Felipe VI

Cómo mudar de príncipe a rey

De las tareas que el rey Felipe VI tiene por delante es una muestra que acabase de jurar la Constitución y ya la se le haya pedido que la reforme. Son nuevos tiempos para una institución que, como la Corona, tiene un poder de readaptación a lo cambiante y de arraigo vital a lo que tiene permanencia. En 1998 publiqué el ensayo Cuando sea rey, en forma de cartas a un futuro monarca. Evidentemente, no preveía un trance de abdicación ni tantas otras cosas, tantas cosas que han ocurrido desde aquel 1998 hasta este 2014 en el que el nuevo Rey ha formulado su voluntad de unión, pluralismo y pasión modernizadora de España.…  Seguir leyendo »

Tras la proclamación del rey Felipe todo vuelve a la normalidad o, mejor dicho, proseguimos por el cauce constitucional, sereno y ordenado. La ceremonia, solemne, elegante y sobria, fue vivida con emoción y naturalidad por una sociedad madura y perseverante, orgullosa de su nación y sorda a ciertos cantos de sirena. Ajena en su mayor parte al revuelo mediático concitado durante los 17 días transcurridos entre el anuncio de la abdicación y la histórica jornada del 19 de junio. Así, el vínculo sutil entre la Corona y la sociedad volvió a cristalizar en las palabras del Rey, bajo el trasfondo de una Constitución paradigmática.…  Seguir leyendo »

Estamos tan acostumbrados a contemplar el Museo Nacional del Prado como uno de los iconos de España, que por lo general desconocemos su origen. El edificio maravilloso diseñado por Juan de Villanueva no fue concebido para atesorar las pinturas del Bosco, Velázquez o Goya. Allí debía situarse, según los planes diseñados en el reinado de Carlos III, la academia de ciencias que tanto necesitaba España, junto con instituciones anexas. Algunas perduran hasta nuestros días, como el Real Jardín Botánico, abierto en la sede actual del Prado en 1781, trasladado desde la sede de Migas Calientes, junto a Puerta de Hierro. O el Museo de Ciencias Naturales, establecido en 1776 como Real Gabinete de Historia Natural en la benemérita Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, junto a la Puerta del Sol.…  Seguir leyendo »

Tal vez hubiera tenido que titular «Felipe VI de España», porque España ya no pertenece a sus reyes, sino sus reyes pertenecen a España. Pero mantengo la vieja asignación porque, a estas alturas, todo el mundo entiende que España pertenece a los españoles. Lo que puede ser su principal problema. Pero esa es otra cuestión.

¿Cuál es la España que hereda –otro anacronismo– Felipe VI? Desde luego, una España muy distinta a la que heredó su padre mucho más pobre, aislada y retrasada del resto de los países europeos. Pero ¿es más o menos conflictiva que aquella, que a la postre es lo que importa?…  Seguir leyendo »

Pequeña crónica de una coronación

También la monarquía, a juzgar por el barullo que se ha organizado estos días, tiene su discreto encanto, como aquella burguesía de que habló Luis Buñuel. Veamos en qué consiste. Una familia es elegida por un poder misterioso para representar a un pueblo, que asume mansamente este designio fuera de toda justificación racional. En otro tiempo, tal poder dimanaba de la divinidad. Algo así como si Dios mismo eligiera a una familia especial para poner un poco de sensatez en ese caos que es la vida del hombre en el mundo. Con la llegada de las democracias modernas son los ciudadanos los que eligen a sus gobernantes a través del sufragio.…  Seguir leyendo »

El rey Juan Carlos deja la Corona española, después de casi cuarenta años de reinado que fueron los mejores de España de todos los tiempos. Así ha sido descrito por autorizados comentaristas el periodo de la historia que recordará el reinado de don Juan Carlos.

Efectivamente, don Juan Carlos fue un gran arquitecto en el pasaje de un gobierno autoritario a un gobierno democrático. Gracias a su decisión y a su compromiso España conoció el funcionamiento de una monarquía constitucional, con un jefe de Estado sometido al poder político y a través de él, las Fuerzas Armadas, reteniendo solo el poder moral, el de moderación que le acuerda la Constitución nacional.…  Seguir leyendo »

Lejos están los tiempos en que todo lo regio era sagrado y, como tal, secreto u oculto a los ojos y oídos del común. Eran los arcana regis o arcana imperii.Maquiavelo y Bodino recomendaban mantener distancias con el vulgo, viviendo en lujosos y grandes palacios, siempre con la debida solemnidad y exhibición de superioridad como para que sus súbditos se sintieran sobrecogidos y pequeños al tiempo que admirados por tener un rey incomparable que había recibido su poder directamente de Dios. Gracias a esa mentalidad absolutista disfrutamos de los hermosos palacios de Versalles, de Schönbrunn o el Palacio Real de Madrid.…  Seguir leyendo »

