II República

Manuel Azaña murió en el Hôtel du Midi de Montauban el 3 de noviembre de 1940. Dos meses antes había sufrido un ataque cerebral del que no se recuperó. Había llegado a Montauban huyendo de la Gestapo y después de que la Embajada española se hubiese desentendido de garantizar su seguridad. Los amigos que lo acompañaban se turnaron para proteger al expresidente hasta su fallecimiento, temerosos de que la banda de falangistas que trabajaba para la embajada, con Pedro Urraca al frente, lograse secuestrarlo y llevarlo a España para fusilarlo, como hicieron con otros políticos republicanos. “A mi marido se le rompió el corazón por la libertad de España”, diría Dolores Rivas Cherif en los años ochenta.…  Seguir leyendo »

Necesidad de un debate historiográfico serio

En más de una ocasión me he preguntado si la Historia, en su vertiente académica, sirve para algo a nivel de debate público. En España, parece que no. Entre otras cosas porque, a diferencia de otros países europeos, como Italia, Alemania o Francia, no existe debate en el campo historiográfico. Los historiadores españoles ejercen, por lo general, de intelectuales orgánicos de los partidos de izquierda. Es el caso de la facción organizada en torno a Paul Preston y Ángel Viñas. Como en la Francia del siglo XVII, les gusta ejercer el cargo de historiógrafo, para mayor gloria de los gobernantes. El silencio de los otros historiadores puede ser producto del miedo o de la indiferencia.…  Seguir leyendo »

La indignación por el cartel de la serie televisiva Patria –donde el cadáver bajo la lluvia de una víctima de ETA se yuxtaponía al cuerpo desnudo y vejado de un etarra– me recordó otra polémica: la que trajo un vídeo del Gobierno para celebrar el 40º aniversario de la Constitución en que dos veteranos de la Batalla del Ebro (Germán, que luchó en las filas franquistas, y José, que lo hizo en las republicanas) charlaban cordialmente a la vera de un río, símbolo de sus arduas y trabajosas vidas. La equiparación de combatientes de uno y otro bando no gustó al líder de Podemos y hoy vicepresidente, Pablo Iglesias: «Equiparar a los defensores de la democracia con los del fascismo no ayuda a la memoria histórica».…  Seguir leyendo »

Hará ahora algo más de un mes afirmaba Carmen Calvo, en la presentación del Anteproyecto de Ley de Memoria Democrática (ALMD), que es importante que nuestros jóvenes sepan «de dónde venimos». Uno de esos jóvenes, el diputado de Vox Ignacio Garriga, ha denunciado en su presentación de la moción de censura que con sus leyes de memoria democrática el Gobierno «social-comunista», heredero del «Frente Popular» y del golpe de Estado del 34, pretende reabrir el pasado, reavivar odios, que los nietos hagamos la guerra y negarnos el derecho a conocer el dolor y la gloria de nuestra historia. El joven diputado catalán había decidido preparar su discurso rezando en el Cerro de los Ángeles, allí donde a finales de julio de 1936 un grupo de milicianos fusiló la imagen de Cristo.…  Seguir leyendo »

Mi memoria de la democracia

Le he dado algunas vueltas a la conveniencia de escribir sobre la iniciativa del Gobierno de impulsar una edición revisada y ampliada de la Ley de Memoria Histórica, ahora bajo el desconcertante rótulo de Memoria Democrática. El mejor desprecio es no hacer aprecio, decía mi madre, y es tan tosca la intención de los autores que puede que lo mejor sea el silencio. Si los autores quieren que se ponga esta cuestión en el centro de la agenda, no hay que darles ese gusto.

