Lectura

Según la Academia Americana de Pediatría, un niño norteamericano tiene su primer contacto con una pantalla a los cuatro meses de edad. Hace 50 años, en 1970, lo tenía a los cuatro años. En aquel momento, si un menor de edad escuchaba una palabra cuyo significado no entendía, la respuesta más habitual de un adulto preocupado por su educación era que consultara un diccionario. Eso implicaba buscar el tomo correspondiente, repasar el alfabeto, hallar el vocablo buscado, leerlo en voz alta y conseguir que le tradujeran el lenguaje del diccionario a uno más sencillo de entender para su edad. La repetición de esas búsquedas generaba un hábito que se traducía en entender los libros no solo como fuentes confiables de diversión sino, también, de ilimitado conocimiento.…  Seguir leyendo »

Los peligros de las redes sociales

Somos una sociedad de lectores. La mayoría de nosotros suele leer algo todos los días: un libro, tuits, un artículo, un mensaje de texto. En el subte o en la calle es frecuente ver a alguien inmerso en un texto. Hay, sin embargo, una diferencia vital entre los lectores de este siglo y los del siglo pasado. Y no es el soporte —la edición impresa del periódico, el Kindle o la pantalla del celular—. El cambio es acaso menos obvio, pero sí decisivo, y ha sido provocado por la irrupción de las redes sociales, los epicentros de la información inmediata e incesante.…  Seguir leyendo »

Leer para vivir

Salí el cine electrizado de emoción tras ver El instante más oscuro, donde se narra con maestría la metamorfosis del carisma de Churchill, que alcanza la cima en un tiempo meteórico gracias a su incombustible entusiasmo, su confianza en el pueblo británico, su formidable oratoria y el apoyo de Clementine, su esposa. Con los ojos licuados tentado estuve de ponerme de pie y aplaudir al final, en el célebre discurso parlamentario que alentaba a resistir a todo trance frente a los nazis, pero me contuve no porque me diera vergüenza, sino por no hacérsela pasar a mi mujer. Resulta conmovedora la escena en la que, tras la gelidez inicial motivada por la desconfianza, se anuda una amistad entre el primer ministro y el rey basada en la admiración.…  Seguir leyendo »

Este lunes, 2 de abril, es el Día de la Literatura Infantil y Juvenil. La fecha conmemora el nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen, que mañana cumpliría 213 años. Escribo Andersen y veo al señor tristón que soñaba con conocer España, la España de los románticos y de sus lecturas infantiles, y que el 5 de septiembre de 1862 cruzó la frontera francesa camino de Barcelona. Acababa de llegar a la Fonda (hoy hotel) Oriente, de la Rambla dels Caputxins, cuando vio con horror cómo se desataba una tormenta. De pronto el agua embarrada bajaba de lado a lado de la Rambla, arrastrando de todo: frutas, carros, troncos… Escribió que las olas rompían contra los balcones más bajos y que en las iglesias los sacerdotes decían misa con el agua hasta la cintura. …  Seguir leyendo »

What’s the Right Age to Read a Book

What was the book that changed your life? How old were you when you read it?

Sometimes I wonder how many great books — even those I have since come to revere — were wasted on my younger self. And not because I wasn’t a devoted reader then (I was), but because sometimes what books have to say can’t get through to us until we are considerably more venerable.

It is one thing to read “The Old Man and the Sea,” for instance, when you are 15 and the world lies ahead of you in all its endless possibility. It is another to read it in middle age, when a few big dreams may have died, and by “a few dreams” I don’t just mean catching a big honking marlin off the coast of Cuba, although sure: that too.…  Seguir leyendo »

Hay personas que no son buenas lectoras. Muchas culpan a la ubicuidad de los medios digitales: estamos muy ocupados en Snapchat como para poder leer, o quizá echar rápidos vistazos en internet nos ha vuelto incapaces de leer prosa de verdad. Pero el problema con la lectura data de fechas anteriores a las tecnologías digitales. El problema no son los malos hábitos de lectura generados por los teléfonos inteligentes, sino los malos hábitos educativos generados por el desconocimiento de cómo lee la mente.

Pero ¿cuán grave es nuestro problema de lectura? La más reciente Evaluación Nacional de Alfabetización en Adultos (de 2003 es un poco antigua) de Estados Unidos ofrece un panorama de la capacidad de los estadounidenses para leer en situaciones cotidianas: cómo utilizar un almanaque para encontrar un dato en específico, por ejemplo, o explicar el significado de una metáfora utilizada en una narración.…  Seguir leyendo »

Soy una devota de los clubs de lectura. Visito muchos de ellos para compartir con sus integrantes un rato de charla sobre un libro, generalmente mío, pero que siempre termina haciéndose extensiva a otros muchos, mis lecturas. No importa en calidad de qué haya sido invitada a asistir, allí siempre me siento, esencialmente, lectora, rodeada de gente que tiene mis mismos intereses. Compartir las emociones que una novela te ha despertado o discutir sobre sus personajes como si fueran seres de carne y hueso es una experiencia de lo más estimulante.

