Liberalismo

El liberalismo surgió a finales del siglo XVIII como una doctrina filosófico-económica y política, un resultado natural de la Ilustración y en claro enfrentamiento con el absolutismo monárquico, religioso y militar; su base esencial era la defensa de la libertad individual y el predominio de la razón sobre las supercherías atávicas.

Aunque la fortaleza de la democracia liberal parecía incuestionable a finales del siglo pasado, especialmente tras el derrumbe del régimen soviético y sus países satélites, la situación actual plantea serios nubarrones que el mismo autor del mítico libro El fin de la historia y el último hombre, Francis Fukuyama, analiza en su último trabajo sobre los populismos identitarios.…  Seguir leyendo »

Adam Smith, uno de los padres del liberalismo, es recordado por una frase, recogida en su libro Una investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones (1776), que dice lo siguiente: «Al perseguir su propio interés [el individuo] frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentarse fomentarlo. Nunca he visto muchas cosas buenas hechas por los que pretenden actuar en bien del pueblo». Utiliza la celebre metáfora de la «mano invisible»; la que une la persecución del interés propio con el de la sociedad. Es la máxima exaltación del egoísmo: sirve a tu interés, ya que el de los demás se verá satisfecho como la consecuencia natural de aquel.…  Seguir leyendo »

What Cold War Liberalism Can Teach Us Today

Liberalism is in crisis, we’re told, assailed on left and right by rising populists and authoritarians. The center cannot hold, they say. But if liberal democracy itself is under threat of collapse because of this weakened center, why are the great defenders of the “open society” such as Isaiah Berlin, Arthur Schlesinger Jr., Karl Popper, and Raymond Aron so little invoked? One would think that liberals today would be pressing back into service these robust thinkers of cold-war liberalism. But while not forgotten, their names are barely cited in contemporary political debates. One curious exception—that almost proves the rule, given its eccentric grounds—was when, last year, an Irish finance minister lauded Berlin for helping him deal with “the demands of corporation tax policy.” That is hardly using Berlin as a buttress against populism.…  Seguir leyendo »

Para qué sirve el liberalismo

Hay que saber aceptar la evidencia, sobre todo cuando es dolorosa. Así, en este momento, los partidarios del pensamiento liberal deberían reconocer que el liberalismo está en retroceso, discutido en todo el mundo por un neopopulismo que ha producido, entre otros, el independentismo catalán, el Brexit y a Donald Trump. No sirve de nada negar esta nueva ideología si no se comprende antes cómo ha surgido.

Es así: las ideas obedecen a ciclos históricos. En las décadas de 1970-2000 el liberalismo alcanzó su apogeo, difundiendo la democracia liberal, el crecimiento por medio de la economía de mercado y la globalización. El retroceso comenzó en 2008 con una crisis económica que nos hundió en la recesión y en la duda respecto a la eficacia de los gobiernos democráticos.…  Seguir leyendo »

El liberalismo cumple 175 años

En un reciente número, The Economist recuerda que en 1843, es decir, hace 175 años, James Wilson, un sombrerero escocés, fundó un periódico cuyo propósito era la libertad de comercio y de mercados y la reducción del papel de los gobiernos («limited government»). Desde entonces hasta hoy, esta ideología, como dice también The Economist, ha sido «la responsable del mundo moderno pero el mundo moderno se está volviendo contra ella». Es un magnífico y acertado resumen.

El liberalismo, aunque sigue siendo un factor decisivo en el mundo económico, está perdiendo fuerza en el terreno político ante la «irresistible ascensión» de los populismos nacionalistas, prácticamente en todos los países del mundo occidental, con la única excepción de Japón.…  Seguir leyendo »

Los liberales no podemos resignarnos a ver cómo Hobbes se impone políticamente a Locke todos los días. No podemos aceptar que el miedo venza a la libertad; que el orden y la seguridad desplacen al pluralismo y la tolerancia; que la democracia liberal mute hacia la democracia populista; que las multitudes y los oligopolios digitales arrollen a la persona; que el sentimiento silencie a la razón; que el nacionalismo —grande o pequeño, étnico, lingüístico o jacobino— suplante al cosmopolitismo; que el cesarismo se lleve por delante la institucionalidad, y, sobre todo, que la radicalidad fanática de los principios asfixie la moderación dialogante de los acuerdos.…  Seguir leyendo »

Giovanni Sartori debía estar un poco harto de la murga hegeliana acerca de las supuestas filosofías de la historia cuando escribió sarcásticamente que “el liberalismo sigue siendo la única ingeniería de la historia que no nos ha traicionado”. Pero era verdad. Esa humilde doctrina, que se cimenta en una observación tan simple como la de que todo poder tiende a causar miedo y sufrimiento a las personas pero que su supresión total es inviable y solo cabe embridarlo como a una bestia mediante normas impersonales y abstractas, esa humilde verdad es la que ha hecho posible el progreso de la humanidad.…  Seguir leyendo »

Uno de los axiomas del liberalismo era que la libertad es sinónimo de autoposesión inalienable. Cada uno era propiedad de sí mismo; podía arrendarse a un empleador por un tiempo limitado, y por un precio mutuamente acordado, pero el derecho de propiedad sobre uno mismo no se podía comprar ni vender. A lo largo de los dos últimos siglos, esta perspectiva individualista liberal legitimó el capitalismo como un sistema “natural” poblado por agentes libres.

