Espacio Europeo de Educación Superior

Para entender Bolonia

En la novela satírica «Memorias encontradas en una bañera», Stanislaw Lem describe una delirante organización aislada del mundo y de la realidad en un gigantesco complejo subterráneo por el que vagan cientos de funcionarios alienados, enloquecidos desde hace muchos años por una monstruosa burocracia que ha crecido como un cáncer y cuya original razón de ser ya nadie recuerda. El absurdo y la paranoia campan por los despachos y pasillos de la laberíntica Organización, que ha devenido en una claustrofóbica estructura cuyo único fin es automantenerse.

Hace algunos años, los profesores de las universidades españolas empezaron a oír un débil pero insistente trompeteo al que pocos prestaron atención, felizmente ocupados como estaban en sus absorbentes tareas académicas.…  Seguir leyendo »

Cuando uno quiere cargarse algo o a alguien, no hay método más efectivo -digo efectivo, no honesto- que describirlo en términos lo más grotescos y desdeñosos posible; es lo que podría denominarse argumentar por reducción al ridículo. Es lo que hacía con indudable gracejo el profesor José Lázaro en su artículo Clases a la boloñesa, publicado en EL PAÍS el pasado día 2: caricaturizar el “nefasto hábito medieval” de las llamadas clases magistrales, y celebrar con euforia su inminente desaparición gracias al mirífico advenimiento del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), familiarmente conocido como modelo Bolonia. La realidad, naturalmente, es bastante más compleja y menos maniquea de como la describía el citado colega.…  Seguir leyendo »

Es posible que la implantación del llamado modelo Bolonia (que algunos profesores llaman “la amenaza Bolonia”) tenga muchos de los inconvenientes que nos predicen los agoreros, pero tiene sin duda una enorme ventaja: abre la posibilidad de acabar con el nefasto hábito medieval de dar y recibir clases. O, al menos, nos facilita mucho las cosas a los profesores que llevamos años intentando no dar ni una. Es la parte buena del modelo docente cuya implantación está prevista para este mismo mes en las universidades españolas que todavía no lo han hecho. Una espléndida noticia, al margen de que sea cierto o no que el modelo Bolonia es solo una estrategia del Mercado Feroz para acabar con los heroicos especialistas en filología wahili o para reconvertir a los novelistas en ingenieros.…  Seguir leyendo »

Es un tópico decir que los tres ámbitos propios de la educación son la familia, la escuela y la universidad. Sea o no cierto, algo hay de verdad. Ahora bien, estos ámbitos son distintos y deben permanecer separados, es un error mezclarlos. Sin embargo, esto es lo que ha sucedido en España, de ahí vienen algunos de nuestros males.

La separación entre familia y escuela me parece esencial. Las reglas en una y otra deben ser distintas. En la familia, las reglas derivan, lógica e inevitablemente, de los sentimientos, del cariño y del amor mutuo, de los que emanan comprensión, incluso desigualdad en el trato con los hijos, según sean las circunstancias de cada uno.…  Seguir leyendo »

La Escuela de Bolonia, entre los siglos XI y XIII, renovó el método del derecho romano clásico al atribuir a los juristas la compleja función de comentar el Código de Justiniano sólo mediante reglas formales. Así se pudieron adaptar las antiguas normas romanas a los nuevos tiempos, es decir, a las necesidades de seguridad jurídica que requería la incipiente burguesía mercantil surgida en las ciudades y con intereses enfrentados a los poderes feudales. Hoy la Escuela de Bolonia, también llamada de los glosadores, sigue constituyendo un referente ineludible de nuestra cultura jurídica.

Pues bien, en la nueva y muy interesante revista La Crónica,que dirige Santiago Muñoz Machado, el profesor Juan Antonio García Amado ha sostenido en un artículo que, paradójicamente, los nuevos planes de estudio programados a raíz del llamado proceso de Bolonia, harán “altamente improbable que los graduados y posgraduados en derecho lleguen a enterarse de que existió aquella Escuela de Bolonia”.…  Seguir leyendo »

Cualquier buena idea puede acabar en un esperpento. Por el camino que va de su formulación a su puesta en práctica puede perder todo lo que de buena podía tener. Esto es lo que está pasando aquí con el llamado proceso de Bolonia, y los que lo están echando a perder son, en gran medida, los universitarios españoles. En éste, como en tantos otros casos, tampoco cabe trasladar la responsabilidad, porque quien está poniéndolo todo en marcha es parte del profesorado, con un silencio inexplicable, por cierto, de los demás.

