su irrupción como portavoz socialista en el Pleno del Congreso sobre la derogación de la prisión permanente revisable, hecho un basilisco y desplegando una desaforada rabia, el juez sevillano Juan Carlos Campo evocó a aquel rehiletero de Juan Belmonte catapultado al puesto de gobernador. Aprovechando que presidía un festival benéfico al que asistía El Pasmo de Triana, un amigo del maestro le tiró de la lengua. Con presumible guasa sevillana, le endilgó como el que no quiere la cosa: “Don Juan, dígame, ¿es verdad que el gobernador fue su banderillero?”. Belmonte, con su proverbial laconismo, se lo refrendó con un sucinto «sí».…  Seguir leyendo »

Para que la bruja mala del cuento no pueda volver

“No ahorcamos a nadie por robar caballos, sino para que no se roben caballos”, precisaba ya en el siglo XVII Lord Halifax. Que nadie pretenda encuadrar el debate sobre la prisión permanente revisable en el ámbito de la venganza. Estamos hablando de la justicia, o sea, del punto de encuentro entre la punición de los delitos, la reparación a las víctimas, la protección de las personas –especialmente las más débiles- y la reinserción de los delincuentes. Si el único fin del Código Penal fuera este último, en vez de cárceles existirían aulas especiales e incluso convenios con la Universidad a Distancia para que los criminales pudieran reinsertarse -o “resocializarse”, como acaba de decir Zapatero- sin necesidad de salir de casa.…  Seguir leyendo »

Según el Diccionario de la Real Academia Española, un oxímoron es una figura literaria consistente en “una combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido, como en un silencio atronador”. La pena de prisión permanente revisable, introducida a nuestro sistema penal en el año 2015, responde exactamente a esa definición.

Empezaremos diciendo que todas las reformas al Código Penal de 1995, el denominado “Código Penal de la democracia”, que son variadas y numerosas, han tenido como denominador común un incremento constante de las penas privativas de libertad. Paradójicamente, España cuenta con uno de los índices más bajos de criminalidad en los países del entorno europeo (el tercero más bajo después de Portugal y Grecia) y sin embargo nuestro Código Penal es de los más duros en la regulación de las penas privativas de libertad.…  Seguir leyendo »

Seguramente muchos lectores se preguntarán por qué cuando se abre el debate sobre el endurecimiento de las penas surge de inmediato una polémica entre dos posiciones que parecen irreductibles: la de los que están a favor de su agravamiento y la de los que se oponen al mismo. Y es que, aunque a primera vista pudiera no parecerlo, existe una estrecha relación entre lo penal y lo político o, dicho de otro modo, entre las leyes penales y la libertad de los individuos.

En efecto, como ya expuso en su día Montesquieu, la precisa tipificación de los delitos, la adecuación de las penas, y la correcta regulación del proceso penal actúan como límites frente al poder y, en consecuencia, como auténticas garantías de la libertad del individuo.…  Seguir leyendo »

El Código Penal de 1995 fue llamado el “Código Penal de la Democracia”. Con razón. Sustituyó al Código que rigió durante el franquismo. Junto a la Constitución de 1978 era imprescindible tener la “Constitución en negativo”. Eso es el derecho penal: dice lo que no se puede hacer, con la amenaza de la pena más grave, la prisión.

Uno de los pilares del Código de 1995 era el establecimiento de los límites a la libertad de expresión, o, dicho de otro modo, la protección de ese derecho básico y fundamental sin el cual la democracia y la libre opinión pública no existen.…  Seguir leyendo »

Al calor de la conmoción que suscita la posible violación y asesinato de Diana Quer el Gobierno propone aumentar los delitos castigados con pena de prisión permanente revisable, contando quizás con que en este momento puede parecer insensible o insensata cualquier oposición a su proyecto y a la cadena perpetua en sí. Sabido es, sin embargo, que la tribulación no es buena ocasión para la mudanza. No lo es para una cuestión de justicia que exige racionalidad, templanza y olvido del rédito partidista: la de cómo reaccionar frente a los peores crímenes.