La capacidad de delimitar una parte de la propia vida y mantener dentro de esos límites la soberanía y el autocontrol era fundamental para la concepción liberal del agente libre y de su relación con la esfera pública.…  Seguir leyendo »

Cuando era estudiante y fui por primera vez a Estados Unidos, en 1962, descubrí con estupefacción que allí el consumidor podía elegir entre varias compañías aéreas, con unas tarifas infinitamente más asequibles que en Europa. En Europa, en esa misma época, cada país contaba con una única compañía nacional, un monopolio que aplicaba unos precios elevados, lo que, de hecho, impedía que la gente humilde viajase. En la década de 1970, lo que me sorprendió por segunda vez en EE.UU. fue la posibilidad de escoger entre varias compañías telefónicas que competían entre ellas y, aquí también, con unas tarifas mucho menos altas que en Europa.…  Seguir leyendo »

La elección de Sebastián Piñera como presidente de la República de Chile, con lo que ello significa, sobrepasa los límites de este país. Se puede interpretar como una señal del repliegue general de las ideas populistas en el mundo hispano, desde el fracaso de los independentistas catalanes hasta Piñera, pasando por la estabilidad de Mauricio Macri en Argentina o la presidencia de Pedro Pablo Kucsynski en Perú. Evidentemente, debemos añadir a este cuadro el hundimiento en Brasil de los izquierdistas del Partido de los Trabajadores bajo el peso de su propia vileza y de su gestión desastrosa. En Venezuela, la razón acabará por prevalecer contra las locuras del chavismo y en Cuba, el castrismo ya no es más que una sombra de lo que era.…  Seguir leyendo »

Un diario chileno, especializado en asuntos económicos, me preguntaba hace poco qué pensaba de los excelentes resultados del crecimiento alemán y de la relación entre este crecimiento y la política de Merkel. Mi respuesta fue que la canciller alemana gobernaba bien porque gobernaba poco: los empresarios y los consumidores se inscriben a largo plazo cuando saben que el Estado no va a interferir continuamente en sus decisiones. Cuando leí esta entrevista en la página de internet de «Pulso», constaté la fidelidad de la transcripción, pero me sorprendió que el periodista considerara necesario calificarme de «economista liberal». ¿Por qué era necesario el adjetivo «liberal»?…  Seguir leyendo »

Cuando alguien me pregunta acerca de mi definición ideológica, que es casi lo mismo que preguntarle a uno por su cartografía moral y el orden de sus prioridades vitales y relacionales, me declaro liberal conservador. Esta definición, considerada por algunos como una contradicción –se puede ser liberal pero no conservador y viceversa–, es perfectamente coherente. El nexo de unión entre ambos conceptos, además del nexo histórico y propiamente español, se encuentra en la visión escéptica del hombre y del mundo.

El liberal conservador tiene especial apego por la tradición no por el hecho de ser pasado, sino porque llega a nosotros como un conocimiento actualizado, que sobrevive a los tiempos y pasa de generación en generación por su capacidad de adaptación y como marco interpretativo que da sentido al mundo de las cosas.…  Seguir leyendo »

Ante el inmovilismo de los viejos partidos y el auge del populismo están emergiendo nuevas plataformas políticas –en Francia, Chile, Canadá u Holanda– que proponen una redefinición de la idea de progreso en la globalización. Estos son algunos de los principios que deberían guiar al liberalismo progresista.

A favor de la globalización. La globalización es el arma conocida más efectiva de lucha contra la pobreza. La incorporación de China e India a las cadenas de producción globales ha sacado de la pobreza a más de 1.000 millones de personas. Sin embargo, la globalización también ha generado perdedores. Una parte importante de la población en el mundo occidental ha visto su progreso estancado y sus expectativas frustradas.…  Seguir leyendo »

Desde la revolución agraria, el progreso tecnológico siempre ha alimentado fuerzas opuestas de dispersión y concentración. La primera ocurre con la erosión de viejos poderes y privilegios; la segunda, cuando se expande el poder y el alcance de quienes controlan las nuevas capacidades. La denominada Cuarta Revolución Industrial no será una excepción.

