Golpe de Estado 23F

Ha pasado ya suficiente tiempo para poder establecer una sustancial diferencia entre el juicio del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y el del golpe de Estado del 1 de octubre de 2017. Los militares acusados trataban de implicar en su defensa la supuesta complacencia de Su Majestad el Rey por mor de la acreditada presencia en la preparación del golpe del general Armada, antaño preceptor real. Los actuales «golpistas» argumentan su defensa en la inexistencia del derecho a decidir del pueblo catalán y en que la soberanía del Parlament de Cataluña está por encima de las leyes, y que no deben acatar los autos del Tribunal Constitucional que impidan promover la desconexión de la legalidad y la proclamación de independencia del resto del territorio español.…  Seguir leyendo »

El general de división Alfonso Armada envió, en octubre de 1980, un informe a La Zarzuela, firmado por un prestigioso constitucionalista, donde se ofrecía una salida al difícil momento político que vivía España: moción de censura contra Suárez para sustituir su Gobierno por un ejecutivo de concentración, compuesto por los principales partidos del arco parlamentario. La presidencia de ese Ejecutivo correspondería a «un historiador de prestigio, un catedrático o un militar». Aceptando la recepción de aquél informe, el que fue secretario de la Casa Real en aquellos convulsos años, general Sabino Fernández Campo, declaró en El País el 8 de noviembre de 2009 que «sería un gobierno con personas de todos los partidos, de todos, porque el propio Felipe iba a ser vicepresidente, pero luego el presidente era una persona neutral, no política.…  Seguir leyendo »

Otro día para la Constitución

No es fácil ponerle fechas a la Transición. Fue un proceso, no un acto único. Fueron ocurriendo cosas, ninguna de ellas espectacular. Yo recuerdo sobre todo aquel 27 de febrero de 1981, el día en que me di cuenta de que hasta qué punto nos estábamos jugando todo. Ya en el metro, camino de Embajadores, me puse sin querer a mirar de reojo a los demás pasajeros, intentando adivinar quiénes iban y quiénes no a la manifestación, o sea, quiénes estaban contra el golpe y a quiénes les traía sin cuidado. Era una desconfianza hacia mis conciudadanos, una necesidad de saber quiénes y cuántos eran los nuestros, que había sentido muchas veces bajo la dictadura, cuando, minutos antes de una convocatoria “masiva”, caminaba, haciéndome el distraído, sobre todo al pasar junto a un furgón de policía.…  Seguir leyendo »

La trama civil del 23-F nunca se investigó suficientemente y todavía quedan muchos interrogantes. Dejar en paz a los civiles que le apoyaron en la sombra, era una de las condiciones de Tejero para deponer su actitud y liberar a los diputados secuestrados en el Congreso, a pesar de que el Abc de Sevilla lo negaba y decía en su editorial del 24-F que ¡solo estuvieron retenidos!

Mucho se ha escrito sobre ese día de febrero de 1981, pero pocas novedades se han incorporado a la investigación de los apoyos civiles a la intentona que pudo frustrar el desarrollo democrático en nuestro país.…  Seguir leyendo »

«Tu vas mourir dans une heure et demi, tu vas mourir à la fin du spectacle». Bastó que la veterana Juliette Carré dedicara a su marido en la escena y la vida real, el mítico actor octogenario Michel Bouquet, este guiño malévolo, basado en el teatro dentro del teatro, para que los espectadores prorrumpiéramos en risas de inteligente complicidad. Asistíamos el pasado fin de semana en la sala Heberthot del norte de París a una de las últimas representaciones de El Rey se muere de Ionesco y el teatro del absurdo nos había arrojado de bruces contra la monarquía del absurdo como expresión extrema de la absurdidad humana.…  Seguir leyendo »

El 23-F reúne todos los ingredientes de las historias circulares. No se agota. De manera periódica vuelve a la actualidad con fuerza renovada. Parece que nunca acabaremos sabiendo toda la verdad sobre el golpe de Estado que estuvo a punto de abortar la recuperada democracia española apenas pasados cinco años desde la muerte de Franco.

El hecho de que aún no se hayan desclasificado algunos relevantes documentos, cuando ya han transcurrido 33 años de la asonada, añade el factor de intriga necesario para hacer de su relato algo misterioso e incluso morboso.

