Indignados

Probablemente no haya una pasión que haya marcado tanto los acontecimientos políticos recientes como la indignación. Los movimientos sociales del 15-M la hicieron suya, y todavía hoy sigue invocándose para hacer referencia a una experiencia que parece reflejar, en la teatralidad de los gestos y en la contracción de las vísceras, una denuncia imparable. Bajo el paraguas de la indignación han crecido algunos de los jóvenes políticos españoles; al amparo de sus aspavientos hemos visto, todavía los vemos, una proliferación de muecas y mohínes, una violencia expresiva propia de quien quiere hacernos creer que la verdad les sale del pecho, que no solo la conocen, sino que también la exudan.…  Seguir leyendo »

Cinq années se sont écoulées depuis le 15 mai 2011 et la manifestation « Pour une démocratie réelle maintenant » qui a donné naissance au mouvement des « indignés » en Espagne. Qu’en reste-t-il aujourd’hui ? L’Espagne est plongée dans une crise politique inédite. Le gouvernement conservateur de Mariano Rajoy assure l’intérim depuis les élections législatives du 20 décembre 2015. Le parlement n’est pas parvenu à former un gouvernement. Rien ne garantit que de nouvelles élections, prévues le 26 juin, débloqueront la situation. Le bipartisme a volé en éclats et le temps des accords et des coalitions n’a pas encore été assimilé.…  Seguir leyendo »

Los indignados de la Puerta del Sol en Madrid crearon en 2011 una especie de modelo de protesta que fue imitado en Nueva York algunos meses después –Ocupa Wall Street– y que se reproduce en este momento en la céntrica plaza de la República de París, con el nombre de Noche en pie. En todas estas circunstancias, el guión ha sido más o menos idéntico. El movimiento empezó de manera aparentemente espontánea, y lo gestionaron unos estudiantes demasiado entrados en años para ser estudiantes de verdad. El espacio público fue colonizado y se transformó en un lugar festivo; se iniciaron debates sobre lo divino y lo humano que revestían una apariencia democrática.…  Seguir leyendo »

En el curso de la noche del 31 de marzo del 2016, a raíz de la movilización de los principales sindicatos y de una parte de la juventud estudiantil y de los institutos, la plaza de la República en París fue testigo del nacimiento de Nuit Debout, un movimiento que numerosos observadores se han apresurado a comparar con el de los indignados en España. Al cabo de un mes, la acción perdura.

Esta movilización aúna la utilización de las redes sociales y de internet con la ocupación de un espacio donde de hecho se reúnen sus protagonistas. Conlleva dimensiones contestatarias, una carga conflictiva si se quiere, y numerosos aspectos culturales; se trata de experimentar, in situ, las relaciones interpersonales y sociales que se trataría de poner en marcha en el futuro a escala de la sociedad e, incluso, del planeta.…  Seguir leyendo »

‘…Kon los trapos abiertos’. Fernando Arrabal es escritor, dramaturgo y cineasta. Su obra Pingüinas se representa hasta el 14 de junio en las Naves del Español (Madrid).

Incluso cuando el primero de los cuarenta indignados (pánicos e hispánicos) del 15 de mayo de 2011 acampados de forma espontánea en la Puerta del Sol escribió un primer… [SMS: «esta noche tendré vintikince años»].

¡Piedad por ellos! por los líderes obreros que ordenaron matar a puñaladas a sus camaradas en el Campo de las Calaveras.

Incluso cuando el embajador de Francia, el nonagenario Hessel [SMS: “nos enkanta kon los trapos abiertos”] propuso la indignación; …y la Puerta del Sol se definió más por sus formas que por su contenido.…  Seguir leyendo »

La confesión de Pujol, y el consiguiente desprestigio del partido nacionalista que fundó, han creado la esperanza en Madrid de que por fin se desinfle el llamado suflé catalán. A lo cual también podría contribuir la creciente expectativa de recuperación económica, que restaría razones para la protesta popular. Pero desde Barcelona se tiende a rechazar ese empeño por atribuir la movilización catalana a la manipulación de las élites o al malestar económico. Por el contrario, como escribía en estas páginas Lluís Orriols hace pocos días, se señala que el proceso catalán del derecho a decidires una creación espontánea de la sociedad civil, organizada por movimientos sociales como ANC y surgida desde abajo como muestra irreversible de desafección política que ni está manipulada por las élites dirigentes ni tampoco cesará por mucho que mejoren las condiciones materiales.…  Seguir leyendo »

Hace apenas unos meses el tema, para muchos observadores, estaba claro: la era abierta por las revoluciones democratizadoras en los países árabes o musulmanes o por los movimientos del tipo indignados en numerosas sociedades occidentales, tocaba a su fin. ¿Acaso las dimensiones democráticas de esas recientes revoluciones no habían sido disueltas por el triunfo de los partidos islamistas o por la llegada de violencia e incluso de guerra civil? ¿Los indignados y otros Occupy Wall Street no estaban en declive?

