II República

«No hay duda: desenterrar a los muertos es pasión nacional. ¿Qué incentivos secretos tienen para el español los horrores de ultratumba que no se satisface con ponderarlos a solas y ha de ir a escarbar en los cementerios a cada momento?».

Manuel Azaña publicó estas palabras hace poco más de cien años, en la revista literaria madrileña 'La Pluma'. El motivo inmediato fue la remoción de los restos del poeta liberal Manuel José Quintana (1772-1857), trasladado al actual cementerio de la Almudena, desde otro camposanto que estaba a punto de desaparecer por problemas de conservación. Fueron años en los que desaparecieron algunos viejos cementerios cercanos a la ribera del Manzanares madrileño, que experimentaba por entonces un intenso proceso de reordenación urbana.…  Seguir leyendo »

Hace veinte años, el Partido Popular que entonces dirigía el señor Aznar sumó sus votos en el Parlamento a la inefable condena del Alzamiento del 18 de julio de 1936 y se comprometió a honrar a todas las víctimas de la Guerra Civil. De aquellos polvos, estos lodos. Esta malhadada decisión rompió el espíritu de reconciliación de la Transición al deslegitimar a uno de los bandos sin hacerlo con el otro; lo llevó a cabo un partido heredero de la España nacional mientras que el Partido Socialista nunca ha renegado de su pasado guerracivilista. Por ello, por repudiable que sea, es todo menos sorprendente que este Gobierno espurio de socialistas, comunistas y separatistas haya llevado adelante una ley revanchista y, contra lo que dicen, sin parangón en ningún estado democrático de derecho, a la que se ha atrevido, además, a llamar «de Memoria Democrática».…  Seguir leyendo »

La frase de Abraham Lincoln que encabeza esta columna refleja a la perfección lo que ocurre con la Ley de Memoria Democrática que acaba de aprobar la coalición gobernante de socialistas, comunistas y terroristas.

Las mentiras que esta ley ampara no podrán tener éxito, pues además de ser una ley inconstitucional, lucha contra la memoria de muchos que saben que lo que pretende es todo mentira.

Efectivamente, esta ley no es sino un ejercicio de censura de la realidad histórica del período 1931-1983, con la vana pretensión de ganar una guerra que la izquierda perdió en los campos de batalla, y tratar de ocultar, al mismo tiempo, todos los crímenes de socialistas, anarquistas, separatistas y comunistas durante la II República, la Guerra Civil, el Franquismo y la Transición.…  Seguir leyendo »

La reciente aprobación de la Ley de Memoria Democrática y la petición realizada por la familia Primo de Rivera para que la exhumación de los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera se realice «dentro de la estricta intimidad familiar», vuelven a poner de actualidad la figura de ese personaje, al que por antonomasia se le ha conocido como José Antonio, que unos elevaron a las cumbres del pensamiento filosófico y político y otros lo hundieron en las profundidades donde yacen los fascismos.

José Antonio, cuya relación con Franco fue de antipatía recíproca, fue un joven y brillante abogado, discípulo de Ortega, con muchos amigos y compañeros universitarios en las filas del partido de Azaña y del PSOE, al que sus detractores tildaban de «señorito andaluz», por el que Juan Negrín sentía una simpatía personal y decía que estaba lleno de generosidad y patriotismo, y Miguel de Unamuno dijo que era «un cerebro privilegiado, tal vez el más prometedor de la Europa contemporánea».…  Seguir leyendo »

En el castillo de Luc de Clapiers, moralista francés del XVIII, fue enterrado Pablo Picasso, que lo había comprado en 1958. Su obra me llegó en una traducción de Manuel Machado en aquel hermoso tiempo en el que mi mayor pasión era la lectura. Clapiers nos dijo que «todos los hombres nacen sinceros y mueren mentirosos». No sé si los padres de la ley de Memoria Democrática eran ya mentirosos; lo son ahora. Su maniqueísmo les ha llevado a mentir tanto la historia de los propios como la de los ajenos. Sobre los propios, presentan a la Segunda República como angelical, una democracia ejemplar, y la toman como ejemplo.…  Seguir leyendo »

La decisión de la familia Primo de Rivera de solicitar la exhumación de los restos de José Antonio al abad de la abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos antes de que el Gobierno decidiese profanar su sepulcro al amparo de la recién aprobada Ley de Memoria Democrática, debe entenderse, entre otras cosas, a la luz de lo que ha sido el proceder de las distintas instituciones en el único precedente existente en nuestro derecho, que es el proceso de exhumación –más bien profanación– de los restos del que fuera jefe del Estado español Francisco Franco Bahamonde.