Cuando se cumplió el 28º aniversario del golpe, el entonces presidente del Congreso, José Bono, hizo pública el acta de los hechos ocurridos el 23-F, que en su día fue redactada por él mismo y por Víctor Carrascal.…  Seguir leyendo »

Querido J:

Aun en tu retiro, al que ya se acerca la gran hora de los lilás, te habrá llegado noticia del libro que acaba de publicar la periodista Pilar Urbano, La gran desmemoria, que lleva un subtítulo muy ceñido: Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar. Tengo el libro encima de la mesa. Es muy gordo. Y acaba de llegarme uno más gordo aún, La desventura de la libertad, que ha escrito nuestro antiguo director, Pedro J. Ramírez. Los autores de libros gordos, Kahnmenan, Pinker, Ramírez, Urbano, deben de sentir una emoción forzosa al contemplar semejantes fenómenos, que más que de la cultura parecen de la naturaleza.…  Seguir leyendo »

No los olvidó Suárez, ni el Rey, ni la historia de la Transición; pero como no hacen ruido, por estar muertos, enfermos u ocupados, parece, en estos excepcionales días, como si no hubiesen existido nunca. No fueron ministros; no se han publicado todavía sus propios testimonios; no conspiraron, entre otras razones por el inmenso trabajo que tuvieron sobre sus espaldas, que no les dejó tiempo para ello; fueron leales a la Monarquía, a la legalidad franquista que ayudaron a transformar y, una vez aprobada, fueron leales a la Constitución. Pactaron con comunistas, socialistas y demás grupos opositores para hacer de España una nación habitable o, como había anunciado don Juan Carlos en su primer mensaje como Rey, una nación en la que cupiesen todos los españoles.…  Seguir leyendo »

La muerte de Adolfo Suárez ha dado pábulo a toda clase de reacciones en el circo de la política. Como era de esperar, muchos de quienes le apuñalaron en vida lloran ahora públicamente su marcha con lágrimas de plañideras. Y cada cual da rienda suelta al particular mercadeo de los diversos productos que quieren vender a los españoles. De modo que el gato por liebre está a la orden del día.

El domingo pasado, por ejemplo, el mismo periódico que durante años ha tratado de convencer a sus lectores de que Aznar tenía razón y fue ETA, no Al Qaeda, la responsable de los actos terroristas de Atocha, anunciaba a toda página que en el caso del 23-F (el Ejército español contra la democracia) en realidad el golpe de Estado no fue abortado por el Rey, sino más bien inducido.…  Seguir leyendo »

El pasado domingo 23 de febrero, coincidiendo con el trigésimo tercer aniversario del fallido golpe de Estado protagonizado por Tejero, el periodista Jordi Évole ofreció en su habitual espacio de La Sexta un programa que ya de entrada se presentaba de un modo absolutamente sugerente: “No será un documental más sobre esta fecha, es otra cosa”. Y “otra cosa” suponía también el modus operandi implícito en el subtítulo: “¿Puede una mentira explicar una verdad? Hay cosas que siguen resultando inexplicables 33 años después”. La primera parte del subtítulo entre interrogantes aludía al monumental gato por liebre que se nos coló en el programa.…  Seguir leyendo »

Con Alfonso Armada puede desaparecer información crucial para entender algunos detalles claves del 23-F que todavía, más de 30 años después, no están del todo aclarados. Es cierto que la estructura de la trama, la interacción de sus principales protagonistas, el desarrollo del golpe y las causas de su fracaso ya se conocen, al menos en sus principales aspectos. El trabajo de periodistas e historiadores ha ayudado a arrojar luz sobre aquellas tensas horas donde España se jugaba su recién estrenada democracia. Pero, como decía Ortega, la verdad no es destino al que se llega para dormitar, sino camino de duda e investigación continua.…  Seguir leyendo »

La célebre frase que encabeza estas líneas, pronunciada apenas media hora después de que el teniente coronel Antonio Tejero asaltara el Congreso de los Diputados en la aciaga tarde del 23 de febrero de 1981, fue determinante para abortar desde sus inicios el complejo entramado golpista que pretendió poner término a la recién estrenada democracia española.

Dicha frase, hoy convertida en titular periodístico, fue la escueta respuesta del general Sabino Fernández Campo, secretario general de la Casa de S. M. el Rey, al general José Juste, a quien había telefoneado para conocer la actitud de la División Acorazada Brunete n.º 1, entonces bajo su mando.…  Seguir leyendo »

Estoy admirado de lo mucho que cambia nuestro pasado reciente. Ya nos habíamos acostumbrado desde nuestra más febril adolescencia a que la antigüedad y la modernidad fueran una continua caja de sorpresas. Desde los godos y su lista de reyes hasta los musulmanes, todo fue cambiando. Y el descubrimiento de América y la loca de Juana, que alcanzó a convertirse en símbolo de los nuevos comuneros de la Castilla radical. Y qué decir de los Austrias, que vuelven resplandecientes como si acabaran de desembarcar en Tazones. Los Borbones, mejor no tocarlos porque es tema sensible. Conforme nos acercamos al presente, la realidad histórica se transforma a mayor velocidad.…  Seguir leyendo »

El 23 F, estrambote de una intensa tradición española -salpicada de asonadas, alzamientos, pronunciamientos y demás anomalías- fue el sarpullido final de un tiempo incierto, cuajado de ruidos golpistas y sacudidas terroristas.