Podrá discutirse la sensatez de dejar el desarrollo de una buena idea a nuestra “autonomía” universitaria, pero el caso es que el ministerio decidió que fueran las propias universidades las que lo hicieran.…  Seguir leyendo »

El joven estudiante que está tratando de aleccionarme en el manejo del ordenador llegó el otro día a casa con una enorme mochila, colchoneta incluida. No, no es que se fuera de excursión; es que esa noche iba a dormir en la Escuela y allí se pensaba encerrar con otros compañeros por tiempo indefinido. Es por lo de Bolonia, me dijo, ya sabes, no queremos que las empresas invadan la universidad. Algo había oído hablar de los peligros de mercantilización que se atribuyen al proceso de Bolonia pero no podía imaginarme que esos injustificados rumores hubieran podido llegar a calar en estudiantes tan inteligentes y responsables cómo mi profesor de ordenador.…  Seguir leyendo »

Recientemente, he tenido la oportunidad de participar en varios debates relacionados con el ya famoso Proceso de Bolonia y, de todos ellos, guardo un grato recuerdo tanto por la variedad de cuestiones planteadas como por las ganas de conocer sus elementos definitorios por parte de nuestros jóvenes. Quizá han sido los actos que han tenido lugar en los centros de educación secundaria los que más me han hecho reflexionar sobre las bondades del cambio que conllevará la participación plena de nuestro país, junto con el resto de Europa, en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) a partir de 2010.

Es innegable que la atención prestada en los medios de comunicación a este cambio tan profundo de la educación superior en Europa no ha pasado desapercibida en los centros de educación secundaria ni en los múltiples foros canalizados a través de internet.…  Seguir leyendo »

El nombramiento de Ángel Gabilondo como nuevo responsable de Educación resulta esperanzador no sólo por sus virtudes personales, sino además porque accede al ministerio acompañado por la reintegración de las competencias universitarias, que le habían sido expropiadas por la extravagante reestructuración administrativa decidida hace un año. Así, se recupera la gestión continua de todo el ciclo escolar, desde la educación infantil hasta la enseñanza universitaria de postgrado, tal como sucede en las propias biografías de los alumnos, lo que permite integrarla en un todo continuo dotado de unidad interna y sentido último, evitando su fractura interrumpida que tanto favorece el temprano abandono escolar.…  Seguir leyendo »

Si a los estudiantes de los años sesenta les hubieran dicho que llegaría un tiempo en que la Universidad española dejaría de estar aislada de Europa y del resto del mundo no se lo hubieran creído. En aquellos años de confrontación con la dictadura, una alternativa así parecía imposible. Hoy, sin embargo, el sueño se ha convertido en realidad. Hace aproximadamente dos décadas de la puesta en marcha del programa Erasmus, el mejor símbolo de este proyecto que es el Espacio Europeo de Educación Superior.En virtud del mismo, cada año salen de España en torno a 25.000 estudiantes, y en nuestras universidades entran otros tantos procedentes de los más variopintos confines del continente.…  Seguir leyendo »

Europa decidió hace unos años crear un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) para que estudiantes y profesores pudieran moverse con más facilidad y para que los empleadores comprendieran mejor el nivel de conocimientos y capacidades de los aspirantes a cualquier puesto de trabajo. Para ello, todas las enseñanzas universitarias se articularían en tres niveles (Grado, Máster y Doctorado), la unidad de referencia sería el crédito ECTS (con el que se miden no solo las horas de enseñanza presencial de los alumnos sino también las de trabajo personal) y los gobiernos de los estados deberían comprometerse económicamente en la mejora de la enseñanza universitaria.…  Seguir leyendo »

Deberé comenzar confesando que, en un principio, no presté mucha atención a eso enigmáticamente llamado Bolonia ni a las protestas estudiantiles que el asunto originaba. Leyendo de paso algún que otro cartel lo que más destacaba era la amenaza de que Bolonia suponía privatización de la Universidad y, como consecuencia, el imperio de una Universidad «para ricos». Como en su día, ya bastante lejano, decidí dedicar mi vida a lo que esa institución comporta (enseñanza e investigación como menesteres absolutamente unidos), la citada escasa atención no puede interpretarse, ni mucho menos como desprecio. Lo de «a mayor abundamiento» vendría, por demás, avalado por veinte años en distintos cargos de gobierno universitario sin mucho agradecimiento que digamos.…  Seguir leyendo »

He criticado el llamado proceso de Bolonia en sus distintas fases, pero hoy tengo que reconocer que tal vez no haya otro remedio que admitirlo como mal menor. Y no porque los argumentos que aducía en el pasado no me sigan pareciendo válidos, sino porque ante la situación calamitosa en que se encuentra la Universidad, degradarla a mera escuela profesional tal vez sea la única manera de salir del atolladero.