En primer lugar, y más importante, la actuación de la jerarquía de la Iglesia Católica, que, en lugar de hacer valer el principio de inviolabilidad de los lugares sagrados consagrados en el artículo 1.5 de los acuerdos Iglesia Estado de 1979 –los agentes del Estado no podían penetrar en los lugares sagrados sin autorización de la autoridad eclesiástica–, permitió la profanación del sepulcro de Francisco Franco, no sólo en contra de la voluntad de su familia –a la que negó el amparo solicitado– sino también de la máxima autoridad en la basílica de la Santa Cruz que denegó la autorización solicitada por el Gobierno, cumpliendo hasta el final su encomienda de custodiar los restos, firmada por el Rey de España el 22 de noviembre de 1975.…  Seguir leyendo »

En España existe una víctima de la Guerra Civil que no goza del derecho a descansar en paz. Padeció, como tantos otros, una muerte injusta. Pero para él no son de aplicación las leyes de reparación, ni se respeta su dignidad de damnificado.

Fue ejecutado después de una farsa judicial, pero nadie tramitará la anulación de su condena. Algunos, incluso, le volverían a fusilar si pudieran. Otros lo siguen haciendo a su manera, ya sin balas, mancillando su nombre y tergiversando su semblanza. Muy pocos se acuerdan de él.

El sábado pasado, Santiago Abascal, en un mitin de Vox, tuvo la valentía de recordar su figura.…  Seguir leyendo »

Toda obra humana puede tener aspectos positivos y negativos, luces y sombras. De ello quiere olvidarse ¿deliberadamente? el actual desgobierno al redactar la Exposición de Motivos del proyecto de ley 121/000064 de Memoria Democrática cuando menciona a la II República resumiendo el quinquenio republicano (1931-1936) con estos adjetivos pletóricos de júbilo y optimismo a raudales: «…proceso inclusivo, tolerante, de igualdad, justicia social y solidaridad…». La Exposición de Motivos vuelve a la carga alabando el paraíso republicano mencionando sesgadamente las «avanzadas reformas políticas y sociales de la Segunda República Española».

Algunos miembros de la izquierda española (no todos, como luego veremos) y la totalidad de la extrema izquierda y la ultraizquierda española (que haberlas haylas) quieren hacernos creer una historia de la II República Española y la Guerra Civil cuya tesis, muy en resumen, sería: hito histórico sin precedentes lo fue la II República, período de prosperidad, altas conquistas sociales, culmen de la igualdad y del reformismo, logrando las mujeres un papel relevante jamás visto hasta entonces...…  Seguir leyendo »

En 1976, al tiempo que Adolfo Suárez era nombrado presidente del Gobierno, Libertad sin ira, del grupo Jarcha, se convertía en el himno de la Transición política. Era una canción cuya letra empezaba así: «Cuentan los viejos que en este país hubo una guerra…», y con eso de «viejos» se estaba refiriendo a los protagonistas de la II República y a los que participaron en la guerra civil, aquellos que, en la Transición, queriendo superar las heridas de las dos Españas y de la lucha fratricida, se entendieron y reconciliaron. Desde entonces han pasado 46 años y, ahora, los nietos de aquellos «viejos», se dedican a reescribir esa historia y, al tiempo que aprueban leyes de Memoria democrática, para eliminar a unos de ellos, canonizan a los otros, como es lo que han hecho con esa subvención de 200.000 euros que el Gobierno de Pedro Sánchez ha dado para una exposición sobre el dirigente del PSOE y de la UGT, y presidente del Consejo de Ministros durante la guerra, Francisco Largo Caballero, del que el ministro Miguel Iceta ha declarado «que muchos nos sentimos legítimamente orgullosos» y que es necesario «recuperar» su historia.…  Seguir leyendo »