Para los curiosos no iniciados: se trata de una reunión en la que se comenta un libro, generalmente una novela, que todos han leído.…  Seguir leyendo »

QUERIDO JOËL DICKER:

No te conozco personalmente, pero permíteme que responda a la carta abierta que has escrito a todos aquellos con los que te cruzas por la vida y que te incomodan por el mero hecho de llevar en la mano un teléfono inteligente y no un libro bajo el brazo. Supongo que, preferiblemente, uno tuyo.

Me cuesta mucho criticarte porque en el texto queda claro que amas la lectura e intentas transmitir ese amor. Es una querencia poderosa y mágica que une a todos los que la compartimos en una hermandad invisible. Quiero que mis hijos sean lectores, como lo somos sus padres, y en mi casa intentamos transmitirles esa pasión día a día.…  Seguir leyendo »

Nous sommes ici en pleine actualité, avec la très fâcheuse disparition de «L’Hebdo» et les inquiétantes menaces sur d’autres organes de presse.

On ne peut que regretter très vivement ce qui se passe. C’est indiscutablement assez désastreux pour la diversité de l’expression démocratique.

Cela clairement dit, on a un peu l’impression qu’il s’agit d’un phénomène assez récent. Il n’en est rien. Quelques chiffres sont extrêmement parlants, on ne les a pas beaucoup produits, les voici, avec pour tous, en deuxième partie, les chiffres de 2016:

• Le «Bild Zeitung» vendait 4,3 millions d’exemplaires en 1988. La descente est continue jusqu’à l’an passé pour atteindre 1,7 million.…  Seguir leyendo »

Tengo ante mí el retrato que Zuloaga le hizo a Azorín en 1941 y que colgaría en el zaguán de su casa de Zorrilla hasta su muerte tardía, hace hoy exactamente 50 años. Habían compartido pintor y escritor las penas y zozobras del exilio parisino durante la guerra. Allí escribirá Azorín, como de pasada, el mayor tratado que conozco sobre la anatomía del dolor nostálgico y la congoja del alma: Españoles en París. Y de lectura, ciertamente, indispensable para nosotros ahora que las ciencias del espíritu se apagan. Sin esa parisina conllevanza entre Zuloaga y Azorín, el retrato magnífico que nos ocupa no hubiera sido posible.…  Seguir leyendo »

Casi todo lo que sabe Teresa, que es mucho, lo aprendió en las letras de los periódicos y de las novelas. Con los primeros se informa, se indigna o se preocupa. Con las segundas viaja, aprende, sueña, se emociona… Se asoma a los libros con una curiosidad inmensa, insaciable, como el sediento a una fuente. Siempre hay algo que despierta su interés, un personaje que la impresiona, un escenario que la conmueve. Al fin, encuentra en las novelas un pozo infinito de conocimiento. Teresa hace mucho que ingresó en el grupo de las señoras mayores de 65 años. Y, como tantas, se siente divinamente.…  Seguir leyendo »

Future library es un proyecto desarrollado por la artista escocesa Katie Paterson en el que el libro adquiere un carácter distópico en su dimensión física, una especie de híbrido entre las denominadas cápsulas de tiempo y la formalización bibliográfica más especulativa.

Nacido en el año 2014, el proyecto consiste en la plantación de un millar de árboles en un bosque ubicado en Oslo, cuya finalidad es el suministro de papel para la elaboración de libros que se imprimirán dentro de cien años. Hasta entonces, y anualmente, se invitará a un escritor a depositar un manuscrito, que permanecerá inédito hasta 2114, año en que los árboles comenzarán a talarse para alcanzar el fin con el que fueron plantados.…  Seguir leyendo »

Hace un par de años, Mario Tascón, un conocido –entre otras cosas– tuitero, disparaba regularmente y en tiempo real una especie de Índice de lectura de su vagón del Metro de Madrid: “Lleno. 10 personas leyendo: cuatro periódicos, dos libros, cuatro e-books”, podría ser el balance de un trayecto Tribunal-Nuevos Ministerios a primera hora de la mañana. La impresión transmitida por Tascón era clara: en España se lee poco, y cada vez menos. Los datos le van dando la razón.

