Guerra Civil (Continuación)

Por Vicenç Navarro, catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra (EL PERIODICO, 28/03/05):

Durante los años del Gobierno de Unidad Popular de Salvador Allende asesoré a aquel Ejecutivo chileno, trabajando con mi buen amigo Gustavo Molina (que dirigía el Servicio Nacional de Salud y era también el médico personal del presidente Allende) en las reformas sanitarias orientadas hacia la expansión de la cobertura a las clases populares. También colaboré con Hugo Behm, uno de los epidemiólogos más conocidos de América Latina y decano entonces de la Escuela de Salud Pública de aquel país, una de las mejores del continente.…  Seguir leyendo »

Por Paul Preston, historiador británico, autor, entre otros libros, de Franco y de La Guerra Civil española (EL PAIS, 24/02/05):

A los 69 años de su estallido, la Guerra Civil española y sus consecuencias todavía generan discusiones apasionadas y a veces crispadas. No es de extrañar, ya que, durante casi cuarenta años, policías, religiosos, militares y propagandistas del victorioso general Franco producían una interpretación de la guerra cuya finalidad era justificar el golpe militar de 1936, la matanza que provocó y la siguiente dictadura.

Las víctimas de la violencia republicana fueron recordadas y lloradas en los años inmediatamente después de la Guerra Civil.…  Seguir leyendo »

Por Alfonso Ussía (LA RAZON, 19/11/04):

Para mí que se está cometiendo un grave error. El tiempo calma los odios y los enfrentamientos. El Gobierno de España ha tomado la iniciativa de desenterrar cadáveres de víctimas de la Guerra Civil. En algunas localidades han vuelto a florecer las peores rencillas. Más que la recuperación de la memoria histórica lo que se pretende es imponer la memoria parcial. Sólo hubo víctimas entre los perdedores y sólo los vencedores asesinaron. Se ha rendido un homenaje a Luis Companys, presidente de la Generalidad de Cataluña fusilado por los nacionales en el castillo de Montjuich.…  Seguir leyendo »

Por José Antonio Martín Pallín, magistrado del Tribunal Supremo (EL PAIS, 12/11/04):

El verano del 36 fue especialmente caluroso. Soplaban vientos del Sur que trajeron nubes de tormenta. Nací el 13 de junio de 1936. Mi padre era capitán de Carabineros en La Coruña y a pesar de la tradición republicana de este cuerpo, decidió sumarse al grupo de militares que protagonizaron un golpe de Estado contra la Constitución de la República. Guardo emocionados recuerdos de su ejemplar sentido ético, su cariño a todos los que le rodeaban y la dignidad y austeridad con la que supo vivir, junto con otros muchos militares que veían indignados cómo unos pocos se enriquecían pasando factura de su adhesión ideológica a los vencedores.…  Seguir leyendo »

Por Fernando García de Cortázar, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Deusto (ABC, 09/11/04):

Con el paso del tiempo las historias de las guerras son más fáciles de manipular. Nada más sencillo que eliminar de la memoria alguna capa, deformar una sonrisa, omitir un episodio, congelar frente al pelotón de fusilamiento a un hombre y darle una voz teatral, gloriosa. Los hechos son sólo ceniza del día anterior, ceniza con la que tiranos y políticos pueden escribir sus cartas de sangre en el corazón ciudadano. Esa era, precisamente, la perspectiva que le preocupaba a Orwell en 1942, en medio de un Londres semiderruido por los bombardeos alemanes, la idea de que la historia se contara, no en términos de lo ocurrido, sino en términos de lo que debería haber ocurrido según la conveniencia de los distintos líderes políticos.…  Seguir leyendo »

Por Jordi Gracia, profesor de Literatura Española en la Universidad de Barcelona (EL PAIS, 09/11/04):

En un texto publicado en 1938, Ortega deja sobrentendida, muy sutilmente, su preferencia por el bando franquista. En su correspondencia privada del mismo año no hay sobrentendido alguno y se decanta por la victoria de Franco, aunque sepa que esa victoria no será la suya, la de Ortega, ni la de sus amigos liberales también exiliados (Marañón, Pérez de Ayala, etcétera), pero la entiende como la elección más benigna en medio del desastre. Antonio Machado no se exilia ni renuncia a respaldar a la República, al igual que había hecho ya en 1931, cuando es presidente honorífico de la Agrupación al Servicio de la República, promovida por Ortega, Marañón y Pérez de Ayala.…  Seguir leyendo »

Por Carmen Molinero, directora del Centro de Estudios sobre las Épocas Franquista y Democrática de la UAB (EL PAIS, 07/11/04):

A lo largo de la década de los noventa se ha producido una eclosión de la reflexión sobre la función de la memoria en la sociedad actual. Paralelamente, en diversos países europeos se han consolidado proyectos institucionales que han creado lugares de memoria, espacios en los que se conservan fragmentos del pasado, se explica su sentido y se reflexiona sobre su trascendencia. Las políticas institucionales de la memoria dicen mucho de los valores éticos y cívicos subyacentes en un sistema político.…  Seguir leyendo »

Por Rafael Conte (EL PAIS, 03/09/03):

«Yo soy la Guerra Civil. Yo soy la buena Guerra». Con esta frase -la más terrible que conozco sobre lo peor y más terrible que he vivido- abre el casi olvidado Montherlant su obra teatral La Guerra Civil, en la que trató en 1965 la acaecida en Roma entre César y Pompeyo poco antes de la batalla de Farsalia, que la decidió a favor del primero. Pero ¿por qué ir tan lejos? Bien es verdad que guerras civiles las ha habido siempre y que hasta se dice ahora que todas las guerras lo han sido (civiles).…  Seguir leyendo »