Conducción autónoma

¿Qué elegirá el coche? ¿Atropellar a un peatón o chocar el vehículo poniendo en peligro la vida de los que van dentro? Es una de las preguntas que se oyen habitualmente cuando hablamos de los vehículos autónomos y su inteligencia artificial.

La respuesta es que nunca se debería llegar a esa situación. Es necesario trabajar con un enfoque de sistema seguro, que no permita llegar a situaciones donde se plantee el dilema de tener que elegir entre dos vidas humanas. Probablemente, el coche tendría que haber ido más despacio, a una velocidad que le permitiese frenar dentro del campo de visibilidad existente, si está cerca de un colegio incluso más lento, y precisamente por su capacidad de analizar millones de datos casi instantáneamente, debería haber tenido en cuenta si la calzada estaba mojada, el estado de los neumáticos, el peso exacto del coche, la situación de otros vehículos y sus velocidades, las características de la calle o carretera… y el coche irá “aprendiendo” con la experiencia, como lo hacemos los humanos pero mucho más rápido.…  Seguir leyendo »

Imagine que un camión invade el carril de un coche en el que viajan tres personas, si se produce el choque, será mortal para todos sus ocupantes. Puede ser evitado mediante un volantazo, pero en este caso el vehículo atropellará fatalmente a un ciclista que circula por el arcén. Ahora imagine que usted, a distancia, tiene el control de ese vehículo. Si no hace nada morirán los tres ocupantes; si desvía su trayectoria, el coche matará al ciclista. ¿Qué haría? De repente está usted metido en un debate filosófico: si inmediatamente ha hecho un cálculo mental y ha decidido que mejor que muera uno para salvar a tres, sepa que es usted un utilitarista innato; si ha sentido una aversión irresistible a matar al ciclista se inclina más bien al deontologismo.…  Seguir leyendo »