El rey no gobierna, pero reina

La famosa frase de Adolphe Thiers “el rey reina, no gobierna” se ha convertido en un eslogan clásico de la Monarquía parlamentaria, después de que su autor la utilizara en el siglo XIX para destruir a Carlos X de Francia, cuyas tendencias absolutistas concluyeron con su destronamiento. Pero si el rey no gobierna (“no administra”, añadía Thiers en su alegato) efectivamente reina, lo que quiere decir que no es un muñeco ni un robot, que tiene un papel en la representación del Estado y que sus actos, tanto como sus omisiones, comprometen a este. O sea que es comprensible el aluvión de comentarios de todo género que ha suscitado el discurso de aceptación de la Corona.…  Seguir leyendo »

«Vengan senadores y congresistas, contesten las llamadas / No se queden parados en las puertas / No bloqueen los pasillos / Porque el daño lo sufrirá el que se quede parado / Hay una batalla afuera y está empeorando / Esa batalla pronto moverá las ventanas y hará vibrar las paredes… / Porque los tiempos están cambiando».

Hace ahora 50 años, Bob Dylan armado con su armónica y su guitarra acústica, daba la voz de alarma a los poderes establecidos que no se habían dado cuenta de que en la sociedad había un movimiento en marcha protagonizado por una nueva generación.…  Seguir leyendo »

Resulta extraño que los detractores de la Monarquía no hayan criticado el estilo literario de la abdicación de Juan Carlos I. No sería bueno que los republicanos de hoy, algunos muy leídos, descuidasen, al contrario que los de antaño, la gramática. Lo cierto es que el boletín difundido el lunes 2 de junio no era, en general, una pieza de redacción de gran relieve (“ilusionante tarea”), llamando la atención sobre todo la frase concerniente a la decisión expresa del Monarca de “poner fin a mi reinado y abdicar la Corona de España”. La expresión sonó mal al ser oída, y no por culpa del Rey, que tuvo una de sus intervenciones televisivas más airosas.…  Seguir leyendo »

En febrero de 1865, Emilio Castelar publicó uno de los artículos más célebres del periodismo político español, «El rasgo». Isabel II había intentado presentarse como salvadora de la hacienda pública permitiendo la enajenación del 75% del patrimonio de la Corona, lo cual solo podía considerarse como retención por la Reina de un 25% de lo que eran bienes de la nación. El acto ejemplar se convertía en picaresca y el gesto de desprendimiento, en un caso de usurpación. Castelar nos advertía de la importancia que tienen las formas en un personaje público: el tono de los discursos, el uso de un léxico apropiado, el respeto al adversario, los límites nunca traspasables de la buena educación.…  Seguir leyendo »

Un nuevo guión real se ha visto ondear desde las 9.30 horas del jueves pasado en el Palacio de la Zarzuela. Es el que corresponde a Felipe VI, quien ha querido recuperar el tradicional fondo rojo carmesí –carmesí histórico– de la Monarquía española.

De siempre fueron los estandartes reales de damasco, tela noble de seda con dibujo, de cuerpo entre tafetán y raso, que cruje de una manera característica y solemne, y de color, como decimos, carmesí, purpúreo muy subido, semejante a la rosa castellana, ya de por sí y desde la antigüedad considerado como color del imperium o poder soberano y que se institucionaliza a partir de Felipe II, tras una etapa previa de predominio con alguna indecisión.…  Seguir leyendo »

En su libro Sobre el olvidado siglo XX, escribe Tony Judd que “apenas hemos dejado atrás el siglo XX, pero sus dogmas y sus luchas, sus ideales y sus temores ya están deslizándose en la oscuridad de la desmemoria”. En efecto, la historia tradicional, tal como se enseñó a generaciones de escolares y estudiantes, daba significado al presente por referencias al pasado, mientras que hoy nos tomamos el siglo pasado con ligereza, pues, más allá de conmemoraciones oficiales -habitualmente de tragedias- desdeñamos sus enseñanzas. Si se suma a esta actitud la velocidad del cambio contemporáneo, el resultado es la extendida convicción de que el pasado no tiene nada que enseñarnos, y que nuestro mundo no tiene precedentes.…  Seguir leyendo »

El discurso es un género autónomo: no es tan breve y recio como una orden o la lectura de un comunicado, ni permite un desarrollo argumental acabado como una conferencia. El discurso es una pieza oratoria en la que se marcan unas líneas o áreas de interés a fin de que se conozca, aunque sólo sea aproximadamente, la hoja de ruta sugerida por el orador. Sólo requiere el enunciado de los asuntos, su breve explicación y una relación plausible de unos con otros, de manera que el conjunto sea una pieza coherente y no un mero puñado de ocurrencias.

