Industria militar

España, como cualquier otro país, tiene derecho a la defensa y, por tanto, necesita una base industrial y tecnológica de defensa (BITD). Dejando de lado argumentos tan clásicos como discutibles, que gustan de enfatizar su contribución a la riqueza nacional —aunque solo supone el 1% del PIB— y a los avances tecnológicos aplicados al mundo civil, su verdadera razón de ser, desde una perspectiva de seguridad nacional, es su capacidad para cubrir las necesidades de la maquinaria militar del Estado. Hoy, en un mundo globalizado en el que la interdependencia es la norma, ningún Estado (ni siquiera EE UU) puede llegar a gozar de una autarquía plena.…  Seguir leyendo »