Economista

Joan Robinson y las ‘políticas de perjuicio al vecino’

A los 35 años de su muerte recordamos una vez más a la discípula predilecta de Keynes, la economista Joan Robinson (JR), que describió las guerras comerciales, como la que se abre ahora entre EE UU y China, como “políticas de perjuicio al vecino”. Su obra fue muy reconocida —y discutida— en los ambientes académicos de su tiempo. Keynes decía que “estaba sin duda entre los seis o siete mejores economistas” de Cambridge, un grupo que incluía a Pigou, Sraffa, Richard Kahn, James Meade o Austin Robinson, el marido de Joan, todos ellos miembros del Cambridge Circus, el grupo de la universidad del mismo nombre en el que se debatía permanentemente de asuntos económicos.…  Seguir leyendo »

Hoy se cumplen 70 años de la muerte de John Maynard Keynes. Su colega Arthur Pigou reconoció que había sido el economista más importante e influyente de su tiempo. Pasadas siete décadas desde su desaparición, cabe afirmar que el avance más fundamental en el pensamiento económico del siglo XX está asociado a su nombre y a su obra. En La teoría general del empleo, el interés y el dinero, publicada en 1936, Keynes estableció las bases sobre las que se fundó la política económica desde la II Guerra Mundial.

Maynard Keynes nació en Cambridge el 5 de junio de 1883.…  Seguir leyendo »

En 1935, John Maynard Keynes escribió a George Bernard Shaw: “Creo estar escribiendo un libro sobre teoría económica que revolucionará en gran medida – supongo que no enseguida, pero sí en el curso de los próximos diez años – el modo de pensar del mundo acerca de los problemas económicos”. Y, de hecho, la obra más destacada de Keynes, La teoría general del empleo, el interés y el dinero, publicada en febrero de 1936, transformó la economía y la formulación de políticas económicas. Ochenta años más tarde planteo la siguiente pregunta: ¿Se mantiene aún viva la teoría de Keynes?

Dos elementos del legado de Keynes parecen estar asegurados.…  Seguir leyendo »

Pensando en westerns y pianistas, en la línea abierta por Santiago Carbó (“No disparen al economista”. El País, 15-4-2015), me viene a la memoria aquella conocida escena en que el pianista aporreaba el piano del salón con un mono encaramado a su hombro. Un parroquiano le pregunta “¿sabe porque el mono mete su cola en mi whisky?” El pianista responde “no la recuerdo, pero si me la tararea…” Tal vez el parroquiano, sospechando que le están tomando el pelo, sintiera la tentación de dispararle.

Aflora un problema de comunicación. En muchas ocasiones el ciudadano adquiere la sensación de que la conversación con los economistas se convierte en un diálogo de besugos.…  Seguir leyendo »

El economista es un arrogante profesional que, creyéndose siempre en posesión de la verdad, se empeña en ofrecer recomendaciones de política que se han demostrado inútiles y en predecir, con muy poco éxito, las crisis financieras. Esta definición no consta en ningún diccionario, pero podría construirse juntando los principales mensajes de dos artículos de opinión publicados recientemente por EL PAÍS: La fraudulenta superioridad de los economistas de Moisés Naim y El economista y las manos sucias de Joaquín Estefanía. Como la crisis económica ha impuesto un notable sufrimiento a la población, esta definición encontrará sin duda terreno abonado para su aceptación.…  Seguir leyendo »

En algunas escenas de las primeras películas tipo westernen el cine mudo, se sucedían las disputas e insonoros tiroteos en la cantina y se podía apreciar un cártel con el mensaje: “No disparen al pianista”. La convulsión propia de una crisis de las dimensiones de la que hemos vivido y aún sufrimos ha otorgado un lugar central al debate económico, pero en muchos casos demasiados disparos van en la dirección incorrecta. Los economistas son ahora tanto o más necesarios que antes y merecen reproches, pero no pueden ocupar la centralidad que muchos quieren asignarles en la diana del desahogo.

Lejos están estas líneas de ser un alegato de defensa de una profesión que necesita de la crítica para avanzar.…  Seguir leyendo »

En la gigantesca obra de Maynard Keynes, la palabra citada con más frecuencia no está relacionada con la ciencia económica, sino que describe la genealogía de las políticas. Los políticos, escribía Keynes, aplican sin saberlo unas ideas expresadas por unos economistas muertos desde hace mucho tiempo y cuyo nombre, por lo general, ignoran. Tomado en conjunto, Keynes tiene razón en este punto ya que las políticas llamadas de reactivación económica son derivados de su obra que, en general, los políticos no han leído. Existe al menos una excepción al teorema de Keynes. En la década de 1980, Margaret Thatcher y Ronald Reagan conversaban con el economista Friedrich Hayek y aplicaban sus recomendaciones.…  Seguir leyendo »

Al igual que muchas personas, conocí por primera vez al economista galardonado con el premio Nobel, Gary Becker, que murió temprano en el mes, mediante la lectura de sus escritos prominentes, Human Capital y The Economics of Discrimination. Numerosos economistas distinguidos han logrado el premio Nobel de Economía desde que el banco central de Suecia lo empezó a otorgar en 1969, pero Becker es de los pocos que han transformando de manera fundamental cómo los economistas (y científicos sociales, más generalmente) abordan una amplia lista de temas económicos importantes.