Sin embargo, el desentendimiento en esta cuestión es casi equivalente a la complicidad. Y ni siquiera por omisión cabe la complicidad con este atropello a la memoria, a la democracia… y a la inteligencia.…  Seguir leyendo »

Aquella República

El 27 de julio de 1931, en su discurso de toma de posesión como presidente de las Cortes Constituyentes de la Segunda República, Julián Besteiro aludió a la historia en estos términos: «La Historia es, en efecto, la maestra de la vida; pero ¡cuántos errores se cometen invocando su nombre! ¡Cuántas veces se la hace servir a las más bajas pasiones y se la convierte, de una respetable matrona, en una especie de Celestina de las especies más variadas de Melibeas!». Lejos de mi intención usar de esa respetable matrona para terminar cayendo en este artículo en semejantes extravíos. Pero esas palabras de Besteiro, tan premonitorias del desenlace que iba a tener aquel régimen, resultan hoy de una actualidad vigorosa.…  Seguir leyendo »

Y si hubieran ganado los otros

Ya que la ficción histórica está de moda, en el supuesto de que toda historia no sea ficción dado su fuerte contenido emocional y subjetivo, me extraña que no se haya escrito la del triunfo de los perdedores de nuestra guerra civil. Lo atribuyo a que no era fácil de contar, y las buenas plumas entre ellos prefirieron no ensuciarlas. Pero ya que vuelve a debatirse, me ha parecido interesante imaginarla, a ver si de una vez nos aclaramos. Excuso decir que admito toda clase críticas a esta versión inversa, sin ningunas pretensiones eruditas.

Para imaginar lo que hubiera ocurrido de haber ganado la República, hay que precisar en qué momento se produjo esa victoria.…  Seguir leyendo »

El pasado 29 de septiembre el Ayuntamiento de Madrid aprobó, por la mayoría de la derecha (PP, Ciudadanos y Vox), la propuesta de Vox de retirar los nombres de las calles de Madrid y otras simbologías (placas y estatuas) a los dos ilustres socialistas y ministros de la II República Francisco Largo Caballero, que también fue presidente del Gobierno durante unos meses de la Guerra Civil, e Indalecio Prieto Tuero. Como biógrafo de Prieto y patrono de la Fundación que lleva su nombre, voy a centrarme en este último.

En el recinto de plenos, y durante la discusión de la propuesta, se escucharon duros insultos a los dos dirigentes socialistas, entre otros, “personajes siniestros”, “criminales” y “antidemócratas”.…  Seguir leyendo »

Ni héroes ni villanos

El polémico concepto de memoria histórica nos ha devuelto a los tiempos de la limpieza de sangre, con todos los riesgos que ello comporta, porque es muy difícil que un personaje histórico presente una ejecutoria irreprochable que le permita ingresar, sin tacha alguna, en ese Parnaso democrático que al parecer se trata de crear. Cuando se pone tan alto el listón de la ejemplaridad histórica, resulta inevitable que desde el bando contrario se exija el mismo rigor en el escrutinio de la vida de políticos e intelectuales que dedicaron poemas a Stalin, que se vieron envueltos en episodios que hoy calificaríamos de crímenes contra la humanidad o que participaron en 1934 en una insurrección armada contra un gobierno legítimo.…  Seguir leyendo »

Ante la aprobación el pasado martes en el Ayuntamiento de Madrid de la retirada de las calles y los monumentos dedicados a los socialistas Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto me acordé de una tira del genial Quino, fallecido desgraciadamente solo un día después: un anciano se cruza por la calle con un hippie melenudo y comenta en voz alta: «¡Esto es el acabose!». Mafalda, testigo de la escena, le replica: «No exagere, solo es el continuose del empezose de ustedes».

La votación en el pleno de Cibeles es, en efecto, el «continuose» del «empezose» de Rodríguez Zapatero.…  Seguir leyendo »

Pertenezco a una generación que creció creyendo que la Guerra Civil había sido la lucha entre Federico García Lorca y las Fuerzas del Mal. Mi larga militancia en el partido de los catalanistas propietarios de la marca «socialistas» tuvo que ver con ese cuento.

