Franquismo (Continuación)

Por Pedro Schwartz (LA VANGUARDIA, 23/03/05).

Los curiosos visitantes de la villa de Madrid quizá recuerden que, en el exterior del grupo de edificios llamado Nuevos Ministerios, podían verse las estatuas de tres personajes de la historia de España: en la fachada de la Castellana, la de Francisco Largo Caballero, presidente del gobierno durante el primer año de la Guerra Civil; más cerca de la plaza de San Juan de la Cruz, la de Indalecio Prieto, promotor de esos ministerios al inicio de la II República para combatir el paro y luego ministro de Defensa durante la guerra; por fin, a la vuelta de la esquina, delante del Ministerio de la Vivienda, una estatua ecuestre de Francisco Franco, fundador de ese departamento.…  Seguir leyendo »

Por Ignacio Camacho, director de ABC (ABC, 20/03/05):

A pocos metros de la recién retirada estatua ecuestre de Franco en la galería de los Nuevos Ministerios, en la Castellana, sendas esculturas de Indalecio Prieto y de Francisco Largo Caballero, firmadas por Pablo Serrano, dan testimonio de una Historia que, para bien y para mal, es la nuestra, la de los españoles, esa Historia que según el célebre poema de Gil de Biedma es la más triste de todas las historias, porque siempre acaba mal, con los demonios del pasado dando vueltas alrededor de nuestro presente y de nuestro futuro.

Prieto y Largo Caballero -cuyos papeles en la revolución de Asturias podrían valerles en puridad la consideración de conspiradores contra la República- fueron figuras destacadas del periodo más convulso de nuestro siglo XX, pero nadie ha cuestionado nunca su lugar en la Historia porque la memoria común está compuesta de luces y de sombras, y no se puede reescribir desde el unilateralismo, desde el maniqueísmo o desde el sectarismo ideológico.…  Seguir leyendo »

Por Paul Preston, historiador británico, autor, entre otros libros, de Franco y de La Guerra Civil española (EL PAIS, 24/02/05):

A los 69 años de su estallido, la Guerra Civil española y sus consecuencias todavía generan discusiones apasionadas y a veces crispadas. No es de extrañar, ya que, durante casi cuarenta años, policías, religiosos, militares y propagandistas del victorioso general Franco producían una interpretación de la guerra cuya finalidad era justificar el golpe militar de 1936, la matanza que provocó y la siguiente dictadura.

Las víctimas de la violencia republicana fueron recordadas y lloradas en los años inmediatamente después de la Guerra Civil.…  Seguir leyendo »

Por Carlos Castresana Fernández, fiscal de la Fiscalía Anticorrupción y profesor visitante de la University of San Francisco (EL PAIS, 18/11/04):

La revisión de las condenas impuestas por los tribunales de excepción de la dictadura franquista a los opositores políticos y demás víctimas del régimen es una asignatura pendiente de la democracia española. La creación, hace dos meses, de una Comisión interministerial para estudiar las vías posibles de reparación de las víctimas es una oportunidad única para pagar nuestra deuda con quienes sacrificaron su vida y su libertad por las nuestras, y enderezar así de una vez la torcida historia de nuestro país.…  Seguir leyendo »

Por José Antonio Martín Pallín, magistrado del Tribunal Supremo (EL PAIS, 12/11/04):

El verano del 36 fue especialmente caluroso. Soplaban vientos del Sur que trajeron nubes de tormenta. Nací el 13 de junio de 1936. Mi padre era capitán de Carabineros en La Coruña y a pesar de la tradición republicana de este cuerpo, decidió sumarse al grupo de militares que protagonizaron un golpe de Estado contra la Constitución de la República. Guardo emocionados recuerdos de su ejemplar sentido ético, su cariño a todos los que le rodeaban y la dignidad y austeridad con la que supo vivir, junto con otros muchos militares que veían indignados cómo unos pocos se enriquecían pasando factura de su adhesión ideológica a los vencedores.…  Seguir leyendo »

Por Jordi Gracia, profesor de Literatura Española en la Universidad de Barcelona (EL PAIS, 09/11/04):

En un texto publicado en 1938, Ortega deja sobrentendida, muy sutilmente, su preferencia por el bando franquista. En su correspondencia privada del mismo año no hay sobrentendido alguno y se decanta por la victoria de Franco, aunque sepa que esa victoria no será la suya, la de Ortega, ni la de sus amigos liberales también exiliados (Marañón, Pérez de Ayala, etcétera), pero la entiende como la elección más benigna en medio del desastre. Antonio Machado no se exilia ni renuncia a respaldar a la República, al igual que había hecho ya en 1931, cuando es presidente honorífico de la Agrupación al Servicio de la República, promovida por Ortega, Marañón y Pérez de Ayala.…  Seguir leyendo »

Por Carmen Molinero, directora del Centro de Estudios sobre las Épocas Franquista y Democrática de la UAB (EL PAIS, 07/11/04):

A lo largo de la década de los noventa se ha producido una eclosión de la reflexión sobre la función de la memoria en la sociedad actual. Paralelamente, en diversos países europeos se han consolidado proyectos institucionales que han creado lugares de memoria, espacios en los que se conservan fragmentos del pasado, se explica su sentido y se reflexiona sobre su trascendencia. Las políticas institucionales de la memoria dicen mucho de los valores éticos y cívicos subyacentes en un sistema político.…  Seguir leyendo »

Por Andrea Riccardi, historiador. Fundador de la Comunidad de San Egidio. Traducción: Albert Escala (LA VANGUARDIA, 20/05/03):

El viaje de Juan Pablo II a España ha brindado la ocasión de reanudar el debate sobre la Iglesia y el franquismo. Es un tema que encaja bien en el renovado interés público por el régimen de Franco y sobre todo por la Guerra Civil. Permítase a un no español, pero estudioso desde hace tiempo de las relaciones entre la Iglesia y los fascismos, expresar su punto de vista sobre un tema que da pie no sólo a investigaciones históricas, sino también a tantas pasiones.…  Seguir leyendo »