Becker aplicaba extraordinariamente sus percepciones profundas, especialmente en lo que se refiere a incentivos económicos, en temas que en gran parte no se habían explorado desde el lente del análisis económico.…  Seguir leyendo »

En libros de gran éxito, como Las consecuencias económicas de la paz (1919) y la Teoría general del empleo, el interés y el dinero (1936), Keynes (1883-1946) dio razón económica de lo que estaba pasando en el mundo. Concretamente, con la Teoría general, el libro programático de la macroeconomía, Keynes creó un nuevo modelo económico que, rectificando el pensamiento económico clásico, hacía de la regulación económica de la demanda global –consumo, inversión, gasto público, exportaciones– por la intervención del gobierno en la economía (a través de los instrumentos de la política económica: política presupuestaria, política fiscal, política monetaria) la clave del equilibrio económico, del crecimiento, de la inversión y de la creación de empleo.…  Seguir leyendo »

La obra de Skidelsky –recién publicada en versión española por RBA, con buena traducción de Javier San Juan y Anna Solé–, constituye un monumento sobre el economista quizá más incisivo e ilustrado del siglo XX: John Maynard Keynes ( JMK). Un libro que es fruto de la más ingente labor del biografiante; iniciada en 1976 y que sólo finalizó en 2003: 27 años para redactar, primero, una trilogía y, al final, un resumen. Que en su edición española abarca 1.366 páginas, longitud que no es óbice para que el lector se sienta apresado en la lectura desde su mismo comienzo.

Nacido en 1883 y muerto en 1946, el grueso de la vida profesional de Keynes se vio enmarcado entre las dos guerras mundiales.…  Seguir leyendo »

Después de haber logrado el Premio Nobel de Economía, Samuelson, en una conferencia, dijo aquello tan interesante de que no existen, para un empresario, límites en su búsqueda de ganancias. Tampoco tiene límites el deseo de poder de un político. La historia dirá, para siempre, si efectivamente merecen, empresarios y políticos, ser destacados, a causa de su opulencia los unos, de su poderío los otros. Pero el hombre de ciencia tiene otra ambición, también ilimitada: gozar de un aprecio intelectual creciente de sus colegas, como consecuencia de las aportaciones que consigue en la especialidad en la que trabaja.

Ahora, con motivo de su muerte, bien vemos cómo, tirios y troyanos sin ir más lejos, Robert Lucas, de la Escuela de Chicago, poco simpatizante con sus posturas, al iniciar su reciente conferencia en Madrid, compiten en elogios a las aportaciones científicas de este gran maestro de la Economía que fue, desde su atalaya del MIT, Samuelson.…  Seguir leyendo »

By Lord Skidelsky, author of John Maynard Keynes: Economist, Philosopher, Statesman (THE TIMES, 23/10/08):

When Alistair Darling said that “much of what Keynes wrote still makes sense”, anyone under 40 might well have asked: “And who on earth is Keynes”?

When I first started writing about him in the early 1970s, John Maynard Keynes was a name to conjure with – not in the league of Led Zeppelin, to be sure, but certainly familiar to the mythical educated layman. Economic policy was “Keynesian” – that is, governments aimed to keep unemployment below the “magic” figure of one million, as they had for the previous 30 years, by expanding public spending or cutting taxes.…  Seguir leyendo »

Por Paul Krugman, profesor de Economía en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © New York Times Service, 2008. Traducción de News Clips (EL PAÍS, 19/10/08):

La historia del pensamiento económico en el siglo XX es algo parecida a la del cristianismo en el XVI. Hasta que John Maynard Keynes publicó su Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero en 1936, la ciencia económica -al menos en el mundo anglosajón- estaba completamente dominada por la ortodoxia del libre mercado. De vez en cuando surgían herejías, pero siempre se suprimían. La economía clásica, escribía Keynes en 1936, “conquistó Inglaterra tan completamente como la Santa Inquisición conquistó España”.…  Seguir leyendo »

Por Joan Tapia, periodista (EL PERIÓDICO, 15/10/08):