Antony Beevor, británico pero atinado hispanista, ha sintetizado maravillosamente bien esta peculiaridad de nuestra memoria histórica con una observación crucial: España y su guerra civil son un caso excepcional desde el punto de vista historiográfico porque, en contra de lo que siempre sucede, en nuestro país la historia la escribieron los perdedores.

De mi experiencia no podía sacar conclusiones generales, pues con abuelos en los dos bandos —quiero decir en los dos bandos del bando perdedor: socialistas y anarquistas—, estaba especialmente prefigurado para tragar cualquier patraña que enalteciese ese paraíso perdido del que nos expulsó el odioso «alzamiento nacional».…  Seguir leyendo »

YA en 1971 -y refiriéndose a la guerra de Vietnam- la famosa analista Hannah Arendt dejó escrito: «La falsedad deliberada y la pura mentira como medios legítimos para la obtención de fines políticos nos ha acompañado desde el inicio de la historia.

Arendt también decía que los totalitarismos conseguían reescribir la historia una y otra vez para adaptar el pasado a la «línea política» del presente o para eliminar datos que no encajaban con su ideología.

En verdad, una vez decidido que la causa propia es la buena, el político mentiroso puede contar con el apoyo de sus fieles, pues dice lo que los suyos quieren oír y sabe que sus engaños son tranquilizadores para su fiel audiencia.…  Seguir leyendo »

Entre los más serios e ilustres filósofos políticos que inventaron la democracia constitucional moderna nunca hubo debate alguno acerca de la figura de la jefatura del Estado. El verdadero debate siempre consistió en cómo encontrar mecanismos de gobierno que permitieran garantizar la libertad, la propiedad privada y el cumplimiento de los contratos dentro de ley.

Para ello se concibió un poder político limitado y dividido en tres funciones: la legislativa, la ejecutiva y la judicial, cuya separación e independencia determinan la calidad del gobierno. Esta discusión política nació en la Inglaterra del siglo XVII a través de Hume, Smith, Burke y Lord Acton; a la que se incorporaron Constant y Tocqueville en Francia; Kant, Schiller y Humblot en Alemania y

Madison, Marshall y Webster en Estados Unidos.…  Seguir leyendo »

Vicente Uribe, Juan Negrín, Indalecio Prieto, Jesús Hernández y el general Vicente Rojo en el acto de despedida, en Barcelona, de las Brigadas Internacionales (1938).

El libro de Tony Judt, que da título a esta pieza, tiene la virtud de dejar al descubierto la honda cobardía moral en la que incurrieron la mayor parte de los intelectuales parisinos y poetas de café de la Rive Gauche entre 1944-1956. Con anterioridad, hacia finales de los años 1930, la intelectualidad francesa ya había condescendido con los juicios de mero escarmiento de Moscú. La reacción habitual, como la de Malraux, se limitaba a llamar la atención: “así como la Inquisición no afectó la dignidad fundamental del cristianismo, los juicios de Moscú no han sido una deshonra para la dignidad fundamental del comunismo.”…  Seguir leyendo »

Tal día como hoy, en julio de 1936, fue asesinado José Calvo Sotelo, uno de los portavoces de la oposición parlamentaria al Gobierno surgido de la victoria del Frente Popular, en el mes de febrero del mimo año. Cinco días después, tuvo lugar el «Alzamiento Nacional» que quiso poner punto y final a un régimen que sus defensores pretendieron identificar con la inteligencia y la razón, la belleza también. Así, Manuel Azaña, definiéndose como patriota señalaba: «El patriotismo [republicano] no es un código de preceptos, sino una disposición del ánimo [que] enciende en nosotros el deseo y nos presta la energía para sacrificarnos en pro de la patria, esto es, por el aumento y conservación de ese caudal de belleza, de bondad y libertad, en suma, de cultura, que es lo que nuestro país, como cada país, aporta en definitiva a la historia como testimonio de su paso por el mundo y como ejecutoria de su nobleza».…  Seguir leyendo »

