Lingüística

La gramática no es la vida

La letra “a” parece estar dotada para ofuscar talentos. La primera vez que me topé con el sulfure por la “a” fue hace años. Acabábamos en nuestra facultad de elegir decana. Y en calidad de tal, ella se dirigió al catedrático vetusto de turno. Le envió lo que se llama un oficio. Un escrito que ella firmaba con su cargo. Resultado, se desató una tremenda erupción de un volcán de espumarajos. Lamentándolo mucho… otro nombre no tiene. El visitado por el oficio entró en exaltación (si bien hay que confesar que tampoco le costaba mucho) y replicó con un breve en el que más o menos decía que… “habiendo recibido pliego enviado por ‘la decana’ y no sabiendo quién sea tal autoridad…” informaba de que pensaba pasárselo, perdón, enviarlo al archivo ese que solemos tener a la derecha y debajo de la mesa.…  Seguir leyendo »

Imagínense una cena cualquiera en un domicilio cualquiera de nuestro país. Un grupo de familiares, o de amigos. La cuadrilla, en torno a una mesa bien surtida de manjares y bebidas, rescatando esas anécdotas repetidas reunión tras reunión. La memoria adornada de hechos contrastados: «¿Os acordáis de aquella fiesta del día de los enamorados en la que fuimos todos disfrazados de piratas?». Así, tal cual. Nadie se sentiría ni extraño ni excluido. Ni mi amigo Arturo ni su mujer Carolina.

Eleven su imaginación hasta los altares del esperpento e intenten trasladar esta conversación a un acontecimiento en el que estuviera presente, y al mando, la vicepresidenta Calvo: «¿Os acordáis de aquella fiesta del día de los enamorados y las enamoradas en la que fuimos todos y todas disfrazados y disfrazadas de piratas y filibusteros?».…  Seguir leyendo »

Una Constitución bigénero

Como siempre hago cuando me propongo emitir alguna observación y comentario sobre declaraciones orales, he visto y oído atentamente el vídeo que contiene la comparecencia de la vicepresidenta del Gobierno y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, doña Carmen Calvo Poyato, ante la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados, el pasado día 10 de julio. Emulando a los taquígrafos de las cámaras —solo que sin saber taquigrafía— he anotado con exactitud lo que dijo. Y a fe que dijo cosas dignas de comentarse.

Empezaré por lo que manifestó en ultimísimo lugar (y espero que el lector me admita, en gracia a mis esfuerzos transcriptores, el uso de las comillas): “Cuando este Gobierno, feminista, con más mujeres y [sic, por “que”] hombres, fuimos a la toma de posesión, a algunas nos costaba trabajo prometer como ministros, fundamentalmente porque éramos ministras”.…  Seguir leyendo »

La Gramática y la corrección política

En su Historia de la Lengua Española,don Ramón Menéndez Pidal señala que “los idiomas… proceden a la simplificación” por lo que “la historia fonética de una lengua es, en suma, la de su proceso constante hacia la mayor brevedad y facilidad”. Dicha tendencia, que nadie dicta pero el pueblo sigue, es obstáculo principal con el que han de lidiar los políticos y líderes sociales empecinados en imponer el desdoblamiento en la expresión del género, so pretexto de hacer más inclusivo el uso del lenguaje frente a lo que se considera sexismo de nuestro idioma.

Esta denuncia tiene fundamento suficiente, y desde hace años la Real Academia Española trabaja por mejorar el Diccionario y la Gramática en beneficio de la igualdad entre sexos.…  Seguir leyendo »

Feminismo y gramática

He visto el vídeo de Irene Montero. “Mañana —dice en él ante un micrófono— hay un acto […] con diferentes portavoces y portavozas del grupo parlamentario confederal…”. No se percibe en la diputada ninguna vacilación en el momento en que enlaza copulativamente las dos formas sustantivas ya célebres, y sí, instantes después de hacerlo, una levísima sonrisa y cierto brillo en la mirada, propios de quien está pensando en ese momento: “La que voy a armar”.