Importa recalcar en primer lugar que el proceso es una iniciativa de los Gobiernos, no de las universidades. Se inició en una reunión de los ministros de Educación de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido, convocados en París en mayo de 1998 para conmemorar el 800 aniversario de la fundación de La Sorbona.…  Seguir leyendo »

Se han hecho abundantes valoraciones de los sucesos generados a consecuencia de las protestas y manifestaciones contra el plan Bolonia. Los rectores han argumentado, justificadamente, la necesidad de mantener el orden en los recintos universitarios y la normalidad de la vida académica. Se ha contado, también, razonada y documentalmente, que muchos de los argumentos anti-Bolonia son inexactitudes: no es cierto que aumenten los costes para los estudiantes en las universidades públicas, ni que se quiera privatizar la universidad, ni que los intereses universitarios estén subordinados a grupos empresariales, etcétera.
Más allá de que grupos universitarios antisistema –o sea, cuanto peor mejor– hayan aprovechado la situación de desencanto de muchos estudiantes, lo cierto es que este existe, aunque no es mayoritario.…  Seguir leyendo »

Por Félix de Azúa, escritor (EL PERIÓDICO, 24/03/09):

El título que encabeza este artículo fue coreado por miles de estudiantes españoles, con el ritmo exacto de las sílabas propuestas, hace unos 40 años. Algunas cosas duran mucho, pero ninguna dura para siempre. Me asombró volver a oír la cantinela el otro día, en los mil reportajes sobre el desalojo de la Universidad de Barcelona.
Cuando esta canción sonó por primera vez, España era un país que se mantenía en el tercer mundo con el fin de que unas cuantas familias vivieran en el primero. Esas familias (madrileñas, sevillanas, vascas y catalanas), nunca lograron vivir en el primer mundo, pero les hacía ilusión creerlo.…  Seguir leyendo »

Por Fernando Fernández Méndez de Andés, Rector de la Universidad Antonio de Nebrija (ABC, 23/03/09):

La transición política y la transformación económica de España le deben mucho a Europa. Ha sido la referencia mítica que ha permitido acometer reformas profundas con legitimidad y apoyo social a pesar de su elevado coste e inicial impopularidad. Gracias a ella, los gobiernos han evitado tener que dar explicaciones y asumir sus responsabilidades. Siempre podían acudir a la excusa europea para justificarse. El presidente Zapatero ha sido en este sentido un mero continuador del hacer político tal y como venía ejerciéndose desde la recuperación democrática.…  Seguir leyendo »

Por José Luis González Vallvé, director de la representación de la Comisión Europea en España (EL CORREO DIGITAL, 23/03/09):

Siempre he apoyado, y sentido como propias, las inquietudes de los jóvenes universitarios. Sin embargo, no puedo compartir el ataque contra algo positivo y beneficioso que suponen, a mi juicio, las manifestaciones que en las últimas semanas han inundado la mayoría de universidades españolas ‘contra Bolonia’. Bolonia supone básicamente tres cosas: armonizar los grados universitarios a nivel europeo (que no eliminar o fusionar las titulaciones universitarias españolas); crear un sistema de transferencia de créditos universitarios (crédito universitario: unidad que mide las horas dedicadas a una determinada asignatura, no confundir con becas o préstamos); e impulsar la movilidad de los estudiantes y profesores.…  Seguir leyendo »

Por Rafael Martínez, vicerrector de la Universitat de Barcelona (EL PERIÓDICO, 14/03/09):

El pasado 5 de marzo, el claustro de la UB decidió votar no a paralizar el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Antes, los alumnos habían decidido el sentido de su voto en referendo. De los 57.173 alumnos, 9.732 –participaron 10.440– lo hicieron a favor de la paralización.

El claustro consta de 300 miembros: 180 profesores, 30 representantes de personal de administración y servicios, y 90 estudiantes. Ese día vinieron 42 alumnos, y solo 18 estuvieron presentes en la votación. Hubo 35 votos favorables a la paralización del proceso (los 18 alumnos presentes y 17 correspondientes a profesores y/o personal de administración y servicios), y 126 contrarios a la paralización.…  Seguir leyendo »

Por Rafael Puyol, presidente IE Universidad (ABC, 12/03/09):

A nadie se le oculta que la Universidad española, con las lógicas diferencias entre instituciones, es un bien manifiestamente mejorable. No puede negarse su papel decisivo en la democratización de la sociedad y en la formación de profesionales que el país necesita. Pero no debemos levitar en la contemplación inane de esas bondades olvidando las insuficiencias que limitan su capacidad.

El cambio me parece necesario y en contra de otras voces críticas tengo la opinión de que la adaptación al sistema de Bolonia ofrece una excelente oportunidad, al menos para replantear la formación de los graduados y hacerla más acorde con la realidad laboral y económica del país.…  Seguir leyendo »

Por Manuel Arias Maldonado, profesor de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Málaga (ABC, 05/03/09):

Mucho se ha venido hablando últimamente del proceso de cambio que, a raíz del compromiso adoptado en Bolonia por veintiséis países europeos para construir un espacio único de educación superior, está realizando la Universidad española. Es razonable que un asunto de tal magnitud movilice numerosas opiniones y aun a unos cuantos estudiantes, empeñados por desgracia en confirmar, con el tenor de su protesta, la necesidad de renovar una institución capaz de producirla. Se han dicho muchas cosas, no sin acierto. Sin embargo, si las críticas formuladas contra esta reforma de la Universidad revelan algo, es el formidable problema que tiene la sociedad española con el principio de realidad.…  Seguir leyendo »