Durante el proceso constituyente, algún borrador incluía la facultad del monarca de dirigir mensajes, que desapareció ulteriormente, pese a lo cual se han pronunciado discursos regios en la Pascua Militar, en la apertura del Año Judicial y de las legislaturas, en Navidad y en otras ocasiones.…  Seguir leyendo »

Un rato después de haber oído el discurso del Rey Felipe leo el que pronunció su padre el 22 de noviembre de 1975, dos días después de que muriera el dictador Franco. Aquel fue considerablemente más corto, apenas cuatro minutos. Aún me sobresalta su aire angustiado y sombrío. Cualquiera de esos crecidos irresponsables que cuestionan el mérito de la Transición y ponen en duda el progreso de España debe leer ese texto, cuyas únicas referencias de autoridad son Franco y Dios. Y a pesar de todos los dioses tonantes, aquel Rey tuvo la altura y el valor de incrustar un párrafo como el que sigue: «Pido a Dios su ayuda para acertar siempre en las difíciles decisiones que el destino alzará ante nosotros.…  Seguir leyendo »

Lo accidental y lo sustancial

República o Monarquía: este dilema marcó algunos momentos cruciales en la España contemporánea y definió durante décadas culturas políticas enfrentadas e incluso incompatibles. Hubo varias maneras de ser republicano, pero la más habitual se vinculaba a la herencia de la revolución que en Francia había guillotinado a un Borbón, enemiga acérrima de aquel Antiguo Régimen que adjudicaba el poder a la Corona, legitimada por la Iglesia, y sostenía un orden jerárquico que presidía la aristocracia. La República, en cambio, equivalía a un sistema democrático que reconocía ciudadanos iguales y no súbditos, en el que se atendían los intereses del pueblo y el clero perdía su influencia.…  Seguir leyendo »

Es lógico, legítimo y previsible que, tras la abdicación del Rey, las calles se llenaran de banderas republicanas, pues hay un sector de opinión nada despreciable que prefiere un cambio en el mascarón de proa del sistema. Si una protesta callejera de maestros, sindicalistas o afectados por la hipoteca se hallaba pespunteada por banderas tricolores, este súbito paso atrás del Rey ha encendido la mecha de todo ese republicanismo más evidente que latente al que venimos asistiendo en los últimos años. Pero es que, además, con la profunda crisis económica, social y política que sufrimos, era más que probable que, tarde o temprano, las instituciones se abrieran en canal o, al menos, se cuartearan dejando ver la impresionante grieta que separa a la ciudadanía de la res pública.…  Seguir leyendo »

Son una serie de coincidencias curiosas: de todos nuestros reyes, solo Carlos I había abdicado en la persona de su hijo, como ha hecho Don Juan Carlos. Las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII fueron forzadas; Felipe V volvió a reinar; a Isabel II la destronaron; Alfonso XIII se marchó. Carlos I había nacido fuera de España, Gante. Don Juan Carlos, en Roma. El emperador era un hombre jovial, extrovertido, amante de las armas, como Don Juan Carlos: desde una silla articulada en Yuste, se divertía viendo esgrimir a sus caballeros. Y, miren por donde, Don Juan Carlos tiene también problemas de moción.…  Seguir leyendo »

El Rey constitucional que será mañana Felipe de Borbón carecerá casi completamente de poderes, a diferencia de su padre cuando fue investido. Solo dispondrá de uno, en apariencia frágil: “Arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones”. Pero esta limitada competencia, a la escandinava más aún que a la belga, engloba un enorme Poder, con mayúscula: el de la palabra. Mañana dispondrá de una ocasión única para utilizarlo en beneficio de la relegitimación de la institución y al servicio de la convivencia.

Sería desproporcionado cargar sobre el nuevo jefe del Estado la tarea de resolver el principal problema de España —además del desempleo—, a saber: el litigio territorial, y más concretamente, la cuestión catalana.…  Seguir leyendo »

La sucesión a la Corona es un tiempo de doble renovación: cambia el país y cambia también el Príncipe que se convierte en Rey. Los ritmos de la transformación son desiguales: el país empieza a mudar lenta y sutilmente, el nuevo Rey se transforma desde el momento mismo en que ciñe la corona, y el cambio es siempre a mejor. Cuando los vectores de la historia, la responsabilidad y la soledad convergen sobre la persona del monarca recién proclamado, los efectos son siempre positivos. Shakespeare, que tiene historias para todas las situaciones, cuenta en dos de sus mejores dramas patrióticos la del joven y disoluto príncipe Harry, quien, tras la muerte de su padre, abandona las malas compañías y pasa a ser el gran Rey de Inglaterra Enrique V.…  Seguir leyendo »