Y vaya si la ha armado. Se ha recordado estos días, y en efecto es muy similar, aquella ocasión en que otra joven política soltó, también provocadoramente, lo de “los miembros y miembras”.…  Seguir leyendo »

De vez en cuando los políticos sacuden la conciencia normativa de los ciudadanos con la propuesta de femeninos rupturistas. Así ocurrió con jóvenas, miembra y, ahora, con portavoza. En tales casos, se producen debates intensos, incluso encarnizados, que, con independencia del costado al que se incline la razón, denotan una saludable preocupación por la salud y pureza de la lengua. Todos hemos interiorizado en los años de formación, primero, y, luego, a lo largo de toda la vida, una preocupación por las normas de la corrección. Es normal asimismo que, en el fragor de la discusión, los ciudadanos airados giren la mirada hacia los gramáticos y hacia los académicos pidiendo una condena inquisitorial («crucifícalo, crucifícalo»).…  Seguir leyendo »

Ici et là, on accuse la langue d’être « sexiste », et on préconise, pour guérir cette grave maladie, deux remèdes : l’écriture inclusive, c’est-à-dire le point médian, comme dans « les député.e.s », et pour la grammaire, l’accord de proximité, comme dans « les hommes et les femmes sont belles ».

Joyeux amalgame de deux faits distincts, l’un purement (ortho)graphique, l’autre syntaxique ! Un manifeste du 7 novembre 2017, signé par 314 enseignants de tous les niveaux, revendique l’abrogation de la règle selon laquelle le masculin l’emporte sur le féminin, en assurant que la lutte pour l’égalité des sexes passe par la grammaire.…  Seguir leyendo »

Una pequeña minucia gramatical, la de la disyuntiva entre idos e iros, ha acaparado titulares, incluso de portada, tras un pronunciamiento “liberalizador” de la Academia en favor de la segunda de esas formas.

Querría proceder, en virtud de mi condición de académico, a lo que en los usos parlamentarios se llama “explicación de voto”. Lo que deseo explicar no es un sufragio afirmativo o negativo a cierta propuesta que, en efecto, se sometió —desdichadamente— a votación en una sesión académica, sino que mi postura fue en ella la única que considero posible en un lingüista: la abstención. Por la que algunos optamos después de intentar convencer a nuestros colegas de que las disyuntivas gramaticales no se pueden dirimir por vías (presuntamente) “democráticas”.…  Seguir leyendo »

El profesor Paco Rico, conspicuo cervantista y académico de la RAE (personaje que aparece, por cierto, con expreso agrado por su parte, en mi novela Hombres buenos), publicó hace poco un artículo en EL PAÍS, que a algunos lectores y amigos, e incluso a mí, sorprendió sobremanera. No por la confusa sintaxis y ortografía del texto ni por citar mal en latín pudienda muliebris en vez de pudendum muliebre o pudenda muliebria (extremos ambos inexplicables en alguien de la enorme, casi desaforada, talla intelectual del profesor), sino por la biliosa virulencia con la que se pronunciaba sobre mi persona. Y más sorprendente aún, habiendo tenido como tuvimos Paco Rico y yo, en otro tiempo, una razonable amistad y un mutuo y público respeto, con flores mutuas y comentarios elogiosos hacia el trabajo de cada cual, salvando las naturales distancias, incluido algún artículo firmado y publicado por Rico, también en EL PAÍS, donde elogiaba con entusiasmo (espero que sincero en ese momento, pues nadie se lo pidió por mi parte) las novelas del capitán Alatriste; para alguna de las cuales, por cierto, escribió incluso un magnífico soneto, publicado en El puente de los asesinos, séptimo volumen de la serie.…  Seguir leyendo »

Con un título de soterrada elegancia irónica, Los académicos y las académicas (EL PAÍS, 12 de octubre), Jesús Ruiz Mantilla da cuenta del enésimo episodio en “la más que civil batalla” (diría Juan de Mena) de quienes rechazan por sexista el uso natural y espontáneo del castellano y se empecinan en introducir especificaciones tan artificiales, tan insensatas como “nosotros y nosotras”.