Paul Krugman, profesor de Economía en Princeton y columnista de The New York Times, acaba de ser galardonado con el Nobel de Economía. El impacto será fuerte. Porque, como decía ayer el Financial Times, cuando se conoce un nuevo Premio Nobel de Economía, la primera pregunta es: “¿Quién es ese?” Y la segunda: “¿Qué defiende?” Y ambas preguntas sobran con Krugman, un economista conocido tanto por sus trabajos sobre comercio internacional, como por los 20 libros publicados, los 200 ensayos en revistas y sus dos artículos semanales en The New York Times. Y su posición, una crítica rigurosa del fundamentalismo liberal, no es menos sabida.…  Seguir leyendo »

Por José María Serrano Sanz, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (EL PAÍS, 08/06/07):

“Si el profesor Fuentes Quintana faltara, los economistas españoles trabajaríamos menos”, solía decir Ernest Lluch, admirador confeso de esa mezcla de energía y entusiasmo que convertía a Enrique Fuentes en un irresistible incitador al trabajo. Si a ello añadimos el valor que para él tenía la palabra escrita como un superior compromiso (Scripta manent era una de sus frases predilectas) se comprende mejor la gran cantidad de revistas y publicaciones que animó o creó, desde Información Comercial Española o Hacienda Pública Española, hasta Papeles de Economía Española o más recientemente Papeles y Memorias de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.…  Seguir leyendo »

Por Luis Perdices de Blas es catedrático de Economía de la Universidad Complutense de Madrid y director de Libros de Economía y Empresa (EL PAÍS, 08/06/07):

Enrique Fuentes Quintana se licenció y doctoró en Derecho y en Economía, en la Universidad Complutense de Madrid, entre la década de los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado. Siendo muy joven, ganó las oposiciones de técnico del Ministerio de Hacienda (en el año 1949), de técnico comercial del Estado (1951) y del Cuerpo Especial de Técnicos de Información y Turismo (1953).

Fue catedrático de Economía Política y Hacienda Pública de la Universidad de Valladolid (1956-1958), de Hacienda Pública y Derecho Fiscal de la Universidad Complutense de Madrid (1958-1978) y de Economía Aplicada de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (1986-1990).…  Seguir leyendo »

Por Manuel Lagares, catedrático de Hacienda Pública y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO; y fue subsecretario del Ministerio de Economía durante la etapa en que Enrique Fuentes Quintana fue responsable de la política económica del Gobierno español (EL MUNDO, 08/06/07):

Creo que la mayoría de los economistas españoles coincidirán conmigo en que el mejor y más comprometido economista español del siglo XX ha sido el ayer desaparecido profesor Enrique Fuentes Quintana, mi maestro. Quizás también lo piensen así algunos millones de españoles que aún recuerdan como en una tarde-noche de 1977 le vieron en las pantallas de sus televisores describir, con extraordinaria precisión e inusitada dureza, los graves problemas generados por la más importante crisis de la economía española desde los difíciles años de la autarquía.…  Seguir leyendo »

Por Alfredo Pastor, profesor del IESE y de la CEIBS de Shangai (EL PAÍS, 21/12/06):

En un artículo reciente (The dutch are leading a popular rebellion, FT, 26 de noviembre de 2006), Wolfgang Munchau señala cómo la sociedad europea se resiste a los cambios que parece necesario abordar si nuestras economías han de sobrevivir en el mundo que viene: un partido que propone un programa de reformas que uno estimaría razonable -dice- tiene casi garantizado perder las elecciones, no porque el votante sea un ingrato, sino porque prefiere malo conocido a bueno por conocer: si bien no está muy satisfecho con lo que tiene, como no escucha de sus políticos “una visión coherente y transparente de prosperidad y seguridad económica para el siglo XXI”, se niega a aceptar cualquier cambio: como decimos vulgarmente, no lo ve claro.…  Seguir leyendo »

By David S. Broder (THE WASHINGTON POST, 23/11/06):

The big names of the economics profession and the best business journalists have offered deserved praise to Milton Friedman, the great man of 20th-century economics who died last week at 94. I would like to add a footnote about his political shrewdness and his partner in a life that brightened so many others’ experience.

I had two encounters with Milton Friedman, at an interval of more than 50 years. The first came when I was a student at the University of Chicago, where he was a young member of the economics faculty.

The department in which he taught had a split personality — left and right — and students were forced to struggle with the contradictions.…  Seguir leyendo »

By Robert J. Samuelson (THE WASHINGTON POST, 20/11/06):

The ideas of economists and political philosophers . . . are more powerful than is commonly understood. . . . Practical men, who believe themselves to be quite exempt from any intellectual influences, are usually the slaves of some defunct economist.

— English economist John Maynard Keynes,

1883-1946

What Keynes said was true of economist Milton Friedman, who died last week at 94, except that Friedman’s immense influence emerged well before his death. He belongs on any list of the 100 most important people since World War II. In some ways, the conversion of China to a market economy, the conquest of double-digit inflation in the United States and elsewhere, the decisions of countless governments to sell (aka “privatize”) nationalized industries — these developments and many more could be traced to him.…  Seguir leyendo »