Decretos-leyes

La idea de que no se debe disparar al capitán en una situación de crisis tan delicada como la actual pandemia del Covid-19 parece tan de sentido común que la vengo oyendo tanto de reputados comentaristas nacionales como de queridos amigos en las redes sociales.

La metáfora del presidente del Gobierno concentrado en dirigir la nave del Estado para escapar del coronavirus es tan fuerte como para que se sienta una natural antipatía ante aquellos que, a modo de incómodos tábanos, lo entretienen con pequeñas críticas, ajenos al interés común de salir cuanto antes de la crisis. Si hay que criticarlo, hagámoslo cuando el temporal amaine y se levante el estado de alarma.…  Seguir leyendo »

Los regímenes políticos complejos en general -y las democracias, en particular- han sido conscientes, desde antiguo, de sus evidentes carencias en los momentos históricos excepcionales en que la anormalidad sustituye a la normalidad. No en vano ya la República romana preveía la figura del dictator, como mando único necesario para aquellos momentos, como la invasión de Aníbal, en que el ordinario funcionamiento de las instituciones republicanas se mostraba insuficiente para superar la crisis.

Nuestra prudente Constitución no es excepción en la materia, reservándose distintos mecanismos para afrontar las situaciones de crisis. Uno de ellos es ese «estado de alarma» decretado el pasado sábado y que, merced a la crisis sanitaria provocada por el virus covid-19, nos mantiene a los españoles en un confinamiento domiciliario sin precedentes.…  Seguir leyendo »

Principalmente desde las obras de Aristóteles, John Locke y Montesquieu, sabemos que uno de los requisitos esenciales para la existencia de un Estado de derecho es que exista una separación de los tres poderes clásicos del Estado. Ahora bien, dicha separación puede ser más rígida, como ocurre en los regímenes presidencialistas, o más flexible para permitir la colaboración entre el ejecutivo y el legislativo, como sucede en los regímenes parlamentarios.

Por supuesto, no hay un modelo único en ambos casos, sino que, dentro del marco esencial de cada país, tiene sus propias características, es decir, según reconozca su Constitución. Pero incluso contando con este factor indispensable de la división del poder, en lo que se refiere concretamente a los regímenes parlamentarios, la práctica puede superar los límites de la colaboración entre el ejecutivo y el legislativo a favor del primero.…  Seguir leyendo »