Hace un par de semanas en «Rusia –y Franco– son culpables» adelanté: «Me resisto pero acaso un día escriba sobre las represalias de otro signo» al referirme a un mitin de Yolanda Díaz en la campaña andaluza. Los resultados electorales de su coalición de extrema izquierda fueron bien escasos porque el comodín del franquismo parece que cada vez pesa menos. La gente está pendiente de los problemas que le afectan hoy. El día al que me referí anunciando escribir sobre represalias de otro signo ha llegado. El Congreso ha sido testigo de una nueva traición sanchista enmarcada esta vez en la historia mentida, pactando con Bildu ese bodrio histórico de la nueva Ley de Memoria Democrática.…  Seguir leyendo »

Se ha hablado de la precipitación de la II República al pretender cambiar con urgencia un país que venía del caciquismo, el analfabetismo, la falta de cultura democrática en la población que condujo a la radicalización y las posturas extremas, por un lado, atraídos por el fascismo y otros hacia el anarquismo y el comunismo soviético, con los añadidos del paro, la miseria. La violencia tanto verbal en el Congreso como en la calle fue un elemento enormemente perturbador de la paz civil. Y aquellos momentos, desde posiciones divergentes, se emitían juicios parecidos. El propio Indalecio Prieto afirmaba el 24 de mayo de 1936: «Vivimos, es cierto, en una intensísima guerra civil».…  Seguir leyendo »

Cuando el 14 de abril de 1931 los dirigentes republicanos ocuparon el poder tuvieron la oportunidad de consolidar un régimen democrático que diera estabilidad a España. Pero llevar adelante ese proyecto exigía una voluntad de acuerdo y pacto que nunca tuvieron. Aunque en aquella España radicalizada ese era un reto extremadamente difícil de afrontar con éxito, ni siquiera lo intentaron.

El Gobierno encargó al diputado y jurista Ángel Ossorio y Gallardo que coordinara un anteproyecto de Constitución de la República, texto que fue rechazado por ser demasiado moderado, especialmente en la cuestión religiosa. Se creó entonces una comisión presidida por el penalista y miembro del Partido Socialista Luis Jiménez de Asúa, que el 27 de agosto afirmó en el acto de entrega del anteproyecto a las Cortes: «Ésta es una Constitución de izquierda...…  Seguir leyendo »

Castilblanco (Badajoz), el 1 de enero de 1932. Campesinos, detenidos por la Guardia Civil tras el levantamiento popular.

La historia se aceleró para la Segunda República en la semana que corrió en el calendario desde el jueves 31 de diciembre de 1931 al martes 5 de enero de 1932.

Nada a finales de año hacía presagiar lo que ocurrió y tampoco la República vivía un momento de especial tensión. La Constitución había sido aprobada el 9 de diciembre en las Cortes por una amplia mayoría, Niceto Alcalá Zamora fue elegido presidente un día después y el 15 Manuel Azaña formó gobierno.

Todo empezó en Castilblanco, un pueblo de Badajoz. La Federación de Trabajadores de la Tierra de esa provincia convocó, para los días 30 y 31 de diciembre, una huelga general de protesta contra el gobernador y el coronel que mandaba la Guardia Civil, a quienes acusaba de apoyar a los propietarios frente a la legislación social recién implantada.…  Seguir leyendo »

Macià, general en jefe

Qué burros.

La probada incompetencia de la Alcaldía barcelonesa ha dado por fusilado a Francesc Macià (¡en la Navidad de 1933, fecha republicana de su deceso por enfermedad!). La peculiar muerte del iluminado Macià fue muy seguida en la prensa. En un cuarto de la Generalidad, fue operado por los médicos Corachán, Pi Sunyer y Vilardell, de una apendicitis mal tratada que le produjo 110 pulsaciones y fiebre alta. Le dejaron un drenaje y se le ordenó reposo absoluto, que no respetó. Duró seis días. Son datos al alcance de cualquiera, a condición, por lo visto, de que no trabaje (¿?)…  Seguir leyendo »

Los dos textos constitucionales españoles históricos que han merecido la atención detallada de los juristas de los últimos 40 años han sido, con diferencia, las Constituciones de 1812 y de 1931. El motivo principal de ese interés de centenares de especialistas españoles y extranjeros es el mismo en ambos textos: los dos intentaron, cada uno a su manera, romper con el pasado y fundar un nuevo Estado español sobre bases democráticas.