«¡Quieto todo el mundo!» Con esas cuatro palabras de marras para la historia, el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero un arquetipo galdosiano del golpista del XIX, pistola en ristre, al mando de un puñado de oficiales y guardias, interrumpió la investidura, como presidente del Gobierno, de Leopoldo Calvo-Sotelo, amedrentó a los diputados que estaban votando en el Congreso y metió el corazón de los perplejos españoles en un puño, durante las largas horas que duró el secuestro del Gobierno y la voluntad popular.…  Seguir leyendo »

Durante mucho tiempo pensamos que el alarde de testosterona durante el 23-F había sido monopolio de Tejero. Bastantes años después, cuando Antonio Rubio y Manuel Cerdán descubrieron y reprodujeron las cintas de García Carrés, supimos que, al menos de boquilla -«¡Qué es por España, coño!… ¡Cojones, que es por España!»-, el esférico portavoz de ese sindicalismo vertical, que tanto había impregnado la sociología chusquera de las familias que mandaban en este país durante el franquismo, no le fue muy a la zaga.

No quiere decir esto que Tejero y Carrés fueran los dos únicos valientes en un infierno de cobardes. Hubo unos cuantos españoles -varios de los cuales han dejado una huella indeleble en nuestras retinas y en nuestros corazones- que ante una situación límite que ni buscaban ni esperaban se comportaron con el sobrio coraje de las personas consistentes.…  Seguir leyendo »

Hace unas horas hemos perdido a cinco soldados valerosos. A los sargentos primeros Sergio Valdepeñas y Víctor Manuel Zamora, al sargento Mario Hernández, al cabo primero Javier Muñoz y al cabo Miguel Ángel Díaz les sorprendió la muerte mientras se preparaban para salvar las vidas de muchos. Se disponían a servir en la misión de Naciones Unidas en Líbano; algunos de ellos acababan de realizar una extraordinaria labor de desactivación en Afganistán; lugares donde las minas y los explosivos improvisados suponen una indiscriminada y brutal condena de muerte. No cabe mayor generosidad que la de ofrecer la propia vida por la paz y la seguridad de todos.…  Seguir leyendo »

Tras cumplirse el 30º aniversario de la intentona golpista del 23-F, conviene recordar que aquel episodio se saldó con generosidad penal para los centenares de militares implicados -Antonio Tejero cumplió el máximo castigo, 15 años de privación de libertad, mientras la inmensa mayoría de guardias civiles a sus órdenes no pisaron la cárcel- y con total impunidad para la trama civil, a excepción del ultraderechista Juan García Carrés, condenado a dos años de prisión.

Las iniciales investigaciones sobre los golpistas civiles, cómplices o instigadores del 23-F, quedaron en nada, porque el Gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo se dio por conforme con sentar en el banquillo a las cabezas visibles de la asonada.…  Seguir leyendo »

Hacia finales de enero de 1981 fui a comer a casa de mis padres. Tras la comida, a la hora del café, pasamos a comentar, como siempre, la actualidad política.

Eran tiempos revueltos. Los atentados terroristas se habían cobrado 132 vidas en 1980: 89 atribuidos a ETA, 29 a diversos grupos de extrema derecha, siete a los Comandos Autónomos Anticapitalistas (una escisión de ETA), cinco a los Grapo, uno a Al Fatah y otro fallecido en dependencias policiales. A ello debe añadirse una grave crisis económica, de alcance mundial pero también específicamente española, además de fuertes tensiones dentro de UCD, el partido del gobierno, con un Adolfo Suárez muy cuestionado.…  Seguir leyendo »

Treinta años de investigación sobre el 23-F han servido para mostrar la complejidad del acontecimiento, enseñando casi todas sus caras y abordando su naturaleza incierta e impredecible. Porque, lejos de ser un rosario de causas y efectos encadenados de manera simple y determinista, la Historia suele abrirse en abanico, como el argumento de aquel fascinante cuento de Borges, El jardín de senderos que se bifurcan. Pero los hombres solemos caer en el error de simplificar la complejidad cuando queremos entender el mundo, por eso cubrimos al tiempo y a los sucesos que lo jalonan de un manto simple, tejido con el código binario de los buenos y los malos, los demócratas y los franquistas, los rojos y los azules.…  Seguir leyendo »

En este trigésimo aniversario de aquel 23 de febrero de 1981, nuestro comentario se limitará a un área de las muchas que concurrieron en aquel hecho histórico, del cual ya hicimos en su día, en un contexto académico riguroso, un análisis sociológico de la debida extensión y profundidad.

Recordemos, para empezar, la anterior intentona golpista (Operación Galaxia, 17 de noviembre de 1978), abortada apenas 20 días antes de la fecha prevista para el referéndum constitucional del 6 de diciembre de 1978. Sus autores fueron condenados por un tribunal militar a las grotescas penas de siete meses (Tejero) y seis meses y un día (Inestrillas).…  Seguir leyendo »