Era el principio del pinchazo de la burbuja lectora. Hasta 2012, año tras año, el número de españoles que declaraban leer crecía de manera sostenida.…  Seguir leyendo »

Trabajando con las herramientas y los métodos de hoy, los científicos en Inglaterra han identificado y resucitado los restos del rey medieval Ricardo III y han dado a su esqueleto un entierro real, con la masiva presencia de las autoridades y del público. El rey siempre había recibido mala prensa, sobre todo, en los escritos de William Shakespeare, cuyo cumpleaños se conmemora este mes y quien a bien seguro estaría decepcionado al ver que uno de sus villanos más notables ha sido restituido a un aceptable estatus en la memoria histórica del pueblo de Inglaterra. Sin embargo, tanto Shakespeare como Ricardo III descansan en gloria en sus respectivas tumbas, y nadie desea cambiar su estatus o su fama.…  Seguir leyendo »

Aunque uno quisiera, hoy es prácticamente imposible aislarse del mundo, incluso huyendo a los lugares más remotos donde todavía no llega Internet. Me di cuenta cuando, recorriendo varios monasterios de clausura, los religiosos me hablaban de sus trabajos, a través de las nuevas tecnologías, y me descubrían conocimientos insospechados. ¿También se puede llegar a Dios a través de Google? Por eso, a pesar de que no soy un habitual consumidor de blogs ni redes sociales, la amplia red de amistades inevitablemente me hace llegar informaciones sobre asuntos que creen de mi interés.

Desde hace tiempo hay blogs y cuentas dedicados a combatir el sentido de la cultura, tal cual aún hoy la concebimos.…  Seguir leyendo »

En vísperas de la desasosegante reforma de planes universitarios que acaba de desencadenar el ministro Wert, me da por pensar que seguimos sin prestarle atención a cosas aparentemente pequeñas, pero tal vez más importantes. En un artículo publicado en este periódico, Francesc de Carreras discutía Tres problemas de la universidad española. Coincido con Carreras en que la selección del profesorado (y quizá del alumnado) y la autogestión de las universidades, sin responsabilidad financiera, son dos problemas de suma gravedad. Ninguno de ellos será atajado por esta reforma, como tampoco el tercero y más importante: la formación de los estudiantes.

Pero no se trata de la formación con la que entran, sino con la que salen.…  Seguir leyendo »

How Reading Transforms Us

Most writing seeks to influence you to think or feel how the author wants you to think or feel. The article you are reading now is no exception. We want you to think about certain things in a certain way.

But there’s another kind of influence, not typically associated with writing, that works in a different fashion. Here, you don’t try to make people think or feel in any particular way. Instead, you try to get them to be themselves.

As parents, for example, we urge our children to discover what will engage them, in a career perhaps, or in a relationship.…  Seguir leyendo »

En su libro Infancia en Berlín hacia 1930,Walter Benjamin recuerda la atracción que de niño ejercían sobre él desvanes, sótanos, escaleras y otros espacios olvidados de las casas. Allí vivían esos personajes que, en los cuentos, se dedican a hacer todo tipo de faenas a los moradores del lugar. Uno de ellos era un hombrecillo jorobado que aparecía cuando menos lo esperabas provocando un sin fin de desastres. “El Torpe te envía saludos”, le decía su madre cuando rompía algo o tropezaba por las escaleras. Y, en efecto, bastaba que el malicioso personaje anduviera cerca de ti para que los objetos dejaran de estar donde los habías puesto, los platos y tazas escaparan de tus manos para hacerse pedazos contra el suelo, se te olvidara hacer los deberes o te mancharas la ropa que acababan de ponerte.…  Seguir leyendo »

Hace unas semanas se dieron a conocer los resultados del estudio de la OCDE denominado PIAAC (Programa Internacional para la Evaluación de las Competencias de los Adultos). De los 23 países analizados, España ocupaba la última posición en matemáticas y la penúltima en comprensión lectora. En julio del 2011 la Comisión Europea publicó otro estudio donde se afirmaba que uno de cada cinco europeos de quince años no comprendía bien lo que leía. Por ello, la UE se propuso como objetivo para el año 2020 reducir el porcentaje de alumnos con escasas o deficientes competencias lectoras del 20% al 15%.

Deberíamos preguntarnos por qué hay tanta gente que no entiende lo que lee.…  Seguir leyendo »

Fue Borges quien describió el acto de leer un libro —un libro memorable, claro, no cualquier libro— como un hecho fascinante. Recordaba cómo, a la manera de Cervantes y su creación prodigiosa de Don Quijote y Sancho Panza, se enmarañaba la ficción con la realidad en el momento en que lo creado por uno (el escritor) se convertía, por el mero acto de la lectura, en la memoria de otro (el lector). Para ese lector los personajes creados, el Ulises de Homero, el Hamlet de Shakespeare, el Lazarillo de un autor, to maya, a nónimo, e l Faust o de Goethe, el John «Long» Silver de Stevenson, el Oliver Twist de Dickens, la Anna Karenina de Tolstoi, la Anita Ozores de Clarín, las Fortunata y Jacinta de Gal dós, e l Hans Castorp de Mann, el Samsa de Kafka, el Leopold Bloom de Joyce, el príncipe Salina de Lampedusa y tantos otros —que el buen lector recuerde los suyos— poseen más vida, pasión, desamparo, emoción, ruina y, desde luego, encanto, que muchos de los contemporáneos con los que comparte sus días.…  Seguir leyendo »