La tensión entre dispersión y concentración ya se está agudizando en todos los niveles de la economía. A lo largo de la década de 1990 y los comienzos del nuevo milenio, el comercio creció dos veces más rápido que el PIB, sacando de la pobreza a cientos de millones.…  Seguir leyendo »

El programa de Macron no es, ni mucho menos, un amasijo de ideas de derechas e izquierdas, sino que procede de una corriente de pensamiento coherente, denominada “liberalismo igualitario”.

Se suele olvidar que Emmanuel Macron fue filósofo antes de ser funcionario público, banquero y ministro. Su labor de editor filosófico le hizo merecer, hace diecisiete años, el agradecimiento de Paul Ricoeur en el prefacio a La memoria, la historia y el olvido, un libro especialmente denso. El programa actual del presidente electo está inspirado por otros dos filósofos, John Rawls (1921-2002) y Amartya Sen (1933). Al primero se le considera el filósofo político más importante del siglo XX, y el segundo obtuvo el Premio Nobel de Economía en 1998.…  Seguir leyendo »

La victoria de Emmanuel Macron en las elecciones presidenciales de Francia ha demostrado que el liberalismo progresista gana terreno en Europa y empieza a dibujarse como la única opción política de futuro para poder afrontar los retos que nos plantea el Siglo XXI. Este joven economista de 39 años ha sido capaz de llevar a cabo una gesta electoral sin precedentes, a una velocidad de vértigo, apoyándose en un movimiento civil, En Marche!,y prescindiendo de las obsoletas estructuras de los viejos partidos. Además, ha logrado que en Francia se vote con ilusión y esperanza y no solo con miedo, al proponer a los franceses un programa liberal, moderno, reformista, progresista y europeísta.…  Seguir leyendo »

Nous ne comprendrons l’élection de Donald Trump que si nous la considérons dans le contexte d’une rupture croissante, aux Etats-Unis, entre l’élite libérale et les gens du cru et ordinaires. La même rupture est apparue en Europe. On peut observer ses effets en Grande-Bretagne, dans le vote pour le Brexit, et en France, dans l’effondrement de l’establishment politique et l’ascension progressive de Marine Le Pen. C’est une rupture que les médias ne font qu’exacerber. Aux mains de gens instruits et cosmopolites, pour une très large part, les médias n’ont pas de sympathie, dans l’ensemble, pour ceux qui paient le coût réel des politiques libérales – ceux qui « perdent leur pays » face à des forces mondiales qui dépendent de la protection d’Etats centralisés.…  Seguir leyendo »

Había sido Woodrow Wilson el primero en pergeñar, a través de sus recordados 14 puntos, los términos de lo que más tarde sería conocido como la teoría y la práctica del «internacionalismo liberal». En tiempos tan tempranos como 1918 el visionario presidente de los Estados Unidos, tras la catástrofe humana y material de la I Guerra Mundial, había querido sentar las bases de lo que debería llegar a ser un mundo sin guerra. Allí se encontraban, todavía de forma embrionaria, los elementos que con mayor o menor fortuna, más o menos fidelidad, servirían de guía para la proyección exterior del nuevo imperio ultramarino: la diplomacia abierta, la libertad de comercio y navegación, el control de armamentos, el reconocimiento de los derechos de los pueblos sometidos a dominación colonial.…  Seguir leyendo »

Jean-Fabien Spitz, dans une contribution au Monde, s’interrogeant sur les raisons du populisme, dénonce « le dogme selon lequel les libertés personnelles et les libertés économiques sont solidaires ». D’après lui il faudrait dissocier les deux et défendre les premières tout en limitant les secondes, qui causent des dégâts sociaux et font le lit du populisme.

Mais comment justifier cette dissociation ? Si la liberté est un bien en soi, pourquoi devrait-elle s’arrêter aux frontières de la sphère productive, qui est la base de la vie humaine ? Pourquoi devrait-on se référer à un principe dans la vie personnelle et à un autre dans la vie économique ?…  Seguir leyendo »

Winston Churchill once noted, “If you’re not a liberal at 20, you have no heart, and if you’re not a conservative at 40, you have no head.”

That might explain — at least in part — why the term “liberal” has often been shunned. As the American population grows older, it is becoming more conservative.

But other factors also help explain the negative connation awarded the term:

• The extension of individual rights to more groups perceived by the public to be outside the pale of acceptability (criminals, for example) has been equated with liberalism.

• The perception of liberals as spenders and taxers has been popularized, and by educating more and more Americans (not just the affluent), young Americans are less geared to the prospect of righting the nation’s and world’s wrongs and more toward making it big for themselves.…  Seguir leyendo »