Las dos Constituciones fueron expulsadas del ordenamiento, dejándolas (como diría Fernando VII) “nulas y de ningún valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubieran pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo”.…  Seguir leyendo »

Manuel Azaña promete su cargo como presidente de la República en el Congreso de los Diputados, en mayo de 1936.

El 9 de diciembre de 1931 las Cortes de la Segunda República aprobaron la Constitución que definía a España en el artículo primero como “una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de libertad y de justicia”.

Esa Constitución declaraba la no confesionalidad del Estado, eliminaba la financiación estatal del clero, introducía el matrimonio civil y el divorcio y prohibía el ejercicio de la enseñanza a las órdenes religiosas. Su artículo 36, tras acalorados debates, otorgó el voto a las mujeres, algo que estaban haciendo en esos años los parlamentos democráticos de las naciones más avanzadas.…  Seguir leyendo »

Acto electoral presidido por la diputada Clara Campoamor.

El 1 de diciembre de 1931, hace 90 años, muchas mujeres españolas vivieron con el corazón en un puño. Apenas habían tenido tiempo de celebrar el logro histórico del sufragio cuando fueron sacudidas por un último y desesperado intento para forzar su aplazamiento. Apenas 60 días duró el sueño añorado durante 120 años, los que transcurrieron desde la aprobación de la Constitución de Cádiz, que situó a las mujeres al mismo nivel que los incapaces y los niños y que no les permitió siquiera asistir a los debates parlamentarios desde la tribuna de invitados.

Ese día las Cortes Constituyentes de la Segunda República discutían los últimos flecos de la Constitución, una reunión de trámite.…  Seguir leyendo »

Radicalismo y Segunda República

En un artículo anterior sostuve que la proclamación de la II República se debió más al empuje de fuerzas profundas impersonales económico-sociales que a los múltiples errores cometidos por la clase política. Yo quisiera hoy reflexionar acerca de las causas del hundimiento en el verano de 1936 del régimen constituido por aclamación popular poco más de cinco años antes.

Las fuerzas sociales de extrema izquierda formadas al calor del crecimiento económico que tuvo lugar durante el primer tercio del siglo XX por supuesto siguieron presentes en la política española durante la República, y fueron causa de constantes amenazas a la estabilidad del régimen.…  Seguir leyendo »

El feminismo real de Clara Campoamor

La escena se produjo, exactamente, hace 90 años. Dos mujeres se enfrentaron en las Cortes Generales a cuenta de la incorporación del sufragio femenino en la Constitución de la República. Solo había tres diputadas en un hemiciclo dominado masivamente por hombres; eran tiempos en que las mujeres podían ser elegidas, pero aún no podían votar, y en favor de este derecho argumentó la abogada y diputada por Madrid Clara Campoamor, para que las españolas accedieran al sufragio universal como ya sucedía en los países más avanzados del mundo anglosajón. En su discurso, Campoamor apeló al respeto que las mujeres merecían como seres humanos, afeó el atropello de quienes abusaban de una ley hecha por ellos mismos, acusó de clasista a quienes no confiaban en el voto de las mujeres por no tener instrucción.…  Seguir leyendo »

Por qué cayó Alfonso XIII

El pasado 14 de abril se conmemoró el nonagésimo aniversario de la Segunda República española. El interés que entre historiadores y políticos, nacionales y extranjeros, ha suscitado y suscita es excepcional. Si excluimos los dos años y nueve meses que resistió durante la Guerra Civil, la vida normal de la República fue de cinco años y tres meses. Las dos experiencias republicanas ocupan un lapso temporal muy breve dentro de los cinco siglos y medio de vida de la nación española. La atracción de la breve y accidentada historia de la Primera República (de febrero de 1873 a diciembre 1874) es limitado, y es la Segunda la que monopoliza esta fascinación y cuyo recuerdo ha quedado en las mentes de los españoles actuales, a menudo más como un mito que como una realidad histórica.…  Seguir leyendo »