Delito de odio

En los últimos años, y más intensamente en los últimos meses, han proliferado las noticias acerca de lo que se han venido en denominar los delitos de odio, incluyendo en los mismos la incitación al odio, hostilidad o violencia contra grupos o personas por motivos racistas, xenófobos o por razón de su etnia, religión o creencias, sexo, orientación o identidad sexual y otras formas de discriminación. También asistimos a actos de apología de tales conductas, comentarios menospreciativos a víctimas, e incluso publicación de comentarios ofensivos para personas o grupos determinados.

La publicación de algunas sentencias de nuestros más altos tribunales -Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional-, e incluso del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, unas condenando y otras absolviendo por hechos que se han suscitado en vía penal, ha alentado tal discusión, que considero positiva, puesto que permite el debate público de un problema esencial que, a la vista está, se agudiza día a día.…  Seguir leyendo »

Germany set out to delete hate speech online. Instead, it made things worse

The German government’s Network Enforcement Act, which came into effect on Jan. 1, aims to improve law enforcement on the Internet and more effectively fight hate crime. The law targets criminal online offenses including defamation, incitement and sharing unconstitutional symbols, such as the swastika.

But within just a few days of coming into effect, the inevitable has become apparent: legitimate expressions of opinion are being deleted. The law is achieving the opposite of what it intended: it is actually hampering the fight against crime.

The operators of social networks that are subject to the law now have to delete “obviously illegal” content within 24 hours of being notified.…  Seguir leyendo »

Ideas para el enjambre digital

“¿Querer que un tráiler atropelle sucesivamente a todos los miembros del Tribunal Supremo es delito de odio?”, escribió en su cuenta de Twitter el periodista catalán Toni Soler el pasado 5 de enero. Además de mostrar su rechazo contra una decisión judicial, Soler estaba regalándonos sin saberlo un meta-tuit que expresa certeramente la confusión reinante sobre los límites de la comunicación digital. Es una pregunta que ya nos habíamos hemos hecho con los chistes antisemitas del concejal Guillermo Zapata o los insultos a la corona del rapero Valtonyc. Y si sumamos a ello la inquietud por las fake news y la llamada posverdad, así como la inquietante propensión al linchamiento popular practicado smartphone en mano, se hará evidente el final de la ilusión deliberativa despertada por la eclosión de las tecnologías digitales.…  Seguir leyendo »

Mi liberada:

El más banal de los insultos es llamarle a un hombre maricón y a una mujer puta. Se propinan desde tiempos remotos y en todos los lugares a los hombres y mujeres que no cumplen las expectativas: la del hombre ser un hombre y la de la mujer ser una mujer. Los dos admiten una innumerable graduación alcohólica y pueden pasar de ser una grave ofensa a merodear por las afueras del cariño. “Si no fueras tan puta…”, le decía Jaime Gil a uno de sus sí mismos. Hace unos días aparecieron algunas versiones de estos insultos en la campaña electoral catalana.…  Seguir leyendo »

Florence Green solo quiere abrir una librería. Florence Green aún es joven, hace años que enviudó y vive en un pequeño pueblo de Inglaterra. Florence Green es un personaje de ficción, su aventura sucede a finales de los 50. Pero el mundo, nuestras calles, nuestros hogares están habitados hoy por muchas Florence Green. Quizá también la encontremos bajo nuestra piel. Florence es la protagonista de una novela de Penelope Fitzgerard que Isabel Coixet ha adaptado al cine. La librería es la película de una historia pequeña, de una mujer normal, de un pueblo como tantos, de unos días tan cotidianos que son eternos, de personas soñadoras, ambiciosas, vencidas, frívolas e indiferentes, como encontramos en todas las sociedades. …  Seguir leyendo »

El insulto proferido en los medios de comunicación o a través de redes sociales no está protegido por el derecho constitucional a la libertad de expresión como derecho fundamental consagrado en nuestra Carta Magna. La libertad de expresión está constituida por un conjunto de opiniones libres que no constituyen en sí misma información. Y que no toman carta de naturaleza haciéndose inmunes al resto de derechos y obligaciones del ordenamiento jurídico. Bien se puede afirmar que el insulto saca a quien lo profiere del campo de juego constitucional que ampara la libertad de expresión.

Con la libertad de información pasa, empero, algo bien distinto.…  Seguir leyendo »

Más de 50 millones de personas en el mundo son perseguidas por sus creencias, lo que iguala el número de refugiados de toda la Segunda Guerra Mundial. Esta es la principal conclusión de un Informe Internacional sobre libertad religiosa, presentado recientemente (Fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre, julio 2016) en la Universidad colombiana de La Sabana. Tras un ligero repunte a la baja -indica el Pew Forum en sus informes de abril de 2017- las restricciones impuestas a la libertad religiosa en muchos países parecen incrementarse.

El cristianismo, la religión con más seguidores del mundo es, paradójicamente, una de las más perseguidas.…  Seguir leyendo »

Hacia 1944 vio la luz el libro autobiográfico de Stefan Zweig El mundo de ayer. Memorias de un europeo.En él recordaba el comienzo del siglo XX desde el peculiar observatorio en el que había vivido como austríaco, judío, escritor, humanista y pacifista. Y consideraba un deber moral contar ese relato para aviso de navegantes, porque nada podía llevar a pensar en los umbrales del nuevo siglo que ya en su primera mitad se iban a producir dos guerras salvajes en suelo europeo. Los jóvenes educados en la Austria imperial, en un ambiente seguro y estable, creían periclitado cualquier episodio de barbarie y no veían en el futuro sino signos de progreso.…  Seguir leyendo »

Esta y no otra parece ser la beata inspiración de nuestro actual sistema político y jurídico, en el que manifestar odio hacia algún colectivo o persona identificados por su raza, sexo, ideología o etnia puede enviar directamente a la cárcel al odioso odiante (previamente etiquetado como fobo-esto o ultra-aquello). Y, desde luego, puede limitar su derecho a la libre expresión de ideas, pues está prohibido y castigado emitir cualquier tipo de opinión pública que un ayuntamiento, un gobierno, un juez o cualquier otro tipo de autoridad con vara en plaza pueda considerar, en su libérrima interpretación, que incita al odio o al menosprecio de un colectivo cualquiera.…  Seguir leyendo »