La cosa arranca ahora de una pieza publicada en la prensa y en la Red, en la que Arturo Pérez-Reverte embiste contra los miembros de la Academia que se negaron a hacer suya la petición que unos supuestos profesores le habían enderezado a él a título personal: se trataría de pedir amparo (?) frente a la sugerencia surgida en la Junta de Andalucía de imponer en las aulas los “todos y todas”, “los madrileños y las madrileñas” y demás prevaricaciones por el estilo.…  Seguir leyendo »

Este artículo de hoy es una disculpa y una confesión de impotencia. Durante los trece años que llevo en la Real Academia Española he recibido, como otros compañeros, numerosos comentarios, sugerencias y peticiones de ayuda. Se nos han enviado repetidas muestras de disparates lingüísticos vinculados a la política, al feminismo radical, a la incultura, a la demagogia políticamente correcta o a la simple estupidez; de todo aquello que, contrario al sentido común de una lengua hermosa y sabia como la castellana, la ensucia y envilece. Y debo decir, en honor a la Academia, que a lo largo de todo ese tiempo he asistido a muchos intentos por ayudar a quienes piden consejo o amparo ante la estupidez, la arbitrariedad y el despropósito.…  Seguir leyendo »

Con motivo del cuarenta aniversario de la muerte de la cantautora Cecilia –que hoy cumpliría 68 años– varios medios de comunicación han evocado el que alguien llamó «laísmo más famoso de la canción española». Está en el estribillo de la célebre canción Un ramito de violetas :«¿ Quién la escribía versos ?, dime quién era / ¿Quién la mandaba flores por primavera? / ¿Quién, cada nueve de noviembre, como siempre sin tarjeta, la mandaba un ramito de violetas?».

Es innegable que cada una de las tres frases contiene un laísmo, con la circunstancia añadida de que las tres incluyen el auténtico complemento directo (versos, flores, ramito).…  Seguir leyendo »

Hace algo más de cuatro años, en un artículo publicado en este mismo periódico y que llevaba por título El género no marcado traté de explicar, con el talante más pedagógico de que fui capaz, que en español, lo mismo que en otras lenguas, el género masculino —entendida aquí la voz “género” en términos gramaticales y no sexuales— tenía la peculiaridad de funcionar como género “no marcado” o género “por defecto”, lo que lo habilitaba para acoger referencialmente y por igual a individuos de —ahora sí— ambos sexos, masculino y femenino. Es cosa tan clara y ya tantas veces repetida —con escasa eficacia, a lo que parece— que no valdría la pena volver sobre ella si no se hubiera producido, en las estrategias de quienes se resisten a aceptar evidencia tan inconcusa, una última vuelta de tuerca que sí puede merecer comentario.…  Seguir leyendo »

De joven leía siempre con mucho provecho, y bastante regocijo, los artículos que Fernando Lázaro Carreter publicaba en esta misma Tercera página, bajo el título serial de El dardo en la palabra. En ellos el eximio académico denunciaba, siempre con humor, el incorrecto uso de nuestra lengua y, muy especialmente, la introducción de neologismos, aunque en alguna ocasión un ilustre director de cine que hoy, felizmente, se sienta en la Academia le reprochó «excesiva ironía y distanciamiento». Una vez tuve la osadía de discrepar de un dardo, el publicado el 17 de octubre de 1987 bajo el título «De parámetros y directivas», en el que el docto maestro denunciaba (como traducción «a mocosuena») el uso del término directiva para designar un tipo de norma jurídica europea.…  Seguir leyendo »

El que tiene boca se equivoca

Como se recordará, cuando, hace unos años, cierta miss España, modelo, presentadora y actriz declaró que le gustaban «los toreros que están en el candelabro», se armó un pitote colosal y la rechifla unánime del país cayó inmisericorde sobre la interfecta. La cosa llegó a producirle a uno hasta cierta lástima, pues al fin y al cabo candelero y candelabro no solo se parecen por su forma, también por su significado, toda vez que un candelabro no es sino un candelero –es decir, un soporte para una vela– de dos o más brazos.