Era tener poco presente la vitalidad del impulso democrático en el planeta. Y lo que ha sucedido en todo el mundo desmiente la idea de un hundimiento sistemático de los movimientos que conjugaban un llamamiento a la dignidad del individuo, el rechazo de los poderes políticos autoritarios y el deseo de una sociedad abierta.…  Seguir leyendo »

Según algunas opiniones, el movimiento global de ocupación de lugares públicos nació con ocasión de la primavera árabe, en enero del 2011; según otras, la fecha decisiva fue el 15 de mayo, con ocasión de las primeras manifestaciones importantes de los indignados en España, aunque otras voces se refieren al 17 de septiembre, en que los activistas de Ocupad Wall Street se reunieron en el parque Zuccotti de Nueva York. Al cabo de pocas semanas, les siguieron otros movimientos: las manifestaciones contra Putin en Moscú y las diversas protestas celebradas en Gran Bretaña, Alemania, Israel o incluso la tranquila Suiza, sin olvidar Nigeria y Mongolia.…  Seguir leyendo »

El movimiento de indignados surgido en el 2011 en España, Europa y Estados Unidos es una bocanada de aire fresco en un mundo que huele a podrido. Plantearon en redes sociales y en acampadas lo que muchos piensan: que la crisis la crearon bancos y gobiernos y la sufre la gente, que los políticos sólo se representan a sí mismos, que los medios de comunicación están condicionados y que no hay vías para que la protesta social se traduzca en verdaderos cambios porque en la política está todo atado y bien atado para que sigan pagando los de siempre y cobrando los de siempre.…  Seguir leyendo »

Proposals for voting strategies proliferated in the runup to Sunday’s general election in Spain. People wrote “ballot box” on drains and toilets; others suggested cutting out the middlemen and depositing votes directly into bank machines. This campaign of ballot spoiling wasn’t a subcultural anarchist prank, but a reflection of extraordinarily widespread popular disaffection. A typical sight during a pre-election protest was a respectable middle-aged man with a cigarette in one hand and a marker pen in the other going from municipal bin to municipal bin writing “Vote here” on the lids.”They don’t represent us” and “They are all the same” – the slogans of the (the Spanish progenitors of the Occupy movement, who have mobilised hundreds of thousands across the country) – are now mainstream.…  Seguir leyendo »

¿Qué hacer después de la ocupación de Wall Street, de que las protestas que comenzaron lejos (Oriente Próximo, Grecia, España, Reino Unido) hayan llegado al centro y ahora, reforzadas, estén volviendo a extenderse por el mundo? Uno de los grandes peligros que afrontan los manifestantes es el de enamorarse de sí mismos, de lo bien que se lo están pasando en los sitios ocupados. En San Francisco, en una concentración de solidaridad con Wall Street, el 16 de octubre de 2011, se oyó una invitación a participar en la protesta como si fuera una concentración jipi de los años sesenta: “Nos preguntan cuál es nuestro programa.…  Seguir leyendo »

1. La indignación puede ser provocada por muy diversas causas. Personalmente, me la produce una opinión muy extendida y hasta muy popular: que los males que padecemos, que son muchos, proceden casi en su totalidad de la clase política. Ya este sustantivo, clase, referido a nuestros políticos tiende a discriminar a estos, como si se tratase de un sector de la sociedad al que debe darse de comer aparte.

Que nuestros políticos sean el reflejo fidedigno de nuestra sociedad es, quizás, la mayor objeción que puede hacérseles. Desearíamos que fuesen algo superiores. O que tuvieran mayor nivel para así guiarnos con más solvencia en las difíciles travesías de esta terrible e interminable crisis que afecta a tantos países, y al nuestro en particular.…  Seguir leyendo »

¿Cómo es posible que un otoño caliente en EE UU, a imagen y semejanza de la primavera árabe, eche por tierra la creencia más arraigada de Occidente, la imagen económica mundial del american way? ¿Cómo es posible que la consigna Ocupa Wall Street no solo saque a la calle a jóvenes de otras ciudades de EE UU, sino también de Londres y Vancouver, Bruselas y Roma, Fráncfort y Tokio? Y esos manifestantes no se han congregado para elevar su voz contra una mala ley, sino contra el propio “sistema”. Se pone en tela de juicio aquello que antes se denominaba “economía de libre mercado” y ahora se vuelve a llamar “capitalismo”.…  Seguir leyendo »

El capital financiero y sus altos ejecutivos tienen un problema serio: la gente no los quiere. Es más, muchos los odian. Y el clamor se extiende contra los políticos percibidos como marionetas de los bancos a los que protegen con el dinero de los contribuyentes sin que los bancos devuelvan el favor cuando les va bien a ellos y mal al país. Porque, argumentan, el dinero es de sus accionistas. Nadie lo cree porque en las juntas de accionistas está todo bien atado. Con una minoritaria participación de control unos pocos accionistas hacen y deshacen. Añádanse las inversiones cruzadas entre bancos (las llamadas cartas de amor y el sistema se cierra sobre sí mismo, con escasa utilidad social y máxima captación de fondos en beneficio de los banqueros, con bonos exorbitantes para sí mismos aun cuando quiebren sus entidades.…  Seguir leyendo »