Ni la más severa de las penas imaginables puede enmendar el pasado.…  Seguir leyendo »

El debate de la prisión permanente revisable ha vuelto a la opinión pública. Personalmente, me sorprenden los cauces por los que está transcurriendo, porque se obvian realidades incontestables.

La primera, que, a los efectos de proteger debidamente a la sociedad de gravísimos delitos, la vigencia de la prisión permanente revisable es absolutamente irrelevante. Porque no está en absoluto demostrado que las penas de prisión que se les imponían a estos delincuentes, antes de la reforma del Código Penal de 2015, que la introdujo, fueran de menor eficacia intimidante. Porque lo que sí que está demostrado es que su entrada en vigor no ha tenido la menor incidencia en la reducción del número de estos delitos.…  Seguir leyendo »

No escribimos estas líneas con ningún sentimiento de venganza. Tampoco lo hacemos en caliente. No, todo lo contrario. Han pasado ya cientos de noches desde que no tenemos con nosotros a nuestros hijos y nuestras hijas para que hayamos podido llorar amargamente, y para pensar con calma. Nos une un infinito dolor y por eso nos entendemos solo con mirarnos a los ojos. Pero también nos une un objetivo común: que su muerte no quede en una página de sucesos. Que su trágico e injusto final sirva para marcar un antes y un después, para que podamos construir entre todos una sociedad más justa, más solidaria y más segura.…  Seguir leyendo »

Hace más de diez años que vengo defendiendo en los medios de comunicación, y allá donde he podido, esta figura penal. Incluso antes de que nadie la llamara de esta forma. Mucho antes de que mi partido la asumiera como propia. En solitario y en compañía de ilustres juristas. Una de las primeras veces que publiqué sobre ella, proponiendo el nombre que hoy ostenta, fue a raíz de la excarcelación del canalla de De Juana Chaos. Desde entonces, muchos han sido los casos de criminales que, desgraciadamente, han venido a ratificar uno de los hechos que con más fuerza reclaman penas de esta naturaleza: la incapacidad de ciertos delincuentes para reinsertarse.…  Seguir leyendo »

Contra la prisión permanente

Leí el verano pasado Historia de dos ciudades,la singular novela histórica que Dickens dedicó a la Revolución Francesa. La visión que ofrece de la Revolución es claramente negativa. Su descripción de la vida cotidiana en las calles de París bajo el Terror es espeluznante. Especialmente atroz es el personaje de Thérèse Defarge, tabernera y líder revolucionaria, que decide de la vida y la muerte de los ciudadanos que tienen la desgracia de toparse con ella. Sin embargo, Dickens es igualmente duro con el Antiguo Régimen. La sed de sangre de la propia Defarge se explica, al final de la novela, por el hecho de que es la única superviviente de una familia de campesinos exterminada por un capricho criminal de los marqueses de St.…  Seguir leyendo »

En 1822, en medio del aquelarre liberal, que diría Rodríguez Braun, de doceañistas y exaltados, se sancionó por el escasamente liberal Fernando VII el primer Código Penal de nuestra historia siguiendo los postulados ilustrados de la época. El Código suponía un corte radical con el sistema medieval de castigos y penas entonces vigente. Daba un paso importante en orden a la protección de la mujer introduciendo en el artículo 106 como agravante «la tierna edad, el sexo femenino, la dignidad, la debilidad, indefensión, desamparo o conflicto de la persona ofendida».

El nuevo Código nunca llegó a tener una plena aplicación efectiva, porque poco después de su sanción tenía lugar la entrada de los cien mil hijos de San Luis y el comienzo de la década ominosa con la restauración absolutista y la vuelta a la aplicación de Partidas y viejas disposiciones penales.…  Seguir leyendo »