¿No hubo exceso de saña, motivado por la debilidad de la presa?…  Seguir leyendo »

La neolengua

El lingüista soviético Nikolai Iakovlevich Marr preveía -dice François Thom- el momento en que el proletariado triunfante se liberaría también de la lengua hablada, sujeta a humillantes restricciones naturales», y lo consideraba un «instrumento formal y retrógrado heredado del oscurantismo pasado» del que un día se liberaría la humanidad, porque no se necesitaba para nada, sino que la comunicación sería de inteligencia a inteligencia. Y tales afirmaciones nos parecen una simpleza o un delirio, pero es invento algo políticamente muy rentable, como en general todo lo que hoy se llama lo «políticamente correcto» y va camino de ser una neolengua obligatoria de un muy sutil totalitarismo, un nominalismo según el cual no son otra que lo que se las llama y su nombre de transformar la realidad, a costa de la inteligencia y para preparación de la idiocia mental, pero así es.…  Seguir leyendo »

Los niños tienen el juego “de la pe”, y alguna gente madura ahora el del doblete de género (los vascos y las vascas): son pocos pero hacen mucho ruido, más del que debieran.

El juego de la pe es sencillísimo: insertar “pe” antes de cada sílaba (doblete > pedopeblepete). El del doblete también lo es: añadir el femenino al masculino cuando aquel existe (los vascos > los vascos y las vascas). Alguna alma osada, descubridora como en su tiempo lo fue Colón y su secuela de aventureros, fue plus ultra y lo insertó incluso cuando el tal femenino falta en el léxico del castellanoː el miembro y la miembra, un obsequio de toda una ministra, una mujer ocupante del cargo de ministro.…  Seguir leyendo »

Penúltimos archisílabos

Ya lo advirtió Horacio. Fue al elogiar en su Arte poética a quienes evitaban las “palabras ampulosas y rimbombantes”, y a las que llamó sesquipedalia verba por medir “un pie y medio” de largo. Como quizá algunos lectores recuerden, aquí las he bautizado como archisílabos y aventuré que ese gusto por el alargamiento innecesario —aunque no siempre incorrecto— responde al probable afán de sobresalir de los demás. Un gusto contagioso, sin duda.

No vayan a pensar entonces que, el silenciarlos desde hace un par de años, denote un decaimiento en el uso y abuso de estos vocablos que coleccionamos. Lo que pasa es que son tantos y tan graves los problemas públicos que nos acucian, que prestar atención a este fenómeno lingüístico suena a frivolidad impropia del buen ciudadano.…  Seguir leyendo »

Maravillas del pensamiento mágico: si en lugar de pronunciar su apellido le llaman “esa persona” es como si desapareciese; si en lugar de “España” dicen “Estado español” irán logrando que se extinga ese país; si en lugar de “cadena perpetua” escriben “máxima pena posible”, pueden ya firmar el texto antes rechazado. Es que son como niños. ¿O quizá es que, en el fondo, todos somos así?

Amos Oz escribió un breve ensayo que en castellano lleva el insípido título de Contra el fanatismo. La versión en inglés se llama How To Cure a Fanatic, que el editor francés acertó a traducir por Comment guérir un fanatique.…  Seguir leyendo »

Solo el sólo

El pasado 17 de noviembre ABC publicó una columna de David Gistau titulada «S.O.S», sobre la tilde de la palabra sólo, y en la cual –dentro de un tono acentuadamente cordial al que me adhiero– eran referidos como «matarifes» quienes la cercenan en el periódico. Quizá sería suficiente presumir en el ánimo de estos un sano espíritu podador, sin voluntad mortífera… Poco después (30 de noviembre), ABC ofreció una doble página con opiniones de escritores diversos acerca de ese mismo asunto: o sea, sobre la devastación de la tilde, no sobre los matarifes, esos sospechosos jiferos, virtuosos solistas del descuartizamiento del adverbio, entre quienes «mato» y me cuento / sin fruición ni remordimiento (poesía).…  Seguir leyendo »