El movimiento de protesta que nació en enero en Túnez, para luego extenderse a Egipto y de allí a España, ya es global: la marea de protestas llegó a Wall Street y a diversas ciudades de Estados Unidos. La globalización y la tecnología moderna ahora permiten a los movimientos sociales trascender las fronteras tan velozmente como las ideas. Y la protesta social halló en todas partes terreno fértil: hay una sensación de que el “sistema” fracasó, sumada a la convicción de que, incluso en una democracia, el proceso electoral no resuelve las cosas, o por lo menos, no las resuelve si no hay de por medio una fuerte presión en las calles.…  Seguir leyendo »

En Estados Unidos este año ha sido difícil distinguir a los auténticos fantasmas entre los ciudadanos ataviados con disfraces de Halloween, y no digamos ya entre tantos extraños seres humanos como hay en la vida económica y política intentando desesperadamente llegar a un acuerdo con las pesadillas del día. Esta atmósfera irreal lo fue todavía más el pasado fin de semana cuando Batman apareció en Wall Street, como parte de la representación que se estaba filmando para una nueva película sobre el cruzado enmascarado.

Probablemente, en ningún lugar del mundo fue más vívida la atmósfera de Halloween que en Atlanta el pasado fin de semana, a pocos kilómetros de donde yo vivo.…  Seguir leyendo »

Apenas hablábamos, durante estos últimos años, de los movimientos sociales, como si la desembocadura de la era industrial y el declive histórico del movimiento obrero hubieran rebajado lo social a luchas de carácter defensivo y sin contenido. Y, si el fantasma de la revolución acechaba al mundo, era bajo la forma disgregada del terrorismo global y de los movimientos islamistas más extremistas. He aquí que han aparecido los indignados, que deben su nombre a un antiguo diplomático de más de noventa años, Stéphane Hessel, cuyo opúsculo ¡Indignaos! se convirtió en un éxito de ventas mundial en pocos meses. A medida que se despliegan en todas partes los movimientos de indignados, resulta más obligada una pregunta capital: ¿se trata de una oleada dotada de verdadera unidad, al estilo de las primaveras de los pueblos en 1848, o de movimientos que simboliza la mera evocación del año 1968?…  Seguir leyendo »

Cuando media España celebraba y la otra media se alarmaba por las movilizaciones iniciadas el 15-M, un proceso no menos importante se desarrollaba en Chile, protagonizado por estudiantes de todos los niveles en demanda de una educación pública y más igualitaria, en un país cuya escuela, la más onerosa para las familias en la OCDE tras Estados Unidos, nació de la aplicación del neoliberalismo extremo bajo la bota militar. Bien lejos de ambos, Israel, siempre cohesionado por su implacable guerra contra los palestinos, nos sorprendía en julio con la salida de cientos de miles de manifestantes por la justicia social, ante todo contra la carestía de la vivienda y general.…  Seguir leyendo »

Un fantasma ha recorrido Europa (y más allá): el fantasma de la indignación. Es un fantasma con múltiples caras, aunque la más visible tiene rostro juvenil. Apareció primero en la periferia de París y Atenas, acampó luego en el centro de El Cairo, Lisboa, Madrid y Barcelona, y ha vuelto a irrumpir en Londres, Santiago de Chile y Tel Aviv. Tras el fantasma, una presencia: la del nuevo lumpemproletariado de la era posindustrial, constituido por esos jóvenes hiperformados -e hiperinformados- y sin embargo precarizados, conectados a través de las redes sociales, que a veces reaccionan en forma creativa y pacífica (en forma de comedia) y otras en forma más airada y violenta (en forma de tragedia).…  Seguir leyendo »

Con tanto indignarse por los excesos de la banca y la manirrota clase política, olvidamos la indignación más sana, aquella que se dirige contra uno mismo. Sí, porque usted y yo también formamos parte de ese sistema tan continuamente criticado y del que -ay, la contradicción humana- nos aprovechamos sin renunciar a nuestra cómoda vida burguesa. Yo tampoco estoy de acuerdo con una Ley Electoral injusta; con la corrupción y la confusión de los poderes ejecutivo y judicial en nuestra maltrecha democracia; con la naturaleza perversa del capitalismo desaforado y su injusta distribución de la riqueza, etc. Sin crítica no hay mejora y sin ésta no cabe el progreso, pero ya es hora de mirar hacia los adentros y denunciar nuestras propias actitudes, ésas que tanto hemos ignorado a pesar de constituir un complejo entramado de vigas entre nuestros párpados.…  Seguir leyendo »