Discapacidad (Continuación)

Por Gregorio Morán (LA VANGUARDIA, 15/07/06):

Conocí a Theresa L. en el aeropuerto de Viena. Me llamó la atención desde el momento que entró en la parte cutre y atiborrada que corresponde a los vuelos con los países que carecen de soberbia occidental. Porque el aeropuerto de Viena, la imperial, tiene dos partes muy bien definidas. La de arriba es esplendorosa como un salón de baile de la grandes épocas de la familia Strauss, músicos asociados, pero si usted viaja a países de aquellos que el eminente Federico Engels hubiera denominado sin historia,entonces, le toca desviarse hasta la parte baja, quizá porque la historia condiciona hasta en las grandes superficies.…  Seguir leyendo »