Cruzadas

El Papa Urbano II (1088-1099) fue el primero en tomar posición ante este fenómeno. En el Concilio de Clermont Ferrand convocó una «cruzada» para liberar Tierra Santa del poder de los infieles, cuando todavía la lucha de Gregorio VII contra Enrique IV estaba ya señalando agudamente quién habría de dominar: la Iglesia o el Estado. Se trataba de la pretensión del pontificado de imponerse al poder imperial y hacerse cargo de la dirección del mundo. Occidente tenía unos fundamentos que provenían totalmente de Jesucristo y de la Iglesia. Diez años después de la muerte de Gregorio VII, Urbano II llevó a efecto un plan concebido por aquél, como «Jefe» de Europa que convoca la cruzada contra el Islam.…  Seguir leyendo »