Pocos periodos de la historia han suscitado tanto interés en la opinión pública como la II República española, sus antecedentes y sus consecuencias. Sin embargo, la mayoría de los libros al alcance del público no especializado se refieren principalmente a la situación política y social de aquellos años y sólo marginalmente se analiza la situación económica a la que tuvieron que hacer frente los gobiernos españoles y las medidas que adoptaron al efecto. Por ejemplo, en la «Bibliografía comentada sobre la II República Española (1931-1936)» de María Gloria Núñez (1993) se reseñan 4.544 publicaciones, de las que sólo 307 (el 6,75%) se refieren a temas económicos (incluso incluyendo en estos la reforma agraria).…  Seguir leyendo »

¿En qué ha quedado todo el asunto del 12 de octubre de 1936, el enfrentamiento entre el rector Unamuno, Ciudadano de Honor de la República del año anterior, y el fundador de la Legión y traductor del Bushido Millán Astray? Las dispares y a veces encendidas réplicas en prensa a la película veraniega de Amenábar, en torno a este acontecimiento, bastante más célebre que trascendente, son, como se suele decir, significativas. Acaso estemos todos los curiosos del pequeño gran episodio nacional un tanto desorientados. La recentísima edición comentada del póstumo El resentimiento trágico de la vida. Notas sobre la Revolución y la Guerra Civil españolas, de Unamuno, a cargo de Jean-Claude y Colette Rabaté en Pre-Textos, y en especial el “Anexo I” que ésta guarda son un buen motivo para abrir, nuevamente, el caleidoscopio.…  Seguir leyendo »

Comienzo con una evocación gozosa. En el viejo castillo de Luc de Clapiers, marqués de Vauvenargues, moralista francés del XVIII, está enterrado Pablo Picasso que lo compró en 1958. Conocí las lúcidas máximas del marqués en la excelente traducción de Manuel Machado. Dejó escrito que «todos los hombres nacen sinceros y mueren mentirosos», mientras Cioran, en exceso generoso, concluyó que «la mentira es una forma de talento». Trapacería o valor intelectual, la mentira invita a la reflexión.

Padecemos una interesada memoria histórica, concepto ya de por sí falso según el certero juicio de Gustavo Bueno. Se trata de una Historia mentida, manejada con pertinacia por cierta izquierda.…  Seguir leyendo »

El vuelo del moscardón

No basta proclamar que el presentismo distorsiona la memoria histórica. Hay que luchar activamente contra ello. Y aplicarse el cuento, al afeitarse, cada mañana, ante el espejo.

La noche que murió Franco yo era el tercer imaginaria en la compañía de Plana Mayor del Batallón de Tropas del Ministerio del Ejército. Así es como se denominaba al soldado que estaba de guardia en el dormitorio, velando el sueño de los demás. Poco después de las cinco de la mañana, entró un joven capitán y, a falta de otro interlocutor, se abrazó a mí entre sollozos. «¡Ha muerto el Caudillo! ¡Ha muerto el Caudillo!».…  Seguir leyendo »

El cadáver de Calvo Sotelo, tal y como fue encontrado en la mañana del 14 de julio de 1936

Sí, no se sorprendan, así es como se llegó a conocer a José Calvo Sotelo, ministro de Hacienda del gobierno de Primo de Rivera entre 1925 y 1930. Durante esde periodo, uno de sus principales cometidos fue combatir el fraude fiscal. Por ello protagonizó una verdadera persecución a los propietarios de terrenos rústicos y urbanos, obligándoles a declarar el valor verdadero de esos terrenos bajo amenaza de expropiación, si se detectaba engaño al Estado en la información facilitada.

Por aquella voracidad fiscal que demostraba poco respeto a la institución de la propiedad privada se apodó a Calvo Sotelo “el Ministro Bolchevique”.…  Seguir leyendo »